El transformismo en Basualdo y las transformaciones de Astarita: “¿Tu también, Bruto?”

20/11/2012

Por Leandro Ziccarelli

Si querés saltamos, pero Rodas está a miles de kilómetros

Introducción (origen de la tragedia)

En su blog personal, el señor Astarita realizó una crítica al concepto de trasnformismo de Eduardo Basualdo, sobre la base de un libro que solo contiene tres ensayos, "Sistema Político y Modelo de Acumulación", ignorando que los mismos son un producto directo del análisis histórico realizado en Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad, que comienza, dicho sea de paso, en los primero gobiernos peronistas (es decir, ¡al menos 50 años antes!). Entonces, poniéndolo en perspectiva, el profesor Astarita juzga el iceberg entero mirando solo la punta del mismo. Pienso: la crítica del profesor Astarita será tan eficaz como la "maniobra" del capitán del Titanic...

Pero sigamos, el profesor procede a tomar sus herramientas teóricas y juzga así un apéndice de la producción de otro intelectual sin saber que está cortando un árbol con un bisturí, lo que a priori no resulta tan alarmante. Sin embargo, ese tipo de praxis lleva indefectiblemente a que algún doctor desentendido abra un paciente con un serrucho... Por ello, y por los muertos del titanic, va el aporte...

La transformación del "transformismo", por el señor Astarita

El "transformismo" en Argentina es una práctica histórica claramente localizable y acotada. Repito: una categoría histórica. En períodos previos a los 90 la hegemonía se llevaba a cabo a través de distintos y diversos mecanismos... Por eso, los delirios del profesor Astarita que ocupan párrafos enteros en el apartado "La sociedad y la historia en clave moral" puede tener dos explicaciones: 1) El profesor Astarita intenta satirizar el "transformismo" hasta el extremo para, una vez allí, mostrarlo falso (lo cual sería pura mala intención) o 2) No leyó "Estudios de historia económica argentina..." y considera que el "transformismo" fue la forma histórica de hegemonía política por parte de los grupos económicos a lo largo de la historia moderna argentina. Como no lo considero malintencionado, entiendo que no ha leído a Basualdo lo suficiente. Le comento: ni en el Rodrigazo, ni con Perón, ni con Gelbard, ni con Justo, ni con de la Torre, etc. el transformismo estaba materializado como praxis del hegemón en búsqueda de la hegemonía política, incluso (y tener que aclarar esto me resulta muy curioso, más entre lectores de Basualdo que somos) hablar de Grupos Económicos previo al 76 (siendo generoso) es... Llamémosle, como Eduardo lo hace, oligarquía diversificada (que no es lo mismo, en palabras de Basualdo una "subsume" a la otra).

El razonamiento del Astarita es: "si pudo explicar 30 años, puede explicar toda la historia", no hace falta aclarar que esto es un disparate; pero supongamos por un momento que esa tesis de la "substancia histórica" del profesor sea cierta. Basualdo mismo dice: (y esto está en el texto que Astarita alega haber leído): "...estas vinculaciones entre el partido de gobierno -UCR- y esta fracción de los sectores dominantes no sólo fue el vehículo para esa suerte de "extorsión" económica que ejerció a lo largo de toda la primera gestión constitucional, sino que da lugar a modificaciones, que si bien fueron incipientes, constituyen el comienzo del transformismo argentino" (énfasis añadido); continua con algo importante, porque Astarita cree que el transformismo es "sólo coimas y salarios altos", la otra pata del fenómeno es la "articulación directa de sectores del partido de gobierno con los integrantes de los sectores dominantes". Asimismo, nos dice en el mismo texto que Astarita cita: "el transformismo argentino se institucionalizó a fines de este período, cuando los dos partidos centrales del sistema político firmaron el denominado "Pacto de Olivos (Diciembre de 1993)" (énfasis añadido)[1]. Entonces, ¿Nos fallan las matemáticas y los 30 años de Astarita son ciertos? ¿O Astarita no leyó/entendió a Basualdo?

