Bolsonaro llegó hace rato (Parte 1). Por Eugenio Garriga, Pablo Villarreal y Ezequiel Ipar

19/11/2018

1) Autoritarismo en América Latina, el retorno a la escena de las FFAA.

El resultado de la elección presidencial en Brasil nos invita a pensar la política contemporánea siguiendo el rastro de problemas que exceden a las fronteras nacionales. Bolsonaro acompaña una serie de victorias de una “nueva derecha” cuya fórmula ya se ha vuelto muy conocida: discursos xenófobos y racistas muy agresivos, desprecio hacia los DDHH, ultra-capitalismo, mitologías que giran alrededor de la idea de una grandeza perdida y figuras políticas que amasan y ofrecen un conjuro para todos los miedos sociales. Dentro de esos miedos aparece en primer lugar “el miedo de la inseguridad”. Diferentes analistas arrojados al intento de explicar el “Fenómeno Bolsonaro” colocaron a la seguridad como eje central de sus análisis. Militar retirado, el candidato del Partido Social Liberal centró la comunicación política de su campaña en presentarse como el candidato de “la ley y el orden”.

 

 

En este contexto surge la pregunta: ¿puede surgir un Bolsonaro en la Argentina? ¿Existen condiciones en la ciudadanía capaces de legitimar ese tipo de expresiones políticas? Para intentar ofrecer respuestas a estas preguntas vamos a comentar diferentes estudios de opinión pública. En primer lugar, para situar el marco regional de esta discusión tomaremos el estudio Americas Barometer, implementado con periodicidad en 34 países de América que nos permitirá analizar datos de manera comparada entre Argentina y Brasil. En segundo lugar, y en otro nivel de análisis, una encuesta realizada por el GECID (Grupo de estudios críticos sobre ideologías y democracia) en la Provincia de Buenos Aires en el mes de mayo de 2018. Por último, acercándonos a un plano local,  recogemos otras preguntas relevantes para esta problemática de otras dos encuestas realizadas en municipios del conurbano bonaerense en junio y noviembre de este año. La idea de esta superposición en 3 niveles distintos de medición (nacional, provincial y municipal) es poder analizar también las mediaciones que existen entre lo general y lo particular, comenzando con datos de opinión pública en A.L para terminar con algunas referencias a lo que está sucediendo específicamente en algunos municipios del conurbano bonaerense. Lo que intentaremos explicar es el significado y el alcance de la demanda punitiva en Argentina.

 


 

2) Argentina en la disputa cultural de la nueva derecha.

Frente a la pregunta “¿puede haber un Bolsonaro en Argentina?” se han escrito en las últimas semanas diferentes tipos de análisis y justificaciones, pero tres temas tomaron centralidad a la hora de marcar las diferencias entre ambos países: la cuestión de las fuerzas armadas en las historias nacionales, el rol de la religión en general y el evangelismo en particular; y la dimensión del problema de la (in)seguridad. Su presentación sirvió tanto para justificar el triunfo de Bolsonaro en Brasil como para fundamentar la diferencia radical que existiría con Argentina.

Artista: el marian

 

El primer tema, la cuestión fuerzas armadas, fue presentado como una barrera cultural que funcionaría de dique de contención frente a la emergencia de un candidato que las represente en nuestro país. Reponiendo brevemente el argumento, sería la historia trágica de la Argentina con sus FFAA lo que imposibilitaría el crecimiento de un candidato proveniente de esa institución. Al mismo tiempo, Argentina es uno de los países de la región donde la distinción defensa/seguridad se encuentra establecida de modo explícito. Catalogado por muchos como uno de los pocos consensos establecidos desde la recuperación democrática, esta distinción se fue construyendo lenta pero sostenidamente. Comenzando en 1988 con la ley de Defensa Nacional durante el gobierno de Raúl Alfonsín,  continuada por el gobierno de Carlos Menem en 1992 con su ley espejo, la de seguridad interior, seguida en 2001 durante la presidencia de Fernando de la Rúa con la ley de inteligencia nacional, y ratificada por la reglamentación de la ley de defensa del año 2006 en el gobierno de Néstor Kirchner. Diferentes gobiernos de la democracia fueron construyendo, a partir de un aprendizaje de su propia historia, una política de Estado en relación a la no intervención de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. El marco normativo vigente establece a la defensa nacional como ámbito exclusivo de injerencia de las Fuerzas Armadas, desarticulando así las prerrogativas previas en materia de seguridad e inteligencia interior, resaltando el carácter de excepcionalidad y temporalidad acotada a su eventual intervención en  la seguridad interior.

