LOS HERMANOS SEAN UNIDOS

23/12/2011

Por Martín Burgos

Desde 2008, los economistas liberales vienen advirtiendo sobre el “peligro” de una reacción proteccionista a la crisis económica internacional. Sin embargo, los países centrales pretendieron transferir los costos de esa crisis hacia los países emergentes, mediante la devaluación de dólar. En aquel momento el ministro de hacienda de Brasil habló de la posibilidad de una “guerra cambiaria” que, por la inflexible posición China frente a Estados Unidos, no tuvo lugar.

Pese a ello, las presiones comerciales sobre los países latinoamericanos no se esfumaron y en esta nueva etapa de la crisis podrían poner en peligro su actual proceso de crecimiento económico. Ante ese escenario, se requiere implementar mecanismos de protección para la industria nacional adecuados, y la posibilidad de aumentar el arancel externo común apunta en la dirección correcta.

Ni Brasil ni Argentina realizaron bruscas devaluaciones este año por distintas razones: en Brasil por una política económica muy aferrada a los objetivos de inflación baja, en Argentina porque, ante la imposibilidad política de elevar la alícuota de las retenciones a las exportaciones, una devaluación significaría un aumento de los precios de los alimentos.

Entre los demás instrumentos utilizados, los mecanismos anti-dumping y las licencias no automáticas son de alcance menor, por la escasa cantidad de productos afectados. Ante la necesidad de una protección más amplia de la economía, el aumento del arancel – herramienta típica del modelo de sustitución de importaciones- aparece como una buena solución pero con dos limitaciones importantes, heredadas de los años noventa: por un lado, el techo arancelario de 35% impuesto por la OMC, cuando sabemos que los aranceles supieron llegar a 100%.

Por otro lado la necesidad de negociar el arancel externo común con nuestros socios del MERCOSUR también implica una reducción de soberanía importante: las distintas estructuras económicas de los 4 países suelen chocar con la idea misma de una estructura arancelaria única. Sin embargo, las negociaciones parecen poder llegar a buen puerto en el actual contexto latinoamericano, donde parecen tronar las coplas de Martín Fierro: Los hermanos sean unidos/ Porque ésa es la ley primera/ Tengan unión verdadera/ En cualquier tiempo que sea/ Porque si entre ellos pelean/ Los devoran los de ajuera…

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