El proceso de constitución de la Ley de Mercados Productivos Asociativos por iniciativa popular en Río Negro

Autor/es: Mahuén Gallo, Elio Grillo

Sección: Estudios de Economía Política y Sistema Mundial

Edición: 13

Español:

La economía social y solidaria, si bien presente en todos los ámbitos productivos, sociales, culturales e incluso políticos, no ha logrado todavía un grado de institucionalización que permita hablar de un marco normativo que la contemple y fomente. Es necesario comenzar a pensar en políticas públicas y marcos legales que se adapten a esta realidad que plantea otra economía y la lleve adelante desde sus prácticas, institucionalizando las mismas. En la provincia de Río Negro se buscó institucionalizar y dar un marco legal a esta economía a partir del desarrollo de la experiencia del Mercado de la Estepa “Quimey Piuké”, consolidando la figura de los Mercados Productivos Asociativos, como espacios colectivos de comercialización desde prácticas de la economía social y solidaria. Esta institucionalización llevó un proceso de años e implicó el acompañamiento de la población rionegrina, que utilizando la herramienta de la iniciativa popular impulsó la ley que da marco legal al sector de la economía social en Río Negro.


I. Introducción

A partir de la experiencia del Mercado de la Estepa “Quimey Piuké”, desde la Asociación Civil Surcos Patagónicos, se buscó institucionalizar las prácticas que se fueron desarrollando al interior del Mercado. Conociendo que los pequeños productores del centro de la Provincia de Río Negro comparten una situación de precariedad laboral, deficiente inserción en un mercado que permita vender su producción y por sobre todo, falta de reconocimiento en cuanto a su condición de trabajadores; se comenzó a trabajar en toda la provincia en un proyecto de ley que contemplando todas estas cuestiones impulsara una política pública para el sector.

El proyecto de Ley de Economía Social comenzó a pensarse en 2005 desde la necesidad concreta de los pequeños productores. Para ello se realizó un relevamiento de cuáles serían los puntos a tener en cuenta para la ley, tendiendo a la regularización de los productores y el establecimiento del “Mercado Productivo Asociativo” como espacio colectivo de comercialización, siempre que sea dentro de los valores de la economía social.

Por tanto, comienza a gestarse un espacio de organizaciones comunitarias tendiente a establecer de forma conjunta las definiciones centrales del proyecto de ley. Una vez elaborado el proyecto, se comenzó a trabajar en la sensibilización de los pequeños productores de la provincia que serían los futuros beneficiarios de la ley

Seguidamente se promovió la realización de una iniciativa popular. La iniciativa popular es una herramienta cívica que permite a cualquier ciudadano presentar un proyecto de ley avalado por una cantidad de firmas proporcional a la cantidad de inscriptos en el padrón electoral. De esta manera la legislatura tiene la obligación de tratar el proyecto de ley en un término de 12 meses. Lo destacable de esta instancia es que, de verse aprobado el proyecto, su autor es el pueblo.

Cada provincia establece cuáles son sus requerimientos, y en la provincia de Río Negro específicamente es necesario que se cuente con el aval del 3% del padrón electoral de la provincia (con firma certificada por policía o juzgado de paz). En este caso serían unas 12.000 firmas. Para su recolección se trabajó en los parajes y zonas donde la ley -de aprobarse- supondría mayor impacto. En esta sensibilización -en las fiestas de cada localidad, eventos, jornadas, talleres, etc.- se trabajó fuertemente para generar el “apropiamiento” por parte de la gente. Obtenidas las firmas, las mismas mujeres del mercado llevaron el proyecto a la Legislatura Rionegrina, explicando la necesidad de sancionar esta ley.

Luego se comenzó con un trabajo con los legisladores en términos de sensibilización para que conocieran los objetivos de la ley. Esto implicó (por primera vez en la historia de la Legislatura de Río Negro) la realización de sesiones en distintos lugares (en la localidad de Comallo, en la Línea Sur), para que conocieran el proyecto. En General Roca se realizó un taller de Economía Social con José Luis Coraggio. Por último, se realizaron en Viedma jornadas en conjunto con varias organizaciones que venían acompañando el proyecto de la ley.

