Pandemia 2020 por Silvia Andrea Kiman

03/04/2020

Buenos Aires, 24 de Marzo de 2020, desde la cuarentena.

El mundo está atravesando la Pandemia del Coronavirus y cada gobierno lo afronta como puede, con sus posibilidades, sus previsiones y sus costos.

El mundo está atravesando una pandemia y cada uno lo afronta como puede.

Estamos viviendo una película de terror que no imaginábamos vivir. Quizás todas o muchas de las tragedias son como grandes olas del mar que te superan : te empapan y te tiran sin control como remolino sin que en el momento sepas por dónde vas a terminar o sin siquiera saber si vas a poder salir a la superficie.

Esta misma metáfora la leí en un testimonio del atentado a La Amia y desde allí la recuerdo.

La epidemia nos aísla pero la tecnología nos une; La pandemia nos apunta con su dedo amenazante pero los hogares nos amparan. El problema es que hay hogares que protegen y otros, no. Hay familias con tecnología y Netflix y otros sin comida; discusión antigua que nos remite a las clases sociales y el modo en que aceptamos este sistema de producción.

Quizás las discusiones sean muchas: si hay una guerra económica, si esto estuvo programado o si es un castigo divino como escuché también por ahí.

Pienso en los alumnos, que aunque les hayamos preparamos tareas para que no pierdan la continuidad y aunque se estuvieron repartiendo viandas, algunas de sándwiches y otras de bolsas de alimentos para pasar la cuarentena la verdad es que cada cual se va a tener que arreglar un poco como pueda.

Esta situación me hace reflexionar, sobre mis valores, sobre mis afectos, mis miedos, mi trabajo, sobre lo que digo y lo que callo, sobre lo que me juego y lo que no. Esta situación me hace pensar lo vulnerables que somos.

El otro día hablaba con una compañera que se llama Elia y me decía:

Este virus es como una polilla que hace un aguerito en el tejido social, que cual tejido de lana, si no cuidamos los puntos alrededor puede crecer y desarmar la forma.

No concibo la educación sin encuentro y creo que eso es lo más raro de todo este tiempo... 

Insistamos en cuidarnos entre todes para pronto poder volver a coincidir ! “



 

Charlando con otras colegas creemos que lo que más importante es cuidarnos, cumplir la cuarentena y saber que falta menos para volver a encontrarnos en las escuelas, para volver a escucharnos, para darnos el abrazo de todas las mañanas y contarnos lo que nos preocupa. La escuela es el lugar donde nos construimos, es el espacio para compartir, pensar, confiar y construir mejores destinos, no se puede reemplazar por tareas digitales, ni videos, ni abrazos virtuales aunque ayuden, por eso amamos la escuela pública por la cual trabajamos todos los días.

No concebimos educación sin encuentros. Hasta pronto.

 

Al leer mi texto Heleder, que comparte el espacio del Grupo de Reflexión de La Práctica docente del Centro Cultural de La Cooperación, donde nos reuníamos una vez cada quince, comentó:

Coincido con ella, la educación es cuerpo a cuerpo, la vida es cuerpo con cuerpo... Muy buena reflexión para que lo lean quienes levantan la bandera que los docentes podemos ser "facilitadores".

Tal como dice Silvia las tareas digitales, los videos y las reuniones on line pueden ayudar, ser complementarios y sobre todo en estos momentos. Seguramente para los adoradores del capitalismo que es básicamente deshumanizante, el ideal sea esto.Pero la mirada, la voz, el gesto no se puede suplantar, porque la presencia del otro es lo que humaniza.

Abrazo.”

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