Desarrollo económico y evolución social: algunas ideas educativas del nuevo Ministerio de Educación nacional

Compartimos con nuestrxs lectorxs la desgrabación que anunciamos sobre Mercedes Miguel, Secretaria de Calidad Educativa del Ministerio de Educación Nacional:

La educación argentina no puede seguir siendo pensada como potestad exclusiva y excluyente de los ministerios de educación. Desarrollo social, desarrollo económico y educación tienen que ser una mesa de tres patas que no se separen nunca, porque educación es progreso social y también es desarrollo económico para el país.

Y también no quiero dejar de hablar de la inequidad (…) Todavía los chicos están condicionados por el vientre del que nacen y eso se tiene que terminar.” (VII Foro de Calidad Educativa - Educar 2050, Facultad de Derecho, UBA, 2014).

De esta frase, tres elementos nos interesa analizar.

El primero, remite a la necesaria vinculación que Miguel encuentra entre educación, progreso social y desarrollo económico. El supuesto de que la educación lleva y conduce a ambas variables ya aparecía en los orígenes del sistema educativo nacional y en las corrientes más positivistas vinculadas a la educación del siglo XX. Otro supuesto es el de la idea de una historia lineal y evolutiva, donde hombres y mujeres avanzan indefectiblemente por un camino que conduce a la civilización, pero donde las condiciones sociales y económicas de existencia parecen no tener estrechas vinculaciones con ese “desarrollo”. Cabe preguntarse entonces, cuál será el horizonte al cual esa línea debe conducir en el proyecto educativo que nos propone Miguel, ya que no sólo la frase expresa lo evolutivo del proceso educativo sino también la idea de un único horizonte.

Un segundo elemento que emerge de la frase es el de quiénes son “los ministerios” que deben sentarse a pensar lo educativo. Y aquí sorprende que aparezcan áreas que suelen dedicarse a otras actividades y no estrictamente educativas, como ser, “desarrollo económico”. En el caso del GCBA, ese área “elabora políticas e instrumenta proyectos y programas dirigidos al desarrollo de actividades comerciales, industriales y de servicios con énfasis en la generación de empleo” (Web oficial). Aquí aparece, como podemos rastrear en infinidades de discursos de los funcionarios macristas, la palabra “empleo”, utilizada desde el neoliberalismo para barrer la noción de trabajo. Es decir, la educación debe ser pensada desde un ministerio que concentra actividades empresariales y comerciales de toda índole con los objetivos de generar empleo y rentabilidad. Un Ministerio que pregona la “creatividad”, el “emprendedorismo”, la “innovación”, que reúne a pymes, emprendedores e industrias y que lo único “educativo” que tiene es el ofrecer capacitación en oficios, por ejemplo, en convenios con la Universidad Católica Argentina y el Banco Santander Río. Y vuelven las frases que citábamos en el posteo anterior, de la relación entre educación y trabajo, o educación y empleo. Nos preguntamos cuáles son los fines de la educación que propone Miguel, puesto que no es lo mismo pensar que la educación debe formar sujetos integrales y críticos, con herramientas que le permitan desenvolverse con autonomía y responsabilidad en determinado contexto social, que pensar que el fin es formar sujetos polivalentes que se adapten a las necesidades del mercado. Incluso, no es lo mismo pensar que la educación tiene que formar sujetos conscientes de la importancia del trabajo como fuente de vida, de la vinculación entre el trabajo material e inmaterial y de la existencia de formas organizativas de trabajo como el cooperativismo, que abonar a las tesis de que el mercado es quien debe determinar los formatos educativos que generen la fuerza de trabajo que necesita en cada tiempo histórico.

Un tercer elemento es la cuestión de la concepción biologicista, racista, discriminatoria y machista que se evidencia con la vinculación entre “el vientre” y el crecimiento general de la niñez. Por un lado, la cuestión del vientre, que viene a abonar la idea de la maternidad como algo natural, el desarrollo de la niñez como algo que depende exclusivamente de las mujeres y lo peor, que depende de qué vientre nacieron, cuál será “su destino”. La fatalidad de la frase aparece con esta noción de destino manifiesto, determinado por las condiciones del nacimiento. Por otro lado, la cuestión discriminatoria de la posibilidad de tipificar vientres, cunas, orígenes (esta enumeración podría llegar hasta la xebofobia) y, por consecuencia, de clasificar a los niños y a las niñas, según sean pobres, ricos, “mejores”, “peores”. Y como tercera idea, la cuestión del “vientre” viene a abonar a la noción de pareja heterosexual, invisibilizando otras posibilidades de familia que ya existen de hecho y que gozan de reconocimiento por parte del Estado. Nos preguntamos cuáles son mejores condiciones para enseñar y aprender y cuáles son las políticas que deben ejecutarse para articular con las educativas y así generar mejores condiciones de vida generales. Porque, sin desconocer la importancia de los contextos de vida, de las condiciones materiales y de los diversos modos en que crecen los y las estudiantes, no son lxs vientres los responsables de los problemas educativos que esgrime Miguel. Nos preguntamos, en esta línea de reflexión, cuál es el rol que el Estado tiene que jugar para la garantía del derecho a la educación y así dotar de responsabilidad a quienes se comprometieron nacional e internacionalmente con respetar, defender y promover tal derecho.

Compartimos estas líneas de análisis con la intención de mantenernxs informadxs.

Invitamos a opinar y compartir.

Observatorio de Políticas Educativas

Podés mirar en FB este posteo en https://www.facebook.com/observatorioccc/

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Nuevo Ministerio: concepciones, preguntas y dudas en torno a sus funcionarixs

Estimdxs lectorxs, compartimos una publicación reciente subida a nuestro FB, en relación a los cambios en el Ministerio de Educación Nacional.