Ahora bien, contrariando el significado histórico de estas políticas de Estado y con la doctrina americana de las nuevas amenazas en la mano, en julio de este año Argentina lanzó por la vía del “reformismo permanente” de Mauricio Macri su propia “reforma militar”, que deroga el decreto reglamentario del año 2006. Lo que llamó poco la atención del periodismo fue un dato que ilustra la operación comunicacional implementada en esta área. El lema que eligió Macri para presentar sus reformas y quebrar uno de los pocos consensos democráticos de la política nacional fue precisamente: “consensos básicos”. La sanción del nuevo decreto 683/2018 habilitó mediante la redacción de un texto confuso, la participación de las fuerzas armadas en asuntos de seguridad interior.

Con este desafío político ya instalado, nos hacemos las siguientes preguntas: ¿cómo es pensado hoy por la ciudadanía argentina el tema “seguridad interior”? ¿Están los ciudadanos dispuestos a sacrificar ciertas libertades individuales en pos de una fantasía securitaria? ¿En qué medida estamos predispuestos a ver nuevamente uniformes militares patrullando las calles? ¿Hay algunos grupos más predispuestos que otros? ¿Quienes son los ciudadanos que apoyan esta medida? En definitiva, ¿que piensa actualmente la sociedad argentina sobre sus FFAA en relación al “problema de la seguridad”?

Comenzamos nuestro análisis con dos preguntas de Americas Barometer que sirven para medir la confianza en dos de las instituciones más relevantes para entender la elección en Brasil: las FFAA y la religión.

 

 

Lo primero que observamos es una diferencia importante entre ambos países en ambas dimensiones, lo que de algún modo refleja la distinción en sus historias y configuraciones institucionales. Brasil presenta desde la primer medición en el año 2006 porcentajes de confianza en los militares muy superiores a los de Argentina, alcanzando el mayor diferencial (entre los años en que fue medido) en 2010 de casi 24%. Sin embargo, en Argentina vemos un salto que comienza en el año 2012 y prosigue hasta la última medición del 2017. Si bien la diferencia es notoria, hay que señalar que la Argentina está atravesando un crecimiento sostenido, mayor al experimentado en Brasil. Argentina pasó de tener un grupo que “confía mucho en las FFAA” que representaba sólo al 4.4% de la población en 2008 a un grupo que representa al 22.6%, lo que significa que prácticamente ese grupo se cuadriplicó en apenas 9 años. Lo que vemos es que Brasil parte de un piso mucho más alto desde la primer medición en el año 2006, y en la última década la confianza en esa institución sólo creció marginalmente, mientras que en la Argentina el crecimiento de ese posicionamiento dentro de su ciudadanía fue acelerado y continuo, proceso que –hay que señalarlo– acompañó y sostuvo la llegada al poder de la nueva alianza de derecha Cambiemos.

El segundo elemento que se presenta como factor explicativo del triunfo de Bolsonaro es el rol de la religión. Como muestra también el cuadro, la diferencia entre ambos países presenta la misma dinámica que la pregunta anterior: valores muy altos de adhesión intensa a la religión en Brasil,  y un crecimiento tenue pero sostenido en los últimos años en Argentina. De todos modos la diferencia entre los países es muy significativa: mientras que la última medición en Brasil alcanza los 80.6%, en la Argentina el porcentaje de confianza es de 41.8%, casi la mitad. Por cierto, es interesante notar cómo funciona la articulación entre ambas identificaciones, esto es, de qué modo crecen de manera conjunta la confianza en las FFAA y la confianza en la religión.

El tercer elemento colocado como factor explicativo del triunfo del candidato del Partido Social Liberal fue la construcción y la percepción social del problema de la (in)seguridad. Este va a ser el tema central de esta primera parte de nuestro informe sobre el “Fenómeno Bolsonaro”.

 


 

3) El significado político del "problema de la seguridad".

Como sabemos, la palabra “seguridad” puede volverse ubicua en determinados contextos: aparece en las conversaciones ocasionales que tenemos con desconocidos, en las discusiones con amigos y familiares, y en los discursos de muchos partidos cuyos candidatos sólo ofrecen como plataforma política “soluciones para la seguridad”. En todos estos casos suponemos que en torno a la palabra seguridad existe una serie de evidencias que no requieren ninguna reflexión o discusión. Suponemos que todos hablamos de lo mismo y que resulta obvio para todos que cuando nos referimos al “problema de la seguridad” lo único que importa son los crímenes violentos.

