¿Cuanto le exportamos a China?

05/04/2011

Por Martin Burgos

Las recientes noticias de evasión fiscal de las multinacionales comercializadoras de cereales son relevantes por varios motivos. Están los fiscales, los judiciales, los contables, los políticos, pero también los económicos.

Sabemos que nuestro principal comprador de cereales y derivados es China. Ese país compra la mitad de los productos de la soja que exportamos, y que esos productos representan la mitad de lo que le exportamos a China. Las exportaciones totales a China fueron de 5,1 mil millones de dólares en 2007, 6,3 en 2008 y 3,6 en 2009. En contraparte, importamos bienes industriales por un valor creciente, por lo cual a partir de 2007 Argentina empezó a tener un déficit comercial con China. Eso son los datos que tenemos, mirando las estadísticas argentinas.

Pero qué tal si miramos los datos chinos? Deberían darnos igual ¿no? Si nos referimos a los datos de China proporcionados por las Naciones Unidas, las exportaciones e importaciones entre Argentina y China muy distintas: las importaciones desde Argentina son de 6,3 mil millones de dólares en 2007, 9,3 en 2008 y 4,3 en 2009. O sea 20 a 45% superior a los datos de exportación argentinos! Si nos fijamos en la balanza comercial bilateral, según esos datos, Argentina tendría superávit comercial en todos los años!

Para entender ese fenómeno, es necesario volver sobre algunos factores explicativos: en primer lugar, mientras las exportaciones se calculan contabilizando el valor de la mercadería (FOB), las importaciones toman en cuenta ese valor, y también los costos de transporte y seguro internacional (CIF). Bueno, con eso explicamos una diferencia de 10%. Pero, y el resto?

El resto es fruto de la práctica del comercio internacional, en el cual pueden ocurrir re-exportaciones o re-importaciones,  mercadería en tránsito, precios de transferencia y distinto tipo de triangulaciones realizadas por algún motivo económico o fiscal, en todo caso para mejorar las ganancias empresarias. Un ejemplo común es la triangulación de mercaderías que realizan los barcos que van de China a EEUU, y que ahí siguen su ruta hasta llegar a Argentina. Seguramente esa transacción será contabilizada por la aduana china como una exportación a EEUU, cuando en verdad es una exportación hacia Argentina. La aduana argentina, en el mismo caso, contabilizará esa transacción como importación desde China.

Una mirada más detallada nos permite realizar ese ejercicio sector por sector, para darnos cuenta que, para nuestras exportaciones, 84% de la diferencia acumulada entre 2007 y 2009 entre los datos chinos y argentinos se debe a dos productos: porotos de soja y aceite de soja. Estos nuevos resultados no pueden sorprender a la vista de los últimos acontecimientos, donde las triangulaciones financieras de la multinacionales comercializadoras de cereales aparecieron en escena, las cuales muchas veces vienen asociadas a triangulaciones comerciales.

Así, los datos de exportación de cualquier país están subvaluados y no sirven para observar una relación comercial bilateral. En consecuencia, es necesario comparar las importaciones de cada país si queremos medir correctamente ese comercio. Si recalculamos los flujos comerciales según esa metodología, nos damos cuenta que el superávit comercial de Argentina con China no tiene la tendencia negativa que arrojan los datos argentinos, sino que la tendencia es positiva entre 2006 y 2008. En ese año nuestras exportaciones a China alcanzaron un record, mientras los dueños del campo paralizaban la comercialización de alimentos en el mercado interno. 2008 fue también el año donde los precios internacionales alcanzaron un pico, y donde las diferencias entre datos chinos y argentinos son más agudas, lo que seguramente significa triangulaciones más intensas.

Durante el año 2009, nuestra balanza comercial registra un saldo negativo con China, explicado en gran medida por la sequía que afectó parte de la pampa en 2009. Pero en los primeros meses del año 2010, y a pesar del freno a las exportaciones de aceite de soja argentina por parte de China, la balanza comercial bilateral vuelve a ser favorable a Argentina.

Estos datos reflejan simplemente el buen momento por el que pasan los términos de intercambio comercial, pero no nos lleva a concluir que la relación comercial entre China y Argentina es favorable a nuestro país. Como quien ya se quemó con leche hervida, podemos estar seguros que esto no durará eternamente, y que en todo caso siempre estaremos a la merced de una mala cosecha. La mejor alternativa ante ese escenario posible es aprovechar la bonanza para cambiar nuestro patrón de comercio bilateral con China.

Martin Burgos es economista, coordinador asistente del departamento de Economía Política y Sistema Mundial del CCC.

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