De la vaca a la soja

30/09/2011

Por Ernesto Mattos


Los procesos económicos de la Argentina han sido caracterizado por el comercio internacional. Entiéndase por comercio internacional: la demanda externa. Pero ¿que significa esto? Significa que en la economía argentina el rol que cumple la demanda externa es relevante. La demanda externa es la demanda surgida de otros países, podríamos llamarlos países centrales, caracterizados por consumir materias primas de los países periféricos; y exportar productos manufacturados.  Ubiquemos a la Argentina como un país periférico, si la su exportación principal es bienes salarios, los países centrales buscan abaratar los salarios de sus propias economías; importando de ellos las materias primas necesarias y que en algunos casos son insumos en el proceso industrial. Generando así un bienestar en su economía y su población.

En este caso la demanda externa -de los países centrales- va influyendo en la estructura productiva de los países periféricos, que en su mayoría fueron ocupando un lugar en la división internacional del trabajo como exportadores de materias primas; esta característica de los países de la región indoamericana (Abya Yala) tiene relación con las riquezas naturales y minerales. Pero ¿cómo pasamos de "la vaca a la soja" como versa en nuestro titulo? Primero el título surge de la idea planteada por J.W. Cooke de "la lanza al sindicato", descripta en Apuntes para la Militancia, con esta simple idea uno puede entender gran parte de la historia Argentina y sus procesos sociales. Así nos proponemos de "la vaca a la soja", otra idea extraída del libro "Libre Empresa o Nacionalización en la industria de la carne" de Rodolfo Puiggros, en este libro uno puede entender la importancia que tiene la producción ganadera en la constitución del Estado Nacional desde el siglo XVI. Tres momentos históricos podrían darnos una idea de la estructura productiva del país en construcción, principalmente, la producción ganadera para exportación; esos tres momentos son: la vaquería, el saladero y el frigorífico.

En ese proceso histórico de la vaquería es hasta el siglo XIX, el primer momento, y va perfilando la estructura productiva de lo que se conocería, para 1816, como las provincias unidas del río de la plata. En este periodo los productos de exportación son el cuero y la carne salada para los esclavos en Brasil y otros regiones de latinoamerica y el caribe como Cuba. Otro mercado importante era los Estados Unidos. El segundo momento se denomina el saladero (durante el siglo XIX), surge como una mejora en la producción ganadera de exportación, la importación de sal de Cadiz -España- ponía dificultades a la producción ganadera para los mercados externos.  Dado su alto costo y la falta de divisas para importar contribuía a que las provincias unidas tuvieran que endeudarse para comprar dichos productos importados que hacían falta en la actividad ganadera. La tercera etapa, es la del frigorífico y pone en escenario la disputa internacional por las economías productoras de productos primarios.

La Argentina entraba a ser terreno de pujas de intereses por la potencia histórica llamada Inglaterra y por la potencia emergente, los Estados Unidos; durante las primeras décadas del siglo XX, esto se conocería como la etapa histórica conocida como el imperialismo. Los Estados Unidos comienza una política comercial de disputa de territorios a Inglaterra. Su objetivo, como los nombramos antes, era importar productos primarios para abaratar su mano de obra y expandir su industria y sus productos manufacturados. Inglaterra, de histórico control sobre los principales ejes económicos del país, empieza a competir contra el frigorífico norteamericano y la competencia paso a ser acuerdo entre las empresas transnacionales norteamericanas e inglesas. Los acuerdos era tanto a nivel empresas frigoríficas como empresas de transportes; que en muchas casos transportaban los productos de la ganadería, de la Argentina.

Este breve resumen, nos permite tener una perspectiva histórica de los hechos político-económicos argentinos, la ganadería en un primera etapa fue perfilando la estructura productiva argentina, la cual llevo a enfrentamientos históricos y latentes en la sociedad, distintos actores sociales como: los lideres populares regionales y la oligarquía portuaria y de las provincias del río de la plata.

En resumen, durante la etapa frigorífico, siglo XX, emerge la disputa por el territorio argentino, específicamente por la región pampeana y sus productos. Tanto las potencias norteamericana e inglesas dieron fuerte lucha por acuerdos que permitieran, en el periodo de entre guerra, que los productos primarios producidos de la pampa húmeda abastecieran a sus economías.

Estos conflictos y pujas de intereses se expresaron en los sujetos políticos de la época, un caso emblemático, fue la lucha del Senador Lisandro de la Torre (Demócrata Progresista, por Santa Fe) que denuncio dichos acuerdos entre la Argentina e Inglaterra, el conocido pacto Roca-Runciman. En este proceso histórico, el trigo y el maíz, fueron los otros productos que se sumaron a los productos exportables para los mercados de los países centrales. Durante el periodo que sigue a 1930-2001 se dieron fuertes luchas por el dominio del Estado y la orientación de sus políticas económicas. Las clases dominantes tuvieron su empate hegemónico el 17 de octubre de 1945. Momento histórico en el cual la estructura productiva Argentina cambia su perfil de productor de productos primarios para el mercado externo. El tiempo que continua de 1955 a 2001, tras el golpe de Estado al gobierno de Perón, es donde se priorizan dos cuestiones: endeudarse con el FMI y desarticular la industria nacional. Con un breve paso por el periodo 1973-1976, la Argentina sigue en disputa entre un pueblo organizado sindicalmente y una oligarquía fuertemente vinculada a una burguesía extranjerizada.

