A 45 años del Cordobazo

30/05/2014


Gabriela Nacht

Investigadora del Centro Cultural de la Cooperación

En Tiempo Argentino, jueves 29 de mayo de 2014.

El 29 de mayo se cumplen 45 años del Cordobazo, un levantamiento popular que expresó el descontento social con las condiciones impuestas por la dictadura autodenominada “Revolución Argentina”. Hacía un tiempo se venía desarrollando en Córdoba un núcleo sindical que repudiaba la lógica burocrática que había llevado a algunas organizaciones gremiales a negociar con las Fuerzas Armadas en el poder. Cuando este renovado movimiento de trabajadores de base llamó a un paro general y movilización, adhirieron inmediatamente las organizaciones estudiantiles de la ciudad. Comenzada la marcha, se convirtió en rebelión desde el momento en que un trabajador fue asesinado por la policía. La ciudad estuvo tomada por los manifestantes hasta que el gobierno logró su represión por medio de las Fuerzas Armadas,  dejando un saldo de numerosos muertos y heridos. El estallido fue sofocado, pero no sus voces ni sus consignas, y abrió un camino de movilización social que no se detendría hasta casi una década después.

La dictadura iniciada en 1966 bajo el liderazgo de Juan Carlos Onganía estaba enmarcada en la Doctrina de Seguridad Nacional. Ésta, impulsada por Washington en todo el continente como reacción a la Revolución Cubana, sostenía que las Fuerzas Armadas debían ocuparse de cuidar las “fronteras ideológicas” de los ataques del “enemigo interno” y defender los valores “cristianos y occidentales”. En el intento de eliminar el “peligro comunista” se intervinieron las universidades, se prohibió cualquier actividad política partidaria y se persiguió y detuvo a muchos militantes políticos y sociales.

Ese objetivo político se vinculaba estrechamente con el económico. El gobierno dictatorial también se propuso llevar a cabo la modernización industrial del país y sostuvo un discurso desarrollista sobre la necesidad de generar condiciones atractivas para la inversión de capitales. El disciplinamiento social, especialmente sindical y laboral, era la pieza clave de esas condiciones. Así, en nombre del crecimiento económico se congelaron salarios y se suspendieron las negociaciones colectivas.

El 29 de mayo es entonces otra fecha que convoca a la memoria. Entre otras cosas, recuerda que el crecimiento económico sin inclusión social sólo es el crecimiento de la tasa de ganancia del capital. Pero también, y sobre todo, recuerda que es posible e imprescindible dar la disputa política desde una militancia estudiantil y sindical alejada de la lógica burocrática y comprometida con la defensa de los intereses populares.

Compartir en

Añadir nuevo comentario

Image CAPTCHA