El Búho y la Alondra

La sorpresa y lo cotidiano

Autor/es: Ernesto Pereyra, Mariel Fernández Curutchet

Sección: Editorial

Edición: Irrupciones, tramas, públicos


La coyuntura invita a repensar el pasado, redescubrirlo y presentar de modos creativos y directos nuevos discursos. El colectivo artístico Independencia-Imaginaria se propone cuestionar la construcción e imposición de los imaginarios sociales y populares, agitando e interpelando el espacio público con performances gráficas y haciendo dialogar políticamente la historia con el presente.

Tener entradas y predisposición para asistir a un espectáculo nos posiciona en un lugar específico. Somos público. Puede gustarnos o no lo que vemos, oímos, tocamos. Podemos enojarnos o amar la presentación, discutir con los autores, actores y hacedores. Sabemos las reglas de participación, las normas y, en general, las seguimos, mansamente. No tanto por un deber ser, sino por la costumbre de. Aplaudimos, hacemos silencio, nos mantenemos detrás de la línea, nos sentamos, nos paramos, nos corremos, reímos, lloramos, somos público.Ser audiencia no implica ser pasivos. ¿Qué producimos cuando consumimos? Como público también construimos relatos, hacemos obra, somos productores, hacedores, participantes activos.No necesitamos que las obras nos interpelen de modo directo, que nos hagan preguntas y aguarden nuestras respuestas como en las obras para niñes. Ingresar a una sala ya nos dispone de un modo particular: alerta. ¿Qué pasa entonces cuando la obra, un acto, una acción, nos asalta en nuestro cotidiano? Como dijo Roberto Fontanarrosa a propósito de las viñetas aparentemente ingenuas y tiernas de Liniers: “Pero ¡cuidado!, desprevenido viandante, es la primaria ingenuidad del león que se morfa una gacela”. Eso mismo. ¡Cuidado, desprevenidos viandantes! Alerta, porque las obras nos invaden e interpelan en espacios inesperados. Somos público, audiencia, auditorio muchas más veces de las que podemos contar. Somos sujetos de experiencia constante. La vivimos, la absorbemos, la transformamos en experiencia vívida y producto personal y colectivo. ¿Qué nos sucede cuando vemos acciones en las calles? ¿Es posible imaginar no cruzarnos a un artista callejero? ¿Podemos pensar la ciudad sin intervención artística? Somos público dinámico en estas calles. La sorpresa de la obra fuera de salón nos sigue interpelando. Nos incomoda en muchos casos. No tenemos los códigos. No conocemos la cifra. Como sea, esas intervenciones están, son efectivas en su propósito de no olvidarlas, de repensarlas, de construir a partir de ellas y con ellas.

La sorpresa sigue funcionando Nos gusta pensar, como dice Michel de Certeau, que lo cotidiano se inventa con mil maneras de cazar furtivamente en dominios de otros. Nos gusta pensar que lo cotidiano se construye, que lo construimos en conjunto utilizando los elementos diarios. Nos gusta pensar que somos permeables a los sucesos que nos atraviesan y constituyen. Estamos seguros de que el entorno condiciona, que el espacio nos indica e invita. Por eso, la calle es un espacio esencial para comprender y comprendernos. Es así que cada vez que nos cruzamos con una acción callejera, en nuestras calles, esa acción toma otro valor y nosotros, como espectadores, ocupamos otro lugar. Pivoteamos entre un espacio que consideramos propio y la invasión de imágenes, palabras, sonidos, y demás que nos arrebatan la calma chicha de nuestra caminata.   Durante los meses de julio a septiembre de 2016, en el Centro Cultural de la Cooperación, tuvo lugar la muestra colectiva Independencia-Imaginaria. Esta exhibición ha reunido los trabajos de diferentes artistas que, a través de cuadernos escolares, propone un recorrido reflexivo por los relatos sacrosantos que la escuela nos dejó. En el marco de las celebraciones del bicentenario, esta exhibición se pregunta y nos pregunta: ¿Independencia de qué? ¿Qué significa hoy INDEPENDENCIA? ¿Los imaginarios son fijos, invariables, cerrados y cristalizados, hasta reprimir la fresca imaginación cuando se dice: los próceres no se dibujan? ¿Cómo decir independencia hoy, lejos de toda abstracción y vacío de sentido frente al abismo de un tiempo nuevo en la historia presente? ¿Serán nuevas palabras e imágenes en conflicto las que decanten y desborden los discursos hegemónicos? Mientras tanto, ¿qué mejor que activar las independencias por venir? Con esta invitación, cómo resistirse a seguir imaginando independencias posibles y cómo no cuestionar nuestras dependencias actuales.   Luego de la mencionada muestra, estos artistas independientes, construyeron las redes invisibles que hicieron posible salir a la calle como colectivo artístico, con una puesta performática disruptiva. Independencia-Imaginaria se propone cuestionar la construcción e imposición de los imaginarios sociales y populares, agitando e interpelando el espacio público con performances gráficas haciendo dialogar políticamente la historia con el presente. Con esta premisa insumisa, este colectivo artístico se lanza a la aventura tomando el espacio público como escenario y a los transeúntes como público. La puesta en escena es sencilla, el mensaje que se quiere transmitir es complejo y familiar. La historia nos interpela una vez más. Este colectivo juega con nuestros imaginarios, nuestras construcciones escolares sobre los grandes hitos inmutables, estáticos y universales. La coyuntura invita a repensar el pasado, redescubrirlo y presentar de modos creativos y directos nuevos discursos. San Martín Cartonero fue una acción realizada el 15 de agosto de 2016 y repetida en 2017 en varios escenarios. La primera puesta tenía como objetivo interpelar públicamente con la pregunta sobre la independencia, los imaginarios vetustos, la soberanía, la patria grande, la emancipación.