La estructura productiva se oriento fuertemente a la producción de soja, en el periodo 1973-2010, con importantes cambios tecnológicos. En el contexto internacional de países centrales que constituían la demanda externa que acentuaban el perfil exportador de la Argentina cambian. Surge China como un fuerte demandante de productos derivados de la soja (poroto, harina y aceite). La soja es un producto esencial de la dieta del pueblo chino. Estos productos permiten alimentar al cerdo, lo que para nosotros seria alimentar a una vaca. Esto les permite tener salarios con poder adquisitivo suficiente y con ello mantener sus niveles de productividad altos en comparación a otras economías. En esta nueva división internacional del trabajo la Argentina es uno de los principales productores de soja.

Para el año 2002 (ver imagen. INTA) la economía nacional tiene gran parte de su territorio cubierto de producción de soja. Como contamos antes, la ganadería y los cereales fueron los principales productos de exportación dada la demanda externa en otros tiempos. En este nuevo contexto, se suma a este binomio, las oleaginosas que cobran una relevancia para los sectores agrarios constituidos en la zona de la pampa húmeda. Las provincias como Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos son los lugares donde mayor producción de soja existe. Lugares donde se van articulando las empresas vinculadas a dicha producción, en Santa Fe se concentran las empresas agroindustriales productoras de aceite, convirtiéndose en la principal zona de procesamiento de dicho producto.

La demanda externa, que en otrora fuera Inglaterra y Estados Unidos ahora suma a China. Esta fuerte demanda externa se expresa en los altos precios de la soja en el mercado de intercambio. Pero ¿quienes se benefician con este proceso? Como comentamos antes, primero las comercializadoras de granos y luego los productores agrarios que a través de la nuevas formas de producción e ingeniería financiera se organizan para realizar la producción. Surgen así la siembra directa y los pools de siembra como nuevas formas de organizar la producción agropecuaria. La producción de soja va desplazando los productos como la ganadería, cereales y hortalizas y legumbres. Qué son de vital importancia para el salario de los trabajadores argentinos. Esta carestía en los productos que tienen relación con el salario generan una suba de precios de los mismos y que es acompañada por lo intermediarios en su comercialización que -supermercados- profundizan los aumentos de precios.

En el 2008 tras el anuncio del gobierno nacional de aumento a los derechos de exportación se devela un proceso que esta fuera de la discusión políticas: los productos agrarios rentísticos. La hegemonía del sector agrario vinculado a la venta al mercado externo nos muestra otro actor que también permanecía en las sombras: las comercializadoras de granos y aceites. Que controlan el comercio exterior. Esta privatización del comercio exterior es la herencia de las políticas de Martinez de Hoz (1976-1981). Surgen así dos actores que disputan la política de derechos de exportación y que luchan por no bajar su rentabilidad. Rentabilidad que se expresa en los costos y el precio internacional del producto poroto (harina) y aceite de soja.


En este gráfico[1] nos muestra dos cuestiones, primero el costo de la estructura agrícola para los productos de la región pampeana; y segundo los precios internacionales. Es evidente que acá hay un tercero que se apropia de la rentabilidad producida. Por un lado, estarían las comercializadoras de granos que en este último tiempo estuvieron vinculados a casos de trabajo esclavo y por otro los acopiadores y productores agrarios. El aumento de los derechos de exportación viene a impedir una suba de precios internos y a captar la rentabilidad generada solo por poseer la tierra. La rentabilidad extraordinaria surge después de que los costos e ingresos han sido pagados. La renta es apropiada por el productor pero la rentabilidad extraordinaria es apropiada por los acopiadores y las empresas que dominan el comercio exterior de granos y aceites.

La estructura productiva, históricamente, ha tenia un perfil primario pero eso no quita que el Estado no pueda aplicar una política económica para mejorar la distribución social de las rentabilidad del suelo de los argentinos. Una política económica seria el aumento de los derechos de exportación.

En síntesis, así fuimos de la vaca a la soja, pero estamos a tiempo de cambiar estas estructuras productivas y su historia. Las medidas necesarias para este momento son: nacionalización del comercio exterior, profundizar la ley de tierras (concentración y arrendamiento); realizar el catastro nacional, crear las agencias agrarias que permitan un mejor relevamiento de la clase trabajadora rural y fijar un impuesto potencial a la rentabilidad agraria.


[1] El sector agropecuario: importancia en la riqueza 1991-2010. (Estructura Productiva Desequilibrada/Diferente y la Hegemonía). Lic. Mattos Ernesto,

*Docente de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche y de Historia del Pensamiento Económico II FCE-UBA; Investigador del CEMOP-Madres de Plaza de Mayo y del Centro Cultural de la Cooperación;  integrante de la graN maKro,

Compartir en

Añadir nuevo comentario

Image CAPTCHA