El Búho y la Alondra

"En (casi) todo estás vos" Producción de olvidos, memorias resistentes

Autor/es: Eugenia Sanjurjo

Edición: Tangram Buenos Aires


El criterio de optimización en términos exclusivos de la circulación, de la modernización de las trazas urbanas, de renovación del mobiliario urbano, esconde la densidad política que implica la gestión del patrimonio. En lugar de garantizar la producción de memoria en el espacio público y la transmisión de una identidad colectiva, la gestión patrimonial de orientación neoliberal implica la producción de olvido. Los logros alcanzados por las resistencias de ciudadanos organizados en la lucha por lo que consideran parte de su cultura dan la pauta de otros modelos posibles de Ciudad.

¿Qué políticas culturales tenemos y qué políticas culturales queremos? Este interrogante nos viene movilizando desde hace tiempo a indagar ciertas problemáticas culturales que atraviesan múltiples dimensiones de nuestra vida cotidiana, particularmente en la Ciudad de Buenos Aires. Es una pregunta que nos moviliza a indagar para seguir imaginando y construyendo otras formas de promoción de derechos culturales, alternativas a las formas hegemónicas implementadas por la gestión gubernamental macrista y de Rodríguez Larreta.

La política cultural, asumida aquí como el conjunto de intervenciones y normativas destinadas a satisfacer los derechos y las necesidades culturales de la población, orientar el desarrollo simbólico de una sociedad y legitimar un orden social, es un arma fundamental en la construcción de tipos de ciudadanía. Es discurso y práctica. Ahora bien, existe un aspecto peligroso de esta tensión en el que se debe reparar; se trata de la retórica de “lo nuevo y lo renovador” vinculada al “huracán del progreso”, como diría Walter Benjamin. En el discurso de la gestión neoliberal en el plano de la cultura, dicha retórica se asocia al afán de consolidar un modernismo ecléctico que busca impactar en la memoria histórica de la población y en la subjetividad de los ciudadanos. “Viví la ciudad como turista” ha sido el slogan de una iniciativa del Ministerio de Cultura y Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, que consistía básicamente en el sorteo de cenas, entradas a espectáculos y paseos urbanos en el famoso Bus. No hay nada malo en el turismo como actividad, pero el problema radica en la dinámica de acceso al arte y la cultura que una política de Estado plantea. En líneas generales, la política cultural impulsada por el gobierno de la Ciudad guarda una prolija coherencia entre discurso y práctica, pues consolida la representación del “dócil ciudadano turista” o ciudadano consumidor.

Sin embargo, desde el comienzo de la gestión de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno en el año 2007 y hasta la actualidad, siendo ahora Horacio Rodríguez Larreta el Jefe de Gobierno, se multiplicaron los ejemplos de la resistencia a la avanzada de esta derecha neoliberal que pretende profundizar el retroceso de lo público en favor de lo privado como matriz ideológica –exclusión de los sectores más vulnerables y negociados vergonzosos entre Estado y empresas mediante– con la consecuente construcción de un tipo de ciudadano acorde a ese modelo, más un consumidor desmemoriado, dócil y compulsivo que un sujeto de derecho o un sujeto político.

Aquí, al abordar particularmente cómo se configura la gestión gubernamental de los patrimonios históricos y culturales en la Ciudad durante la jefatura de Macri, partimos de considerar que lo concerniente a esta temática debe ser una política de Estado porque el patrimonio cultural es una representación simbólica de las distintas versiones de la identidad. No se puede resignar a una perspectiva administrativista y de “ordenamiento liberal” del espacio público aquello que debe gestionarse como política cultural, entendida como herramienta de construcción de cierto tipo de identidad social y de ciudadanía. El criterio de optimización en términos exclusivos de la circulación, de la modernización de las trazas urbanas, de renovación del mobiliario urbano, esconde la densidad política que implica la gestión del patrimonio, cuya potencialidad es la de garantizar la producción de memoria en el espacio público y la transmisión de una identidad colectiva.

Memorias vivas, territoriales y colectivas

La ciudad tiene memorias vivas, territoriales y colectivas. Vivas, porque en la remisión a algo que ha pasado dan cuenta de formas de vida presentes. Territoriales, porque refieren a, y brotan desde, espacios físicos singulares. Colectivas, porque se asocian a significados e historias compartidas y con raigambre en una comunidad. Ellas forman parte de lo que consideramos como patrimonios históricos y culturales: construcciones sociales permanentes, nunca acabadas, que adquieren la forma de los usos, representaciones, expresiones, conocimientos, técnicas, objetos, artefactos, historias, espacios, memorias propias de una comunidad; elementos constitutivos de –y constituidos por– la vida de los ciudadanos.

Patrimonios históricos y culturales están siendo intervenidos –y sus existencias, en algunos casos, anuladas– por una gestión gubernamental que se materializa con el ejercicio de un arte neoliberal de gobierno. Esa intervención ha suscitado la exigencia por parte de diversos sectores ciudadanos de considerar que la cuestión patrimonial debe ser abordada desde una política de Estado que contemple la diversidad de memorias e identidades colectivas que conviven en la ciudad. La gestión macrista, en torno a la cuestión patrimonial, se ha perfilado en múltiples casos como una política consistente en la exclusión de memorias colectivas.