Astarita nos dice alegremente  que "es necesario comprender y explicar la historia para comprender y explicar el presente", sin embargo, para juzgar a Basualdo lo convierte en un sujeto acéfalo, a-histórico... A ver, Sartre nos es simpático a todos, sí ... El hombre es bastardo, en el presente del para sí el hombre es la nada: ¡¡¡LIBRE!!! Está bárbaro, pero Eduardo deja claro en su libro "Estudios de historia económica argentina..."  que el transformismo como estrategia de imposición de las fracciones de capital tiene límites históricos, e incluso: un origen en la historia argentina que difícilmente pueda rastrearse materializado antes de los 90. Y con esto no decimos que no haya cooptación de cuadros intelectuales ni demás artimañas antes de los 90, simplemente decimos: esa forma no estaba generalizada como praxis por parte de las clases dominantes, no era ese el mecanismo a través del cual las fracciones de capital podían imponerse en la esfera política.

Pero el ensayo sigue, ya con serias sospechas sobre lo que pueda venir. Leemos: "Se plantea entonces la "pregunta imposible": ¿cómo pudo suceder esto, estando el "movimiento nacional" en el gobierno?". Efectivamente, planteada en esos términos la pregunta es irresoluble. No por su precisión, ni profundidad, sino porque está mal formulada. El profesor Astarita intenta meter dentro de la Casa Rosada al 53% de la población que votó a una persona sin recordar que el electorado vota un programa, una plataforma, que después pueda llevarse a cabo o no ¿Qué ata a los políticos a representar al pueblo? Nada, de hecho, no los ató nada en los 90... Ni bien pudieron acordaron con el poder económico y el resto lo sabemos todos... ¿Y los trabajadores? ¿Y el movimiento?...

Los dirigentes políticos pueden obrar deliberadamente en contra de los intereses de su electorado o "movimiento", por iniciativa propia o por imposición del poder económico. Entonces, postular que un partido es "EL MOVIMIENTO", más sabiendo que el propio Basualdo sostiene que el partido justicialista fue vaciado de poder movilizador popular durante los 90, es un reduccionismo que parte de tener una fe desmedida en las capacidades representativas del sistema democrático y de su potencialidad para regular las relaciones de poder que imperan en la economía. ¿Acaso todas los políticos representan de manera directa las voluntades populares?, ¿No hubo resistencia del poder económico a medidas del Kirchnerismo? Vamos, no se trata de ver "quién se hace cargo del muerto de los 90", sino de entender el mismo en una lógica política un poco más compleja que decir: PJ se proclama peronista, Menem es PJ, ergo es peronista, el peronismo es nacional y popular, entonces (si las matemáticas no me fallan): MENEM ES NACIONAL Y POPULAR. Va -creo- muchísimo más allá el problema. Y si el "matrimonio nacional y popular" fue parte de "los 90" eso no invalida ninguna de las reivindicaciones populares que se consiguieron durante estos años, a ver: la historia la hacen los hombres, pero no como sujetos aislados, sino como un colectivo: "Las manifestaciones cúspides de la vida de un pueblo se personifican en hombres. Pero estos fenómenos son colectivos. Y el individuo, cualesquiera sea su talla histórica, es un accidente" (Juan José Hernández Arregui). Esto lo sabe usted mejor que nadie. El estado de la clase trabajadora es siempre un producto de su conciencia mediada por la lucha; usted podrá hablar de Perón, Menem, Kirchner, pero por detrás ellos son la manifestación de fenómenos sociales, en los cuales (para el caso del peronismo particularmente) el estado de la clase trabajadora es determinante. Porque, y perdón por lo polémico que pueda sonar pero, el peronismo como fenómeno histórico es un producto genuino de la clase trabajadora argentina y no de Perón, de nuevo J. J. H. A.: "Es el pueblo el que crea al líder"... El mismo general dice en un discurso no haber "creado" la doctrina justicialista sino haberla "extraído del pueblo" (cito con la rigurosidad que cita Marx a Hegel en el comienzo del XIII Brumario)[2]. Es la forma en la que se materializa la lucha de la clase obrera en el país durante décadas, es su resultado, su creación autóctona... Cuando los trabajadores van a más a los que "desentendieron" el peronismo les cuesta creer en el "peronismo de izquierda", o cuando el producto de masacrar 30 mil militantes, deshacen todas las comisiones internas en fábrica, y eliminan las paritarias (entre otras, tantas otras) lleva a la clase trabajadora a su peor estado ustedes vienen a decirnos: "Che, Menem era peronista. El movimiento está vendiendo el país". Ni Kirchner, ni Marx, ni Messi (este ya no sé, por ahí sí) podría haber presentado una opción lo suficientemente obrera en los 90 que lograra organizar a la clase trabajadora sobre un esquema político de que venía de las hiperinflaciones producto de la brutal puja entre los acreedores externos y los grupos económicos locales y que se asentó sobre el transformismo político, es decir: la cooptación directa de las dirigencias populares, en este caso. A lo que va este largo razonamiento: ¿en los 90 podemos seguir diciendo que estaba "el movimiento" en el gobierno? ¿Menem es pueblo?