En diciembre de 2009 la legislatura aprobó por unanimidad la ley, que se convirtió en la ley provincial nº 4499. Actualmente se está trabajando en la reglamentación con el Ministerio de la Producción provincial, organismo supervisor de la ley (resultado de la lucha para que no fuera en el Ministerio de Familia) y desde donde se tiene que presentar y ejecutar la reglamentación. El trabajo cuenta con la asesoría de la organización Surcos Patagónicos, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de Nación y la Comisión Nacional de Microcréditos (CO.NA.MI.). Que se involucran en este interesante proceso desde su perspectiva de promoción de la economía social.


II. Surcos Patagónicos, el Mercado de la Estepa “Quimey Piuké” y la Línea Sur de Río Negro

“La iniciativa y el poder de decisión sobre el desarrollo, lejos de ser competencia exclusiva del Estado y de las elites económicas, deben residir en la sociedad civil. Especialmente, ante los efectos desiguales y de exclusión del modelo convencional de desarrollo, los actores de la búsqueda de alternativas deben ser las comunidades marginadas, que han sido los objetos -y no los sujetos- declarados de los programas de desarrollo. En este sentido, la teoría propone como actores centrales del desarrollo a los sujetos colectivos, o sea, a las comunidades organizadas que procuran seguir adelante”.1

En la provincia de Río Negro, en el medio de la Patagonia Argentina, se despliega la Línea Sur de la provincia de Río Negro, dando comienzo a la Estepa Patagónica que continúa su desarrollo camino al sur de la inmensidad patagónica. La Línea Sur de Río Negro toma el trazado del recorrido del Tren Patagónico, donde a su vera se fueron erigiendo pueblos que han sabido sobrevivir décadas, en una mezcla de historia, resistencias, recorridos y construcciones que fueron siendo atravesadas por la misma configuración de la estepa.

La Línea Sur del Río Negro atraviesa el recorrido del tren que va desde San Carlos de Bariloche hasta la capital de la provincia de Río Negro, Viedma. Las estaciones del recorrido son los principales poblados de la estepa. Las familias pertenecientes al Mercado de la Estepa, pertenecen a los siguientes parajes y centros urbanos de la Provincia de Río Negro: Dina Huapi, Pichileufu, Villa Llanquín, Ñirihuau, Ing. Jaccobacci, Comallo y su área de influencia (Cañadón Chileno, Laguna Blanca, Fita Huau, Anecón Grande y Chico, Pilquiniyeu del Limay, Pilahue), Corralito, Panquehuau, Pilcaniyeu, Río Chico, Valcheta, Sierra Paileman, Sierra Colorada, Los Menucos, Las Bayas. Solamente contabilizando la población de los centros urbanos se nuclean a unos 4816 habitantes.

Aquí nos encontramos con una realidad bastante particular, ya que estamos hablando de una geografía castigada, muy seca, árida y poco fértil, aspecto que repercute en las formas productivas de la zona.

El Mercado de la Estepa “Quimey Piuke” (en Mapuche de buen corazón), ubicado en Dina Huapi, Patagonia, radica su identidad en su carácter inclusivo y responde a los principios de economía social y el comercio justo (tomando los siguientes lineamientos: Administración de la economía doméstica; Reciprocidad; Redistribución; Intercambio; y Plan como estrategia y perspectiva)2, y busca además de poder brindar una fuente de ingreso, incluir, abrir espacios de discusión, generar lazos fuertes entre sus socios y brindar contención.

El mercado es una asociación de productores y artesanos, que al día de la fecha ha logrado tener hasta su propia personería jurídica. Su creación fue impulsada por la Asociación Civil Surcos Patagónicos, quienes vienen trabajando junto a los artesanos de la Línea y la zona de influencia hace casi una década. A su vez, a través de distintos proyectos se suman el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Programa Social Agropecuario (PSA, hoy Subsecretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca), la Asociación Gente Nueva (de San Carlos de Bariloche), y organizaciones locales y provinciales.

La Asociación Civil Surcos Patagónicos, a lo largo de los últimos seis años ha logrado consolidarse como organización, inclusive incorporando nuevos socios activos, profesionales y técnicos, desarrollando una serie de alianzas con otras instituciones. Asimismo el Proyecto Mercado de la Estepa (en sus orígenes como propuesta de comercialización de los productores locales y hoy con más de 300 socios activos en el Mercado) ha alcanzado un sólido nivel de crecimiento a un 30% anual3 y de afianzamiento, sobre todo por la calidad de los productos y procesos, como por el mejor nivel de ventas de los artesanos involucrados que repercute directamente en el nivel de involucramiento como en la respectiva calidad de vida.