Para ver el posteo desde FB, hacé click aquí: http://on.fb.me/1Z5xh8D

Sino, podes leernos aquí:

El Ministro de Educación Nacional presentó a su nuevo gabinete
Por un lado, podemos ver que aparecen nuevas áreas, como Deportes y el futuro Instituto Nacional de Calidad y Equidad Educativa, que es nombrado como un hecho pero sin normativa al respecto. Por otro lado, aparecen caras conocidas que vienen de la Ciudad de Buenos Aires, como es el caso de Mercedes Miguel.
Compartimos con nuestrxs lectores algunas frases e ideas de algunxs de lxs integrantes nuevos para ir conociéndolos:

-Mercedes Miguel era Directora de Planeamiento Educativo del GCBA y ahora será la Secretaria de Calidad Educativa. En la apertura del VII Foro de Calidad Educativa de Educar 2050 realizado en la facultad de Derecho de la UBA en 2014 tuvo afirmaciones muy polémicas respecto de la vinculación entre el origen socio económico de las mujeres madres y el nivel de aprendizaje de lxs niñxs. Esto, en el marco del foro donde el Dr.Abel Albino - médico anti abortista conocido por sus conservadoras apreciaciones respecto al cuerpo, la sexualidad y los embarazos - expuso una intervención vinculando las neurociencias a la educación (se puede ver parte de su intervención en este link: http://bit.ly/1O4ZhX4)

-Guillermo Fretes, ejecutivo de Despegar.com, empresa dedicada al turismo con serias denuncias por estafas de diverso tipo. Ésta persona estará al frente del portal Educar, una de las herramientas más interesantes en términos de archivos de actividades, sugerencias didácticas y materiales audiovisuales para que lxs docentes planifiquen sus clases.

-Gabriel Sanchez Zinny, autor junto a Esteban Bullrich del libro “Ahora…calidad. Apuntes para el debate sobre política educativa en la Argentina”, será el director del INET. Sanchez Zinny es Presidente de KUEPA, instituto educativo privado que ofrece cursos a distancia y un secundario virtual y tiene algunas publicaciones con el Grupo Sophia (think tanks liderado por Horacio Rodríguez Larreta) y el Banco de Boston. En el libro mencionado aparecen afirmaciones como las siguientes:

*Sobre la vinculación entre educación y trabajo: “ya no basta con tener una población educada formalmente, sino que es necesario generar en estos trabajadores una capacidad de adaptación y flexibilidad en sus perfiles de empleabilidad que sólo el sistema educativo puede hacer eficaz” (Bullrich y Sánchez Zinny, 2011: 147).

*Sobre la calidad educativa y los “liderazgos”: “Hace falta más innovación. Pero, ¿Cómo se logra? ¿Por qué algunos países han generado estas reformas y otros no? ¿Por qué algunas sociedades se comprometieron con estos cambios?, o ¿Es más bien el liderazgo político lo que hace falta? ¿O es el liderazgo empresarial? ¿O una combinación de ambos?” (Bullrich y Sánchez Zinny, 2011: XII).

Y en otro libro de su autoría de marzo del 2015, afirma:
“debido a la dificultad de encontrar mano de obra que se requiere contratar, las inversiones extranjeras de muchas empresas están abandonando el continente”. Fuente: http://bit.ly/1UwfHJK.

-Max Gulmanelli, quien hasta ahora ocupaba el rol de Subsecretario de Gestión Educativa del GCBA, fue uno de los responsables del cierre y fusión de cursos y grados en la Ciudad, lo cual motivó infinidad de movilizaciones en una jurisdicción que tiene miles de vacantes sin cubrir. Ahora pasará a ser Secretario de Fortalecimiento Educativo. Pueden leer algunas notas del Observatorio donde denunciamos y analizamos el cierre de cursos en http://bit.ly/1UwfciD.

Nos preguntamos cómo funcionará un Ministerio que tiene empresas, fundaciones y ONG a su interior, habiendo designado a funcionarios y ejecutivos en puestos tan importantes como ser Secretarías y Direcciones Nacionales. Nos preguntamos y nos preocupamos por la concepción de calidad y evaluación educativa que puede desembarcar en el Ministerio, intentando recuperar la experiencia del Instituto de Evaluación aprobado en la Ciudad de Buenos Aires. Nos preguntamos sobre la concepción de educación que subyace a estas designaciones, tan marcadas por el espíritu empresario y con una idea del trabajo como empleo, donde los educandos deben formarse para adaptarse a un mercado cada vez más “exigente” (por no decir, enajenador, capitalista, excluyente).

Dejamos estos interrogantes y fuentes para estar informadxs.

¡Invitamos a leernos y a opinar!

Para ver la nota completa de Infobae hacé click en el siguiente link: http://bit.ly/1PMYb4z

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Nota de Coyuntura: “¡Extra, extra!: el Gobierno de la Ciudad te da descuentos para un jardín privado” - Natalia Stoppani

La falta de vacantes en el nivel inicial en la Ciudad de Buenos Aires es un tema que se arrastra desde hace años. Si bien esto es sabido, lo que sí es propio del gobierno macrista es la profundización del conflicto seguido de la baja sistemática del presupuesto destinado a educación en general y a infraestructura en particular. Y para sumar un dato más: con la tarjeta “Ba con Vos”, los trabajadores dependientes del GCBA tienen la posibilidad de obtener un descuento del 50% en el Milenio III College, jardín de infantes y escuela primaria del barrio de Belgrano.