Creo que está claro que no. Volvamos. La pregunta está mal planteada, debería ser: "¿cómo pudo suceder esto, bajo la bandera del "movimiento nacional" de aquellos políticos que ocupaban el Gobierno? ¿Cómo no evitó eso la clase trabajadora?". Ahora sí, el doctor Astarita (con un poco de ayuda) nos plantea un buen debate; quiero seguir con su texto, lo dejamos pendiente. Solo digo: las condiciones materiales encontraban a la clase trabajadora en su peor momento, no es casual que de las peores usinas del justicialismo más recalcitrante y "derechoso" surja una expresión tan desagradable como Menem, ¿Quién podía impedirlo? ¿Cómo podían los sectores populares después de dos décadas de cercenamiento "derribar" ese gobierno? En ese curso de discusión, indefectiblemente el transformismo es lo suficientemente relevante, más en un movimiento obrero tan sindicalizado y vertical como el argentino. Punto para Basualdo. Por aquellos cursos deberá ir un futuro debate.

Ahora, lo curioso es que: es el propio Astarita quien asigna un lugar sobredimensionado al transformismo. Recuerda el viejo dicho de que el crimen perfecto no es aquel en el que no descubren al culpable, sino en el que culpan a alguien inocente. En Basualdo, el transformismo (como ya dijimos) tiene límites históricos, y como explicaré a continuación no se puede abordar sin tomar en cuenta otros puntos fundamentales de la convertibilidad; sin embargo, Astarita se va hasta la Revolución de Mayo con el transformismo para mostrarlo falso. Por eso, Astarita transforma al transformismo.

"Sistema Político y Modelo de acumulación" no nace de un repollo

En primer lugar, tanto en el libro que sí leyó el profesor Astarita como en "Estudios de historia económica argentina...", Basualdo deja en claro que: la política de los 90 no puede explicarse (BAJO NINGÚN ASPECTO) simplemente como la "aceptación mundial del nuevo orden neoliberal por parte de los capitalistas", eso sería confundir el Plan de Estabilización con el Programa Económico y, Azpiazu-Nochteff de por medio, estaríamos reduciendo los problemas locales a una lógica mundialista sin especificidades nacionales. O que nos expliquen en que punto de Desregular, Abrir y Privatizar entra la propia Ley de Convertibilidad. En ninguno ¿Entonces? En los términos del profesor Astarita esto no tiene solución, o podríamos decir que en alguna parte del mundo alguien lo dispuso por nosotros (estoy satirizando). No, las razones de esa ley y de otras similares que comprenden el Plan de Estabilización: SON NACIONALES. El tipo de cambio fue la variable de disputa a través de la cual se desempeñó la lucha por la hegemonía entre los acreedores internacionales y los grupos económico locales durante fines de los 80. De allí, que el círculo Devaluación-Inflación haya sido tan brutal. A anclar esa variable viene el Plan, a "estabilizar" dicha puja hacia dentro del bloque de poder. Una vez "ordenada" esa lucha, la estabilidad lograda por el gobierno le permite avanzar sobre un Programa Económico de mediano-largo plazo que se disponga a solucionar de manera definitiva la puja dentro del bloque dominante; ese Programa es lo que se conoce como Consenso de Washington, ahora sí profesor Astarita... No es casual que en las privatizaciones intervengan a modo de "comunidad de negocio" todas las fracciones de capital implicadas en las luchas de los 80.

