Las bicentenarias luchas por la verdadera independencia de Nuestra América: algunas lecciones de la historia

07/06/2010

Por: Dr. Luis Suárez Salazar*

Si el político es un historiador

(no sólo en el sentido de que hace historia

sino en el sentido de que operando en el presente interpreta el pasado),

el historiador es un político y en ese sentido (…)

la historia es siempre historia contemporánea, es decir la política.

Antonio Gramsci

Cuadernos de la Cárcel, 1931

El 3 de agosto del 2006 se cumplirá el 200 Aniversario del desembarco en Vela de Coro, República Bolivariana de Venezuela, de la expedición revolucionaria del Precursor Francisco de Miranda:[1] fecha que –a pesar de las “grandes insurrecciones populares del siglo XVIII”,[2] del martirio, en 1792, de Joaquim José da Silva Xavier (Tiradentes), del abortado complot “jacobino” encabezado por Manuel Gual y José María España (1797-1799), al igual que de la victoria de la Revolución Haitiana de 1790 a 1804[3]— podemos asumir, con todo rigor historiográfico, como la efemérides del inicio de las aún inconclusas luchas por la verdadera independencia de las naciones y los pueblos identificados por el propio Miranda y, casi un siglo después, por el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, con el apelativo de Nuestra América.[4]

Por ello, e inspirado en la palabras de Antonio Gramsci acerca de la función política de los historiadores y sobre la perenne contemporaneidad de la historia que aparecen en el exordio,[5] la ocasión me pareció propicia para realizar o retomar, según el caso,[6] algunas reflexiones sintéticas y seguramente incompletas acerca de las lecciones que han dejado esas bicentenarias gestas para los y las que desde los movimientos sociales y políticos, desde el periódico, la cátedra, las ciencias o las artes todavía continuamos luchando por lo que el comandante Ernesto Che Guevara llamó “la segunda, verdadera y definitiva independencia” de la región del ancho mundo subdesarrollado y dependiente que en la actualidad denominamos “América Latina y el Caribe”.

Escrito completo de:

Las lecciones de la historia


* Licenciado en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias Sociológicas y Doctor en Ciencias. Escritor, Profesor Titular Adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales y de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Algunas de sus obras ha recibido diversos reconocimientos internacionales, como el Premio de la Crítica Científico-Técnica que ofrece anualmente la Academia de Ciencias y el Instituto Cubano del Libro, Mención de Honor del jurado del concurso internacional de ensayos “pensar a contra corriente” y el Mención Honorífica del “Premio Libertador al Pensamiento Crítico” otorgado convocado por Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.

[1] Carmen L. Bohórquez Morán: Francisco de Miranda. Precursor de las independencias de la América Latina, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003. También puede consultarse de la propia autora la Tercera Edición en español, ampliada y revisada, de esa obra realizada por El perro y la rana ediciones, Caracas, 2006.

[2] Sergio Guerra Vilaboy: Breve historia de América Latina, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, pp. 76-84.

[3] José Luciano Franco: Historia de la Revolución de Haití, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004.

[4] Las referencias de Miranda a “nuestra América” como sinónimo de “América Meridional”, “Colombia” o “hispano América” pueden encontrarse en Carmen L. Bohórquez Morán: Miranda: Bitácora de un visionario de Nuestra América, Ministerio de Comunicación e Información, Caracas, 2006. A su vez, la manera en que, a fines del siglo XIX, José Martí reelaboró ese término, aparecen en su ensayo “Nuestra América”. Este puede encontrarse, entre otras referencias bibliográficas, en José Martí: Nuestra América, Casa de las Américas, La Habana, 1974, pp. 19-40.

[5] Citado por José Ernesto Schulman: La parte o el todo: Un mapa para recorrer la historia de la lucha de clases en la Argentina, Manuel Suárez-Editor, Buenos Aires, 2005, p. 11.

[6] Los interesados en mis reflexiones anteriores sobre ese tema pueden consultar: Luis Suárez Salazar: América Latina y el Caribe: Medio siglo de crimen e impunidad (1948-1998), Zambon Iberoamericana-José Martí, Zafarroa y La Habana, 2001 y Madre América: Un siglo de violencia y dolor (1898-1998), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.

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