INFLUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA EN LOS MOVIMIENTOS OBREROS Y SINDICALES EN COLOMBIA (II Parte).

14/03/2011

INFLUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA EN LOS MOVIMIENTOS OBREROS Y SINDICALES EN COLOMBIA.

Por: JORGE ENRIQUE ELÍAS CARO

Los movimientos obreros y sindicales: perspectivas históricas.

No cabría a dudas o cavilaciones, en el sentido que, cuando se trata sobre la historia de movimientos obreros y políticas laborales, hay que verla desde un proceso integrador, que la convierte como muy bien la definiera, Enrique Valencia, en una “historia total”, ya que va más allá de los simples recuentos de episodios cotidianos que los trabajadores luchan por conquistar mejores condiciones de vida y mayor reconocimiento a su dignidad humana. Estos tipos de estudios históricos sugieren un sentido y proceso formativo de una estructura socioeconómica compleja con relativa autonomía, ligado primordialmente al margen institucional y sistemas políticos, en especial por su naturaleza estatal, estructura de clase social y formación de un movimiento cultural con capacidad para difundir nuevos valores e ideas, en contraposición de los preceptos impuestos por la clase dirigente dominante.

Por esas circunstancias, cuando se ventilan temas de movimientos obreros, de forma obligada nos vemos abocados a tratar temas sobre movimientos sociales, pues va más allá de las simples reivindicaciones laborales y prestacionales y de derechos de protesta.

En los países con bajos indicadores de desarrollo, como fue el caso de la mayoría de los países latinoamericanos en los años veinte del siglo XX, la lógica de las acciones obreras y sindicales se halló condicionada al avance de los procesos de industrialización y del papel que jugó el Estado frente a esta relación; es decir, en la medida que las normas y políticas públicas favorecieran al empresario, las estructuras de dominación se hacían visibles. Caso contrario, cuando el ambiente regulatorio era en favor de los movimientos obreros, las huelgas, manifestaciones y mecanismos de presión se hicieron evidentes.

En parte esto se debió al sistema económico y social poco desarrollado, ya que como lo dijera Miguel Urrutia, al producir cierto mercado de tipo monopólico el comportamiento de la economía era consecuente con ello; o sea, por poseer a grandes rasgos un carácter monopólico sus capitales se fortalecían de manera constante, lo que originó que la acción obrera y sindical se debilitara permanentemente. Aunado a la anterior situación, existieron otros factores condicionantes de desarrollo que se vieron mermados, como por ejemplo, su forma organizativa y la visión de mundo de mediano y largo plazo.

Fuera de los factores económicos, en el marco social y político, dentro del cual se desenvuelven los sindicatos, deben tenerse en cuenta como primera medida la protección legal que el Estado le otorga a estas asociaciones, sobre todo, en los derechos de huelga, de contratación colectiva, de competencia para la negociación y del privilegio de llevar a cabo acciones sindicales al interior de las empresas. En segunda instancia, por la capacidad de resistencia, la cual dependía del grado de solidaridad y ayuda que podían dar a otros sindicatos, agremiaciones obreras y populares. Como tercer punto, por las estructuras y orientaciones ideológicas de los partidos políticos afines o simpatizantes del movimiento obrero, pues dependiendo de las condiciones administrativas y financieras que poseían estos sindicatos, el apoyo de los partidos políticos era una acción de salvamento sobre todo en momentos de crisis. Por último, por las influencias ideológicas políticas orientadoras de la acción sindical, que para el caso latinoamericano, estuvo basado en una mezcla de corrientes europeas, como fue la de los socialistas alemanes, los soviéticos e incluso la de los chinos; a su vez de movimientos autóctonos, es el caso del pensamiento progresista mexicano. Es en ese sentido que este ensayo está enfocado, en pocas palabras, está orientado en analizar cuáles fueron esos aportes que influenciaron las acciones de los movimientos obreros y sindicales en Colombia, especialmente las provenientes de las bases que suscitaron la revolución mexicana.

Docente e Investigador de la Facultad de Ciencias Empresariales y Económicas de la Universidad del Magdalena (Colombia). Secretario Ejecutivo Internacional de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC).

El concepto de movimiento obrero fue acuñado en el siglo XIX para designar a los movimientos de masas realizados por el naciente proletariado industrial, contra las ya tempranas manifestaciones de desigualdad social, generadas por el modo de producción con sentido capitalista. Por esta razón, las movilizaciones obreras y sindicales quedaron asociadas a la industria y sobre todo, ligadas ideológicamente a procesos anarquistas, socialistas y comunistas, en los cuales las protestas y la conformación de grupos de presión constituyeron las características más fundamentales de estas organizaciones. Máxime, porque los movimientos obreros al final propugnaban sus ideales como movimiento político, pues al ser un movimiento social desarrollaban acciones políticas en la relación de clases que se presentan en tales dinámicas productivas.

Enrique Valencia. “El Movimiento Obrero Colombiano”. En Pablo González Casanova (Coordinador). Historia del Movimiento Obrero en América Latina: Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay. Tomo III. México. Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Siglo XXI Editores. 1984. p. 9.

Ibíd.

Tales factores condicionantes son: 1) El grado de calificación de la mano de obra y, por lo tanto, el grado de facilidad con que puede ser reemplazada; 2) La amplitud de la oferta de mano de obra que regula el grado de reemplazo de la fuerza de trabajo y que, asociado al asociado al factor anterior, estimula o impide el esquirolaje; 3) La elasticidad o ineslasticidad de la demanda de productos, principalmente elaborados, lo cual determina en buena parte los beneficios de un sector económico y por lo tanto su capacidad para satisfacer las demandas laborales; 4) El grado de sustitución de un producto o productos, debido a la tendencia de reemplazar bienes de alto costo, lo cual incidirá también sobre el potencial de la acción sindical y sus logros, en la medida en que las demandas laborales pueden incrementar esas cartas. Miguel Urrutia: Historia del sindicalismo en Colombia, Medellín, La Carreta, 1976.

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