Con todo esto (que fue expuesto de manera muy escueta y vulgar, no lo niego) estamos en condiciones de anexar el transformismo, como una pata más de la mesa que se estaba sirviendo para los grandes ganadores de la valorización financiera. Así lo hace Basualdo, no como el profesor Astarita interpreta.

¿El tercer ensayo está en chino?

Ya mostramos que el profesor Astarita va para atrás intencionalmente con el transformismo para criticar el argumento de Basualdo, supusimos que era sólo por haber leído de manera "rápida" su trabajo titulado "Sistema Político y Modelo de Acumulación". Lo que no deja de llamar poderosamente la atención es que refiere al mismo fenómeno más allá de 2008, cuando EN EL PROPIO LIBRO QUE -supuestamente- LEYÓ, Eduardo dice clara y sistemáticamente que el transformismo entra en crisis luego de la resolución N.° 125 (Marzo de 2008). Y eso no lo sacamos de otro libro, está en el tercer ensayo del texto que Astarita nos dice haber leído. Intenté no usar citas porque Astarita no lo hizo, pero a este punto de confusión creo que traer las palabras de Basualdo textualmente sería esclarecedor, más tomando en cuenta el pobre interlocutor que por voluntad propia ha decidido defenderlo.

A ver, el profesor Astarita en su sátira nos dice: "Por ejemplo, según la oposición, Alberto Fernández habría recibido coimas de los Baez y Cristóbal López (y del grupo Clarín hasta 2008) cuando estuvo en el Gabinete K; pero según los amigos del gobierno, ahora las recibiría de Clarín (aunque no antes de 2008)" (énfasis sobre el error, añadido). Sin embargo, lo que en verdad dice Basualdo en su tercer ensayo es: "El desenlace del conflicto sobre las retenciones móviles (Marzo de 2008) trajo aparejado la consolidación de una hegemonía clásica por parte del segundo gobierno kirchnerista y no una recreación del transformismo" (énfasis recontra-añadido). Eso lo encontramos en la página 161 del libro que Astarita dice que leyó ¿No está del todo claro? Sigamos unas páginas más, llegamos a la 185, Basualdo nos dice (cada vez más claro): "La resolución del conflicto puede caracterizarse de esa manera (como derrota institucional pero como una victoria orgánica para el gobierno) debido a que a partir de esa victoria institucional la fracción de capital que ejerce la conducción estratégica del bloque rural pierde la hegemonía política, en tanto el que es vencido en el Congreso deja atrás la ambigüedad entre el transformismo y la hegemonía clásica" (énfasis A-ÑA-DI-DO).

Ante tanta claridad expositiva, creo, huelgan las palabras. El señor Astarita miente, omite o satiriza una vez más. Él sabrá... No, mejor dicho, él no sabe. Basualdo fue convincente, luego de 2008 la esfera política se reconvierte dejando atrás el transformismo político, que no tiene "30 años" institucionalizado y que no continúa "ahora" traccionando la política.

Conclusión

El profesor Astarita cree haber dado en el centro neurálgico del razonamiento de Basualdo, cree que con su texto puede correr a todo un movimiento que en la actualidad apoya las políticas del gobierno hacia la dicotomía de: o ahora son todos coimeros o Basualdo está equivocado. De esa dicotomía, no se puede salir. Porque está planteada de la peor manera, como ya dijimos. Ignora que ahora el "movimiento" está en condiciones de exigir la profundización del proyecto Nacional y Popular. Y esto es, justamente, por la ruptura definitiva del transformismo en 2008 y por la enorme cantidad de reivindicaciones obtenidas por los sectores populares que lo constituyen, ahora sí, nuevamente, como un sujeto político que está en condiciones de guiar a los conductores. De nuevo, nosotros creemos en el sujeto colectivo. A los nombres individuales se los puede reivindicar, apreciar, recordar, pero de ninguna manera ellos solos pueden explicar la historia, eso se llama acá y en la china: "educación colonial". Para nosotros predicar el materialismo en la forma en la que lo hizo en su texto el profesor Astarita es fe a ultranza en la "substancia histórica", es metafísica dialéctica, es la farsa de la teleología desde los acontecimientos mismos hacia atrás, pero que siempre supimos.

