Integración Latinoamericana y construcción de poder popular

Autor/es: Dan Deligdisch, Mercedes Dalinger, Juan Quiroga

Sección: Investigaciones

Edición: 13

Español:

En virtud de proponernos reconocer la multiplicidad de configuraciones socioculturales que atraviesan al sujeto social que compone al movimiento en Capital Federal, resulta necesario comprender la lógica política de desarrollo del Movimiento Territorial Liberación (MTL). Éste encarna un criterio de solidaridad y unidad del campo popular, incorporando en su lucha las reivindicaciones concretas del territorio en el que habita. Rápidamente notaremos la relevante presencia de inmigrantes en comparación con otras regiones donde se desarrolla el movimiento. Pretendemos ubicar a la migración dentro de un proceso amplio, que tiene que ver con desigualdades sociales a escala global y una particular configuración de la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo en Latinoamérica durante los últimos veinte años. Nos proponemos entender las particularidades que asume este proceso a nivel local y su vinculación con la particular composición del MTL de la Ciudad de Buenos Aires.


Introducción

La presente publicación es el producto de un espacio de trabajo colectivo e interdisciplinario llamado Centro de Promoción de Derechos Humanos y Formación para el Trabajo Cooperativo en el marco del CIDAC, Secretaria de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. A su vez, miembros de dicho equipo formaron un colectivo de investigación dentro del Centro Cultural de la Cooperación, en el Departamento de Estudios Sociológicos.

Este trabajo contribuye a dar continuidad a una investigación iniciada en el 2005 desde la perspectiva de la antropología.1 Sin embargo, en la actualidad, la investigación se vio enriquecida por las miradas de otras disciplinas científicas que con sus aportes teóricos han propiciado un verdadero diálogo interdisciplinario. Es lícito señalar que dicho enfoque colectivo no surgió de los planteos y debates propios del ámbito académico; sino que emerge de la confluencia en el territorio de distintas disciplinas científicas encauzadas en un proyecto de investigación acción; por su parte, el trabajo cotidiano de años con la militancia de base y desde ese compromiso con el acontecer político de nuestros pueblos latinoamericanos nos llevó a formularnos preguntas que superaran el aislamiento académico, las proyecciones románticas de los intelectuales de izquierda y no se vieran reducidas al proselitismo político.

Partiendo del materialismo histórico y a la luz de los aportes realizados por Karel Kosik, quien devuelve la riqueza de la teoría materialista a partir de la categoría de praxis para superar la falsa dicotomía entre lo objetivo y teoría lo subjetivo, como dos realidades de distinto tipo, absolutamente opuestas. “El conocimiento es siempre una oscilación dialéctica entre los hechos y el contexto (totalidad); ahora bien, el centro mediador activo de esa oscilación es el método de investigación”.2

Este punto de partida epistemológico, y teniendo en cuenta que la metodología utilizada, se nutre de la experiencia etnográfica de haber militado algunos años junto al MTL en Capital Federal considero oportuno hacer dos señalamientos:

En primer lugar, consideramos los principios de una organización que ha decidido definirse como “democrática, amplia y participativa; autónoma de los partidos políticos, el Estado y los patrones; una fuerza de poder y expresión popular”, que debía tener “unidad en la acción; legitimarse de abajo para arriba; luchar contra el modelo económico y contra el sistema de exclusión de los sectores populares”. Y, además, debía ser “clasista, antiimperialista, anticapitalista y solidaria, permitiendo la articulación de las luchas particulares y la participación de compañeros independientes y promover la conciencia de clase”.3

En segundo lugar, teniendo en cuenta que el MTL se nutre de la experiencia política histórica del Partido Comunista Argentino y participa de espacios de coordinación internacional como el Foro de Sao Pablo. Ahora bien, si el posicionamiento político de una organización, su “línea”, es no solo una orientación para la acción, sino también un conocimiento producto de la síntesis histórica entre teoría y praxis. Me pregunto no inocentemente ¿cómo se apropian de ese conocimiento las bases? ¿Qué factores inciden en el desarrollo de la construcción de una alternativa política contra hegemónica?

Cabe señalar que nos somos pioneros, otros investigadores han prestado atención al movimiento, al respecto resulta material de consulta casi obligatoria una publicación del CCC escrita por Christian Poli en 2007. Por otro lado, Rauber, Enriquez, y Mendizábal investigan el MTL accediendo teóricamente a partir del concepto de cultura política para entenderlo. El primer trabajo ofrece una clara descripción y caracterización del movimiento que parte de su propia historia; el segundo, ofrece una interesante aproximación en perspectiva comparada con otra organización social.

Sin embargo; y sin perder de vista que el movimiento no es una abstracción teórica, sino más bien una organización compuesta por seres humanos que tiene sus cuadros políticos y sus militantes, considero particularmente interesantes para la perspectiva que aquí pretendemos establecer ciertos trabajos que investigan a los movimientos sociales desde una perspectiva etnográfica que visualiza a los sujetos en relación con su vida cotidiana y sus trayectorias.4


Especificidades del MTL en la Ciudad de Buenos Aires

En virtud de proponernos reconocer la multiplicidad de configuraciones socioculturales que atraviesan al sujeto social que compone al movimiento en Capital Federal, resulta necesario comprender la lógica política de desarrollo del Movimiento Territorial Liberación (MTL). Éste encarna un criterio de solidaridad y unidad del campo popular, incorporando en su lucha las reivindicaciones concretas del territorio en el que habita. Ahora bien, si prestamos atención a la composición social de los miembros del MTL en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, rápidamente notaremos la relevante presencia de inmigrantes en comparación con otras regiones donde se desarrolla el movimiento. El origen migratorio externo proviene mayoritariamente de Perú pero también hay un número importante de inmigrantes de países limítrofes.

Por lo tanto, la presencia de inmigrantes de origen peruano es uno de los elementos que opera en la conformación sociocultural del movimiento en CABA. Sin embargo, no existe una identificación unívoca del inmigrante peruano en Argentina. Se trata de sujetos que comparten un origen definido por fronteras y formas de clasificación de los estados que influyen sobre su realidad, pero al mismo tiempo se ven atravesados por trayectorias personales e identificaciones que trascienden las clasificaciones estatales.