Para hacer memoria: en el año 2006, la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) ya reclamaba por la falta de vacantes mediante una acción judicial contra el GCBA (el problema afectaba a 6000 chicos aproximadamente1); en febrero de 2009, el entonces Ministro de Educación porteño Mariano Narodowski y la ex Ministra de Desarrollo Social María Eugenia Vidal fueron multados con 50 pesos diarios por no presentar un plan de obras para satisfacer la necesidad de escuelas para la población demandante; en 2011, se establece un acta compromiso entre ACIJ (como representante legal de diversos denunciantes) con el gobierno de Mauricio Macri por medio del cual se comprometían a cumplir un plan de construcción de escuelas de nivel inicial, entre muchos otros compromisos; en marzo de 2013, la cantidad de niños/as que aún no contaban con la vacante ascendía a 67672; en 2014 un informe realizado por la Multisectorial por la Educación Pública demostró que sobre 387 casos analizados con posterioridad a la inscripción on line 2013, el 60% remitía a faltas de vacantes de nivel incial3; en 2015, diversos medios de comunicación denunciaron junto a los sindicatos la falta de, al menos, cuatro mil vacantes para jardín maternal y jardín de infantes4.

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Este problema, que como se ve tiene historia, se volvió mucho más visible con el sistema de inscripción on line de la Ciudad durante 2013. Es decir, además de ser un sistema que no pudo ni resolver lo que antes se hacía a mano y escuela por escuela, puso sobre la mesa que siguen sin ser suficientes las vacantes existentes. Asimismo, pone de manifiesto que el Gobierno no construye las escuelas que hacen falta y que muchas familias terminan inscribiendo a sus hijos en la escuela privada. Otras formas de responder a este tema por parte del Gobierno de la Ciudad son, por un lado, la creación de los Centros de Primera Infancia (no escuelas) que dependen del Ministerio de Desarrollo Social y, por el otro, la instalación de aulas container supuestamente “provisorias”. No contentos con ello, el presupuesto destinado a infraestructura escolar para el 2015 mostró un descenso de casi nueve puntos respecto al 20085, dejando de manifiesto la falta de voluntad política del gobierno para generar vacantes nuevas y así cumplir con el derecho a la educación de todos los niños y niñas.

Para rematar la gravísima crisis de infraestructura y vacantes que posee nuestra Ciudad, en la web oficial se publica un beneficio educativo que poseen todos los trabajadores del gobierno que tengan la tarjeta “Ba con vos”: el 50% de descuento para acceder a la matrícula anual en una escuela privada. También aparecen descuentos para universidades privadas como la Di Tella, así como hace dos años había beneficios para la UADE. Nos preguntamos quién paga esa “media beca” y cómo es posible que un gobierno que no garantiza el derecho a la educación de miles de niños y niñas en la escuela pública, ofrezca un descuento para una escuela privada ¿No es esto una forma de inducir a la educación privada cuando no hay vacantes en la pública?, ¿Acaso no es una forma más de privatización implícita de la matrícula de la escuela pública?. Cuestionamos si esta medida no implica una malversación del erario público, ya que en lugar de ir destinado para las necesidades de las mayorías, es usado para beneficiar a aquellos pocos que pueden pagar una cuota en una escuela privada. Nos preguntamos a qué modelo de Ciudad responden estas medidas. Y sin duda acá tenemos una respuesta: para una Ciudad gobernada por mercaderes de la educación, que en lugar de responder con derechos a los problemas sociales, lo hace con negocios y servicios.

Observatorio de Políticas Educativas

Natalia Stoppani

1Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-120669-2009-02-27.html

2Ver: http://acij.org.ar/wp-content/uploads/2013/04/INFORME-Falta-de-Vacantes-2013.pdf

3Ver: http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/wp-content/uploads/2014/06/multisectorial-por-la-educacion-publica-primer-informe-de-trabajo-octubre-2013-mayo-2014.pdf

4Ver: http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/falta-de-vacantes-en-las-escuelas-portenas-un-problema-que-se-repite-7814.html

5Ver: http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/2014/10/23/evolucion-del-presupuesto-educativo-en-la-ciudad-de-buenos-aires/

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11289541_885736611508210_4907041057939145857_o1Desde el Observatorio de Políticas Educativas hemos inaugurado en 2014 nuestra página de Facebook, con el objetivo de seguir informando y difundiendo lo que investigamos, producimos y  reflexionamos sobre la educación en la Ciudad de Buenos Aires.

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Agenda: Presentamos “Ciudad Empresa” - 14/5 - 18 hs.

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Evolución del presupuesto educativo en la Ciudad de Buenos Aires.

Evolución del presupuesto educativo en la Ciudad de Buenos Aires

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Nota de coyuntura: “Una declaración en apoyo al macrismo, o de cómo se intenta ocultar la naturaleza política de la educación” - por Analía Peralta

La Academia Nacional de Educación (1) publicó en el mes de octubre de 2014 en su página web una declaración que hiciera en razón de la sanción de la “Unidad de Evaluación de la Equidad y la Calidad Educativa” (2) en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En esta declaración, la flamante Unidad de Evaluación es señalada como oportuna, acertada y necesaria, en tanto los miembros de la Academia consideran prioritario para el país consolidar una “cultura evaluativa” del sistema educativo en su conjunto.

Ya hemos reflexionado en otras oportunidades sobre las críticas que pueden hacerse a la Unidad de Evaluación y los interrogantes que se abren con su creación (3); por ello, en este caso, nos gustaría detenernos en algunas consideraciones respecto a la declaración citada.

En primer lugar, la afirmación en el escrito de que es necesario “superar ciertas desconfianzas e innecesarias cargas ideológicas y políticas”; como si las resoluciones sobre la evaluación educativa -qué evaluar, cómo evaluar, quién evaluará y con qué fin- estuvieran exentas de intereses y como si estas decisiones fueran tomadas de modo desideologizado y neutral. Al respecto, debemos considerar que las reformas en educación no solamente se tratan de “hacer cosas”, sino que cada una de las medidas que se implementa está cargada de sentidos, es decir, no se trata de construcciones fácticas o naturales, sino políticas e ideológicas, en tanto los significados y los argumentos que las sostienen defienden ciertos intereses.

