Un libro fundamental: la historia del Frente de Artistas del Borda

Autor/es: María Belén Landini

Sección: Palos y Piedras

Edición: 8

Español:

Frente de Artistas del Borda: una experiencia desmanicomializadora. Arte, lucha y resistencia, publicado en 2008 por Ediciones Madres de Plaza de Mayo es un libro que une la denuncia social más importante del FAB, el objetivo de su existencia, con las actividades que realizó durante sus años de trabajo y los testimonios y pruebas de dicho trabajo y de sus resultados en el proyecto de reinserción de los enfermos mentales en la sociedad.


Reseña: Alberto Sava, coord., Frente de Artistas del Borda: una experiencia desmanicomializadora. Arte, lucha y resistencia, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2008, 336 páginas.

Quizá decir que el autor de este libro es sólo uno (Alberto Sava) no nos deja vislumbrar la importancia de las múltiples voces que se expresan a través de él y, antes, a través del arte. El Frente de Artistas del Borda se creó en 1984, tiempos en los que todo comenzaba a despojarse de las censuras y las presiones de la dictadura que asoló a la Argentina durante ocho años (1976-1983). Después de un período en que denunciar era un riesgo de vida, el FAB nace “con el objetivo de producir arte como herramienta de denuncia y transformación social desde artistas internados y externados en el Hospital Borda” (p. 12).

Frente de Artistas del Borda: una experiencia desmanicomializadora. Arte, lucha y resistencia es un libro que une la denuncia social más importante del FAB, el objetivo de su existencia, con las actividades que realizó durante sus años de trabajo y los testimonios y pruebas de dicho trabajo y de sus resultados en el proyecto de reinserción de los enfermos mentales en la sociedad.

El libro se compone de varias partes, muy heterogéneas. Por un lado, los ensayos de los profesionales que participan del FAB y de aquellos que han colaborado, como así también breves participaciones de artistas comprometidos con la causa, tales como Eduardo Pavlovsky, Norman Briski, entre otros; por otro, los testimonios y la producción literaria de algunos de los integrantes del Frente y los programas de actividades de los festivales y encuentros realizados hasta el día de la fecha (Festivales Latinoamericanos de Artistas Internados en Hospitales Psiquiátricos, la historia de lo que fue el “Primaverazo” de 1985, entre otros).

Las primeras páginas revelan “Las voces acalladas”, aquellas de algunos internos que nos cuentan cómo se desarrollan sus días dentro del hospital: “El hospital intenta quitarnos nuestra personalidad, los coordinadores del Frente de Artistas no”, dice Jorge Fernández (p. 10). A estas voces se suman aquellas de los profesionales que denuncian los malos tratos sufridos por los internos y explican de qué se trata el proyecto de la “desmanicomialización”. Implementar internaciones cortas, consensuar un tratamiento adecuado, garantizar el trabajo y recuperar los lazos sociales y familiares de los internados son algunas de las premisas implicadas en esta palabra “desmanicomializar”. Se trata de preservar la identidad y la individualidad de cada una de las personas internadas, dándoles un lugar en la sociedad y no convirtiéndolos en enfermos que hay que neutralizar. “…en todos los hospitales psiquiátricos del país hay 30.000 internados, que son otros 30.000 desaparecidos”, manifiesta el Dr. Grimnson (p. 16), uno de los impulsores del proyecto.

El Frente de Artistas del Borda se creó con el objetivo de hacer arte de calidad que ayude, en este caso, a transformar la realidad del hospital. La circulación de los productos artísticos del Frente produce en los artistas internados y externados que participan de él tres efectos necesarios: subjetivo, institucional y social. El arte convoca a los creadores a forjar una identidad dentro de un trabajo grupal, denunciando aquellas cosas que lo perjudican en su estadía como interno. Es esto mismo lo que genera después repercusiones a nivel institucional, a partir de las denuncias realizadas. Y el efecto social es aquel que se produce desde el momento en que los creadores se muestran a la sociedad como productores de arte (“subjetivación”) y no como enfermos mentales. La creatividad es parte de la libertad y la creación aparece como una actividad liberadora, que quiere sobrepasar los límites del muro que rodea al hospital, que pide salir en búsqueda de una relación con la sociedad. Este lugar de lucha social es el que el FAB comparte con otros movimientos sociales que cooperan con la causa, como las Madres de Plaza de Mayo.

Tratado de psicología, historia de un grupo de artistas, antología de creaciones literarias de los internos, Frente de Artistas del Borda es un libro que no puede dejar de admirarse en tanto expresión escrita de un movimiento que trabaja desde hace 25 años para los enfermos mentales y su reinserción social, y para demostrarle a la sociedad que a través del arte el proyecto de resistencia al régimen institucional se convierte en una experiencia liberadora.

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