¿Para qué una biblioteca en la era de la inteligencia artificial?
En una decisión que marca un hito en la transformación corporativa de las grandes tecnológicas, Microsoft cerró recientemente sus bibliotecas físicas en Redmond, Hyderabad, Beijing y Dublín, reconfigurándolas como espacios dedicados a experiencias de aprendizaje impulsadas por inteligencia artificial. Estas bibliotecas, que durante décadas funcionaron como puntos de acceso a colecciones impresas, charlas de autores y medios especializados para empleados, dejan de existir tal como se conocían. Microsoft justifica el cambio asegurando que responde a cómo “los empleados aprenden y construyen nuevas habilidades” en la era de la IA.
Este cierre no es un hecho aislado, sino parte de un movimiento más amplio hacia la sustitución de recursos tradicionales por soluciones digitales y automatizadas, que también incluye la reducción de suscripciones a publicaciones especializadas. Muchas de las funciones que una biblioteca cumple, como el acceso a información seleccionada, posibilidad de encuentro y reflexión, están siendo reinterpretadas como “experiencias” facilitadas por algoritmos en lugar de textos y diálogo humano.
La transformación plantea preguntas profundas sobre el valor del saber encarnado en formatos físicos, la memoria institucional y la socialización del conocimiento. Las bibliotecas no son solo depósitos de libros, sino espacios de comunidad y pensamiento crítico; su desaparición simbólica en sede de espacios de aprendizaje centrados en la tecnología parece reflejar una fe casi dogmática en la IA como sustituto de procesos culturales que requieren tiempo, interpretación y contexto humano.
Más allá de la eficiencia o la innovación, esta transición invita a reflexionar: ¿qué tipo de aprendizaje se privilegia cuando se prioriza la experiencia guiada por algoritmos por encima de la lectura, la consulta y la conversación? ¿Qué se pierde cuando la diversidad de fuentes —incluida la profundidad de textos impresos y análisis especializados— se reduce a flujos de datos diseñados para alimentar procesos automatizados? El cierre de las bibliotecas de Microsoft es un espejo de una tensión mayor en nuestra era digital: entre aceleración tecnológica y conservación de los espacios culturales que sostienen el pensamiento crítico.
Para seguir leyendo:
- WWWhatsnew – “Microsoft cierra su biblioteca interna y apuesta por un aprendizaje con IA: qué cambia para sus empleados”
- Kotaku en Español – “Microsoft decide cerrar su biblioteca interna y apostar por la IA”
- MuyComputer – “Microsoft fía su conocimiento a la IA (¿por qué es una mala idea?)”
Si querés enterarte de estos temas y mucho más suscribite a nuestro newsletter donde te enviaremos información de forma periódica.

Añadir nuevo comentario