En segundo lugar, el hecho de que se haga hincapié en la evaluación de “la formación docente inicial y en servicio”. Aquí, la realidad educativa pareciera ser responsabilidad de los y las docentes, omitiendo en esta consideración las condiciones en las que todos los días maestros y profesores desarrollan su tarea: edificios precarios, con falta de material y con condiciones laborales que también se precarizan sistemáticamente. Antes de señalar como responsables protagónicos a los docentes más allá de lo razonable, deberíamos pensar que hay otros factores que son también influyentes. En este contexto, la reflexión debería pasar por pensar que son los y las docentes, en todo caso, quienes en estas condiciones sostienen día a día las trayectorias de los y las estudiantes. Por otro lado, la formación docente en servicio es un reclamo histórico del gremio docente y pocas veces se lograron avances en esta materia. Una vez realizada la formación inicial (la de su profesorado) los docentes deben seguir actualizándose, por ello su formación permanente resulta un factor clave; pero sobre este punto no debemos considerar sólo la cantidad de actividades formativas ocurridas, sino su relevancia, su valor y las contribuciones al aprendizaje del profesorado. Al respecto, debemos recordar  que el cuestionamiento al Gobierno de la Ciudad ha sido en reiteradas oportunidades en relación al vaciamiento de la Escuela de Capacitación Docente - CePA, la cual es la encargada de realizar cursos y postítulos para la formación permanente de maestros y profesores (4).

En tercer lugar, el hecho de que en la declaración, la creación de esta Unidad sea considerada una muestra de madurez política que debería imitarse en lo gremial. Al respecto, cabe mencionar que en el mes de agosto de este año, Mauricio Macri y su ministro de educación Esteban Bullrich mantuvieron un espacio de intercambio con los miembros de la Academia de Educación (5), donde hablaron (entre otras cosas) de los obstáculos que pone el sindicalismo para llevar adelante las reformas que impulsa el oficialismo urbano. En este sentido, debemos decir que tanto las afirmaciones que contiene la declaración como el encuentro que mencionamos, apoyan la idea de los diferentes intereses que atraviesan la educación. Las organizaciones sindicales docentes se oponen a muchas de las reformas macristas no en un afán caprichoso y de oposición sin sentido, sino que lo hacen porque defienden la escuela pública y porque entienden que estas medidas atentan contra las conquistas sindicales que se consiguieron a lo largo de la historia, como fue el caso de las Juntas de Clasificación en 2011 (política que en el mismo encuentro el Jefe de Gobierno se enorgullece de haber logrado y cuya ley aún no fue aplicada).

En cuarto lugar, la declaración afirma que es necesario consolidar una “cultura evaluativa”. Ante esto, vale decir varias cuestiones. Por un lado, estas declaraciones dan a pensar que estos agentes son los primeros que piensan que la evaluación es necesaria, cuando nuestro país tiene históricamente programas y métodos específicos de evaluación de muchos de los actores y políticas. Por otro lado, pareciera ser que la evaluación es algo que falta, cuando en realidad se desconoce lo ya realizado, aún en el propio ámbito de la Ciudad. Y aquí vale aclarar que fue toda una disputa política el hecho de incluir en esta ley a los trabajadores pre existentes que se ocupaban de la evaluación en el propio Ministerio porteño, como si la evaluación nunca hubiese sido tarea de nadie. Finalmente, agregamos sobre esta afirmación que el hecho de considerar la necesidad de consolidación de una “cultura evaluativa” posiciona a la evaluación como un todo homogéneo. No negamos la importancia de la evaluación; ésta debe permear todas las artistas y actores de “lo educativo”, pero de ninguna manera las cosas empiezan con el gobierno de turno, sino que, en muchos casos, hay historia y personas que pensaron esos asuntos y tienen voz para transmitirlas y mejorarlas.

En esta declaración, la Academia Nacional de Educación sienta posición. Una posición antagónica con la que sostenemos nosotros, pues sabemos que los temas fundamentales de la educación -el qué, el cómo y el para qué- son cuestiones que no tienen una única respuesta, y por ello afirmamos eso que el oficialismo y sus intelectuales orgánicos intentan ocultar: la educación es política. Y podemos decirlo porque sabemos que entre la multiplicidad de respuestas que puede darse a esos debates que deben cobrar protagonismo en la escena educativa encontramos: aquella que empobrece la educación pública, reduciendo año tras año el presupuesto del área y aquella que piensa en fortalecer las instituciones y a sus docentes, principales artífices del acto educativo y quienes deben tener poder de decisión sobre lo pedagógico; aquella que extranjeriza los contenidos a través de la implementación de pruebas internacionales de las cuales se desprende lo que se va a enseñar y aquella que piensa en un sistema educativo que atienda nuestra realidad, nuestra historia y que recupere las tradiciones pedagógicas emancipadoras de Nuestra América para pensar la educación que queremos; aquella que pone en marcha una vez más un sistema de inscripción on-line lleno de falencias que no permite (como ellos afirman) que la inscripción se haga más fácil, sino que da como consecuencia la migración a escuelas privadas que son calificadas como las que “funcionan” (tales los dichos del Jefe de Gobierno) y aquella que valoriza la actividad que se desarrolla en las escuelas públicas, esas que son de todos, que no discriminan por la posibilidad de pagar un arancel y donde entendemos es el único lugar donde se construye lo común, haciendo lugar a lo diverso y donde sabemos está el germen para construir una sociedad más justa y cada vez más democrática. Por último, está la respuesta que deslegitima la tarea que llevan adelante muchos maestros y profesores en las escuelas públicas, y aquella que la valoriza (6), pues sabe que a pesar de las regulaciones políticas que pesan sobre los docentes, son ellos quienes intentan día tras día hacer de la escuela un lugar habitable, donde se construyan trayectorias significativas que permitan a nuestros estudiantes conformarse como ciudadanos críticos, capaces de entender la realidad y que les permita imaginar realidades distintas, y que en el mismo proceso, el acto pedagógico, los nutra en la capacidad de crearla y transformarla y no los deje sujetos a ser individuos empleables para el mercado, aquel futuro prefijado que les tiene destinado el neoliberalismo.

