REDUCIR LA DEPENDENCIA

15/11/2011

Por Diego Mansilla

Estos últimos meses se sucedieron dos inauguraciones de obras de generación eléctrica que avanzan en la diversificación de la matriz energética: Atucha II y el Parque Eólico Rawson. Es sabido que casi el 90 por ciento de la energía consumida por año en Argentina se obtiene de la quema de hidrocarburos, fundamentalmente gas natural. El fuerte peso de los combustibles fósiles aumentó desde los noventa, cuando la mayor demanda energética fue cubierta con la instalación de generadores térmicos a base de gas natural, al tiempo que se frenaron las obras de energías alternativas, el plan nuclear y las grandes hidroeléctricas.

Esta fuerte dependencia de los hidrocarburos debe modificarse, por cuestiones económicas, ambientales y geopolíticas. Fundamentalmente, el creciente consumo de gas natural se transformó en el principal problema para el sistema energético nacional, en años de reservas de gas y petróleo declinantes, con la extracción que continúa cayendo y la necesidad de realizar importaciones crecientes de gas natural para evitar problemas de abastecimiento, todo fruto del fracaso de las políticas neoliberales implementadas en el sector hidrocarburífero.

En realidad, ninguna de las dos obras inauguradas comenzó aún a funcionar en forma completa. Atucha recién lo hará el año que viene, mientras que el Parque Eólico apenas instaló poco más de la mitad de sus generadores. Aunque estos emprendimientos no solucionarán la gran dependencia de nuestro país a los combustibles fósiles, se muestra la voluntad de avanzar en el reemplazo del petróleo y el gas natural. El Plan Nuclear fue reanudado en 2006, luego de su cancelación en la década de los noventa. La terminación de Atucha II sería continuada, según el anuncio oficial, con la construcción de una cuarta central nuclear nacional y con el proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares) de pequeños reactores.

Por su parte, se iniciaron obras hidroeléctricas largamente suspendidas y comenzó el desarrollo del resto de las energías renovables (como la eólica y solar), gracias al Genren. Este programa construirá en el país cerca de 900 MW de potencia instalada basada en energías renovables (principalmente eólica). Justamente el Parque Eólico Rawson pertenece a esta iniciativa del gobierno nacional. Sin embargo, es necesario avanzar mucho más en las energías renovables, aumentando la capacidad instalada de generación y reemplazando en el consumo final al gas natural y al GLP por electricidad. Pero además se debe hacer crecer la industria nacional, desarrollando ciencia y tecnología propia en energías renovables.

En este sentido, la carencia del Parque Eólico Rawson es clara. A pesar de contar con tecnología suficiente y capacidades para desarrollar un sector industrial competitivo en energías renovables, el componente nacional no fue tenido en cuenta en la licitación del programa Genren realizada por Enarsa. Así es como, mientras existen empresas nacionales que exportan tecnología eólica y construyen parques en el resto del mundo, los molinos del Parque Eólico Rawson proceden de Dinamarca. Hasta la propia Presidenta reconoció en plena inauguración que estos equipos podían haberse producido en el país. Para que esto suceda, hubiera sido necesaria una real política de “compre nacional” desde el mismo sector público, como tiene por ejemplo Brasil, que impone un requisito mínimo de industria brasileña del 90 por ciento para las compras de Petrobras.

Algo similar sucede con los próximos pasos del plan nuclear. Mientras que los Carem serán de producción y diseño nacional, el proyecto de Atucha III indica que se volverá a recurrir fundamentalmente a la tecnología importada, en lugar de desarrollar y fortalecer la ciencia y tecnología nacional.

Otro camino para diversificar nuestra matriz es la mayor utilización del carbón mineral. En este sentido, actualmente se está construyendo en Río Turbio una central térmica a base a carbón, y la Secretaría de Energía de la Nación proyecta alcanzar el 13 por ciento de la generación eléctrica en 2025. Sin embargo, nuestro país no debe profundizar la opción de quema de carbón para generar electricidad por ser altamente contaminante para el medio ambiente.

Argentina debe profundizar las políticas tendientes a avanzar en la diversificación de la matriz energética. Sobre todo teniendo en cuenta que las grandes centrales térmicas construidas en Timbúes y Campana aumentaron la dependencia a los hidrocarburos.

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