En el año 2004, Surcos Patagónicos comenzó a pensar su trabajo articuladamente con otras organizaciones de la economía social, pero también planteando su desafío desde la construcción ciudadana; entre otras cuestiones realizó más de 9 talleres con productores artesanales y 15 reuniones técnicas para la elaboración participativa de un Proyecto de Ley de Promoción de los Mercados Artesanales. En noviembre del año 2006 realizaron en colaboración el Primer Encuentro Latinoamericano sobre Economía Social, en Dina Huapi, donde participaron 90 productores de 4 países (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay) y 40 técnicos de los mencionados países, que contribuyó en mucho al análisis participativo del Proyecto.

Como resultado del trabajo que viene desarrollando Surcos Patagónicos, se editaron tres cuadernillos con el objetivo de trabajarlo con distintos actores: Historia de los habitantes de la Región, Introducción al Proyecto empleando la metodología de educación popular y el texto completo del Proyecto de la Ley. También logró la difusión del Proyecto a través de la publicación del texto completo en la Revista Natura (Bariloche, 2006) y su presentación en el marco de INTA Expone 2006, en la ciudad de Allen (noviembre de 2006). Surcos Patagónicos, con la colaboración de Participación Ciudadana, también realizaron diversas reuniones en Viedma, a los efectos de informar del Proyecto a distintas autoridades provincial que en su oportunidad deberán intervenir.

La movilización popular y el trabajo colectivo en pos de una ley que alcance a los productores artesanales fueron posibles porque en la Constitución de la Provincia de Río Negro, en su artículo segundo establece el mecanismo de la Iniciativa Popular, aunque hasta la fecha nunca fue empleado.

Surcos Patagónicos hace un acompañamiento integral del proyecto, desde aspectos organizativos, culturales y sociales. La organización se ha ido fortaleciendo como institución y a su vez los propios artesanos han recorrido un camino de distintas instancias de asambleas, discusiones, capacitaciones, seminarios, talleres. La construcción de este espacio requirió de un esfuerzo de todos sus integrantes por reforzar sus conocimientos, adquirir nuevos, intercambiar experiencias con otros proyectos similares, que han dado un impulso desde la misma gente que realmente es notable. Como organización impulsora de la propuesta, Surcos Patagónicos tuvo un rol predominante junto con el Mercado de la Estepa en esta etapa y la siguiente.


III. Organización interna

El Mercado se empieza a gestar en el año 1999 con un grupo de productores de la zona de chacras de Dina Huapi4 que comienzan a vender sus productos en la ruta 237 (ahora la ruta nacional 40). La necesidad de encontrar un espacio para vender la producción fue la excusa para comenzar el armado de un espacio colectivo y predominantemente asociativo, que fue articulándose con productores de la zona y principalmente de la Línea Sur. Hoy está regido por un reglamento interno elaborado por sus socios en asamblea que fue consolidado y es revisado anualmente en Asamblea.

El precio de los productos lo fijan los mismos artesanos según costos, o similares productos, a lo que se suma un 10% para la manutención del local (que incluye gastos fijos, seguros, insumos, etc.). Los productores de Línea Sur, atienden el local los fines de semana, pudiéndose quedar a dormir en el mismo Mercado que cuenta con instalaciones para pernocte. Mientras que los días de semana es atendido por vecinos de Dina Huapi (ya que la cercanía al Mercado hace más sencillo el acceso de los mismos). Ninguno de los socios del Mercado percibe un sueldo por atender el local. El lema es justamente “todos venden lo de todos” haciendo fuerte hincapié en el trabajo conjunto.

El ingreso al Mercado tiene su procedimiento, establecido en el reglamento interno del mismo. Los socios del Mercado deben formar parte de un grupo para poder ingresar (respectivo al paraje de proveniencia de cada socio, lo que implica reuniones, charlas y capacitaciones en conjunto). A su vez, cada grupo deber organizarse para poder determinar la calidad de las artesanías que ingresan al Mercado, juntar todas las artesanías, y que haya alguno de ellos que lo lleve hasta el Mercado. Una vez vendida la artesanía, el artesano recibe el pago correspondiente (a lo que debe agregarse que el precio lo pone cada artesano según su criterio, por comparación con productos similares, o según el esfuerzo que implica, según el caso). Todo esto no sería posible a no ser gracias a fuertes lazos y la construcción de confianza que han ido elaborando (todo un logro para ser gente que se conoce hace poco en algunos casos, y también para quienes estaban la mayor parte del tiempo solos sin relacionarse mucho con la gente de su mismo paraje), los artesanos confían sus artesanías y el pago de las mismas a distintas personas. Se llevan registros de pagos y de entrega. Cada artículo entra con el nombre de la artesana o artesano que lo elaboró, y el paraje de donde proviene.