Parafraseando a Alejandro Grimson podemos decir que “una de las formas más características de esencialización es creer que todos los inmigrantes pertenecen a los grupos tal como son definidos por los estados nacionales...”.5 Centrarnos en la condición migratoria de un número importante de miembros del movimiento y ubicar en esta condición la explicación de su participación en el mismo sería caer en el error de esencializar la migración, postularla como un hecho aislado y particular que se constituye como el determinante fundamental de un conjunto de situaciones de vulnerabilidad social.

Por el contrario, pretendemos ubicar a la migración dentro de un proceso amplio, que tiene que ver con desigualdades sociales a escala global y una particular configuración de la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo en Latinoamérica durante los últimos veinte años. Nos proponemos entender entonces las particularidades que asume este proceso a nivel local y su vinculación con la particular composición del MTL de la Ciudad de Buenos Aires. Particularidades que hacen que se integren al mismo sujetos que pueden identificarse como, migrantes internacionales, migrantes internos, trabajadores formales, informales y desocupados, vecinos en situación de emergencia habitacional y militantes sociales, entre otras múltiples clasificaciones.

Consideramos que las formas de nombrar del Estado deben ser contempladas, en tanto influyen en la vida de los habitantes del mismo. Sin embargo, las identidades no se definen objetivamente de manera externa, sino que se construyen subjetivamente, en procesos personales y colectivos. En este contexto, la acción política motiva nuevos sentidos que operan en la redefinición constante de las identidades.

Reconocer todas estas variables y dar cuenta de las relaciones entre ellas y el significado de las mismas para organizar una acción política transformadora no sólo resulta una exigencia surgida del trabajo de campo que las expone, en donde se articulan reivindicaciones de migrantes, trabajadores precarizados y grupos en situación de emergencia habitacional.


Procesos migratorios y movilización social

A partir de 1950 el Perú se convierte en un polo centrífugo (push), es decir, en un país emisor de emigrantes. Esta tendencia se mantiene hasta la actualidad, en el 2007 más del 10% de los peruanos se encontraba residiendo fuera de sus fronteras geográficas. Para el mismo año un 39,3% de la población peruana se encontraba en situación de pobreza; con lo cual la incapacidad del sistema productivo de absorber adecuadamente la mano de obra disponible, la desigualdad en la distribución de los ingresos y la concentración de éstos en una pequeña porción de la población reflejan uno de los principales problemas que afronta el Perú y que inciden de manera decisiva en la emigración de sus habitantes.6

En lo que respecta a la presencia de migrantes peruanos en Argentina puede hablarse de un fuerte crecimiento desde la década del 90. Señalar este crecimiento no debe llevarnos a caer en la errónea afirmación, promovida por funcionarios estatales y medios de comunicación, de un aumento de la migración limítrofe y del Perú en los últimos veinte años. Los resultados de nueve censos nacionales, de 1869 hasta 2001, muestran que el porcentaje de migrantes de la región sobre el total de extranjeros se mantiene alrededor del 2,5% a lo largo de todo el período.7

Sin embargo, la población peruana en la Argentina se ha cuadruplicado entre 1991 y 2001. Si para principios de los 90 el censo nacional registró un total de 15.939 migrantes peruanos, esta cifra ascendió a 88.260 en 2001.8 Particularmente en la Ciudad de Buenos Aires se registra una marcada concentración de migrantes peruanos. Según estudios anteriores entre 1991 y 2001 la concentración era del 44,3% y en relación a la población total de la ciudad para el mismo período, los inmigrantes de Bolivia, Perú y Paraguay constituyen el 4,9%, de los cuales el 35% se nuclean en los barrios de Villa Lugano, Flores, Nueva Pompeya y Balvanera.9

Aún no contamos con datos consolidados del censo realizado en 2010, por lo cual resulta difícil confirmar una continuidad de esta tendencia. De todas formas, a pesar de su notable crecimiento, los migrantes peruanos siguen estando por debajo de cualquiera de las comunidades limítrofes en el país.

Aquello que sí es posible y a la vez necesario señalar para nuestro análisis, es la existencia de diferencias significativas en la migración peruana a lo largo de este extenso período que se inicia a mediados del siglo XX. En este sentido, es posible definir dos grandes etapas de migración de peruanos a la argentina. Una primera etapa se extiende desde la década del 40 a fines de los 80 y está caracterizada por la presencia de hombres jóvenes de clase media y media alta que llegaban con el objetivo de completar sus estudios universitarios o realizar una inserción profesional en el país. En la mayoría de los casos contaban con el apoyo económico de sus familias en el Perú.

Hacia los 90 puede hablarse de un cambio sustancial en la composición social de los inmigrantes peruanos. Desde ese momento se trata de lo que las investigaciones clásicas sobre la cuestión llaman migrantes económicos. Es decir, hombres y mujeres que vienen en busca de oportunidades laborales y de crecimiento económico que no encuentran en su país. Por otro lado el enfrentamiento entre el Estado peruano y organizaciones armadas, como por ejemplo Sendero Luminoso, con la represión de grandes grupos poblacionales que lo acompaña, intensifica el proceso migratorio en los últimos años.10

Reconocemos, entonces, que el movimiento de la población y la agencia de los sujetos, además de responder a factores socioeconómicos también se encuentra relacionado con conflictos políticos que no vamos a profundizar en este trabajo pero que impulsan emigraciones (por ejemplo la existencia de conflictos armados internos, persecución ideológica, entre otros) y no solo impulsan migraciones; más aun el trauma social está latente y aún no se ha elaborado una reflexión como sociedad que de justeza a lo sucedido. Esto lo podemos ver en los militantes peruanos que si bien evitan hablar de lo sucedido (sobre todo considerando que hubo participación en ambos “bandos”), ocurre que asocian la palabra “comunista” con “terruco” (categoría nativa utilizada por los peruanos) y el miedo y rechazo al último término mencionado.

