De lo que puede ser y hacer un jardín maternal por Liliana Capuano

27/06/2013

Liliana Capuano, directora del Jardín Maternal Nº 5, Distrito Escolar 20, relata una experiencia que nos muestra las potencialidades educativas de la escuela pública cuando directivos, docentes de aula y auxiliares se preocupan por mejorar sus propias prácticas en el hacer cotidiano de la institución.

Al hacerme cargo de la dirección del Jardín encontré a un grupo de maestras preocupadas por desarrollar de un modo diferente su trabajo diario no solo con los pequeños  y pequeñas sino también con sus familias. Por propia iniciativa, se reunían dos veces por semana a discutir la tarea cotidiana con el propósito de apoyarse mutuamente y organizar su trabajo diario en función de dos objetivos: educar a los nenes y nenas en la autonomía y acompañar a las familias en el conocimiento de sus derechos, frecuentemente vulnerados. Para lograrlo, buscaban nuevos aportes teóricos y reflexionaban sobre su implementación en las salas. Mi emoción fue muy grande porque allí, en ese jardín del barrio General Belgrano, conocido como Villa 15 o Ciudad Oculta, se hacía lo que tanto había pregonado desde mis épocas de maestra de sala. El compromiso de las maestras fue nuestro punto de partida. Junto con la vicedirectora y la secretaria, acompañamos y gestionam

os condiciones que profundizaran la búsqueda que espontáneamente venían realizando las docentes. El área de acción del Jardín Maternal N° 5 se extiende a un Anexo ubicado en las instalaciones de la Escuela de Enseñanza Media Nº 2, DE 20, que recibe a los hijitos e hijitas de las madres y padres adolescentes que estudian en ese establecimiento. Ello nos llevó a  elaborar un único proyecto institucional adaptado a la función específica de la escuela sede y del anexo. En la Sede, el proyecto se dirige a las familias y al barrio donde está ubicada; en el Anexo el propósito es ayudar a la retención de las alumnas y alumnos de la escuela secundaria,  afianzando  la articulación ya existente con la escuela media y dando la contención que necesitan para que no abandonen los estudios. Un objetivo común es que las familias sientan a la Sede y al Anexo como un espacio propio, de puertas abiertas, donde puedan estar con sus hijos/as todas las veces que les sea posible o que lo necesiten tanto ellas como los niños/as. El crecimiento anual de la matrícula en el Anexo, por la trasmisión boca a boca del buen  acompañamiento y el buen trato que reciben familias y chiquitos demuestra que el objetivo se está logrando. Las maestras de la sede y del anexo están allí desde hace muchos años y no se van. Lo remarco porque en las escuelas de villa o de zonas vulnerables, los docentes y los directivos suelen permanecer poco tiempo y su rotación impide elaborar y sostener proyectos de largo plazo. Pienso que la continuidad se produce porque, a pesar de lo complejo y en muchos momentos lo angustioso de las situaciones que se viven, las maestras son consientes de la significación educativa y social de la tarea que realizan y ello las motiva a continuar Entre las múltiples actividades que realizamos con los pequeños/as y sus familias se encuentra la visita a museos, exposiciones, talleres, teatros. La finalidad no es solo que acompañen a las maestras y directivos en las salidas sino que puedan acceder al conocimiento y disfrute de manifestaciones culturales que suelen serles ajenas, que reconozcan y satisfagan su derecho a apropiarse de las diversas expresiones culturales que posibilita la ciudad. Una actividad particularmente valiosa es "La Callecita de los Libros". La biblioteca de la sede sale de su ámbito y se instala en las veredas que circundan al jardín, que en verdad son pasillos entre viviendas. Todos los libros se ponen a disposición de las familias y vecinos para que los puedan mirar, leer, disfrutar; generar un momento de intimidad entre libro y lector. Este acercamiento a los libros se acompaña con narraciones, obras de títeres y el regalo de un ejemplar a quien lo quiera llevar a su hogar. Expresado con palabras de las maestras, la callecita de los libros es “la historia de un recorrido de reflexión y acción docente e institucional para que la escuela se convierta en mediadora entre la expresión artística y la comunidad. (…) El desafío y la audacia se unieron creando nuevos lazos entre el arte, la comunidad y la escuela…”

Reconocemos que el trabajo no es sencillo, que las situaciones que viven las familias nos provocan constantemente emociones encontradas: alegría, tristeza, bronca, impotencia; pero al mismo tiempo esperanza en la posibilidad de cambiar la escuela comenzando por su primer eslabón: el jardín maternal Suele ocurrirnos que otras colegas nos digan que no es posible salir del jardín con niños y niñas tan pequeñas, que son muchos los riesgos, que las familias no colaboran... Pero, nuestra experiencia nos demuestran que sí es posible, juntándonos, organizando espacios de reflexión y de discusión; leyendo viejas y nuevas propuestas; encontrando en la unidad la fuerza necesaria para continuar; mejorando día a día el camino que recorremos y, fundamentalmente, transitándolo con alegría y convicción... Sabemos que cada paso atrás será seguido por un paso adelante en la medida en que mantengamos no solo la ilusión, sino la seguridad, de que algo bueno está ocurriendo en esta nuestra Escuela del barrio General Belgrano.

A continuación, el análisis de Patricia D´Amore, integrante de nuestro Grupo de Reflexión, que identifica características que hacen de la experiencia una práctica pedagógica emancipadora. Nos dice Patricia : Logra en todos sus protagonistas sentimientos de pertenencia y asignación de sentido al esfuerzo que implica el trabajo de enseñar y aprender (matrícula en aumento debido al “boca en boca” de las familias, maestras que, al ser conscientes del valor pedagógico y político de sus prácticas, deciden permanecer en la institución) Concibe el aprendizaje escolar como la reconstrucción del aprendizaje experiencial que realizamos desde que nacemos en los ámbitos sociales en los que interactuamos (ampliación de ámbitos sociales –museos, talleres, teatros, etc.- para posibilitar experiencias culturales habitualmente “ajenas” a los niños/a y a sus familias que re significarán y facilitarán aprendizajes posteriores) Elimina la subordinación de la práctica a la teoría, proponiendo el permanente diálogo entre ambas. Reuniones establecidas –dos veces por semana– para reflexionar sobre la práctica diaria Búsqueda de teoría a partir de los resultados de la reflexión sobre el hacer y de los nuevos propósitos que se intentan logra) Reemplaza la actividad aislada por la participación colectiva. La soledad y el  individualismo dejan paso a la constitución de una comunidad educativa: reuniones de reflexión entre docentes, apertura de las salas a las familias, intervención de las familias en las salidas, apropiación del espacio público circundante al edificio escolar y articulación con escuela media. Parte de la discusión del carácter reproductivo de la escuela, pero lo trasciende al luchar sistemáticamente para su transformación (Reuniones de reflexión. Promoción de variedad de actividades significativas para la comunidad como “La callecita de los libros”) Otro aspecto que me parece importante destacar: Liliana ingresa al jardín y valora lo que se está haciendo. Se suma, amplía y profundiza el proyecto desde su cargo de directora (Construye sobre lo construido y lo “usa” para que la institución siga creciendo)

Para que la riqueza de la experiencia y la significatividad de su análisis sumen los invitamos a comentar, opinar, proponer y debatir esta experiencia. Por eso, ahora la palabra la tienen los lectores. El Grupo de Reflexión y por sobre todo quienes trabajan para que los Jardines Maternales asuman en plenitud sus funciones educativas, impulsando el desarrollo de los niños, de sus familias y de la comunidad, esperan tu palabra

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