Memoria, Verdad y Justicia

29/06/2015

Paula Muriel Martínez demuestra con su relato sobre el abordaje pedagógico de la última dictadura cívico militar el valor educativo de las efemérides escolares cuando no se las reduce a evocaciones formales y estereotipadas. Haber logrado que alumnas y alumnos de 7° grado  comprendieran el sentido profundo de la lucha de Madres y Abuelas, y lo expresaran replicando su marcha silenciosa en torno a la Pirámide de Mayo, confirma una vez más que una educación emancipadora es posible en la escuela pública

Memoria, Verdad y Justicia

El acto del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia fue un encuentro que tuvo un aparente corto tiempo de preparación. Éste aparente corto tiempo, correspondiente a la secuencia realizada hasta llegar al día del acto, contó con una serie de actividades que nos ayudaron, a chicos y a grandes, a reflexionar sobre lo ocurrido durante la última dictadura cívico militar en nuestro país.

Por ser un grupo que, durante los años anteriores, venía trabajando la temática, nos propusimos centrar la tarea en la figura de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como representantes de la lucha incansable por los DDHH. En este sentido, se trabajó con la lectura del cuento “La composición”  de Antonio Skármeta, como disparador para recuperar los conocimientos previos del grupo.  Desde el área de Ciencias Sociales se profundizaron algunos aspectos de tipo histórico que contextualizaron el trabajo. Y luego, compartimos dos videos. Uno de ellos1 encuentran a las madres y abuelas en la actualidad, contando su proceso de lucha. Puede vérselas, además de ancianas, alegres y conmovidas por lo construido, lo batallado, lo conseguido. El segundo video2, las encuentra en plena ronda, en 1978, entrevistadas por un periodista extranjero. Puede vérselas desesperadas, jóvenes, exigiendo la aparición de sus hijos, hijas y nietos, denunciando las desapariciones forzadas y el silencio ante sus pedidos sistemáticos de justicia.

El cruce de ambos documentos, distanciados por cinco minutos de reproducción pero por 35 años de lucha, pusieron a los chicos y chicas a pensar en esas Madres y Abuelas como íconos de dignidad y resistencia. Fue fundamental verlas de carne, hueso y lucha. Fue importantísimo ver su transformación: de la angustia absoluta y la desesperación a la extraña alegría que produce la no claudicación de la batalla.

Y comenzaba hablando del aparente corto tiempo de trabajo, porque entiendo que el proceso atravesado por este grupo es en gran parte causa de que hayamos podido realizar este trabajo con la profundidad y el amor con el que se encaró. Un grado que trabaja diariamente (durante las clases, las salidas, los recreos, los actos) por un construir colectivo.

Fue esa construcción colectiva la que permitió darse el espacio para ponerse en la piel de Nuestras Madres y Abuelas y escribir consignas que denuncian el pedido de justicia y el grito de nunca más. Fue esa construcción colectiva la que hizo que ninguno de los niños ni ninguna de las niñas quisiera perderse estar ese día ahí, con su pañuelo blanco en la cabeza. Fue esa construcción colectiva la que pidió, inmediatamente, subilo a la página así lo ven los oyentes de la radio de nuestra cooperativa escolar “Lunas rojas”

El acto3, al igual que cada ensayo, fue profundamente conmovedor. No sólo porque estéticamente resulta impactante ver niños y niñas ponerse en la piel de estas Mujeres, nuestras Madres y Abuelas; sino porque en la escuela se dio ese momento para el que todavía no se inventaron palabras. Ese momento que parece comunión, aquí y ahora, emoción colectiva. Un momento donde adultos y niños nos entregamos a compartir nuestras emociones, nuestras historias y nuestro silencio; un silencio que dejó caer algunas lágrimas y que se pudo romper con un aplauso sentido.

La lectura y análisis del relato de Paula Muriel en nuestro grupo de reflexión sobre la práctica dio lugar a un rico intercambio que se concretó parcialmente en el comentario de Marta Marucco que sigue

La impactante experiencia de Paula sobre la conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia/2015, realizada con sus alumnos de 7°, que ya lo fueron en 6°, no se puede interpretar pedagógicamente si se la desgaja del trabajo que desarrolla desde 2013 en la Escuela N° 23, DE 8° de la CABA

Así lo demuestra, el hecho de que el tiempo que demandó la preparación del acto fue “corto solo en apariencia”, ya que lo agilizó la recuperación de  actividades y reflexiones previas sobre Madres y Abuelas como símbolos de resistencia a la dictadura. La recuperación, orientada por Paula, no se redujo a reproducir lo considerado sino que fue resignificado mediante el uso de nuevos recursos, un cuento y dos videos, y con la ampliación del análisis del período histórico

Esta intervención de Paula muestra que concibe el aprendizaje como proceso espiralado que, en tanto tal, cuestiona el carácter lineal o acumulativo que se suele asignar al aprender y propone la  idea de sucesivas reestructuraciones de lo conocido mediante el establecimiento de nuevas conexiones internas y externas del objeto de estudio que dan lugar a síntesis cada vez más complejas

La preparación del acto se vio facilitado, además, por una organización del trabajo escolar fundada en el alto grado de participación de los alumnos en la toma de decisiones sobre lo que se hace en el aula y sobre por qué y cómo se lo hace, ello ha permitido, a lo largo del tiempo, que el conglomerado inicial se convirtiera en un colectivo que analiza, discute, propone, evalúa. La conformación de una cooperativa escolar, sugerida por la maestra, generó un alto un nivel de integración afectiva entre los chicos que se evidenció en la facilidad con que superaron la inhibición que provoca el participar en una actuación incrementada, en este caso, por el carácter que asumió la misma

Otra cuestión destacable es cómo Paula logra desamurallar la escuela permitiendo que la realidad ingrese por distintas vías, en este caso, metaforizada a través de un cuento y testimoniada por dos videos que muestran la continuidad de la lucha de Madres y Abuelas que mantienen, desde hace casi 40 años, su reclamo y su búsqueda a pesar del tiempo transcurrido y de las vicisitudes personales y sociales que debieron enfrentar

El relato de Paula Muriel Martínez desnuda la trama de una práctica educativa en la escuela pública que desenajena la relación alumno-docente-conocimiento. Entre las múltiples condiciones que lo hacen posible, destacamos la intervención de una maestra que no concibe el conocimiento como un fragmento de información, inmóvil, concluido, terminado, algo que la escuela debe transferir a quien no lo posee y que al descreer de la neutralidad de su práctica, toma posición ante lo que enseña, pero no la impone. Sabe que la lectura de lo real de sus alumnos no puede consistir en la repetición mecánicamente memorizada de la lectura que hace el docente4 y por eso los habilita para comprender y para expresar lo entendido
Quedamos a la espera del pensar y el sentir de nuestros lectores

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