Por otra parte, si bien la afirmación de una masiva y novedosa inmigración limítrofe a la Argentina tiene más que ver con motivaciones ideológicas que datos demográficos, sí podemos señalar que la Ciudad de Buenos Aires expone en los últimos años una mayor presencia de migrantes internos e internacionales. Nuevamente los migrantes peruanos siguen presentándose en menor proporción respecto a los migrantes limítrofes, pero al mismo tiempo son lo que muestran un mayor dinamismo en el periodo 1991-2001.11

Quienes se integran al MTL responden a este segundo grupo de migrantes, que se enfrentan, en principio, con dificultades para acceder a un trabajo que esperaban obtener en Argentina. En este punto vemos que las distintas esferas comienzan a mezclarse y a configurar sentidos para la movilización social.

La realidad de quienes participan de esta nueva oleada migratoria al llegar al país aparece como más cercana a la de trabajadores locales en situaciones de precariedad laboral o desocupación que a la de aquellos inmigrantes peruanos que llegaron décadas atrás en otro contexto y con otros objetivos. Vemos entonces que la identificación nacional no alcanza para explicar el proceso, por lo que debemos definir a qué tipo de migrantes peruanos nos referimos e indagar en el contexto de su llegada al país.

Sin embargo, la condición migratoria sigue siendo un elemento a tener en cuenta. Mientras la dinámica del proceso de acumulación impide el acceso al mercado laboral formal e informal a grandes grupos de personas que residen en área metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, los inmigrantes deben enfrentarse, a su vez, a las dificultades que plantea la falta de documentación. Los obstáculos legales para obtener la radicación someten al migrante a una condición jurídica de ilegalidad que impide el acceso a oportunidades de empleo o facilita la explotación laboral.

Si bien la sanción de la nueva Ley de Migraciones 25.871 en 2003 (reglamentada recién a mediados de 2010) ha facilitado la realización de los trámites migratorios, especialmente para quienes provienen de la región, los problemas referidos al acceso a la documentación están lejos de solucionarse. Por otro lado, debemos pensar en la situación de aquellos que llegaron antes de 2003, los problemas que enfrentaron y las prácticas en las que pudieron haber incurrido para poder acceder a un trabajo que les permitiera subsistir. Prácticas que hoy pueden estar trabando la regularización de su situación migratoria.

Así, una de las razones que podría explicar la emigración en el Perú es el menor costo de la mano de obra peruana con relación al costo de la mano de obra en otros países para algunas labores operativas o no calificadas que no requieren mucha capacitación o preparación. Sin embargo, los peruanos son los más calificados entre los migrantes de la región, llegan en general con una trayectoria de haber atravesado el secundario o haber iniciado estudios terciarios o universitarios. Claro que ésta afirmación varía según la región del Perú de donde migran.

En el caso de América del Sur, los menores costos y la ausencia de restricciones a la movilidad de personas favorecen al mayor flujo de peruanos hacia los países de la región, siendo Argentina el destino preferido. Al respecto, los gobiernos de Perú y Argentina suscribieron a fines del 2002 un Protocolo Adicional al Convenio de Migración, con el objetivo de ampliar un conjunto de beneficios y realizar algunas simplificaciones administrativas importantes. Así por ejemplo, el Protocolo estableció la ampliación del plazo para solicitar la regularización migratoria a 365 días (siendo el plazo anterior de 180 días) y del tiempo de residencia temporal a 3 años (siendo antes de 6 meses). Igualmente, se realizó la simplificación del trámite de la renovación de la residencia temporal y del procedimiento de regularización. Asimismo, se establecieron los requisitos para obtener la residencia permanente y se reguló la salida de nacionales en situación migratoria irregular de manera voluntaria.

Los proyectos migratorios “responden a procesos sociales más complejos”.12 En estos se combinan algunos determinantes de tipo estructurales y coyunturales con decisiones personales familiares y sociales más particulares. Para matizar ésta lectura desde las estructuras económicas y políticas nacionales y transnacionales, y visibilizar la agencia de los sujetos, utilizaremos fragmentos de entrevistas acerca de la historia de vida de una inmigrante peruana en la Argentina vinculada al MTL.

En sus propias palabras, su decisión de dejar el Perú estuvo condicionada


…por dos motivos, uno porque me estaba separando del papá de mis hijos… y el otro motivo, trabajo, por lo económico. Mi situación estaba mal. Con 17 años de edad no tenía un trabajo donde me puedan pagar dignamente… (Miembro del MTL)

Debe señalarse que en lo que respecta al género de los emigrantes, el flujo es muy similar. Asimismo, la edad de los emigrantes se ubica mayoritariamente entre los 20 y 39 años, haciéndose más grande la diferencia entre emigrantes hombres y mujeres a medida que la edad aumenta, a favor del género femenino. Por otro lado, en relación al estado civil de los emigrantes y su ocupación, aproximadamente un 75% afirma ser soltero y más del 25% menciona encontrarse siguiendo algún tipo de estudio, respectivamente. Finalmente, más de un tercio de los emigrantes peruanos sale de Lima.

Sostenemos que un proceso migratorio a gran escala encuentra sus explicaciones más certeras en los movimientos profundos de la coyuntura económico- política mundial de un contexto histórico determinado y no en sentimientos individuales (aunque indudablemente estos influyan en la decisión del sujeto en cuestión).

En cuanto a la Argentina como su elección de destino:


Porque en ese tiempo estaba el uno a uno y era más fácil venirse a la Argentina que irse a Estados Unidos. Era más fácil, más barato, más rápido, el mismo idioma, a ayudaba en todo, ayudaba en todo… y tenia a mi tía acá. (Miembro del MTL)

Quisiéramos detenernos un momento en la última frase, para remarcar que las redes migratorias cumplen una función de amortiguador del coste económico, no sólo por el apoyo y ayuda al partir o al llegar a destino; sino también por el acceso a la información que provee. También se ve claramente en este apartado la diferencia en la elección de destinos hacía países centrales o periféricos (más específicamente entre Argentina o Estados Unidos). Para tener una noción general en relación a los principales países de destino de los emigrantes peruanos entre 1990 y el 2007, estos fueron: Estados Unidos (30,6%), Argentina (14%), España (13%), Chile (9,3%), Japón (3,7%) y Venezuela (3,1%). Señalamos esto para establecer que los flujos migratorios no tienen un carácter azaroso o arbitrario, sino que más bien adquieren ciertas regularidades (aunque flexibles).

