UNA RELACIÓN ESTRATÉGICA

28/11/2011

Por Martín Burgos

Los economistas liberales vienen poniendo énfasis en el sector externo para criticar la política económica actual. Si bien la coyuntura de crisis mundial en Europa y Estados Unidos genera una fuerte incertidumbre, estamos muy lejos de los problemas que deben resolver esos países, aunque algunos impactos ya se empiezan a sentir. En efecto, la remisión de utilidades de las empresas multinacionales hacia sus casas matrices – un fenómeno que se extiende al conjunto de los países emergentes- genera una reducción de las reservas internacionales argentinas. Para hacer contrapeso a esa fuga de capitales, es necesario cuidar el superávit comercial.

Brasil pasó a ser el principal socio comercial de nuestro país desde los años noventa, con resultados diversos en términos de divisas a lo largo de estos 20 años. Por eso la evolución de la economía brasileña es de primera importancia: la relativa desaceleración de su economía en el 3er trimestre junto a la leve devaluación del real llevó a muchos economistas a tirar la señal de alarma, aduciendo consecuencias negativas para las exportaciones industriales argentinas.

Ante un año 2012 que podría parecerse al año 2009, una revisión de lo ocurrido entonces se impone. En primer lugar, las estrategias adoptadas por los dos países fueron distintas: mientras Brasil devaluaba, Argentina recurría a medidas de protección a la industria nacional más específicas, como las licencias no automáticas para importaciones y los anti-dumping. El resultado en la balanza comercial bilateral fue favorable a nuestro país: mientras en 2008 teníamos un déficit de 4.000 millones de dólares, en 2009 el déficit se redujo a 445 millones de dólares.

Por otro lado, muchas veces se suele olvidar que las formas de comerciar entre ambos países tienen particularidades muy importantes: por un lado, la des-dolarización de los intercambios es un proyecto que empieza a cobrar vida en varios sectores. Por otra parte, la industria automotriz de la región está ligada por los acuerdos de intercambio compensado. Esto impide que las asimetrías entre las economías se vayan agravando, y amortigua los impactos sobre el déficit comercial bilateral.

Cuando se dice que la relación entre Argentina y Brasil es estratégica, significa que más allá de las diferencias coyunturales y las necesidades de coordinación, se pretende una relación de largo plazo que de a poco se va desarrollando en términos económicos.


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