El cuento del molino (historia de una devaluación)

31/03/2014

Por José Luis Galante

Había una vez un molino, en dicho molino trabajaban Correa y Torres. Correa, era el dueño del molino y Torres el empleado, vale decir, el capitalista y el trabajador.
Todos los meses entraba en el molino una tonelada de trigo, este trigo era procesado y se lo convertía en harina de trigo, cada mes se vendía la producción total mensual, de este modo no se generaba ningún stock.
El costo de la tonelada de trigo era de $ 100 y el precio de venta de la harina era de
$ 200. Por lo tanto, $ (200-100) = $ 100, este ingreso debía ser distribuido entre los beneficios de la empresa y el salario del trabajo, como se trataba de una empresa unipersonal con un solo empleado; la distribución del ingreso correspondiente era de
$ 30 para el Capital y $ 70 para el Trabajo.
A su vez Correa le compraba el trigo, el insumo de su producción a Caseros, quien también tenía un solo empleado que era Tejero.
Tanto Correa como Caseros no tenían ningún otro costo, más que la remuneración del trabajo y para el caso particular de Correa además la remuneración del único insumo de producción que utilizaba, que era trigo. Las semillas para Caseros tenían su origen en una proporción fija de grano que separaba de la cosecha de trigo, cada mes. Ambos tenían la misma distribución del ingreso entre capital y trabajo, 70 % para el trabajo y 30% para el capital. En el país en el que Correa y Caseros vivían, por esos tiempos, el tipo de cambio nominal era U$S 1 = $ 1. Por tanto, los beneficios para Correa y Caseros eran $ 30 = U$S 30, y el salario para Torres y Tejero era de $ 70 = U$S 70.
Pero, un evento ocurre en la economía que modifica el escenario y así las expectativas de los agentes económicos. Se bajan los aranceles a la importación de trigo, el precio de la tonelada de harina de trigo del país resto del mundo era de U$S 100 y el arancel de 200%. Por esta vía se lograba que el precio de venta de la harina de trigo del resto del mundo fuera de U$S (100 + 2x100 = 300), como el tipo de cambio era 1 a 1, esta suma equivalía a $ 300 y de esta manera la harina de trigo del resto del mundo no podía competir con la harina de trigo nacional, la que vendía Correa.
Puesto que los aranceles se bajan de 200% a 0%, ahora la tonelada de harina importada tenía un precio de venta menor que la de correa. Tanto, Correa como Caseros enfrentan el mismo problema, el tipo de cambio real alto, esto los obliga a devaluar, puesto que de no hacerlo así, tanto Correa como Caseros quiebran y Torres como Tejero quedan en la calle.
Devaluar significa aumentar el tipo de cambio real, esto se puede lograr de varias formas.
Una forma sería subir el tipo de cambio nominal a $ 4, entonces ahora la harina importada tiene un precio de $ 400, así no puede competir con la harina de Correa y Correa sigue vendiendo como todos los meses, sin el peligro de la quiebra y sin afectar sus beneficios.
Pero tanto Correa como Caseros están interesados en mantener sus beneficios en U$S 30, esto los decide a buscar otra estrategia devaluatoria. Es así que optan por la flexibilización laboral.
La flexibilización laboral consiste en la destrucción del derecho laboral para bajar las barreras de salida del mercado laboral. Es decir, se bajan las indemnizaciones que deben recibir los trabajadores al ser echados de las empresas. De esta forma, se hace mucho menos costoso echar a los empleados.
En el extremo, la flexibilización laboral funciona de esta manera. El día lunes 1, el poder legislativo sanciona la ley de flexibilización laboral. El día martes 2, tanto Correa como Caseros echan a Torres y Tejero, sin pagar indemnización. El día miércoles 3, Tejero y Torres buscan trabajo y no encuentran, toman conciencia del desempleo generalizado. El día jueves 4, toman conciencia sobre la situación macroeconómica y toman una decisión. El día viernes 5, vuelven a sus anteriores empleos a buscar trabajo y negocian reemplearse con un salario mucho menor al anterior, ahora están dispuestos a trabajar por $ 10 al mes. Es así, que el día lunes 7 comienzan a trabajar de nuevo.
Como ahora el salario es $10, los beneficios $ 30 y el tipo de cambio 1 a 1, el salario cayó de U$S 70 a 10, pero en dólares los beneficios se mantuvieron intactos.
Entonces, ahora el precio de venta de la harina es de $ 80, que al tipo de cambio de
1 a 1 son U$S 80, como el precio de la harina importada era de U$S 100, ahora la harina importada deja de entrar.
Tenemos al fin la devaluación deflacionaria.

e = ExPF = 1a1 x 100 = 1
P 100

Pero después de la flexibilización laboral queda

e = 1a1 x 100 = 1,25
80

De esta forma, el tipo de cambio real “e” pasó de 1 a 1,25; manteniendo fijo el tipo de cambio nominal “E”, afectando los precios domésticos “P”.
Esta estrategia devaluatoria tenía sentido para mantener el 1 a 1, pero no ahora. ¿Qué están buscando los empresarios que hablan de la flexiseguridad como eufemismo para nombrar la flexibilidad laboral?¿Están diciendo que quieren devaluar?

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