El apoyo brindado por los miembros de la Academia Nacional de Educación a la creación de la Unidad de Evaluación no nos asombra; sabemos que allí se nuclean los sectores más conservadores de la intelectualidad educativa: la membresía a ella de Abel Posse -ministro de Educación del macrismo que debió renunciar a 12 días de comenzada su gestión dada la resistencia de la comunidad educativa por sus escandalosas declaraciones haciendo apología de la última dictadura militar, de la cual, además fue funcionario- es un ejemplo, la declaración a la que hacemos referencia, otra, pues ella invisibiliza los argumentos que sostienen su crítica, naturalizando cuestiones que son de índole política. Esta declaración, al contrario, nos fortalece en la idea de que es necesario construir una alternativa pedagógica para la Ciudad, para que el derecho a la educación no siga siendo sólo una declaración de buenas intenciones, sino el horizonte que nos mueva para seguir en la batalla cultural tan necesaria para conformar una escuela para todos y para todas.

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(1) Creada en 1984,  se presenta en su página web como un ámbito de reflexión sobre los problemas de la educación del país con el objetivo de apoyar los avances que favorezcan el avance de la democracia y la justicia social.

(2) http://www.acaedu.edu.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=650:declaracion-respecto-de-la-creacion-de-la-unidad-de-evaluacion-de-la-calidad-y-equidad-educativa-en-caba&catid=62:novedades&Itemid=154

(3) Nota de Coyuntura del Observatorio de Políticas Educativas: “La Ciudad ya tiene ley de evaluación: el faro macrista”. http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/2014/08/25/nota-de-coyuntura-la-ciudad-ya-tiene-ley-de-evaluacion-el-faro-macrista-natalia-stoppani/

(4) http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-252759-2014-08-12.html; http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-144154-2010-04-19.html

(5) http://www.youtube.com/watch?v=DXrzC3uPoYM#t=1942

(6) Muestra de ello fueron los Encuentros “Hacia una pedagogía emancipadora” que se desarrollaron en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini en 2013 y 2014.

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Nota de coyuntura: “La Ciudad ya tiene ley de evaluación: el faro macrista - Natalia Stoppani

En la sesión de la Legislatura porteña del jueves 21 de Agosto se aprobó la “Ley de la evaluación integral del sistema educativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, con los votos de todo el macrismo, parte del bloque UNEN y las legisladoras del bloque de Confianza Pública, liderado por Graciela Ocaña.

La ley aprobada es el resultado de un proyecto inicial presentado por el Jefe de Gobierno, Expediente N° 805-J-2013, el cual no pudo ser aprobado a fin del año pasado, puesto que el oficialismo no logró juntar los votos necesarios para ello. Este año, se presentaron otros tres proyectos, además de otro ya existente en el 2013 de autoría de los legisladores del FPV y de NE que entonces tenían mandato legislativo. El bloque de UNEN, el interbloque kichnerista junto a Seamos Libres y el bloque del MST que tiene como legislador a Alejandro Bordart fueron los autores de los tres proyectos que ingresaron este año. El debate sobre los proyectos en danza fue desarrollado en la comisión de asesores de educación de la Legislatura, los cuáles estaban condicionados por algo central: el proyecto cabecera era el macrista, nunca se planteó un debate serio con la comunidad educativa involucrada en la ley y siempre existió la sospecha de que el macrismo ya tenía los votos contados para el desenlace que finalmente ocurrió. El derrotero del “debate” legislativo y los tejes de la política concluyó el jueves pasado con la aprobación de un proyecto que se enuncia como “consensuado”, pero que fue cerrado a espaldas de la comunidad educativa .

El “Instituto de Evaluación de la Equidad y Calidad Educativa” que se quería aprobar en 2013 se transformó en la “Unidad de Evaluación de la Equidad y la Calidad Educativa”. El cambio de nombre puede no reflejar una concepción distinta de evaluación que la que viene manejando el macrismo en sus políticas en general, tema ya planteado en otras notas[1]. Por ello, más allá de aquel cambio de nombre, lo que nos sigue interpelando de lo sancionado son preguntas como las siguientes: ¿Cuál es la necesidad de crear una unidad específica cuando ya hay una Dirección jerarquizada a ese rango hace a penas dos años?, ¿Por qué es necesario un ente específico cuando ya había personal generando indicadores y evaluaciones?, ¿Acaso lo que había no funcionaba como se esperaba?, ¿Será que el macrismo quiere implantar una noción de evaluación que está sustentada en visiones tecnocráticas?.