Asumiendo por un momento este supuesto restringido, vamos a complejizar la mirada sobre la asociación que se suele hacer entre: experiencia extendida de inseguridad, mayor predisposición para escuchar los discursos más agresivos de “la ley y el orden” y la aparición de los candidatos estilo-Bolsonaro. La pregunta que vamos a comentar ahora es un interrogante clásico de los estudios de victimización: “¿Ha sido víctima de algún tipo de crimen en los últimos 12 meses?”.

 

 

Lo interesante de este segundo gráfico, que refiere a la experiencia objetiva de la inseguridad, es que la variación que presenta Argentina en los últimos 10 años parece desmentir el supuesto implícito que afirma linealmente que los candidatos de “la ley y el orden” surgen cuando “objetivamente” los hechos de inseguridad sobre los que pueden dar testimonio los ciudadanos han aumentado drásticamente. Contrariando ese supuesto, Argentina muestra una baja pronunciada desde 2008 hasta el 2014 (última medición durante el gobierno de Cristina Kirchner). Al mismo tiempo, vemos que se produce un incremento notable en este indicador entre 2014 y 2017 (el incremento es prácticamente del 100%), pero este incremento se da luego de más de un año de gestión del nuevo gobierno de derecha, precisamente cuando están al frente de la seguridad los candidatos de la "ley y el orden".

La otra paradoja que muestra este dato está vinculada a la disparidad que existe entre el incremento en la tasa de victimización general (ya que esta pregunta incluye cualquier tipo de delito) durante el gobierno de Cambiemos en Argentina y el descenso de la preocupación ciudadana sobre esa problemática medido en todas las encuestas de opinión pública. Dicho de otra manera, el tema “(in)seguridad” fue imbatible en Argentina hasta el año 2015 en el ranking de prioridades en las preocupaciones ciudadanas, pero perdió su lugar en el podio a partir del año 2016, frente a los problemas económicos y al miedo a perder el trabajo. Aparecen de este modo varias preguntas. Una preliminar sería: ¿si la tasa de victimización general se incrementó en estos últimos dos años más en Argentina que en Brasil, por qué el tema "inseguridad" es presentado como factor explicativo del triunfo de Bolsonaro en Brasil y ya no aparece nada en la agenda pública de los medios de comunicación referido al fracaso de las políticas de seguridad de la derecha en Argentina? En este punto preciso podemos evaluar la fuerza particular de los medios de comunicación, que no es infinita, pero es muy eficaz cuando distribuye y gestiona los miedos que luego capitalizan los candidatos de “la ley y el orden”.

 

Artista: el marian

 

Esos miedos difundidos pueden quedar desacoplados de la realidad de esta problemática y de los miedos que surgen por la inestabilidad económica en una doble dirección: espectacularizando de modo irresponsable determinados hechos de inseguridad en un contexto económico que tiende a resolver una parte de las causas de la inseguridad ciudadana, pero también invisibilizando los problemas de seguridad que pueden surgir en un contexto de depresión económico, generando una situación en la que esa experiencia de inseguridades múltiples no encuentra un lenguaje público en el cual expresarse. En ninguno de estos dos casos se puede avanzar en políticas reales orientadas a mejorar la convivencia de los ciudadanos. Lo único que consiguen esas estrategias es perfeccionar un uso propagandístico de la demagogia del castigo, que por cierto ha tejido una de las fibras centrales de la “nueva derecha”. Esto también puede explicar, en parte, por qué cuando los gobiernos de derecha tienen que justificar sus fracasos en materia de seguridad terminan construyendo culpables que sólo funcionan como chivos expiatorios: los migrantes, los pobres, etc.  

Continuamos este análisis con una pregunta general que hizo el GECID en su relevamiento de mayo de este año. En este caso se trata de una pregunta sobre representaciones de las FFAA muy abierta, que deja espacio para que la imaginación de los entrevistados pueda moverse con libertad. El enunciado, frente al cual se le pedía su grado conformidad a la ciudadanía de la Provincia de Buenos Aires, decía exactamente: “Las FF.AA han perdido el lugar que deberían tener en nuestra sociedad”. En el gráfico 3 podemos observar los resultados:

 

 