Los tejidos constituyen el fuerte del Mercado (si bien también se comercializan cueros, dulces, conservas, plantines, ahumados, entre otras produciones locales), y esto ha sido así desde el principio, a tal punto que se han logrado instaurar dos bancos de lana que son del Mercado, uno que funciona en Dina Huapi y otro en Comallo.

Según sus socios5, el Mercado de la Estepa es un “espacio de intercambio que nos da unidad, es decir en donde todos los integrantes venimos a ofrecer lo que producimos”. Y su nombre “nos da identidad, que es lo que reflejan nuestros productos, ya que utilizamos los recursos y la materia prima que nos brinda el ambiente en el que vivimos y también reflejan el saber hacer propio de quienes vivimos en la estepa”.

Debido al alto porcentaje de productos tejidos en el Mercado y a la par, el grave problema que implicaba conseguir la materia prima para el tejido, ya sea por el precio de la lana (el problema de tener que pagarlo en efectivo) y por la estacionalidad también de la esquila, el Mercado organizó un Banco de Lanas. Allí las artesanas retiran un vellón de lana que eligen ellas según su conveniencia. Y la devolución o contraparte es lana hilada. Las artesanas llevan el vellón a su casa y van hilando a medida que pueden el hilado es toda una tradición y rito en las mujeres principalmente, y devuelven una proporción de lana hilada, que después es vendida en el Mercado para poder recuperar el dinero del vellón y así poder comprar nueva lana para el Banco de Lanas.

Cada paraje tiene un representante, que generalmente atiende funciones administrativas y de cobro de las ventas. Son con quienes se comunica el Mercado ante una necesidad y ellos después informan al resto de los artesanos.

El principal obstáculo que podemos mencionar son las grandes distancias desde los distintos parajes principalmente hacia los poblados y más aun para llegar a San Carlos de Bariloche o Jacobacci que son centros administrativos de mayor envergadura.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de población primordialmente rural. Entiéndase que pobladores rurales en la zona de la Estepa patagónica no significa lo mismo que pobladores rurales en La Pampa. Estamos hablando de poblaciones aisladas, con distancias de más de 70km entre parajes, con poblaciones que suman 60 casas en los parajes, y no más de 2.300 habitantes en los pueblos.

Finalmente en diciembre de 2003, se inauguró el edificio del Mercado de la Estepa y con ello comenzó formalmente la comercialización conjunta de los productos y artesanías elaboradas por los integrantes de los grupos que se habían formado hasta la fecha.

Ya con el Mercado en marcha se llevaron a cabo en 2004 varias capacitaciones sobre Economía Solidaria, Organización y otros temas técnicos referidos a la producción de artesanías en lana y cuero.

En 2005 y 2006, a medida que se iban sumando grupos de parajes nuevos (dentro y fuera del departamento Pilcaniyeu) y también se ampliaban los grupos de artesanos ya existentes, se continuaba trabajando en el fortalecimiento de la organización y en la capacitación de procesos para la elaboración de los productos comercializados en el Mercado. Con ello también iba aumentando el volumen de ventas anuales. También se reforzó la participación en ferias y exposiciones en distintos lugares del país. Por otro lado, en 2005 se empezó a trabajar en la elaboración participativa de un proyecto de ley para presentar a la Legislatura provincial bajo la modalidad de iniciativa popular, con el fin de poder lograr el reconocimiento legal de las familias de artesanos y pequeños productores insertos en la economía social y con ello, la posibilidad de poder aportar al Estado para acceder a obras sociales y jubilaciones dignas, entre otros objetivos de la ley. En 2007 se pudo concretar la recolección de firmas de adhesión a la ley6 y se presentó a la Legislatura en marzo de 2009.


