Secesionismo: HACIA LA REPÚBLICA DE AIRRECÚ

24/01/2011

Por: Horacio López

 

Vimos cómo los Estados Unidos, durante gran parte del siglo XIX, accionaron por diversas vías en función de poseer influencias decisivas sobre aquellos territorios centroamericanos que eran potenciales lugares por donde se podría construir el anhelado canal interoceánico. Tres eran las regiones que ofrecían condiciones para un proyecto de esa naturaleza: Tehuentepec en México, Nicaragua y Panamá. En todos los casos desplegaron sus influencias diplomáticas, económicas y militares para lograr sus objetivos.

Relata Medina Castro:

 

Las perspectivas del canal por el río San Juan, limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua, provocaron inevitables celos y fricciones entre los dos pequeños países.

Pero nunca fue problema mayor.

Mas, existía. Estaba allí, latente.

Hasta que llegaron los gringos...

Y pretendieron sacar las castañas del fuego utilizando a los nativos.

Los norteamericanos a los ingenuos hijos de Nicaragua.

Los ingleses, a los no menos ingenuos hijos de Costa Rica.

Los norteamericanos contrataron la construcción del canal con Nicaragua en 1849.

Los ingleses, con Costa Rica, en 1850.

Unos y otros pretendían construir el canal a través del puerto y río de San Juan.[1]

 

Estados Unidos impuso su posición, favoreciendo a Nicaragua.

Como sabemos, el canal se terminó de construir por Panamá, lo que dejó latente el conflicto.

En 1858 Costa Rica y Nicaragua firman un Tratado de Límites denominado “Cañas-Jerez”, pero nunca quedó clara la delimitación, ya que cada uno de los respectivos países hace una lectura distinta de la letra del mismo. Por ejemplo, los costarricenses reclaman derechos sobre 800 metros de costa del lago de Nicaragua, en el punto donde el lago se une al río San Juan.

En los últimos años, producto de que se vuelve a hablar de la posibilidad de un nuevo canal interoceánico –esta vez sí por la zona del lago y el río San Juan- han recrudecido los conflictos. Nicaragua acusa a Costa Rica de una política “anexionista” sobre la rivera sur del lago Cocibolca, sumada a la explotación de recursos naturales y a la compra de propiedades fronterizas.

En un artículo firmado por Teresa Bausili en el diario La Nación de Buenos Aires, en su edición del 23 de enero de 2005, titulado “Un reclamo que estalla con frecuencia en América Latina”, leemos:

 

... En 1995, la ola separatista sorprendió a los gobiernos de Nicaragua y Costa Rica cuando los habitantes de una región inhóspita y fronteriza, disputada hace un siglo por ambos países, declararon la independencia de su territorio de 213 kilómetros cuadrados y proclamaron la ‘República de Airrecú’. El episodio fue sofocado sin violencia contra los 5.000 habitantes de la región, que hablan la lengua maleku y que ya hasta tenían bandera y habían designado presidente.

 

El fenómeno persiste y no es difícil imaginar qué siniestra mano está alentando esta secesión. Conviene hacer la salvedad de que en este caso se trata de habitantes pobres, quienes obviamente no poseen las mismas motivaciones que las oligarquías que alientan objetivos similares, por ejemplo en Bolivia.

            La agencia Noticias Aliadas –una ONG productora de información sobre acontecimientos latinoamericanos y caribeños- reproduce en su edición por Internet  del 23 de julio de 2003 un artículo titulado “¿Una nueva nación?”, firmado por Tim Rogers. Con el copete siguiente: “Separatistas se preparan para renacimiento de Airrecú”, publica:

 

Líderes de un movimiento separatista en la frontera norte de Costa Rica han advertido al gobierno que se le está acabando el tiempo para reclamar el territorio perdido ante Nicaragua hace 100 años, antes que nazca una independizada República de Airrecú.

Encerrada en una pantanosa franja de 440 km2 entre el lago Nicaragua y Costa Rica, el área es hogar de 5.000 empobrecidos  agricultores, cazadores furtivos de cocodrilos y ex combatientes sandinistas y contras. Aunque Nicaragua creó la Reserva Natural Los Guatuzos en 1990 para proteger el área, el movimiento Airrecú sostiene que una lectura cuidadosa del Tratado de Límites Cañas-Jerez de 1858 muestra claramente que la tierra pertenece a Costa Rica[2]

 

 

El artículo de marras reproduce también una foto tomada de la publicación The Tico Times, mostrando el rostro de Omar Jaén, quien aparece como el líder de Airrecú.

No dudemos sobre el hecho de que el desarrollo de los acontecimientos que lleven a la concreción o no de esta supuesta república, tendrá que ver con cómo se desarrolle el proyecto de un nuevo canal.

Lo último en esta disputa que toma la forma de conflicto entre países hermanos es que Costa Rica se ha aliado con Colombia para presionar a Nicaragua con la intención de ratificar el tratado de límites marítimos en el mar Caribe y forzar con ello una negociación sobre el río San Juan. Sumado a lo cual Costa Rica demandó a Nicaragua en 2005 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por cuestiones de jurisdicción en la navegación sobre el río San Juan. El conflicto entonces sigue abierto.


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