Es muy difícil saber si la comunidad elegida es la mejor opción para mejorar las condiciones de vida de los migrantes, pero basta con que un migrante demuestre con su permanencia en el país receptor que tal elección es viable, como para que la migración continúe. También desde la propia visión del migrante se explicita la elección de la comunidad receptora según una serie de factores que son evaluados a la hora de decidir costos y beneficios. Y, como es lógico pensar, de estos factores, los económicos son los predominantes en la elección de destino pero las redes migratorias y su canalización de la información influye significativamente la selección de destino.

No existe un modelo general y único que permitan explicar y dar cuenta del fenómeno migratorio en su totalidad, con lo cual es necesario incluir en el análisis el fenómeno de las cadenas migratorias, dado que “los aspectos más importantes que desde el análisis sociocultural podemos aportar en este campo se refieren a las mediatizaciones que ejercen en las migraciones tanto los distintos elementos culturales… como las expectativas de superación individual, estrategias familiares o dinámicas de control social”.13

En relación a los mecanismos económicos habituales para reducir o enfrentan los costos, que despliegan quienes deciden migrar, resulta sumamente ilustrativo el siguiente fragmento:


El que salía, porque el tema es así, si vos salís con la consigna de que vos tenés que ayudar a, a otra persona que vos querés, o sea, te ayudan, se hace una pollada (termino que proviene de pollo, refiere a un evento social en el que se venden o rifan pollos cocidos para recaudar fondos) (…) para que uno salga del país y ese uno que sale trabaja para pagar el pasaje al hermano ponele para que salga, esa forma de ayudar, para salir del país… comúnmente eso se hace, familiar que sale, como una consigna tiene que ayudar al otro que queda en Perú, hasta que te vayas. (Miembro del MTL)

Este uso económico sumamente sencillo se basa en la reciprocidad asimétrica indirecta. Es decir, un grupo de familiares (aunque no exclusivamente) recaudan un monto de dinero para quien piensa emigrar, y a su vez, este se compromete tácitamente (mediado por un lapso de tiempo no determinado) en devolver el favor a otra persona que también piensa emigrar, sea con dinero, albergue o cualquier otro tipo de ayuda.

El Perú es, dentro de la región, uno de los países en los que la recepción de remesas se encuentra más rezagada a nivel del número de familias que las reciben, ya que más del 15% del total de familias en cada uno de los países de América del Centro reciben remesas. Sin embargo, a pesar de que en el Perú menos del 5% de las familias reciban remesas, éstas representan un 20% del ingreso de dichas familias.

La función de la red migratoria no solo permite reducir costos económicos; sino que además estimula la adaptación o integración a la comunidad receptora por medio de la contención emocional para transitar con cierta armonía la ruptura con la comunidad de origen.


Acumulación regresiva y legislación migratoria

En tanto reconocemos el marco jurídico como un espacio de disputa por la posibilidad de actualización de las relaciones de desigualdad, resulta pertinente un breve comentario sobre la legislación migratoria argentina y su vínculo con la inserción laboral de los trabajadores migrantes. De acuerdo con Susana Novick, la última dictadura militar y los gobiernos democráticos que la sucedieron hasta 2003 coinciden en considerar a la migración de ciertos países, sobre todo los latinoamericanos, como un “problema” poblacional que debe resolverse fundamentalmente mediante el control policial y prohibiendo el acceso al trabajo remunerado”.14

Esta definición desde el punto de vista legislativo ha cambiado, a partir de 2003, en lo que respecta a los derechos de los trabajadores, en el artículo 16º de la nueva ley, el Estado asume la responsabilidad de eliminar la contratación de inmigrantes en situación irregular, pero sin menoscabar los derechos laborales de los residentes extranjeros, independientemente de su condición legal. Se trata de un aspecto en el cual la reglamentación (decreto 616 de 2010) avanza aun más, al sancionar en el marco del artículo 10°, la adecuación de la ley 25.871 a la Convención Internacional Sobre la Protección de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, aprobada por la ley 26.202.

Sin embargo, la nueva legislación no está libre de tensiones derivadas de una tradición de intervención estatal en la cuestión inmigratoria que se manifiestan tanto en el texto de la ley como en su reglamentación. La continuidad de ciertas prácticas puede explicarse por la reproducción de lógicas de intervención ajenas al nuevo paradigma por parte de funcionarios antiguos que mantienen su influencia, inercia institucional y la resistencia de una agencia especializada en un área específica, la Dirección Nacional de Migraciones, a perder sus prerrogativas en torno a la misma.

En este sentido, el artículo 3° especifica el objetivo de promover la integración “de las personas que hayan sido admitidas como residentes permanentes” (inciso e). Lo cual nos lleva a preguntarnos qué pasa con los migrantes que no obtienen ese estatuto. Mientras que el artículo 53º agrega que “los extranjeros que residen irregularmente en el país no podrán trabajar o realizar tareas remuneradas o lucrativas.” Esto es olvidar una coincidencia de los estudios sobre migración, que identifican el motivo principal de la misma en la mejora de la calidad de vida, para lo cual el trabajo juega un rol fundamental. Es olvidar también que la irregularidad es un producto directo de las políticas en materia de reglamentación de la permanencia.

Tales regulaciones forman imaginarios y llevan a empleadores y trabajadores a continuar en una lógica según la cual quienes no cuentan con DNI no pueden trabajar formalmente, cuando la regulación habilita la contratación formal de quienes cuentan con un certificado de residencia precaria, paso previo a la obtención del documento definitivo.