IV. El proyecto de Ley de Mercado de la Estepa y su promulgación

IV.1. El proceso de organización popular para el desarrollo del proyecto de Ley y su promulgación

La Ley Provincial N° 4.499 es el resultado de un proceso iniciado a principios de diciembre de 2005 que se basó, principalmente, en un extendido y diversificado mecanismo de consulta que involucró a numerosos productores artesanales, técnicos, profesionales, autoridades comunales, especialistas en asuntos rurales y en la generación de trabajo en grupos poblacionales con serias dificultades en tal sentido, integrantes de organizaciones de la sociedad civil, agencias financiadoras, universidades, organismos provinciales y nacionales cuyos cometidos son la expansión y mejoramiento de la calidad de vida en las áreas rurales y la cualificación de la producción agropecuaria, instituciones dedicadas al fomento del turismo y muy particularmente las que focalizan su accionar en el turismo rural, etcétera. También se consultó a personas que se desempeñan en zonas rurales como autoridades religiosas y docentes con experiencia laboral con población campesina.

Luego, en sucesivas etapas, la elaboración de la normativa fue puesta a consideración de los distintos interesados que fueron enriqueciendo la propuesta además de generar un mecanismo de apropiación que, entre otras ventajas, conlleva el acrecentar las posibilidades de su ejercicio y, por ende, el cumplimiento de los objetivos buscados.

Se avanzó en forma extendida y diversificada, con la difusión pública del Proyecto. Esto generó como resultado importantes aportes recibidos y la recolección de las adhesiones a través de la firma de toda persona interesada a sumarse a esta propuesta.

El proceso de formulación participativa de normas y de iniciativa legislativa popular a través de la firma en la presentación del Proyecto tienen, además, un valor en sí mismo de alta trascendencia pues contribuyen en mucho a incrementar la calidad de la democracia representativa dado que el ciudadano también está involucrado en forma responsable efectuado sus aportes basados en la experiencia cotidiana y el los conocimientos adquiridos en vertientes muy diversas.

Luego de un arduo trabajo, como se mencionó en párrafos anteriores, el proyecto presentado define a la Economía Social (artículo 1º) y a los Mercados Productivos Artesanales (artículo 2º), también crea el Registro Provincial de Mercados Productivos Artesanales (artículo 3º), estipula la promoción estatal de los mismos (artículo 4º), establece que los fondos públicos específicos deben estar individualizados en detalle en los presupuestos anuales (artículo 5º), dispone una efectiva difusión pública general y focalizada en los directamente interesados de los programas, las condiciones y los recursos disponibles (artículo 6º), fija un mecanismo de información y consulta anual (artículo 7º), puntualiza las implicancias del incumplimiento (artículo 8º), señala la posibilidad de la integración de consorcios, alianzas y otros tipos de acuerdos como parte de los procesos de organización comunitaria (artículo 9º), delimita la intercambio de productos para la comercialización en otras áreas (artículo 10º). Asimismo afirma taxativamente la operatividad de la norma como principio fundamental del ejercicio de los derechos ciudadanos (artículo 11º) y la posibilidad plausible de la participación activa de los gobiernos locales (artículo 12º).


IV.2. Antecedentes constitucionales que contribuyeron a los procesos de organización popular y la promulgación de la Ley

La Constitución de la provincia de Río Negro, en su artículo 2° sobre la “soberanía popular” incluye el mecanismo de la “consulta”, por lo que en el artículo 7° de esta iniciativa prevé taxativamente a la Audiencia Pública como mecanismo formal por el cual el Poder Ejecutivo recabará la opinión de los directamente involucrados y de todo otro interesado en la cuestión. De esta manera se propenderá a incrementar notablemente la calidad de la gestión específica en la materia pues, por un lado, la Administración se nutrirá de las diversas opiniones sobre las necesidades, recursos existentes, las fortalezas y debilidades de los disímiles procesos locales, respetando siempre los valores culturales de cada individuo y las comunidades intervinientes.

Además, se alenta y canaliza la participación responsable de la ciudadanía por lo que, sin duda, contribuirá a su involucramiento en los asuntos específicos y generales resultado un alto impacto en la calidad del desarrollo democrático y en la calidad de vida.

Por otro lado, la consulta orgánica a los directamente interesados suma notablemente al proceso de planificación y ejecución donde los expertos procuran beneficiar a la población objeto de su labor. Además, en las consultas los aportes de las universidades, centros de investigación, experimentación y desarrollo, otros profesionales e idóneos en la materia enriquecerá notablemente los procesos de elaboración y ejecución de los programas y la determinación de medidas de promoción.

