ISSN 1851-3263
Publicación Cuatrimestral
La salud de la Ciudad de Buenos Aires, con 3 millones de habitantes, puede ser vista desde ángulos distintos. Puede verse desde la cantidad de servicios y profesionales ofrecidos y es probable que la cantidad de camas/ paciente y de profesionales sea considerada satisfactoria, con excepción del personal de enfermería.
Puede ser observada desde el punto de vista del presupuesto y también es probable que la cantidad de pesos gastados por habitante y por año sea considerada satisfactoria. El presupuesto 2010 fijó 4100 millones de gasto en salud, lo cual arroja un promedio de $1365 por habitante y por año ($113 mensuales).
Puede ser vista desde el ángulo de los indicadores sanitarios y aquí nos encontramos con que existen diferencias marcadas entre la salud de la zona norte y la del sur de la ciudad, problemas de desnutrición y una mortalidad elevada por factores de riesgo cardiovascular. Así como también serios problemas de adicciones y enfermedades trasmisibles.
Se reconoce que casi 500.000 habitantes no tienen acceso en tiempo y forma a los servicios sanitarios. Existen importantes dificultades para la atención sanitaria, provocadas por escasa oferta horaria de atención del sistema público y largas listas de espera para patologías de mayor complejidad. Esto a pesar de la existencia de 33 hospitales públicos y más de 40 centros primarios barriales.
Si uno mira los hospitales de la ciudad también podrá observar un deterioro edilicio, de equipamiento y de funcionalidad. Persisten estructuras sin mantenimiento y son comunes la falta de higiene y atención en algunas áreas.
Por otro lado, persiste un incordinacion entre el efector público, las obras sociales, el sector prepago, el Pami, etc. El Ministerio de Salud de la CABA, debe formular los programas de prevención en las distintas disciplinas y controlar su ejecución. Debe vigilar los indicadores sanitarios y no solo administrar el sistema hospitalario.
Una mirada objetiva podría señalar que, sobre la base del gasto en salud y de la cantidad de efectores públicos y privados de la ciudad, no condice todo esto con los indicadores sanitarios, la problemática del acceso a la salud de sus habitantes y el estado de sus hospitales.
En consecuencia, surge la primera pregunta: ¿Por qué estos malos indicadores con la inversión en salud señalada? Una de las respuestas es que este presupuesto no está dedicado solamente a los habitantes de la ciudad.
De las estadísticas surge que de las consultas externas en los hospitales de la ciudad el 40% de las mismas fueron prestadas a no residentes de la ciudad y algo similar sucede con los egresos hospitalarios.
Es decir que con el presupuesto se atiende 2 poblaciones: la de los residentes de la ciudad y la de los residentes de la provincia de Buenos Aires mayoritariamente (el conurbano en mayor medida) y de otras provincias en menor medida.
Pero no se puede discriminar la atención de conciudadanos por una cuestión geográfica ni de carencia sanitaria, de la que no son responsables. Es preciso formular una propuesta que apunte a resolver este tema. En este sentido, han sido preocupantes las afirmaciones del titular del gobierno de la ciudad, ingeniero Mauricio Macri, cuando dice que los hospitales de la ciudad no deberían atender pacientes de la provincia. Tal vez no recuerde que muchos de esos habitantes trabajan en y para la ciudad.
La provincia de Buenos Aires, con una población de casi 11 millones de personas, tiene similar presupuesto en salud que la Ciudad de Buenos Aires, lo que demuestra de paso la pobreza sanitaria de esta provincia.
La propuesta podría ser la creación de un presupuesto tripartito (ciudad, provincia, nación) para analizar un servicio de atención primaria de salud en el conurbano bonaerense, con participación tripartita en un plazo de elaboración de 10 meses y un plazo de ejecución de 2 años. Por un lapso de tiempo, el presupuesto sería tripartito, luego bipartito Nación y Provincia.
La creación de centros de atención primaria, la eficientizacion de los hospitales del conurbano y el armado de un centro diagnóstico en zona sur, zona oeste y zona norte, es probable que evite el éxodo a la capital de miles de habitantes del conurbano que no tienen ninguna oferta sanitaria mínima decente. No es la alta complejidad lo que se requiere. Lo necesario es la atención primaria.
Esto debería ser acompañado por importantes campañas sanitarias para concienciar a la población y mejorar los indicadores sanitarios de la región.
Pero volviendo al tema de los hospitales de la ciudad se observan varios déficits:
Habiendo presupuesto para estas falencias, ¿por qué no se solucionan?
Aquí va la otra parte de las respuestas: la subejecución del presupuesto, típico de esta gestión y la falta de cuadros médicos y administrativos con experiencia en gestión sanitaria. En realidad, Salud es manejado por Hacienda.
Al solicitar el voto para el PRO, Macri aseguró que tenía cuadros con capacidad para resolver todos los problemas de la ciudad, que estaban trabajando por más de 4 años pero en salud no aparecieron.
La Ley Básica de Salud Nº 153 aún no se ha puesto en vigencia. La propuesta permitiría la participación de la comunidad, en la conducción de cada efector de salud regional o local.
Todo esto muestra, a pesar de los anuncios periódicos rimbombantes de inauguraciones y mejoras, que la salud no está buena en Buenos Aires.
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