Entendemos que el conjunto de deficiencias planteadas y las aproximaciones explicativas que formulamos, referidas a una inercia institucional que obstaculiza la efectivización de las nuevas normativas no responden a una decisión deliberada de transgredirlas. Más bien forman parte de un proceso lento de redefinición de prácticas arraigadas de intervención en la cuestión migratoria. Debemos reconocer el peso de la historia y recordar que sólo diez años atrás la política migratoria argentina no se diferenciaba de la tendencia global de represión y control. Sin embargo, no podemos desconocer la influencia que estas limitaciones tienen en la vida concreta de grandes grupos de trabajadores migrantes.


Transformaciones en el mundo del trabajo y multiplicación de espacios de participación social

En el siguiente fragmento desarrollamos sintéticamente algunos aportes de la sociología del trabajo para entender la forma en la que se insertan laboralmente los inmigrantes en el contexto actual del mercado de trabajo en la Argentina y contribuir a explicar cómo se configuran particularmente los procesos de organización política metropolitana entorno a la lucha por reivindicaciones concretas desde la experiencia del MTL.

Partimos del reconocimiento de que el modelo de acumulación implantado a partir de 1976 y regulado en los años 90 fue parte de una estrategia de reestructuración regresiva de la sociedad argentina. Mediante las políticas implementadas se apuntó a transformar el mercado de trabajo y las correlaciones de fuerzas sociales. Las transformaciones estructurales en el mundo del trabajo fueron parte de esa estrategia ofensiva del capital siendo una de sus consecuencias principales la ruptura de los mecanismos tradicionales que garantizaban la integración social a través del trabajo.

Los procesos de ajuste estructural y de privatización afectaron el dinamismo y la capacidad de generar empleo tanto del sector industrial como estatal.15 El sector industrial a raíz de las políticas de apertura económica emprendió a su vez una reestructuración con la finalidad de incrementar su productividad. La reestructuración industrial generó consecuencias graves en el mercado de trabajo, dado que se redujo considerablemente el número de plantas y la cantidad de ocupados.16

A las mencionadas políticas de ajuste estructural, privatización, apertura económica y desindustrialización se suma la flexibilización en las normas de contratación. La legalización de formas de contratación parciales, poco estables y menos protegidas agudizó el deterioro.17 Sus efectos se hicieron visibles en los años 90 con el aumento del desempleo, la segmentación, terciarización, trabajo precario e informal.

La fase actual del sistema capitalista es el resultado de un proceso histórico de luchas sociales, dentro del cual asignamos un lugar privilegiado a aquellas que se desarrollan en al ámbito laboral, por ser el eje articulador de las relaciones sociales y el trabajo la actividad vital propia del ser humano. De lo anterior se desprende que la morfología que adquiere hoy el mundo del trabajo es fruto de un proceso de luchas entre clases sociales. El período neoliberal, surge como respuesta a la denominada crisis del fordismo y del keynesianismo y es caracterizado como una fase de ofensiva que apuntó justamente a transformar las condiciones vigentes durante la fase de apogeo del fordismo.18

Sostenemos que los cambios en el modo de acumulación tuvieron y aún tienen repercusiones sobre la región y la clase trabajadora en su conjunto, sin establecer distinciones entre los sujetos incluidos y los no incluidos en el mercado laboral. Debido a que coincidimos operan sobre el conjunto de los y las trabajadoras como mecanismos para aceptar condiciones precarias de inserción en el mercado laboral.19

La falta de trabajo y la precarización laboral llevaron a una gran cantidad de trabajadoras y trabajadores a tomar la decisión de emigrar a otros países de la región.

Particularmente los entrevistados de origen peruano vinculados al MTL, llegaron a la Argentina entre 1994 y 2005 con la expectativa de mejorar su situación laboral. No obstante, debieron afrontar los mismos condicionamientos que motivaron su emigración y los atraviesan por su condición de clase trabajadora; además de otros relacionados con su condición de migrante, como el status legal, sobre todo para la obtención del primer empleo.

Basándonos en los datos obtenidos acerca de la primera experiencia laboral, percibimos una segmentación y diferenciación de género. Las mujeres entrevistadas coincidían en que su primera experiencia laboral fue como trabajadoras domésticas en casas de familia, mientras que los varones mencionaban recurrentemente haberse desempeñado como vendedores ambulantes.

Estudios anteriores sobre la primera inserción laboral de trabajadores migrantes peruanos en el AMBA coinciden en que experimentan una inserción segmentada, con diferenciaciones según género, concentrándose en determinados sectores del mercado de trabajo y en ocupaciones específicas. Los varones como vendedores ambulantes, operarios fabriles, empleados en comercios y las mujeres mayoritariamente en el servicio doméstico.20

Respecto a la inserción laboral actual, no se relevaron cambios significativos en cuanto a las ocupaciones en las que se encuentran insertos los entrevistados.

Un panorama sobre la situación actual del mercado de trabajo formal en la Argentina nos permite percibir que se ha registrado un aumento en el nivel de empleo desde el año 2003 al 2010. En términos generales, según datos de la EPH, para el 1º trimestre de 2003 la Tasa de Empleo en el total de aglomerados urbanos presentaba un porcentaje de 36,3% y para el 1º trimestre de 2010 la tasa asciende al 42,2%. En cuanto a la Tasa de Desocupación presentaba para el 1º trimestre de 2003 un 20,40% y para el 1º trimestre de 2010 ha disminuido al 8,3%.

Respecto a la Ciudad de Buenos Aires, según datos de la EPH, para el 1º trimestre de 2003 la Tasa de Empleo es del 42,4% y para el 1º trimestre de 2010 es del 50%. En cuanto a la Tasa de Desocupación en el 1º trimestre de 2003 era del 17,4% y para el 1º trimestre de 2010 ha descendido al 7,2%.

Sin embargo, obtener datos confiables sobre la actividad informal resulta una tarea mucho más compleja en la cual nos encontramos en proceso. La dificultad en la medición de la informalidad en la Argentina se relaciona en parte con la falta de consenso en torno a su definición.21

Según la Organización Internacional del Trabajo, el empleo informal comprende a todas y todos los trabajadores que se encuentran ocupados, ya sea en empresas del sector formal, del sector informal o en hogares particulares por un período de referencia determinado. Se considera que los asalariados tienen un empleo informal si su relación laboral no está sujeta a la legislación laboral nacional, el impuesto sobre la renta, la protección social o demás prestaciones relacionadas con el empleo (preaviso de despido, indemnización, vacaciones pagas, licencia). Un trabajador por cuenta propia tiene un empleo informal ya sea si produce bienes exclusivamente para el propio uso del hogar o si es dueño de su propia empresa del sector informal (CIET, 200322).