Asimismo, la participación de los habitantes, en este caso a través de la consulta, que implica la inexcusable y debida información por parte de la Administración, contribuye en mucho a la autoestima y al reconocimiento como sujetos de derecho, cuestiones ambas absolutamente relevantes para revertir el despoblamiento de muchas áreas de nuestra provincia, la generación de situaciones proclives a la anomia y tantas otras nefastas consecuencias de décadas de empobrecimiento extremo y desentendimiento generalizado de los poderes públicos.

Y, es dable subrayarlo, estamos ejerciendo lo estipulado en último párrafo del artículo en cuestión: “A toda persona con derecho a voto le asiste el derecho a iniciativa ante los cuerpos colegiados para la presentación de proyectos” y a “peticionar a las autoridades” (artículo 14° de la Constitución nacional), en la seguridad de que seremos escuchados en la convicción que el intercambio de ideas y el debate acrecienta inconmensurablemente la calidad de la democracia ejercida responsablemente por los ciudadanos y los representantes del pueblo. En este sentido, estamos plenamente convencidos que lograremos en conjunto avanzar en “lograr la vigencia del bien común” tal lo ordenado por nuestra Constitución provincial.

La propuesta también está estrechamente relacionada con el último párrafo del artículo 11°: “El gobierno promueve la modernización, la descentralización administrativa y la planificación del desarrollo, contemplando las características culturales, históricas y socioeconómicas de las diferentes regiones internas, fortaleciendo el protagonismo de los municipios”, dado que la presente norma busca la promoción del desarrollo integral, favoreciendo el arraigo los productores artesanales, en condiciones dignas, respetando los valores culturales ancestralmente reconocidos como tales e invitando a los gobiernos locales a ser protagonistas principales de este proceso.

Este proyecto, entre otras, se encuadra en lo señalado en los artículos 14° y 15°, dado que, en su artículo 11° establece claramente la obligación del Poder Ejecutivo provincial de reglamentar la presente ley y la operatividad de los derechos, lográndose así evitar la frecuente inversión de cargas en detrimento de los habitantes por razones atribuibles exclusivamente a la Administración.

Conceptualmente, la promoción de los mercados artesanales está basada en la viabilización del derecho a la genuina generación de ingresos económicos, tal lo señalado en los artículos 1° y 2° más abajo detallados, y se fundan en lo establecido en el artículo constitucional 39°: “El trabajo es un derecho y un deber social; es el medio legítimo e indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales de la persona y de la comunidad. Río Negro es una provincia fundada en el trabajo”. Además, los productores artesanales lograrán, entre otras, lo señalado en el artículo 40° de nuestra Constitución, y su correlato en el artículo 14° bis de la Constitución nacional, por ejemplo:

1. A trabajar en condiciones dignas y a percibir una retribución justa.

3. A la capacitación técnica y profesional.

5. Al bienestar, a la seguridad social y al mejoramiento económico.

7. A una jornada limitada de trabajo que no exceda las posibilidades normales del esfuerzo, al descanso semanal y vacaciones (...).

8. A una vivienda digna (...)

9. A la obtención de una jubilación justa, no menor del ochenta y dos por ciento del ingreso total del sueldo del trabajador activo, sujeto a aporte.

Como es sabido, en muchos casos, los mercados artesanales están integrados por miembros de los pueblos originarios que, manteniendo sus tradiciones encuentran en el trabajo como el hilado de lana, tejidos, acondicionamiento de cueros de caprinos de su producción y trenzados artísticos, su forma de sostenimiento económico y de generación de bienes altamente apreciados tanto por su calidad como por su originalidad. De ahí también la importancia de los mercados en cuanto a las políticas de incentivo y sostenimiento de los emprendimientos culturales dado que es fundamental accionar pro activamente en cuanto al resguardo de las tradiciones transmitidas en forma oral a través de las generaciones. La valorización de la labor artesanal con productos autóctonos, su adecuada comercialización a través de los principios de precio justo y de relación directa entre el comprador y el productor contribuye en mucho a recrear condiciones de interacción social y, por ende, de inclusión comunitaria.

