El Búho y la Alondra

A quién le habla Fierro, de El Choque Urbano

Autor/es: Susana Civitillo

Sección: Editorial

Edición: Irrupciones, tramas, públicos


“Bolsas negras de basura acumuladas, personas que arrojan más bolsas de basura, la cambian de lugar, disputan por colocarla en un sitio u otro, juegan con ellas”. El texto interroga y observa esa escena/escenario en el que transcurre Fierro de El Choque Urbano, entre memorias desterritorializadas y deshechos.

La presentación de Fierro por El Choque Urbano convoca a dialogar, a la vez, con la obra-espectáculo montada en Ciudad Cultural Konex y con el poema de José Hernández, entendiendo por dialogar reflexionar sobre nuevas escenas. Fierro no es una ilustración literaria del poema fuente ni un tratamiento del texto como poesía gauchesca propiamente dicha. Tampoco se pretende lograr una propuesta de teatralización del “poema nacional”, considerado así por una parte de la crítica literaria, tema que intentaremos abordar de manera sintética más adelante. De acuerdo con una perspectiva abierta y centrada en el amplio concepto de transposición y reescritura, puede decirse que la obra de El Choque Urbano reescribe el Martín Fierro en clave urbana y de choque, en relación con su propia identidad y dentro de un nuevo contexto. La transposición del género literario a la teatralidad parte de la música, el ritmo, la danza, los diversos lenguajes corporales y la construcción del espacio; a partir de una singular apropiación interpretativa del texto escrito, pero no a la inversa. Así, lo construye cualitativamente diferente de un trabajo ilustrativo. En este sentido, puede decirse que la obra posee características de una teatralidad liminal, de fronteras y performática. Es decir, una teatralidad no convencional, no lineal y no basada en la actuación propiamente dicha, sino en la ejecución de los músicos mediada por el lenguaje corporal, la conformación de un espacio discursivo y la intensidad de su trabajo colectivo. La presentación realizada en la sala de la Ciudad Cultural Konex en julio 2018 responde a las características mencionadas.

De hecho, el proceso creativo descripto por Manuel Ablin, director artístico del grupo, coincide con este punto de vista. En la entrevista virtual, llevada a cabo con motivo de la preparación del presente artículo, dice Manuel: “El anhelo de incorporar un nuevo recurso expresivo a nuestra propuesta se nos venía antojando hace varios años. Sumarle a las creaciones musicales y coreográficas la representación poética nos enfrentó a reinventarnos como directores”. Más adelante, agrega: “La música siempre se empieza a componer de antemano, a veces, sin preconceptos, y otras, basándose en textos seleccionados; trabajamos con libertad creativa sin atarnos a la cronología del libro ni tampoco a querer expresar en las escenas de manera literal lo que propone el texto…”. Esa libertad, según la opinión de quien escribe, hace que el grupo pueda crear la poiesis teatral a partir de su propia identidad, por una parte; y, por otra, de los núcleos de sentido del poema original leídos hoy, desde la musicalidad propia de El Choque Urbano y desde la resignificación de los versos.

La escena abre con un paisaje barrial típico de la Ciudad de Buenos Aires de noche. Aunque no se la nombre, la ciudad es reconocible a través de lo que sucede: bolsas negras de basura acumuladas, personas que arrojan más bolsas de basura, la cambian de lugar, disputan por colocarla en un sitio u otro, juegan con ellas; más adelante en el recorrido dramático, se nombra la palabra “trabajo” en alusión a la recolección. Pero, en medio de los desechos y de cierta confusión entre los protagonistas, alguien encuentra un ejemplar del Martín Fierro y comienza a leerlo modulando la voz a la manera de la “poesía gauchesca” o, mejor dicho, imitando los tonos del recitado atribuido a ese género. En realidad, no habla como un gaucho, sino como alguien que retoma una musicalidad semejante. Tampoco podemos decir que el Fierro de José Hernández retoma el habla corriente del gaucho, sino que se trata de un procedimiento literario del poeta, propio de su época y compartido con otros escritores. Respecto de situar las acciones en un espacio escénico cargado de bolsas de basura, dice Manuel Ablin: “Elegimos la basura como medio expresivo. Es algo ligado a cualquier sector social. ¿Qué tiramos, cómo lo tiramos y quién se hace cargo de eso que tiramos? Esas fueron preguntas que nos sirvieron para trabajar. ¿Y estamos dispuestos a tirar todo lo que ya no usamos? Y entre esas cosas que no usamos, apareció un libro viejo, la poesía, la palabra. Y, como nuestra esencia pasa por resignificar el uso de los objetos, lo mismo hicimos con el libro”. Los integrantes del grupo, alternativamente, leen y recitan fragmentos del poema original elegidos a partir de algunos ejes temáticos que construyen, en primer lugar, la historia de Fierro y, en segundo lugar, la evocación de otros “Fierros” con padecimientos semejantes. Algunos de esos núcleos nombran el canto como consuelo, la copla, el sufrimiento, el cansancio que este conlleva, la pulpería, la leva, el estaqueamiento, la lucha en la frontera, el abandono frente al cuidado que deberían tener “los que gobiernan”, la pérdida y el duelo por lo perdido. Constituyen sentidos que remiten a escenas vigentes en la actualidad o cercanas en el tiempo.