La ambigüedad en la formulación de la pregunta buscaba que los entrevistados colocaran allí sus imaginarios y representaciones sobre las FFAA, así como el lugar que le atribuyen dentro de la historia nacional. Entre los que respondieron “muy de acuerdo” y “algo de acuerdo” a la pregunta suman un 74,5%, mientras que sólo un 25% se manifestaron en desacuerdo con el enunciado. En este sentido, el primer dato que las respuestas parece mostrar es la plausibilidad que pueden tener socialmente cambios en relación al rol de las FFAA, sin aclarar, en principio, cuáles serían esos cambios ni en qué dirección se los orientaría. Siendo un 75% de los encuestados los que respondieron tanto “muy de acuerdo” como “algo de acuerdo” frente a esta pregunta abstracta con respecto al rol de las FFAA, este porcentaje nos obliga a indagar al interior de ese grupo, para tratar de entender cómo se articula este posicionamiento frente a otras cuestiones relevantes del campo político e ideológico.

 


 

4) El campo político-ideológico y el lugar de las fuerzas armadas en Argentina.

Para introducir la constelación de temas vinculados a las FFAA dentro del problema más amplio del crecimiento del autoritarismo social, vamos a presentar un ¨mapa del campo ideológico¨ que nos va a ayudar a entender la estructura interna de esta problemática, así como sus articulaciones con el campo político. Este tipo de representaciones gráficas se generan a partir del análisis de correspondencias múltiples (ACM), que sirven para reconocer similitudes, afinidades, diferencias y oposiciones entre perfiles subjetivos dentro de un determinado campo de relaciones entre grupos sociales. La ventaja que ofrecen estos análisis consiste en que permite leer las relaciones al interior de un conjunto amplio de variables (seis en este caso) en un espacio de dos dimensiones, resumiendo un gran caudal de información en una sola imagen. Al realizar la lectura del ACM podemos notar que las posiciones que aparecen muy próximas (en cada una de las dimensiones y en ambas leídas en conjunto) se encuentran muy relacionadas, las que aparecen distantes en el espacio implican una diferencia y las que aparecen muy distantes, al otro lado del campo, muy probablemente estén en una relación de contraposición.

 

 

En el eje horizontal encontramos la mayor capacidad explicativa del modelo, y obtenemos una buena representación de la articulación de los posicionamientos políticos con las disposiciones ideológicas. El primer elemento para destacar es que las posiciones a la izquierda del eje que atraviesa el origen de coordenadas se encuentran más aglutinadas que las que están sobre la derecha. Esto significa que cuando incorporamos otras articulaciones ideológicas al análisis de la discusión pública sobre el tema seguridad o el tema fuerzas armadas lo que aparecen son vínculos de proximidad muy intensos en un espectro de posiciones que incluye a: los que están “muy de acuerdo” con un cambio de rol de las FFAA, las predisposiciones subjetivas más autoritarias, los prejuicios más intensos contra los programas sociales y un tipo de individualismo cerrado que no confía en el recurso “solidaridad”. Como podemos ver en el gráfico 4, el apoyo a la idea que sostiene que las FFAA deberían volver a ocupar un lugar relevante en la sociedad se articula muy bien en el cuadrante superior-izquierdo con las ideologías autoritarias, anti-welfare y aquellas que reivindican con exclusivismo ego-céntrico el valor del esfuerzo individual. En términos políticos este espacio ideológico está claramente monopolizado por la figura de Mauricio Macri (MM), que está prácticamente en el centro de esas posiciones, y de un modo suplementario por Sergio Massa (SM). Este cuadrante nos otorga una pista para entender no sólo por qué estos candidatos se presentan a sí mismos como los garantes de la ley y el orden, sino también qué es lo que observan ideológicamente en esa parte del espacio social cuando deciden hablarles para construir su oferta en materia de políticas públicas. No hay que irse mucho tiempo atrás para ver el spot de campaña de Sergio Massa en 2015 (ver video: https://www.youtube.com/watch?v=rt6CQiUdqRc) en el que pedía una ley de seguridad ampliada para que las FFAA puedan participar del combate al narcotráfico, o la reforma de las FFAA que propuso Mauricio Macri en Julio.

