FRACCIONES, muy fraccionado por Silvia Kiman Comar

22/03/2020


Mi nombre es Silvia Kiman Comar, mi cargo base de maestra de grado está en provincia, La Matanza, pero también trabajo en capital. En 2004 obtuve el título de profesora de dibujo, por eso siempre ando buscando un cargo de plástica para trabajar menos horas y menos días pero la vida me lleva para donde quiere.

En el año 2015 estuve haciendo suplencias cortas de mg y el 5 de diciembre me ofrecieron un cargo donde debía trabajar 15 días y continuaba, así que cobraba todas las vacaciones pero…., hay veces que hay peros, no me lo aconsejaban. En el grado había tres niños que no entraban a clase y la escuela estaba en Villa 20, Lugano.

Que la escuela estuviera en la Villa a mí no me decía nada, pero entendía la advertencia ya que en las escuelas se comparten ideologías algunas más tradicionales que otras que conviven con las contradicciones. Los docentes recibimos capacitaciones periódicas y algún acompañamiento cada dos meses pero son más que nada sobre focalización de contenidos y no sobre políticas de cooperación o empatía. Además aunque el discurso y el Diseño curricular oficial predican una escuela inclusiva y que atiende a la heterogeneidad, la verdad es que no había respuestas para estos chicos que eran aceptados en su condición de Paseadores del Patio.

Antes de llegar a la institución pasé, como un pirata que sabe dónde está el tesoro, por la librería y compré un paquete de cien papeles glasé “metalizado”; al entrar al tercer grado que me habían asignado me presenté y previa charla les propuse hacer farolitos para el arbolito de navidad o para adornar la casa si es que no lo armaban. Pensé en hace esta actividad manual que estaría al alcance de todos, muchas veces los niños excluidos son los que no entienden lo que proponen las tareas escolares. Quería empezar con algo novedoso, sencillo, que se lo pudieran llevar de regalo y que les sirviera como bagaje: que si un día tuvieran que hacer un presente, supieran hacerlo con ingenio y sin plata.

Creo que la escuela tiene que servir para darnos herramientas inesperadas. 

 

Demás está decir que al mostrarles los papeles de colores y contarles la propuesta, los tres niños entraron al grado, trabajaron entusiasmados y luego ayudaron a elaborar el texto informativo de las instrucciones para realizar la artesanía. De esta manera los introducía al texto instructivo pero a partir de la práctica, de la acción. Al dictado, escribí lo que los alumnos decían y se fue fijando el modelo que luego retomaríamos en otras oportunidades y para otros juegos. Dialogábamos, además, de la importancia de la escritura para comunicar y recordar.

En la tercera hora jugamos al juego de la Oca y nos volvimos a encontrar con el instructivo, esas reglas que nos van creando la necesidad de la Ley para disfrutarlo, pero acá había que leer.

Los chicos pegaron onda con la dinámica. La directora me dijo que al año siguiente seguiría con el grado, le había resuelto un grave problema.

En esa escuela conocí a Rosa, una maestra que tenía el cargo MATE(1). Las docentes con esos cargos pueden ayudar a planificar, dar clase como pareja pedagógica, llevarse niños para hacer un trabajo intensificado, fuera del aula o narrar; si es que la docente a cargo no se anima. Je. Entonces empezó la aventura y nunca más nos separamos.

Al año siguiente trabaje en cuarto con los mismos alumnos, ninguno repitió ni se agregaron. Abordamos el tema de las fracciones. Poseíamos como bibliografía: Los Matemáticos, con el que acordábamos la mirada, en sintonía con el Diseño Curricular vigente, pero antes de “sacar el libro en la página…” iniciamos el tema construyéndolo. El libro dio la idea, nosotras los pusimos en situación. Los textos están hechos para los niños y a veces da la impresión que el maestro se convierte en un apéndice del mismo y no queríamos eso.