La enunciación de la obra-espectáculo de El Choque Urbano, como ya dijimos, no está centrada en el texto escrito, sino en un discurso totalizante que entrama de manera constitutiva los componentes de música, danza, construcción del espacio, desplazamientos, vestuario, formas y calidad de los instrumentos. Las composiciones musicales reconocen influencias de la música electrónica, el hip hop, el folclore, la cumbia y la música clásica. La coreografía, a cargo de Analía González, incluye diferentes lenguajes, tales como la danza contemporánea, el house, el afro y el folclore. La intensidad constituye uno de los rasgos que mejor definen la poética del grupo y de la obra. De acuerdo con lo expresado hasta aquí, podemos llegar a algunas primeras reflexiones:

    La enunciación discursiva global ubica la obra en un nuevo contexto histórico-social. La escena enunciada reformula el texto poético y lo resignifica. En otras palabras, “se dice lo mismo de otra manera”; a la vez, “se dice de la misma manera, pero no se dice lo mismo”.

    La nueva contextualización desterritorializa el poema: lo traslada del espacio rural a uno urbano, dentro del cual vuelve a territorializarlo y a encontrarle nuevas significaciones.

Los componentes enunciativos del recorrido dramático entretejen una poética de resistencia y de resiliencia frente a una realidad dura. Podemos pensar que allí residen respuestas a la pregunta del título: ¿A quién le habla Fierro, de El Choque Urbano? No hay una única respuesta, sino sentidos abiertos a la sensibilidad y la percepción del público a través de la complejidad de su discurso, conformado, de acuerdo con un ya dicho con anterioridad, por la voz, el cuerpo, los ritmos, las cadencias, la danza de los integrantes del grupo. Diversas modalidades discursivas convocan la participación del auditorio: el humor, la parodia, el realismo subyacente, el decir con todo el cuerpo, la música y el movimiento.

Veamos ahora a quién le habla el Martín Fierro de José Hernández (1834-1886). La obra fue publicada en 1872. Como en toda obra artística, resulta imprescindible relacionarla con su contexto y con los movimientos literarios de su época. A partir de su publicación, existieron numerosos debates por parte de críticos literarios, académicos y otros escritores acerca del género del poema, muchos de ellos no conducentes a una clasificación ni a una apreciación de sus características. Los interrogantes planteados han sido sumamente diversos: considerarlo poema épico, lírico, rapsodia, drama, elegía, novela, entre otros. Ha sido desvalorizado por una corriente de escritores, particularmente pertenecientes a la época anterior al Centenario de la Revolución de Mayo. Con posterioridad a esa fecha, otra corriente, uno de cuyos exponentes es Leopoldo Lugones, promovió su consideración de “poema nacional”, cuestión que dio origen a ubicarlo en un lugar mítico, fundante. Respecto del género literario empleado, es el mismo José Hernández quien reconoce en la creación del poema la adopción de recursos y procedimientos literarios propios de la denominada “poesía gauchesca” y del género gauchesco en general. Podemos relacionar al autor con características de la literatura de Bartolomé Hidalgo, Hilario Ascasubi, Estanislao del Campo, entre otros. Por poesía gauchesca, entendemos una poesía escrita que reconstruye algo del habla popular del gaucho, de los habitantes del medio rural de entonces. En este caso, no se trata de la poesía oral de los payadores, con la que se encuentran diferencias. Hernández es un poeta culto en el sentido de su formación literaria; mediante versos octosilábicos, reconstruye, recrea, el lenguaje del gaucho. Emplea convenciones para contar una historia marcada por un destino desfavorable e injusto. Insistimos en la idea de reconstrucción literaria del lenguaje frente a la ilusión de tomarlo como el habla real porque ello apunta a la desmitificación de un ideal construido por cierta crítica.