Para intentar aproximar respuestas a estas preguntas, es fundamental pensar que se trata de una ley enmarcada en una política educativa signada por el aumento respecto al financiamiento al sector privado de la educación, por la disminución del presupuesto destinado al mantenimiento edilicio de las escuelas y de una baja considerable del presupuesto educativo año tras año. En ese sentido, esta ley no sorprende, sino que agrega un eslabón más al camino de un gobierno que, desde que asumió, viene disminuyendo el presupuesto destinado a gasto social (respecto al presupuesto general de año tras año y aún contemplando los datos de la inflación promedio anual) y aumentando el utilizado en publicidad y deuda porteña. La ley sancionada genera incertidumbres respecto al para qué de la evaluación de la educación en general para un gobierno cuyo discurso viene apoyando las evaluaciones estandarizadas, los rankings internacionales, la competencia entre escuelas y el apego a modelos educativos que nada tienen que ver con nuestra realidad local. Y aquí hubo políticas concretas que materalizan estos discursos: el implante de las “escuelas de innovación” siguiendo el caso de Finlandia; el “Boletín tu escuela”, conjunto de datos por escuela y por comuna que al ser lanzado por el Ministro Bullrich, este afirmó que quienes estén mejor ubicados con los datos del boletín, podrían recibir una biblioteca escolar o un viaje de egresados; la adhesión a las evaluaciones PISA y peor aún, la creación de una Pisa porteña; la importación del Bachillerato Internacional para tener escuelas que puedan insertarse en el mundo global a través del idioma.

Por otro lado, es preciso analizar algunas cuestiones puntuales del la ley sancionada para marcar las notas más distintivas que hacen a la caracterización esbozada en los párrafos precedentes. Por empezar y como rasgo más sobresaliente, la ley crea una unidad definida como “descentralizada” que recibirá un fondo asignado por el presupuesto general de todos los años más “las herencias, legados y donaciones y otros conceptos que reciba conforme a la normativa vigente que rige en la Ciudad de Buenos Aires”. Este ente descentralizado es una de las formas organizativas que la administración pública admite según la Ley 70 y su presupuesto se define en el presupuesto general que año tras año se vota. Sin embargo, sorprende que además de ello se permitan esos “otros conceptos”, ya que nos preguntamos qué son esos fondos y de dónde provendrían, sino son de lo votado por las fuerzas políticas en el ámbito que corresponde: la Legislatura. Asimismo, el mundo de lo educativo en general es mirado por organizaciones internacionales de crédito, fundaciones y empresas que suelen colocar dinero en pos de “la calidad educativa” y, muchas veces, suelen condicionar en forma indirecta la propia política educativa local.

Por otro lado, la Unidad tendría un Director Ejecutivo, un Comité Consultivo y un Comité Científico Académico. El Director, además de presidir el Comité Consultivo, es designado por el Poder Ejecutivo, con un jurado propuesto por el propio Poder Ejecutivo. Será el propio Director Ejecutivo el que a su vez designe al Presidente del Comité Científico Académico, comité que tiene como tarea “…velar por la calidad de los proyectos y programas desarrollados por la Unidad. Podrán elevar al Consejo Consultivo y al Director propuestas que tengan por finalidad contribuir con la misión de la Unidad” (Artículo 21). Por otro lado, el Consejo Consultivo estará formado por 11 miembros, de los cuáles 6 serían representantes del oficialismo o funcionarios: el Director Ejecutivo lo designa el PE; el Presidente del Académico lo designa el Director Ejecutivo; de las tres fuerzas principales de  la Legislatura, lo más probable es que una sea la del color político del Ejecutivo y, por ende, otro representante oficialista sea parte de este consejo; los dos representantes del Ministerio son funcionarios del oficialismo; y el Consejo de Educación de Gestión Privada puede designar para el Consejo, al representante del Ministerio que lo integra. Sea este gobierno o el que le suceda, el oficialismo siempre tendrá el control y podrá decidir todo, aún con el resto de los miembros en contra. Desde ya que el gobierno tiene la prerrogativa de tomar decisiones y es claro que quien tiene el poder desarrolla tiene el derecho de legislar para que su mirada general termine primando. Lo que es polémico de esta composición es: que no se incluye la posibilidad de que haya consultas permanentes con otros actores de la comunidad educativa (que son los directamente interpelados con las decisiones que se tomen allí); que no queda claro cuáles son los resguardos que se prevén para garantizar el  derecho a la educación (cómo se tomarán las decisiones, cómo funcionará el Consejo, qué criterios se contemplarán para las políticas de evaluación ) y que posee funciones más resolutivas que consultivas. En este sentido, si se crea un organismo que tiene a su cargo prácticamente todas las funciones de la unidad y encima está compuesto por mayoría de funcionarios oficialistas, entonces no se garantiza que las resoluciones contemplen a los otros actores. Otro dato para agregar es que en ningún lugar se especifica cómo se resolverá qué representante de los supervisores debe integrar el Consejo. Finalmente, podríamos decir que el peso de la norma radica en las funciones que tiene este Consejo y, por ende, la Unidad y es aquí donde nos volvemos a preguntar acerca de los motivos de generar una nueva estructura político administrativa para velar por la evaluación de todo el sistema educativo.

Finalmente y para ir cerrando los puntos nodales de esta ley, preocupa y mucho las definiciones conceptuales que la ley encierra, si tomamos en cuenta las definiciones políticas que el macrismo viene adoptando hace tiempo. En el artículo 5°, la ley afirma que “la equidad es el principio que guía las acciones de todos los actores involucrados en el sistema educativo, el cual busca igualar las oportunidades de desarrollo de los alumnos y alumnas, independientemente de su origen social, género o de la conformación de su hogar.

Por consiguiente, garantiza a todos igualdad de acceso, permanencia, trato, aprendizaje y egreso a una educación de calidad.” La idea de “igualdad de oportunidades” supone la imagen de una posta de carrera, en la que lo importante es que todos lleguen al momento de la salida. Es decir, remite a garantizar que todas las personas tengan las mismas posibilidades u oportunidades de acceder, en este caso, al sistema educativo. Sin embargo, la idea de la educación como derecho humano supone que todos tienen derecho a la educación[2] y no hay ninguna barrera (social, económica, cultural) que pueda condicionarlo.