Les propusimos pensar: “de cuántas maneras diferentes podíamos cortar estos papeles por la mitad, en cuartos, en octavos? “. Debían cortar papeles (de tacos de colores, esos que son cuadraditos) en las partes; luego armarían diseños de colores, rompecabezas, usando las distintas partes, para volver a armar el todo. Los invitamos a trabajar y respondieron con entusiasmo: por qué no hacemos baldosones de cemento decorados con los colores de las tapitas de gaseosa, para hacer un camino que nos lleve a la huerta que hay en la escuela. Teníamos ya, los bocetos armados, que eran los rompecabezas.

En medio de fotos y alegría descubrimos que Mario, uno de los que no quería entrar, el año anterior, era experimentado en el tema de albañilería.

Con los rompecabezas hicimos operaciones con igual y distinto denominador; en hojas cuadriculadas pasamos los bocetos más grandes, al tamaño que necesitábamos que fueran las baldosas; sacamos cuentas de cuántas tapitas entran en una línea, para luego calcular cuántas de cada color debíamos juntar (perímetro y área); recibimos la visita del papa de Mario que nos contó cómo era el trabajo del albañil y del electricista y nos dio consejos.

 

Rosa nos contó que su hija se había recibido en una escuela técnica y que estaba estudiando para ser ingeniera naval, cosa que nos dio pie para hablar sobre género. De qué trabajan los hombres y las mujeres?

Siguiendo con el trabajo de diseño usamos el programa Geogebra(2) para ver qué colores nos convenía usar.



La docente facilitadora de Tics se sumó al proyecto. Conocimos la obra de Piet Mondrián y Joaquín Torres García ya que en sus obras también se observan partes de colores.

 Obra de Piet Mondrián (3)

Obra de Joaquín Torres García (4)

Ya en Noviembre con la colaboración de la hija de Rosa que nos hizo unos cajones donde debíamos colar el cemento, empezamos con el material. La primera baldosa se nos quebró. Otras dos salieron bien. Diciembre nos encontró agotadas y no terminamos el camino. Dimos allí por terminada nuestra tarea.

En nuestro distrito se organiza todos los años un encuentro denominado “Entre Maestro” donde se muestran los proyectos más logrados, e integrales, realizados en cada escuela. Tuvimos la suerte de participar exponiendo nuestro trabajo de equipo.

Finalmente hablamos con los chicos de lo que habíamos hecho y nosotras sacamos algunas conclusiones: los chicos pudieron participar comprometidamente de la tarea; cada uno pudo aportar de una manera personal; los que se destacaban en su tarea prolija del cuaderno, pudieron encontrarse con otro desafío y a los que el cuaderno les traía problemas, pudieron lucirse en otro espacio; lograron el reconocimiento y admiración de sus compañeros.

Sin embargo nos quedó una sensación rara después de la ponencia en la Jornada Entre Maestros, ya que al terminar de contar nuestra experiencia las colegas aplaudieron y dijeron: qué bien! Que bien que lo hicieron! Que trabajo! Pero ninguna dijo que lo iba a implementar al año siguiente, entonces nos quedó la sensación que no había servido de mucho contarles.

Al año siguiente Rosa renunció a su cargo en la escuela por no ser reconocida y valorada en su tarea.

(1) MATE: Maestra acompañante de trayectorias escolares por la Resolución Nº 2571 MEGC- 2013

(2) GEOGEBRA: es un Programa Dinámico para la Enseñanza y Aprendizaje  de las Matemáticas para educación en todos sus niveles.  Combina dinámicamente, geometría, álgebra, análisis y estadística en un único conjunto tan sencillo a nivel operativo como potente. 

(3) Pieter Cornelis Mondriaan, conocido como Piet Mondrián, fue un pintor vanguardista neerlandés, miembro de De Stijl y fundador del neoplasticismo. 1872- 1944.

(4) Joaquín Torres García fue un pintor, profesor, escritor, escultor y teórico del arte uruguayo. Creador del Universalismo constructivo y del Taller Torres García, uno de los principales movimientos artísticos de su país. 1874-1949

 

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