Nuestros referentes empíricos se encuentran insertos mayoritariamente en categorías ocupacionales que caracterizan a las actividades informales. Este tipo de inserción dificulta sin duda la generación de vínculos en el lugar de trabajo. Ahora bien, los condicionamientos en el acceso al mercado de trabajo argentino que les impone su condición de clase y migratoria, no constituyeron un obstáculo para la identificación con un colectivo de trabajadores. Aun sin una trayectoria de militancia previa en sus países de origen, comenzaron a participar en el colectivo MTL.

La experiencias concretas contradicen a las tesis formuladas desde la Sociología del trabajo a partir de los años 70,23 presagiando la pérdida de centralidad de las organizaciones de trabajadores como portadoras de proyectos colectivos alternativos, dado que estas modificaciones generaron una multiplicación de espacios de acción, desde los cuales la clase trabajadora participa colectivamente en la transformación social.24 En este sentido, el fenómeno de los movimientos de trabajadores que comenzaron a organizarse desde el territorio en torno a reivindicaciones laborales, la acción directa y la autoorganización, visible en nuestro país en los años 90, se presenta como exponente ineludible de que las luchas que se originan desde el mundo del trabajo continúan siendo centrales.

Entendemos que las subjetividades e identidades se generan en los mundos donde los sujetos realizan sus prácticas cotidianas. En nuestros días la clase trabajadora también construye una identidad y un colectivo desde los espacios de socialización en los que se desenvuelve diariamente. Históricamente el lugar de trabajo ha tenido un lugar preponderante como espacio de identificación y participación colectiva. Pero como señalamos, los cambios en el mercado de trabajo propiciaron la participación de la clase trabajadora desde múltiples espacios.

En el caso del MTL, la reconstitución del tejido social en el territorio y específicamente la experiencia de articulación de mundos de vida materializada en la construcción del Mega, son factores que promueven a hombres y mujeres en situación de vulnerabilidad social (sean o no migrantes) a participar, con diferentes niveles de intensidad y periodicidad, en los proyectos colectivos impulsados desde el movimiento.

El proyecto de vivienda autogestivo llevado a cabo en el barrio de Parque Patricios, generó a través de cooperativas de trabajo además de la obtención de viviendas adecuadas, dignas y saludables, capacitación y puestos de trabajo legítimos. A lo cual es pertinente agregar que esta experiencia de trabajo constituyó para muchos de los entrevistados el primer y único empleo formal de sus trayectorias laborales.25

Otra experiencia concreta es el sostenimiento de comedores comunitarios como práctica desestigmatizante que recupera al sujeto en su aporte al colectivo y avanza en la generación de conciencia sobre su capacidad creadora y de transformación.

El trabajo digno es una de las reivindicaciones principales del movimiento desde su constitución en junio de 2001. A lo largo de sus años de vida ha desarrollado diferentes estrategias para la obtención de sus reivindicaciones considerando los cambios en el escenario político nacional y regional. A través de su lucha por la cultura del trabajo fue incorporando a sus miembros en emprendimientos autogestionarios. La inserción laboral que se propone el movimiento está basada en un tipo de inclusión a través de la autogestión y de la construcción de una alternativa.

La OIT a partir de la conformación de la Comisión de Trabajo Decente ha emprendido el objetivo de promover el “trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana”. A través de esta comisión ofrece apoyo a los programas de trabajo decente encarados por los gobiernos nacionales. El gobierno nacional argentino ha asumido a partir de octubre de 2003 el objetivo de promover el trabajo decente, fijando entre una de sus metas reducir la tasa de empleo no registrado a menos del 30%. A través del Ministerio de Trabajo ha implementado el Programa Nacional de Regulación del Trabajo. Entre 2004 y 2007 se ejecutó el Primer programa nacional de trabajo decente para Argentina y a partir de 2008 se puso en marcha el Programa de Trabajo Decente por país para Argentina 2008-2011 reconociendo el desafío de reducir la informalidad laboral y la vulnerabilidad que atraviesa a los trabajadores jóvenes y migrantes.

El panorama laboral 2010 para América Latina y el Caribe publicado por la OIT refleja una situación laboral alentadora, se espera que la tasa de desempleo urbano regional continúe bajando al 7,2% en 2011, con lo cual aseguran es un momento oportuno para enfrentar el reto de la calidad del trabajo (OIT, 2010).

Es por ello que consideramos que la articulación entre Estado y movimientos de desocupados para impulsar emprendimientos alimentarios, laborales y de construcción de viviendas, constituye un antecedente valioso para reflexionar sobre el rol de estos movimientos en la generación de un modelo de desarrollo inclusivo con empleo y trabajo decente. Para pensar a los emprendimientos autogestionarios no como paliativo o contención sino como un aspecto central hacia la generación de un modelo inclusivo que permita superar definitivamente el neoliberalismo.


La situación habitacional

En la Ciudad de Buenos Aires, la situación habitacional es crítica, máxime aún para gran parte de los inmigrantes que una vez llegados a Buenos Aires no disponen de trabajo y documentación para acceder al alquiler de un inmueble de condiciones dignas básicas. Con lo cual, muchas veces son alojados por sus familiares o allegados aumentando la situación de hacinamiento; cuando no, son víctimas de engaños por parte de redes mafiosas que lucran con sus necesidades, o incluso se ven con frecuencia forzado a vivir en situación de calle.

A partir de la modificación de la Ley 25.488 de Alquileres, en noviembre de 2001, se promulgó el desalojo automático de cualquiera inquilino u ocupante de una vivienda en 48 horas en caso de no cumplir con los reglamentos de alquileres, creando así una situación de incertidumbre que agravó el problema habitacional para los inquilinos. La emergencia habitacional es una problemática que afecta a millares de familias que se ven sometidas a miserables condiciones de subsistencia y hacinamiento.

