SUMA A TODOS

19/09/2012

Por Carla Degliantoni

Hace unas semanas la Superintendencia de Salud anunció la creación de un nuevo subsidio el  SUMA, Subsidio de Mitigación de Asimetrías,  cuyo fin es incrementar los fondos que reciben las Obras Sociales Sindicales, y a su vez, disminuir las diferencias de recursos entre las mismas.

En la actual configuración del esquema, alrededor del 85% de los aportes de los trabajadores y empleadores (9% de la remuneración bruta) se destina de forma directa a las Obras Sociales, mientras que 15% restante tiene como destino el Fondo Solidario de Redistribución (FSR). Dicho Fondo, que financia por ejemplo la implementación del Subsidio Automático Nominativo de Obras Sociales (SANO), será el origen del financiamiento del SUMA, dado que aproximadamente un tercio de la recaudación mensual del FSR se destinará a este nuevo subsidio.

La implementación del SUMA tiene como objetivo corregir algunas asimetrías que persisten en el sector de seguros de salud, como consecuencia de la de la desregulación que sufrió dicho sistema en el marco de la reformas neoliberales encaradas por el  gobierno del ex presidente Menem.

La lógica de este fondo reside en reforzar los ingresos de las prestadoras para que puedan cumplir con el Programa Médico Obligatorio (PMO), las reformas de los 90 afectaron severamente al Sistema de las Obras Sociales, principalmente por la gran pérdida de afiliados en manos de la medicina privada (Prepagas), y por ende los aportes de dichos afiliados, desfinanciando a dicho sistema.

En este sentido, como fuese mencionado en la presentación realizada el miércoles último, en la actualidad el 5% de las obras sociales más grandes concentran más del 50% de los afiliados, mientras que 95% restante cuenta con menor volumen de recursos para hacer frente a los gastos prestacionales. Por su parte, las obras sociales con mayores ingresos per cápita concentran aproximadamente la misma cantidad de recursos que las de menor ingreso por afiliados, para una cobertura de una cantidad de afiliados inferior.

De esta forma, el SUMA tiene como doble objetivo resolver estas desproporciones e inyectar mayores niveles de financiamiento al sistema. Por lo tanto, todas las obras sociales se verán alcanzadas por el subsidio, pero se hará hincapié en mitigar la diferencia de recursos entre aquellas con mayores afiliados o afiliados de mayores ingresos, quienes serán las más favorecidas por este subsidio.

Su implementación será a partir del siguiente esquema: 20% monto fijo por Obra Social de más de 5.000 afiliados, y el 80% restante se distribuirá proporcionalmente a la cantidad de afiliados que posean las

Se prevé que el SUMA inyectará al sistema más de 2.000 millones de pesos al año, más que duplicando los montos de reintegros que se entregaron por la extinguida Administración de Programas Especiales (APE)durante el año pasado, y priorizando criterios de equidad y buscando que el sistema brinde mejores prestaciones a todos los afiliados.

El esquema de distribución surge del prorrateo de un tercio de la recaudación del Fondo Solidario de Distribución en base a dos ejes: por un lado, un 20% será un componente fijo para todas las prestadoras de más de 5.000 afiliados, y un 80% a través de un ingrediente variable proporcional a la cantidad de afiliados con que cuenten las prestadoras de atención médica. Según subrayaron en la superintendencia, este fondo no reemplaza ni modifica ningún procedimiento existente pero incrementará en $2.000 millones los montos que manejan los integrantes del Consejo de Salud. De esta forma consideran que se logrará mayor equidad a la hora del reparto y respaldo a las obras sociales más pequeñas.

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