El Choque Urbano elige “La ida” de Martín Fierro. Manuel Ablin lo fundamenta de esta manera: “Al momento de releerlo, personalmente preferí trabajar con textos de ‘La ida’, ya que interpreto que son dos libros distintos, con concepciones enfrentadas; en ‘la ida’ a Martín Fierro lo despojan de todo lo que ama y tiene, y en ‘la vuelta’ termina pactando con aquellos que lo habían despojado de sus bienes”. Basándonos en autores de Historia y Teoría literaria, podemos explicar brevemente los motivos de las diferencias. Hernández, desde el periodismo y desde su pertenencia política al federalismo, escribió fuertes críticas a las políticas de Sarmiento respecto de la continuidad de la guerra del Paraguay. Más aún, por su apoyo a la Confederación, debió exiliarse. A su vuelta, se afilió al Partido Autonomista y estableció vínculos con Nicolás Avellaneda. El cambio ideológico condicionó la escritura de la segunda parte, “La vuelta”. De hecho, puede apreciarse en la lectura completa. Volviendo al interrogante “A quién le habla…”, aquí dirigido al poema original, observamos que, teniendo en cuenta la pertenencia sociopolítica y la reconstrucción literaria del gaucho:

    Los componentes enunciativos del Martín Fierro se dirigen hacia una orientación crítica del estado de cosas, en razón de los padecimientos sufridos por el gaucho, pero finalmente legitimadora de la situación vigente, evidenciada en la justificación de la persecución contra los indios, en las condiciones de la propiedad de la tierra, en las máximas con finalidad didáctica, entre otras marcas del lenguaje.

    La versificación, el ritmo y la cadencia, facilitaron, y siguen facilitando, la memorización. Tanto la publicación del libro como el recitado y el canto por parte de diversos lectores y públicos demuestran al menos en parte su finalidad pedagógica y formadora de pensamiento.

De esta manera, se reconstruyen en la obra varias escenas que se superponen, complejizan y multiplican. Por un lado, se retoman la enunciación del poeta en un escenario conflictivo de la historia argentina, y la enunciada por el poema mismo con sus contradicciones. Por otro, la enunciación de El Choque Urbano, construida desde un yo y un nosotros situados en la actualidad en una escena que “choca” con el ideal de la tradición mencionado. La escena enunciada enfatiza la densidad metafórica del nombre Fierro, material que resiste. En ambos casos, la pregunta sobre el o los destinatarios queda abierta. Más que responder a quién le habla Fierro, podemos escuchar qué nos dice, por qué lo dice y cómo lo hace. El director artístico del grupo relata así la experiencia con el público: “Antes de estrenar no habíamos tenido la experiencia de representar frente al público, así que llegamos ‘vírgenes’ al estreno, sin tener idea de lo que pasaría. La sorpresa fue hermosa, y gratificante, siempre con la pretensión de mejorar y emprolijar Fierro, función a función, ya que en el estreno nace y durante el ciclo crece. El público nos acompaña y es fundamental”. En verdad, el público acompaña con aplausos, movimiento rítmico, gestos de aprobación. Estimamos que gran parte de la acogida reside en el reconocimiento de un decir que trae el escenario externo: el social, el político, el de la vida cotidiana, a la escena teatral y lo devuelve transformado como cuerpo poético. Una de las estrofas repetidas remite a interrogantes existenciales que no tienen una única respuesta ni conducen a una sola conclusión:

    Si hemos de salvar o no,

    de esto naides nos responde;

    derecho ande el sol se esconde

    tierra adentro hay que tirar;

    algún día hemos de llegar–

    después sabremos a dónde.

Antes de la finalización de la obra, el grupo hace una presentación libre de gran intensidad musical y coreográfica, compartida de alguna manera con el auditorio. Mientras la audiencia camina hacia las salidas, se escucha una versión de “Bella ciao”, la canción de los partisanos, cantada o tarareada por el público.

En síntesis, nos parece que Fierro rescata la potencialidad de reconocer la injusticia, resistir, reconfigurar las escenas que, por habituales, pasan por naturales. La palabra poética encontrada entre los trastos y las bolsas de basura toma cuerpo. El acontecimiento teatral permite el pasaje de lo sórdido a un espacio de lo posible, en términos de lo utópico, en tanto vía de goce y expansión de la sensibilidad social.

Para ampliar algunos de los conceptos aquí vertidos, se sugieren los trabajos de Jorge Dubatti, Elvira Arnoux y la reciente publicación del tomo II de Poéticas de la liminalidad en el teatro (ENSAD, Lima, Perú).

 



Agradecemos a El Choque Urbano por las siguientes fotografías:

 


Cómo citar este artículo:
Susana Civitillo. "A quién le habla Fierro, de El Choque Urbano". El búho y la alondra [en línea]  Enero / Julio 2019, n° Irrupciones, tramas, públicos. Actualizado:  2019-01-11 [citado 2019-05-25].
Disponible en Internet: https://www.centrocultural.coop/revista/irrupciones-tramas-publicos/quien-le-habla-fierro-de-el-choque-urbano. ISSN 2618-2343 .

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