Esta realidad capitalina le impuso ciertas condiciones al Movimiento, que, en respuesta a las necesidades de sus militantes y de la problemática social, desarrolló una fuerte resistencia para frenar los desalojos. Articuló la lucha en la calle con la lucha parlamentaria, consiguiendo los cánones de Viviendas Transitorias, primer paso para lograr encauzar la intervención estatal a una solución colectiva más sólida.

Hasta ese entonces, los subsidios de promoción social otorgados por el GCBA para la gente en tránsito de calle consistían en el alquiler de piezas en hoteles donde se cobraba una tarifa por persona. Esto, además de una deficiente inversión pública, llevaba a formas de hacinamiento de las familias en una pieza.

Con las Viviendas Transitorias se consiguió en primer término que el Estado alquile viviendas con una estructura edilicia (algunas funcionaban anteriormente como hoteles). El alquiler colectivo de viviendas con los subsidios de Promoción Social propició el involucramiento como primer paso para la conformación de una conciencia colectiva, puesto que eran los mismos militantes de base organizados en comisiones de vivienda quienes iban a exigir a los funcionarios públicos una solución, no sólo a su situación, sino también a la de sus compañeros que no podían estar allí.

Los subsidios estatales fueron resignificados en la lucha para obtenerlos, lo que implicó el aprendizaje y toma de conciencia política del colectivo que iba construyendo respuestas en forma conjunta para encarar el problema habitacional hacía un proyecto político. Desde el MTL se va acompañando este proceso de construcción colectiva con el objetivo de obtener una vivienda digna, generando al mismo tiempo un cambio significativo en las prácticas de los sectores más perjudicados, ya que muchas veces los militantes provenían de viviendas transitorias o de una situación de calle y cargaban con una autoestima dañado luego de haber estado desocupados por largos períodos (muchos jóvenes jamás habían formado parte del mercado laboral formal). Lo cual implicaba un profundo proceso de reinserción y reaprendizaje centrado en valores como la solidaridad y la unidad.


A modo de conclusión…

La participación en el MTL por parte de algunos inmigrantes peruanos nos permite reconstruir de qué forma superan y hacen frente, de manera colectiva, los obstáculos que se les presentan a la hora de insertarse en la sociedad receptora. Los procesos migratorios, pensados como cadenas y redes permiten romper con una visión estática y simplista de los mismos para comprenderlos como procesos continuos, que presentan una complejidad que trasciende las fronteras formales.

La incorporación al MTL para los inmigrantes resultó ser una herramienta para luchar por sus derechos como seres humanos, lo que les proveía importantes mejoras en sus condiciones de vida para insertarse mejor y más rápidamente en la comunidad receptora. Es decir, que tiene una estrecha vinculación con el acceso a una serie de posibilidades que faciliten su inclusión social. En este contexto es posible entender que la vinculación al MTL por parte de los inmigrantes esta canalizada por las mismas redes migratorias que forman parte del movimiento. Desde ya, esto no significa que el movimiento esté formado exclusivamente por inmigrantes.

Para analizar los procesos de integración, no podemos reducir nuestro análisis a la cuestión del acceso o no a un empleo por parte de los inmigrantes. El proceso de integración resulta ser un tanto más complejo y debe advertirse sobre las dimensiones económicas, sociales, culturales, políticas, etcétera, muy variadas que se incluyen en el mismo.

Es frecuente ver un proceso de transformación en los sujetos que se incorporan al Movimiento, que va desde el individualismo utilitarista hasta el compromiso voluntario con un proyecto colectivo. Hay un fuerte condicionante inicial, los sujetos se incorporan al movimiento por necesidad. Necesidad de amparo legal, necesidad de trabajo, necesidad alimentaria, necesidad habitacional, etcétera; y reviste uno de los desafíos internos centrales en el movimiento forjar una subjetividad nueva centrada en la solidaridad que impliquen nuevas formas de relacionarse políticamente sin caer en la misma lógica que utilizan las prácticas clientelares. Además de la lógica individualista imperante en la sociedad, es necesario lidiar contra las expectativas de acceso a un nivel de consumo superior con las que llegan muchos peruanos.


…muchos compañeros vienen por la casa, como cuando yo vine…, porque es esa propaganda de boca en boca… Después cuando venís acá y te explican como son las cosas no es tan así, porque parece que la amiga, el amigo o la persona que te conoce hiciese de agente de inmobiliaria y te estuviese vendiendo un lugar, ¿entendés? Entonces uno va y viene con una visión y no es así, la casa no te la van a regalar, la tenés que pagar, tenés que salir conscientizarte porque te vas a una marcha. (Miembro del MTL)

Aparentemente se presenta una contradicción entre la superación individual y la superación colectiva. Consideramos que si bien es difícil romper esa ilusoria dicotomía, no existe una oposición real entre la superación individual y la colectiva; sino más bien una que existe implicancia.

Esto tiene la virtud de que son los mismos pares que han experimentado un proceso de toma de conciencia, quienes se convierten en promotores del proyecto del MTL. La confrontación política emerge de la lucha por las reivindicaciones particulares pero estas se enlazan con los intereses de los otros y trascienden su carácter individualista, aspirando a un horizonte altruista al contemplar los intereses del prójimo. Es un proceso dialéctico donde el sujeto que es objetualizado por las relaciones sociales capitalistas se confronta en el plano político contra otro sujeto que le es antagónico por su lugar en las relaciones de producción imperantes. En esa confrontación reconoce a sus pares y a si mismo como un sujeto, quitándose el velo que los objetualizaba y emancipando su carácter de hombre como sujeto histórico. No obstante, este proceso de concientización política es arduo y lleva años.