Casi-casi, en casi todo estás vos, menos en el ejercicio del derecho a la identidad colectiva, menos en el ejercicio del derecho a la memoria, en casi todo estás vos. Dicha exclusión –como acción de este gobierno de la Ciudad– se expresa, entre otras cosas, en la clausura de Cines-Arte (como el Arteplex de Belgrano en mayo de 2012, finalmente reabierto en 2013 gracias a la movilización, organización, abrazos simbólicos, participación comunal); en el levantamiento de adoquinados (que desde 2008 se reemplazan por capas asfálticas, sin previa instancia de comunicación con los Consejos Consultivos Comunales ni elaboración de una planificación urbana que contemple las problemáticas de drenaje de agua pluvial que caracterizan a la Ciudad); en la poda, trasplante, remoción o destrucción de vegetaciones (ha sido ejemplo de esta destrucción el arbolado público histórico que vertebraba a la Avenida 9 de Julio, a comienzos de 2013).Y un extenso conjunto de intervenciones sobre patrimonios históricos y culturales diversos durante toda la gestión macrista en la Ciudad.

La gestión patrimonial de orientación neoliberal implica la producción de olvido. En un programa de televisión, el jefe de Gobierno de la CABA Mauricio Macri, le preguntaba al entonces presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez: “¿En su país le gusta a la gente siempre hablar del pasado?”. Más que una disposición a conversar y escuchar a su interlocutor, Macri expresaba lo que él mismo entiende de la persistencia de los pasados colectivos en el presente, y completa: “Nosotros dimos vuelta la página”.

El olvido es propuesto por el jefe de Gobierno como ejercicio necesario para superar un pasado cuya única función radicaría en obstaculizar el desarrollo de un presente y futuro exitosos (Macri, 2003). Es una gestión patrimonial que supone la construcción de ciudadanos capaces de olvidar.

El desconocimiento, por parte del macrismo, de la pluralidad de memorias vivas, territoriales, colectivas que integran a la ciudad caracteriza a su específico arte de gobierno como productor de un tipo de ciudadano empresario de sí mismo, libre siempre que tenga la posibilidad de competir y colocarse en un mundo cuyas múltiples dimensiones son progresivamente descifradas en términos económicos, un tipo de ciudadano que –en tanto integra un modelo de Estado cuyo funcionamiento necesita ser adaptado a las nuevas directivas del mercado– debe transformar ciertos hábitos, costumbres y valores, debe también olvidar.

Por otra parte, el aniquilamiento de memorias colectivas, la producción de olvido que caracteriza a la gestión patrimonial del macrismo, se transforma para este espacio en una herramienta fundamental en la batalla contra cierto campo de adversidad propio de algunos neoliberalismos latinoamericanos. Este campo de adversidad consiste en una particular concepción de Estado y de gobierno, en derechos, en valores; es un campo de adversidad que implica recuerdos y espacios de encuentro, y se presenta como adverso a la ideología neoliberal en tanto expone a la ciudadanía alternativas políticas que se desmarcan de la lógica de empresa, en tanto posibilita la elección de otras formas de gestionar los dominios culturales, en tanto promueve la producción de una ciudadanía no asimilable a la lógica de la competencia.

Siguiendo el archivo de acontecimientos en relación con lo patrimonial que se sucede en el transcurso de la gestión macrista, queda en evidencia que de cada intervención gubernamental puede emerger una voluntad de resistencia, memorias resistentes, encarnadas en las luchas y organizaciones ciudadanas, en pos de hacer valer sus derechos a la identidad y a la memoria colectiva. Como dijera una de las mujeres activas en estas luchas, Cristina Sottile, “cuando parece que la ciudad está asediada por las fuerzas del vacío cultural y el olvido, cuando nos parece que cuanto amamos en Buenos Aires corre el riesgo de ser destruido o transformado en un decorado plástico, cuando parece que todo es mercancía, viene bien tener presente el rol activo que nosotros tenemos en la construcción colectiva de la sociedad: la Historia la escribimos todos los días, con nuestros actos y nuestras vidas, y esto es lo que al final perdura”.

Los logros alcanzados por las resistencias de ciudadanos organizados para luchar por lo que consideran parte de su cultura dan la pauta de que otros modelos de Ciudad, alternativos al impulsado por la gestión del ahora presidente Mauricio Macri, son posibles, realizables.


Cómo citar este artículo:
Eugenia Sanjurjo. ""En (casi) todo estás vos" Producción de olvidos, memorias resistentes". El búho y la alondra [en línea]  Julio / Diciembre 2017, n° Tangram Buenos Aires. Actualizado:  2017-08-07 [citado 2017-11-21].
Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/tangram-buenos-aires/en-casi-todo-estas-vos-produccion-de-olvidos-memorias-resistentes. ISSN en trámite.

Compartir en

Desarrollado por gcoop.