Por otro lado, el macrismo modificó no sólo la definición de calidad sino de evaluación respecto al proyecto original del 2013, ya que los primeros artículos de la ley sancionada usan frases como: “evaluación integral”, “derecho social a la educación”, “la evaluación como proceso continuo y formativo”, entre otras. Sin embargo y de nuevo, remitiéndonos a la política general, trae sospecha definiciones que a priori se presentan como “progresistas” y que conllevan una política competitiva y estandarizada como la que hasta ahora desarrolló.  Si uno observa, por tomar sólo un ejemplo de evaluaciones usadas por el macrismo, lo que sucede con el Estudio Internacional de Educación Cívica y Formación Ciudadana  (ICCS)[3], puede notar que es una evaluación estandarizada y descontextualizada. También si pensamos en los indicadores que generados con el aval de la actual Dirección de Evaluación, también notamos que son, por lo menos, alarmantes: el Indice de Equidad y Calidad Educativa creado por el macrismo muestra en un mapa cuáles son las comunas con índices bajos de “calidad”[4]. Son este tipo de estudios los que marcan, por un lado, la asociación directa que pretenden difundir entre evaluación y mejora de los aprendizajes y, por el otro, la competencia que subyace a la generación y exposición de datos (cuando ni siquiera se explica cómo se definen esos datos).

Lo que hace reflexionar es que el macrismo se apropie de palabras y argumentos de quienes afirmamos que la evaluación es un proceso inherente a todo acto educativo. ¿Será que esto es una estrategia de las “nuevas derechas” para convencer al electorado?. Mucho para pensar y para mirar sobre las repercusiones político prácticas de leyes como la sancionada. ¿Cuáles serán las consecuencias de estas medidas? El tiempo dirá, pero ya tenemos muchos indicios de que las posiciones políticas no cambian en forma amanecida, sino que en todo caso, es políticamente correcto afirmar ciertas nociones a pesar de que la política concreta sea perfectamente antagónica.

Natalia Stoppani

Observatorio de Políticas Educativas


[1] Sugerimos ver “La Ciudad Empresa: espacios, ciudadanos y derechos  bajo la lógica de mercado“, de autoría colectiva y editado por Ediciones del CCC, año 2013.

[2] Cuando hablamos del derecho a la educación remitimos, entre otras cosas, a la idea de ingreso, permanencia y egreso del sistema educativo.

[3] Para más información, ver: https://equidadycalidadeducativa.buenosaires.gob.ar/archivos/evaluaciones/iccs/marco.pdf

[4] Para más información, ver: https://equidadycalidadeducativa.buenosaires.gob.ar/indicadores/

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Primer Informe de Trabajo de la Multisectorial por la Educación Pública

Compartimos el Primer Informe de Trabajo (Octubre 2013- Mayo 2014) de la Multisectorial por la Educación Pública respecto de la situación de la falta de vacantes en la actualidad tras el fracaso de la inscripción online  en la Ciudad de Buenos Aires.

Caratula Informe multisectorial por la Escuela Publica

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Nota de coyuntura: “Las aulas container son de derecha.” - Analía Peralta

aulas-container-21Todos debemos recordar cuando en Diciembre del año pasado, el novedoso sistema de inscripción on line mostró la desatención del Gobierno de la Ciudad respecto a la construcción de escuelas públicas en todos los niveles del sistema y la resistencia despertada en la comunidad educativa ante el anuncio y posterior instalación de contenedores a modo de aulas1. Con las aguas más calmas, aunque no con el problema solucionado, el pasado 22 de Abril, el diario La Nación publicó un escrito de opinión sobre este tema2. En un nuevo intento por mostrar que las políticas que se desarrollan son neutrales, se realiza una defensa de esta medida enunciando que el problema es de tipo “técnico” y no “ideológico” y que, si bien es considerada “mala”, la instalación de contenedores como aulas apunta a solucionar un tema “urgente”: el crecimiento de la demanda de escuela pública en la Ciudad. Utilizando argumentos que van desde comparaciones con otros países donde este tipo de aulas también fueron instaladas (y que se defienden como “sistemas educativos valiosos”), hasta la descalificación de quienes estaban en contra como seres irracionales, apasionados e ineptos para la comprensión de los problemas (y la autora posicionándose como la persona informada que puede pensar claramente y aportar la palabra verdadera y desideologizada a los asuntos), la nota resulta una apología de la política macrista en general y de los contenedores en particular, en pleno proceso de posicionamientos para medir candidatos presidenciables.

La nota comienza con una pregunta como título: “Las aulas container ¿son de derecha?”. Nosotros decimos enfáticamente “Sí”, y argumentamos: no coincidimos con la “solución de emergencia y temporal” que sostiene la autora ni con la hipótesis de que el único “error” de la gestión fue que no pudo prever el crecimiento de la demanda, situación por la que culpabiliza a quienes viviendo en la Provincia de Buenos Aires quieren estudiar en la Ciudad (como si la Constitución porteña no zanjara esta cuestión afirmando que todas las personas tienen los mismos derechos en la Ciudad, independientemente de su lugar de residencia). Bien sabemos que la falta de vacantes es un problema viejo sobre el que no puede alegar desconocimiento el macrismo. Por ello, las aulas container no son soluciones de urgencia, son una medida más para desvalorizar la escuela pública y hacer, de modo subrepticio, que quienes puedan pagar una cuota en una escuela privada opten por hacerlo. Los problemas que estas aulas container traen no son negados en la nota, sino que se reconoce que éstas son ruidosas, húmedas, calurosas en verano, frías en invierno ¿quién querría que sus hijos e hijas estudien allí?

