II Semana del Libro Venezolano: La Cultura está cargada de futuro

Autor/es: Alejandro Aymú

Sección: Crónicas

Edición: 8

Español:

Se realizó nuevamente la semana del libro venezolano en el Centro Cultural de la Cooperación con la presentación de Juan Carlos Junio (director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini), Aurelio Narvaja (director de Ediciones Colihue y distribuidor exclusivo de los libros de las editoriales del estado venezolano), Arévalo Méndez Romero (Embajador de Venezuela) y Sergio Rodríguez (director de Relaciones Internacionales del MPPC).
Junio resaltó el impulso de retomar el intercambio cultural con Venezuela destacando el vínculo que nos une como países hermanos y el momento histórico trascendental que vive el continente. El embajador de Venezuela resaltó la importancia de buscar en los libros las respuestas de los grandes interrogantes históricos acerca de lo que no pudimos ser y de lo que hubiéramos podido ser. Aurelio Narvaja resaltó la importancia de este encuentro y de la importancia de que ediciones argentinas y venezolanas se distribuyan en ambos países.


Por segundo año consecutivo el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini fue sede de la muestra de la producción editorial venezolana. En esta oportunidad se realizó entre el 23 y el 29 de noviembre de 2009 y contó con una muy buena convocatoria, producto de los buenos resultados del primer encuentro realizado en 2008.

La organización estuvo a cargo del departamento de Ediciones que coordina Jorge Testero (director editorial del CCC), y el acto inaugural estuvo a cargo de un panel compuesto por: Juan Carlos Junio (director del CCC), Aurelio Narvaja (director de Ediciones Colihue y distribuidor exclusivo de los libros de las editoriales del estado venezolano), Arévalo Méndez Romero (Embajador de Venezuela) y Sergio Rodríguez (director de Relaciones Internacionales del Ministerio del Poder Popular para la Cultura).

Junio valoró la importancia de mantener el intercambio cultural con Venezuela destacando el vínculo que nos une en tanto países hermanos y, en particular, “el momento histórico trascendental que vive el continente en el que se generan cambios políticos y económicos similares entre Argentina y Venezuela”. Además dijo que hay que destacar que “este emprendimiento sólo es posible desde una política colectiva, de colaboración y de unión entre los que estamos en esta mesa representando a la República hermana de Venezuela, a la Editorial Colihue y al CCC. Gracias a la potenciación de estas tres entidades es que podemos hacer este evento”. También resaltó el valor simbólico que tuvo retomar esta iniciativa el año pasado después de unos años de ausencia, ya que, argumentó, “tiene que ver con todos los problemas que pasaron nuestros pueblos desde el plano político y cultural”, a lo que agregó “se están generando enormes cambios políticos y económicos que nos hacen pensar, con justeza y con realismo, que vivimos momentos parecidos desde el punto de vista de su trascendencia a aquellos de nuestra primera independencia, de las primeras décadas del siglo XIX”.

Para lograr construir una región fuerte en sus estructuras políticas y económicas el director del CCC reconoció que hace falta que logremos que se abra paso a una cultura nueva, renovada y crítica de los pueblos y la intelectualidad. Los sectores hegemónicos dominan la cultura para controlar la política y la economía. Por lo cual, llamó a librar una batalla cultural y resaltó que lo importante es que “nos sostengamos en esa disputa, que también tenemos una desventaja, porque ellos lo vienen ejerciendo hace milenios, desde que existe la sociedad dividida en clases, desde que existen los poderes fácticos de las clases dominantes, ejercen el dominio de la cultura. Nosotros siempre hemos pertenecido al campo de los rebeldes que quieren cambiar los poderes dominantes en todas las épocas a favor de los pueblos. Y en esta época de dominio del capitalismo, en nuestro continente y en el mundo, pertenecemos al campo de los rebeldes, al de los que no tenemos el poder” y agregó que “estamos haciendo un enorme esfuerzo para la disputa que forma parte de la lucha de los pueblos para liberarse”.

Por su parte el Embajador venezolano Arévalo Méndez Romero agradeció el acompañamiento y “el interés en el proceso revolucionario bolivariano en Venezuela, que les permite salir de ese anquilosamiento y ese espíritu de encierro en Venezuela al que nos ató por tantos años una de las democracias representativas”. Además resaltó la importancia de buscar en los libros las respuestas a los grandes interrogantes históricos acerca de lo que no pudimos ser y de lo que hubiéramos podido ser “abriendo un cauce, como estamos en estos primeros años de este inicio de siglo, que seguramente que nos va a permitir construir caminos, nos va a permitir tender puentes hacia la ansiada independencia política y económica”.

El embajador se consideró crítico con respecto al festejo del Bicentenario y llamó a que nos preguntemos: “¿qué hay para festejar sino el propósito de nuestros libertadores de construir un mundo nuevo? ¿Hasta qué grado la independencia política es cierta? ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a seguir soportando que la independencia económica no sea una realidad ni siquiera cercana?”.

Por Ediciones Colihue, Aurelio Narvaja, resaltó la importancia de este encuentro y que ediciones argentinas y venezolanas se distribuyan en ambos países teniendo una presencia importante en las ferias del libro que se realizan a lo largo de todo el país.

En el marco de este segundo encuentro del libro venezolano se realizaron charlas y debates como “Soberanía latinoamericana: Secesionismo e intervencionismo imperialista”, con Sergio Rodríguez (director de RR II MPPC) y Horacio López (director adjunto CCC) como panelistas; y “Supervivencia cultural: Integración y revolución latinoamericana”, con la participación de Modaira Rubio Marcano (escritora, periodista, internacionalista). Además se proyectó el documental “ Zamora. Tierra y hombres libres”, de Román Chalbaud.

Para finalizar, Juan Carlos Junio resaltó que “tenemos una oferta en el libro venezolano que trasciende la propuesta de la cultura específica de ese país y toma mucho de lo mejor de la tradición de nuestro continente y de la herencia cultural de la humanidad. Nosotros debemos recogerla, adueñarnos de ella, como un instrumento para incorporar todo ese acervo para una cultura renovada, revolucionaria, que tenemos que articular en nuestro continente”.

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