Además, los mercados artesanales contribuyen en mucho al encuentro de las poblaciones notoriamente dispersas estableciéndose así instancias para el intercambio de información y de profundización de vínculos como para contribuir a menguar las consecuencias de la vida aislada que, muchas veces, se desarrolla en precarias condiciones en cuanto al acceso a los servicios educativos y de salud. También son excelentes espacios para la capacitación y el asesoramiento en asuntos tan importantes como diversos: previsionales, jurídicos, ejercicio de derechos ciudadanos, etcétera.

En este sentido es dable recordar que el artículo 42° de la Constitución provincial expresa:

El Estado reconoce al indígena rionegrino como signo testimonial y de continuidad de la cultura aborigen preexistente, contributiva de la identidad e idiosincrasia provincial. Establece las normas que afianzan su efectiva incorporación a la vida regional y nacional, y le garantiza el ejercicio de la igualdad en los derechos y deberes. Asegura el disfrute, desarrollo y transmisión de su cultura, promueve la propiedad inmediata de la tierra que posee, los beneficios de la solidaridad social y económica para el desarrollo individual y de su comunidad, y respeta el derecho que le asiste a organizarse

Por su parte, el inciso 17° del artículo 75° de la Constitución nacional señala que

Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; (...) Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincia pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

Además, los mercados artesanales están amparado en lo declarado en el artículo 91° de la Constitución provincial:

El Estado defiende la producción básica y riquezas naturales contra la acción del privilegio económico y promueve su industrialización y comercialización, procurando su diversificación e instalación en los lugares de origen. (...) Se asegura la participación de los interesados en la planificación e implementación de la políticas provinciales en la materia.

En definitiva, este Proyecto de Ley que aquí presentamos es un paso más en el cumplimiento de los postulados establecidos en el Preámbulo de la Constitución de la Provincia de Río Negro como, por ejemplo: “dignificar el trabajo”, “promover la iniciativa privada y la función social de la propiedad” y, sobre todo, en “garantizar el ejercicio universal de los Derechos Humanos sin discriminaciones, en un marco de la ética solidaria, para afianzar el goce de la libertad y la justicia social”.


V. Desafíos de estos procesos

Existe la necesidad de ir transformando el Estado en búsqueda de la defensa y reivindicación de la mayoría, convirtiendo luchas de larga data en derechos institucionalizados que en definitiva permitan la inclusión de todos, Coraggio al respecto dice que:

Tal como plantea José Luis Coraggio,

(...) las formas de gestión participativa a nivel local, la creación de foros participativos para definir políticas sectoriales, las instituciones del presupuesto participativo o de la planificación estratégica participativa, así como la organización de frentes de acción colectiva para modificar las políticas del Estado a favor de regular la economía y los mercados capitalistas, de fomentar -incluso normativamente- la economía social, y de practicar en general la democracia participativa, son recursos que hacen parte fundamental de una economía social que no se plantea ser antipolítica sino pro democracia participativa.7

En este sentido lo primero que podemos decir es que la economía social como crítica al sistema capitalista es una propuesta política, donde se propone una economía política,

(...) en ese sentido la economía social aparece como espacio o alternativa socio-económica organizado alrededor de una redefinición de las necesidades legítimas. No se trata de idear políticas en general, sino de definir políticas sociales concretas, que hagan sociedad, mediante la expansión del reconocimiento social de las necesidades posibles de ser satisfechas de modo progresivo, en el sentido de mejorar las condiciones de vida de los miembros de una sociedad.8

Además, la economía social en su definición misma reconoce un sujeto con otra racionalidad con valores distintos a los planteados por la instrumental, valores que la orientada en el reconocimiento del otro, la cooperación y ayuda mutua. La práctica de la solidaridad, genera nuevas prácticas y una nueva institucionalidad. La implementación de políticas públicas que reconozcan esta racionalidad ampliada, existente ya en las prácticas de la economía social, permite la ampliación progresiva a otra.

Es por lo dicho que es necesario que las políticas que se implementen sean asumidas como de Estado y no de gobierno, ya que parte del proceso de institucionalización debe tener consigo una continuidad, Valmor Schiochet comenta que en las acciones de gobierno como planes, programas y proyectos no se institucionalizan en cuanto sean solo eso y subsume a los derechos de la sociedad y los deberes del Estado a una política de gobierno en cuanto esta no sea asumida como una política de Estado.

