Diciembre 2001: La política contra la police

Autor/es: Ana Cecilia Dinerstein

Sección: Especial

Edición: 13


El grito colectivo de indignación expresado en Que se vayan tod@s! hizo evidente que la democracia ‘consolidada’ había sido un simulacro para legitimar y legalizar a ‘la estabilidad’ como proceso de paulatina desestabilización y generación de incertidumbre e inseguridad.1 Durante los 90 la estabilidad se erigió como un nuevo ‘orden policial’. Siguiendo a Rancière (1999), este término no refiere a la policía tal cual la entendemos normalmente, sino a la política entendida como procedimientos para obtener consenso entre distintas colectividades, silenciando el ‘desacuerdo’ de los que no tiene parte en dicho ‘consenso’. El orden policial de ‘la estabilidad’ Menemista articuló un discurso único y hegemónico de democracia consolidada y crecimiento económico que logró controlar en cierta medida, sin llegar a aplacar, la voz contra hegemónica de los que no tenían parte.

Mientras el orden policial (‘la police’) define las formas de hacer, de decir, de ser, articulando una configuración específica que incluye la exclusión de los que no tienen parte, la política es, por el contrario, una actividad opuesta a la police: ‘aquella que rompe la configuración sensible’2 y a través de la cual se re definen tanto las partes como las partes ausentes.

Que se vayan todos! emergió entonces como una crítica al orden policial de la estabilidad. En este sentido fue un momento inminentemente político y democrático que produjo una ruptura total de la configuración de la estabilidad, develo la inestabilidad inherente al orden monetario, desplazando los límites impuestos por la estabilidad hacia otra configuración que incluía ahora nuevos sueños colectivos.

Diciembre 2001 contendió en el campo de las ideas, desafiando a esas teorías ‘progresistas’ que explican a la democracia como una cuestión de consenso a través de la actividad deliberativa en la esfera pública.3 La negación de la police dejó florecer y expandir múltiples ‘esferas públicas subalternas’4 reinventando así los territorios de la política para la expresión del desacuerdo, por parte de las nuevas subjetividades democráticas nacidas de la oposición a la violencia de la estabilidad.

Los eventos de Diciembre 2001 preocuparon a muchos científicos y políticos empecinados en retratar la movilización popular como el producto de la ‘debilidad institucional’ argentina. Pero podemos decir por el contario que en Diciembre 2001, (re)nació la ‘democracia’, si esta es entendida como lo hace Castoriadis, “no [como] el reino de la ley o el derecho, ni el de los ‘derechos del hombre’, ni siquiera la igualdad de los ciudadanos como tales, sino [como] la emergencia del cuestionamiento de la ley en y a través de la actividad de la comunidad.”5

Diciembre 2001 también decepcionó a aquellos militantes obstinados en la necesidad de un avance revolucionario que tomara Diciembre 2001 como punto de partida. Pero lo que Diciembre 2001 abrió fue un proceso revolucionario de otro tipo, es decir un proceso de ruptura y creación de un espacio para la esperanza, entendida como anticipación del futuro en el presente. ¿Se pedía lo imposible? No, ya que en la anticipación de lo (im)posible se halla la posibilidad real de la alternativa. Es totalmente posible anticipar e imaginar en la practica un mundo mejor sin necesidad de saber cómo sería. Allí arraiga la radicalidad de la esperanza expresada en Diciembre 2001, cuando quedó claro que toda ‘realidad’, incluida la hegemónica, es abierta e inconclusa. Cambia, todo cambia, todo el tiempo, y, a decir de Bloch, ‘hay en el material presente… un ímpetu y un sentido de ruptura… una anticipación de lo que todavía no ha llegado a ser…’.6 La alternativa es siempre realmente posible aunque las condiciones objetivas así no lo indiquen.

Algunos luchadores detuvieron su camino al llegar al estado, encontrando allí una traducción del significado de Que se vayan todos! como la política de la demanda. Otros, parafraseando a Alejandro Dolina, han preferido el camino a la posada, y continuaron expresando el ‘exceso democrático’7 de Diciembre 2001, priorizando la gramática ausente de Que se vayan todos!, como la (no) gramática de la demanda por la política. Este exceso de la política como democracia no puede ser completamente institucionalizado ni realizado a través del estado porque remite a la apertura radical de lo social.8 Reconocemos ahora con Gustavo Benedetto, Gastón Rivas, Diego Lamagna, Carlos Almirón, con la otra treintena de muertos en el 2001, y con Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, cuánta fuerza puede desplegar la police cuando se enfrenta al desacuerdo de los que no tienen parte, con la voz de los que no tiene voz, cuando se produce la ruptura de la configuración que supone dada. En el capitalismo de la subsunción real donde el capital ‘ha devenido el mundo’ la emancipación parece depender cada vez más de la recuperación de la política, o sea de la democracia, contra la police, para instituir una y otra vez la voz de los que no tienen voz, la parte de los que no tienen parte, como en Diciembre 2001, en Argentina.



Referencias

  • Bensaïd, D (2010) "Permanent Scandal," en Giorgio Agamben, et al. (comps.) Democracy. In What State?, NY: Columbia University Press
  • Bloch, E. (1959/2004) El Principio Esperanza, Editorial Trotta, Madrid
  • Castoriadis, C. (1991), Philosophy, Politics, Autonomy. Essays in Political Philosophy, NY-Oxford: Oxford University Press
  • Dinerstein, AC (1997) ‘‘Desestabilizando la estabilidad? Conflicto laboral y violencia del dinero en Argentina’ Realidad Económica 152, IADE, Buenos Aires: 34-46.
  • Dinerstein A.C y Juan Pablo Ferrero (2011) ‘Social movements between participatory and radical democracy: the displacement of disagreement in South America’, Working paper, Centre for Development Studies, University of Bath. Unpublished
  • Fraser, N. (1990) "Rethinking the Public Sphere: A Contribution to the Critique of Actually Existing Democracy," Social Text, nro. 25-26
  • Habermas, J. (1984) Communication and the Evolution of Society, Cambridge: Polity Press
  • Rancière, J. (2011) The thinking of dissensus: politics and Aesthetics, en P. Bowman and R. Stamp (comp) Reading Rancière, London - NY: Continuum.
  • Rancière, J (2007) En los bordes de lo político, La Cebra, Madrid
  • Rancière, J. 2006. Hatred of Democracy. London: Verso.
  • Rancière, J. 1999. Disagreement: Politics and Philosophy Minnesota - London: University of Minnesota Press.
  • Ruby, C (2010) Rancière y lo político, Prometeo, Buenos Aires

Notas

1 Dinerstein, 1997.
2 Rancière en Ruby 2010: 60.
3 Ver: Habermas, 1984.
4 Fraser, 1990.
5 Castoriadis, 1991, p. 164.
6 Bloch, 1959/2004.
7 Bensaïd, 2010.
8 Dinerstein y Ferrero, 2011.

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