El proceso de superación individual que es posible ver objetivamente en muchos inmigrantes que se han incorporado al MTL no se limita al acceso a una situación legal regular, o al acceso a un trabajo o al acceso a la vivienda. Sino que se ve en la construcción de relaciones sociales donde el sujeto enlaza su éxito personal al de sus pares. Y donde el aprendizaje individual redunde en un respeto por si mismo y por sus pares. La integración al MTL otorgó un nuevo sentido de pertenencia comunitaria donde la identidad peruana no es el criterio de adscripción, sino más bien el compartir, el hecho de sentirse “compañero”, no obstante el hecho de “volver a encontrarse” remite a revalorizar, resignificar su identidad peruana pero ahora integrada dentro de la cultura receptora. El aprender a compartir forjo un nuevo sentido de pertenencia en la comunidad peruana de la CABA vinculada al MTL que contribuyo a integrarse a la comunidad receptora sin eliminar o abolir su identidad o particularidades de origen. El hecho de compartir con un colectivo humano donde cohabitan peruanos, argentinos u otros fue un importante factor para la integración a la sociedad receptora.

Tal como plantean recientes estudios sobre la cuestión migratoria, existe una tendencia a la etnicización de los grupos migrantes que lleva a estos a organizarse exclusivamente como tales y defender sus intereses específicos. Este proceso de etnicización se articula en prácticas concretas del Estado, los medios de comunicación y organizaciones políticas y sindicales. Entendemos que el MTL es un ejemplo de discusión de esta tendencia.

Mientras en ciertos ámbitos, conflictos sociales que responden a la dinámica del modelo de acumulación tienden a esencializarse en torno a la cuestión migratoria. El MTL trasciende esta posición, para definir su acción en términos de las reivindicaciones de los sectores populares atravesadas por el enfrentamiento entre el capital y el trabajo. El MTL planteó fundamentalmente dos ejes de reivindicaciones económicas: vivienda digna y trabajo genuino.

Sostenemos que el Movimiento Territorial Liberación incluyó las demandas e intereses de la clase trabajadora de origen migratorio a las demandas y lucha por las reivindicaciones sociales más amplias de los sectores que lo conforman.

Sin embargo, esto opero como un articulador internacional de las redes migratorias en la sociedad de destino que repercutieron en una abrumadora presencia de inmigrantes en el MTL de Capital Federal. Esto tuvo las siguientes consecuencias: Por un lado, la población mayoritaria que compone al movimiento esta signada por una marcada inestabilidad de permanencia espacial y con una presencia territorial reciente en los barrios (en términos relativos) que conllevo a dificultar la inserción barrial con la población local que habita el territorio hace décadas o generaciones en el mismo espacio geográfico.

Esto nos remite a comprender más cabalmente las implicancias concretas de la integración social, política, económica y cultural; puesto que no depende de un trabajo subjetivo consciente sobre la militancia del movimiento, sino también sobre el conjunto de la sociedad.

Razones todas por la cuales entendemos que hablar de integración latinoamericana nos remite a una consigna políticamente correcta pero que en la práctica cotidiana concreta es verdaderamente ardua e implica el involucramiento del conjunto de la sociedad.



Notas

1 Véase: -Deligdisch, Dan; D´Amato, L y Orlando, M: “Un proyecto de desarrollo alternativo desde los Movimientos Sociales”. Ponencia presentada en el Primer Encuentro Internacional de Debate La economía de los trabajadores: autogestión y distribución de la riqueza, Julio de 2007 .-Deligdisch, Dan; García, Fernando: “De trabajadores desocupados a trabajadores autogestionados”. En: “Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina” 1ed Buenos Aires, Editorial Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires, 2009. -Deligdisch, Dan “Hacía la construcción de una alternativa política: una mirada antropológica desde las bases”. Ponencia presentada en VI Jornadas de Investigación en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2010.
2 Kosik, Karel: “Dialéctica de lo concreto”, México, Grijalbo, 1965, p. 70
3 Resoluciones del Primer Encuentro de Organizaciones Populares, Territoriales y Vecinales en el que se funda el MTL.
4 Virginia Manzano 2004, 2007; Julieta Quirós, 2006.
5 Grimson, Alejandro, “Doce Equívocos sobre las migraciones” en Nueva Sociedad Nº 233, mayo-junio de 2011.
6 Abusada Salah, Roberto y Pastor Vargas, Cinthya. 2008. Migración en el Perú. Lima. Instituto peruano de economía.
7 Cerruti, Marcela. Diagnóstico de las poblaciones inmigrantes en la Argentina. Dirección Nacional de Población, 2005.
8 Cerruti Marcela. La migración Peruana a la Ciudad de Buenos Aires: Su evolución y características en “Población de Buenos Aires”, septiembre de 2005, año/vol. 2. Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires. Págs. 7-28.
9 Cerrutti, 2009.
10 Canevaro en Grimson y Jelin, 2006.
11 Cerruti Marcela. La migración Peruana a la Ciudad de Buenos Aires: Su evolución y características en “Población de Buenos Aires”, septiembre de 2005, año/vol. 2. Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, p. 12.
12 Conde y Herranz, 2004, p. 45.
13 Romaní, 1999, p. 125
14 S. Novick, « Una nueva ley para un nuevo modelo de desarrollo en un contexto de crisis y consenso», R. Giustiniani (editor), La migración: un derecho humano, Editorial Prometeo, Buenos Aires, 2004.
15 Neffa, 2005.
16 Kosacoff, 2001.
17 De la Garza Toledo, 2006.
18 Antunes, 2005.
19 Antunes y Bialakowsky 2005.
20 Cerrutti, 2009.
21 Bergesio y Golovanesky, 2008.
22 CIET (2003). Directrices sobre una definición estadística del empleo informal. http://www2.ilo.org/public/spanish/bureau/stat/download/guidelines/defempl.pdf
ID="23">23 Touraine,1970; Gorz, 1980; Offe 1985.
24 De la Garza, 2007.
25 La experiencia de construcción cooperativa de viviendas en CABA por parte del MTL es desarrollada en Deligdisch, Dan; García, Fernando: “De trabajadores desocupados a trabajadores autogestionados”. En: “Las empresas recuperadas: autogestión obrera en Argentina y América Latina” 1ed Buenos Aires, Editorial Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires, 2009.

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