Tampoco nada nos hace pensar que sean medidas temporales, como también se destaca en la nota. En Canadá, uno de los sistemas educativos que se cita como “modelo”, estas aulas (que en todas las latitudes se instalan en los patios, es decir, reduciendo el espacio para la actividad física y la recreación) son utilizadas hace varios años e incluso, tal como afirma la autora, se multiplican.

Un dato interesante que nos sirve para argumentar por qué sostenemos que la desatención de lo público se hace carne en esta gestión es que en Argentina contamos con una Ley Nacional de Educación del año 2006 que establece la obligatoriedad desde la sala de 5 años hasta la finalización de la escuela secundaria. Esta ley también establece que la sala de 4 años debe universalizarse, es decir, desde hace 8 años deberían haberse tomado las medidas necesarias para incrementar la oferta de instituciones. Otro dato es que la Ciudad de Buenos Aires tiene una Ley de obligatoriedad de la secundaria que data del 2002 (Ley 898/2002), 4 años antes de la sanción de la Ley Nacional. 12 años ya de su entrada en vigencia: todos y todas deberían estar en la escuela. El macrismo, en sus más de 7 años de gestión, no ha sabido responder a esta necesidad que distintas organizaciones vienen denunciando, incluso diferenciando que la zona más afectada por la falta de instituciones es la zona Sur, donde proliferan las escuelas privadas. Lo saben las organizaciones, lo debe saber el oficialismo porteño. Claramente no se trata de un problema nuevo.  instalaciones-precarias-no1

Las aulas container, lejos de ser una solución, son un problema grave: el martes 20 de mayo el juez Roberto Gallardo decidió la clausura de los módulos instalados en el “Lengüitas” del barrio de Palermo debido a que el ex rector de la institución sufrió 2 descargas eléctricas al ingresar a esos espacios donde todos los días niños y niñas pasan su jornada escolar. Es el mismo juez que en febrero había prohibido la instalación de estas aulas en la institución por considerarlas riesgosas. Sin embargo, haciendo caso omiso a la disposición judicial, las aulas fueron instaladas.

A casi 3 meses de iniciado el ciclo lectivo, el problema que vienen a “solucionar” las aulas container –la falta de vacantes- parece haber perdido intensidad. Sin embargo, una importante cantidad de familias sigue esperando un lugar en la escuela pública y muchas son las organizaciones que continúan preocupadas por la vulneración del derecho a la educación. Con el problema generado por la inscripción on line, tampoco se tienen a la fecha datos concretos de cuántos niños y niñas continúan sin conseguir vacante porque el Ministerio de Educación de la Ciudad no brinda esta información, incluso con un pedido de la justicia mediante.

Entonces, volvemos a decir: “Sí, las aulas container son de derecha”. ¿Por qué? Porque entendemos que el macrismo encarna los valores del neoliberalismo, porque sabemos que la multiplicidad de medidas adoptadas durante su gestión apuntan a desvalorizar el espacio de lo público en general y de la escuela pública en particular, porque instala con cada política que despliega y con cada discurso que emite la idea de que la escuela privada es mejor y reserva el espacio público (que no pierde oportunidad para precarizar y vaciar) para los sectores más vulnerables. El correlato es que la matrícula de las instituciones particulares crece día a día, y mientras las escuelas públicas tienen problemas de infraestructura y de falta de instituciones (por mencionar sólo algunos), el presupuesto para el área de educación privada crece año tras año en el presupuesto porteño3. aulas-container1

Son de derecha porque no se plantean como una solución a corto plazo y para pasar esta supuesta “ineficacia” en la gestión educativa terminan siendo “la solución”. También porque no alcanza con el reconocimiento del error, como el Ministro cree hacerlo en diversas aclaraciones cuando habla sobre el tema, sino que se necesitan respuestas concretas y dignas para toda la comunidad. Y son de derecha porque lo que subyace es una mirada de la educación como una cuestión individual: te anotas por internet, si tuviste problemas le reclamás a la web o al 147, si no tenés la vacante quizás es porque te equivocaste en la inscripción (y no porque el sistema nunca captó las cinco opciones que elegiste) y la culpa de no tenerla es tuya porque vivís en otro distrito. Son de derecha, entonces, porque a meses del inicio del ciclo lectivo el Gobierno de la Ciudad deja en vilo a miles de familias y les genera problemas en vez de garantizar derechos. Apañado por los medios hegemónicos que omiten en sus ediciones diarias muchos de los conflictos que se suscitan alrededor del asunto, mañana amaneceremos con otra novedad y la gravedad de lo que nos alarmaba hace unos meses pasa desapercibida.

Y lo pensamos en términos ideológicos porque esa es la forma de pensar y entender la educación. El macrismo no peca de ingenuo ni de incapaz a la hora de elaborar sus medidas, sino que responde a intereses bien concretos: abre la puerta de bienvenida al mercado día tras día a través de convenios con empresas y ONGs que responden a intereses empresariales, subsume lo pedagógico a las necesidades de las corporaciones, despliega la pedagogía del autoritarismo4 sin consultar y sin permitir la participación de la comunidad educativa, y por último y esencial, niega el derecho a la educación a miles de niños, niñas y adolescentes. Un derecho que hoy es tan universal como sistemáticamente vulnerado en nuestra Ciudad.

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1http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/#InscripcionOnline http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/#AulasContainer

2 http://www.lanacion.com.ar/1683081-las-aulas-container-son-de-derecha

3 http://www.centrocultural.coop/blogs/observatorio/2013/12/26/nota-de-coyuntura-%C2%BFcomo-termina-el-ano-educativo-en-la-ciudad-de-buenos-aires/

4 http://www.infonews.com/2013/10/23/sociedad-104696-pedagogia-del-autoritarismo.php

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