Por otra parte, hay que considerar el planteo que sostiene Susana Hintze en cuanto a que

(...) en las políticas de promoción de economía social y solidaria, confluyen dos tipos de cultura (que no constituyen conjuntos internamente homogéneos) y que tienen raíces y prácticas diferentes: la que proviene del Estado, y las que lo hacen de organizaciones de la sociedad civil. La construcción de una nueva cultura compartida será resultado de la institucionalización de valores, normas y asunciones que soporten una nueva forma de entender y actuar la relación entre los funcionarios públicos y actores de la economía social y solidaria.9

Desde este punto sostenemos que es justamente esta “nueva forma” que si bien en construcción, no deja de ser concreta y se institucionaliza en su práctica. El reconocimiento de esta institucionalización de hecho en una ley es un gran avance para poder comenzar a legislar desde esta nueva forma de entender que plantea la autora, y a su vez, permite una dinámica de co-construcción una vez establecida la ley, desde quienes sostienen prácticas de economía social y la construcción ciudadana desde esta perspectiva, así como también el reconocimiento del estado de una necesidad de legislar a las mismas.

Estas reflexiones finales nos hacen posicionarnos esperanzadoramente, sabiendo que si bien la experiencia de esta institucionalización puede ser un caso aislado, ha sido punta de lanza de estos procesos, pero, por sobre todas las cosas, empodera a los pequeños productores y actores de la economía social y solidaria, planteando el desafío de tomar las riendas de su futuro, tomando herramientas que son propias.

Es por eso que desde Surcos Patagónicos y el Mercado de la Estepa compartimos esta experiencia con la intención que sea multiplicadora y creadora de sinergias que contagien de esta energía creadora de generar y apropiarse de los espacios y, generarlos, cuando no están presentes.



Notas

1 de Sousa Santos, Boaventura (org.), Produzir para viver: os caminhos da produção não capitalista. Río de Janeiro: Civilização Brasileira, 2002.
2 Estos representan lineamientos con los que la economía social y solidaria contribuiría a la reinstitucionalización de la economía construyendo, a la vez, un sector orgánico de economía social y solidaria capaz de disputar recursos y orientaciones públicas con la economía del capital (Ver en José Luis Coraggio “El papel de la Economía Social y Solidaria en la Estrategia de Inclusión Social”, Ponencia presentada en el Seminario “Pensando en alternativas para el desarrollo”, Taller sobre Inclusión Social en América Latina y Ecuador., organizado por FLACSO y SENPLADES, Quito, 10-13 de diciembre de 2007. Disponible en: www.coraggioeconomia.org).
3 Datos del Estudio de Mercado sobre el “Mercado de la Estepa” realizado en 2009, realizado por el equipo que conforma el Mercado de la Estepa.
4 Hasta el año 2009, Dina Huapi se constituía como suburbio de Bariloche. A partir del año 2010 tomó carácter de Municipio, constituyéndose en la primera localidad de la Línea Sur.
5 Durante el plenario realizado el 3 de noviembre de 2005, se definió el Mercado de la Estepa según la visión de sus socios.
6 Para poder presentar un proyecto de ley como iniciativa popular en la Provincia de Río Negro se necesita obtener un mínimo del 3% del padrón electoral provincial, es decir 11.000 firmas.
7 Coraggio, José Luis, La Economía Social como vía para otro desarrollo social, artículo central del debate "Distintas propuestas de Economía Social" lanzado en URBARED, Red de políticas sociales urbanas, proyecto conjunto de la UNGS (Argentina) y la UNAM (México), publicado en www.urbared.ungs.edu.ar, a ser publicado en Pobreza Urbana y Desarrollo (Serie FORTAL), IIED-AL, Número, 2003. Pp. 3. Disponible en: www.coraggioconomia.org/jlc_publicaciones_ep.htm.
8 Danani, Claudia (2004), "El alfiler en la silla: sentidos, proyectos y alternativas en el debate de las políticas sociales y de la Economía Social". En: Danani, C. (org.), Política Social y Economía Social: debates fundamentales. Buenos Aires: UNGS/OSDE/Editorial Altamira, 2003. Pp. 16.
9 Hintze, Susana (2009), “Políticas Públicas/gestión”. En Cattani, D., Coraggio J.L. y Laville, J.L. (org.), Diccionario de la Otra Economía, Buenos Aires: Ediciones UNGS – ALTAMIRA – CoEdiciones CLACSO, pp. 293.

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