Cuando el señor Astarita acusa a Basualdo de enajenar los Grupos Económicos del resto de la clase capitalista, simplemente miente. De todos modos, déjenme decirles que si las tesis de FLACSO llevan a pensar que "controlando a los grupos económicos se soluciona todo" (cosa que no es cierta), las del profesor Astarita (corporativistas y "materialdogmáticas" hasta la médula) nos harían pensar que un trabajador textil de Flores es un sujeto político igual que un camionero (afiliado), o peor aún nos llevarían a actuar constantemente contra el conjunto de las fuerzas de la clase dominante, es decir: ¡¡¡¡¡¡las uniríamos en la lucha para que nos den un buen aleccionamiento!!!!!!!!

¡Vamos!, la discusión no debe ir por esos cursos. Al menos esa es mi impresión. Aclaro que la respuesta que formulé, mejor dicho: la PREGUNTA que reformulé pudo haber sido planteado por cualquier alumno (actual o pasado) de FLACSO, incluso por gente ajena a la entidad. Lo fundamental -creo- es haber leído a Basualdo de forma sistemática, porque su trabajo a lo largo de los años así lo requiere.

Le contestamos al señor Astarita con otra pregunta, que también delineamos de forma rápida y concreta. Esperemos que de seguir este tema, tome los causes más fructíferos, o al menos los más justos. Una vez allí sabemos que el aporte de Astarita será más que bueno y productivo.

Bibliografía citada

Ø    Astarita, Rolando (2012): "Menemismo, los K y la tesis del "transformismo"", disponible en: http://rolandoastarita.wordpress.com/

Ø    Astarita, Rolando (2012): "Aquí está Rodas, salta aquí", disponible en: http://rolandoastarita.wordpress.com/

Ø    Azpiazu, D. y Nochteff, Hugo J. (1994): "El Desarrollo Ausente. Restricciones al desarrollo, neoconservadurismo y elite económica en la Argentina. Ensayos de Economía Política"; Tesis/Norma; Buenos Aires.

Ø    Basualdo, E. M. (2003): "Las reformas estructurales y el Plan de Convertibilidad durante la década del noventa. El auge y la crisis de la valorización financiera", en Revista Realidad Económica (IADE), Nº 200, Buenos Aires.

Ø    Basualdo, E. M. (2006): "Estudios de historia económica argentina. Desde mediados del siglo XX a la actualidad", Siglo XXI/FLACSO, Buenos Aires.

Ø    Basualdo, E. M. (2011): "Sistema político y modelo de acumulación. Tres ensayos sobre la Argentina actual"; Editorial Cara o Ceca; Buenos Aires.

Ø    Buchrucker, Cristián (1987): "Nacionalismo y Peronismo. La Argentina en la crisis ideológica mundial (1927-1955)";  Editorial Sudamericana.

Ø    Hernández Arregui, Juan José (1969): "Nacionalismo y liberación. Metrópolis y colonias en la era del imperialismo"; Buenos Aires; Editorial Contrapunto; ed. 1987.

Ø    Nochteff, Hugo J. (1999); "La política económica en la Argentina de los noventa. Una mirada de conjunto", en Revista Época, Nº 1, Buenos Aires.

Ø    Perón, Juan Domingo (ed. 1975): "El gobierno, el Estado y las Organizaciones Libres del Pueblo".


[1] Lo curioso es que este no es el único texto en que Basualdo afirma tan tajantemente el error de Astarita, también lo hace, por ejemplo en: "Las reformas estructurales y el Plan de Convertibilidad durante la década del noventa. El auge y la crisis de la valorización financiera", en Revista Realidad Económica (IADE), Nº 200, Buenos Aires, noviembre-diciembre de 2003.

[2] Al respecto se puede ver: Cristián Buchrucker (1987): "Nacionalismo y Peronismo. La Argentina en la crisis ideológica mundial (1927-1955)";  Editorial Sudamericana o directamente "El gobierno, el Estado y las Organizaciones Libres del Pueblo" (1975), que es un compilado de escritos y discursos del Tte. Gral. Juan Domingo Perón (de pie, ¡carajo!).

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