Del otro lado del campo, las posiciones ideológicas se encuentran más dispersas. Las posiciones que están en desacuerdo con un nuevo rol social de las FFAA son más diversas y se articulan a partir de relaciones más distantes. El grupo de quienes están “muy en desacuerdo” con este enunciado constituyen un grupo relativamente alejado del resto de las posiciones, pero que tiene alguna fuerza para abrir los límites del campo. Por otro lado, los que están en “desacuerdo” con un nuevo rol para las FFAA se articulan de distintas maneras con los grupos “poco autoritarios”, posicionamientos subjetivos menos individualistas y posiciones más críticas con respecto a los prejuicios contra los programas sociales. La opción política que se ubica en el centro de este espacio del campo está representada en gran medida por Cristina Kirchner, con posiciones suplementarias hacia el centro en la figura de Florencia Randazzo (FR) y hacia la izquierda del campo político-ideológico con el FIT. Finalmente, y como es corriente en estos tiempos, la cuestión generacional merece una mención especial y marca de manera evidente la composición y la división del campo: las personas adultas, aquellas que han pasado los 60 años de edad se encuentran cerca de las posiciones autoritarias, avalando un nuevo protagonismo para las FFAA; mientras que los más jóvenes, entre los rangos de 16 a 29 y 30 a 44  años de edad, se encuentran cercanos a las posiciones que manifiestan un rechazo a las FFAA.

Si nos detenmos a observar con mayor detenimiento el vínculo entre los diferentes rangos de edad y las posiciones en torno al lugar que deben ocupar las FFAA en nuestra sociedad, podemos arribar a dos conclusiones complementarias. En principio, tal como lo notamos en el gráfico ACM, existe una tendencia a aceptar la idea de un rol más activo de las FFAA a medida que se avanza en el rango etario. Sin embargo, y esto es lo llamativo, las posiciones en torno a las FFAA no están tan polarizadas como en la cuestión del aborto o el FMI que analizamos en informes anteriores. En los rangos de edad que van de los 30 a los 44, de los 45 a los 59 y de los 60 años o más, la categoría "muy de acuerdo" con la idea otorgarle a las FFAA un lugar preponderante oscila entre el 51,3% y el 53,1%. El estado de las cosas no sufre grandes modificaciones si se añaden las posiciones que se muestran moderadamente a favor de las FFAA: el nivel de acuerdo se ubica entre un 74,8% para el rango de 30 a 44 años y un 79,8% para el rango de 60 años y más. Se observa cierta reducción de esta tendencia entre lo más jóvenes, ya que si sumamos los acuerdos fuertes y moderados se llega al 69,0%. La fuerza ideológica vuelve a escena aquí. Paradójicamente, son los ciudadanos que vivieron las consecuencias de la participación de las FFAA en tareas de seguridad interior durante la dictadura militar los que poseen mayor acuerdo con la frase, mientras que, son los jóvenes nacidos en democracia los que presentan mayores reparos frente a un cambio de rol de la institución.

 

 


 

5) Las preferencias políticas y la ambigüedad de las representaciones sobre las Fuerzas Armadas.

Las elecciones políticas son otra variable que nos permite esclarecer el tema que nos ocupa. Si analizamos la evaluación que hacen los ciudadanos del gobierno actual, vemos que entre los oficialistas hay una amplia mayoría que se muestra a favor, pero este porcentaje también es significativo entre los opositores, si bien en una composición relativa diferente. Esto ratifica la idea de que estamos frente a una posición mayoritaria en la ciudadanía, que puede terminar teniendo un significado muy diverso según cuál se la identificación política de los distintos grupos.

En el Gráfico 6 vemos que la distribución de acuerdos y rechazos al interior de los oficialistas se explica por la visión que tienen los ciudadanos de Mauricio Macri: a medida que la percepción de la imagen del presidente se torna positiva, también aumenta la predisposición a ver a las FFAA armadas como un cuerpo capaz de desarrollar un nuevo rol en la sociedad. Por otro lado, entre aquellos que ven de manera negativa al presidente, el porcentaje de apoyo a esta propuesta disminuye, aunque se mantiene mayoritario.

 

 

Cuando hacemos el mismo ejercicio de análisis con la imagen pública de Cristina Kirchner, la relación se invierte: a medida que aumenta la imagen positiva de la ex mandataria, el apoyo a las FFAA decae. Esta tendencia es comprensible si tenemos en cuenta la política de DDHH y memoria que reivindica el kirchnerismo, así como la forma en que concibe ese espacio político las relaciones entre sociedad y fuerzas de seguridad/armadas. Sin embargo, es necesario resaltar que entre aquellos que tienen una imagen muy positiva de CFK, la opinión de que las FFAA han perdido el lugar que deberían tener en nuestra sociedad continúa siendo mayoritaria, alcanzando un 55,4% de los ciudadanos de la Provincia de Buenos Aires. Entre los que ven a CFK de manera moderadamente positiva, ese porcentaje aumenta al 69,2%.

 

 

Si cruzamos ahora la intención de voto con las opiniones respecto de las FFAA podemos precisar y esclarecer lo que venimos analizando. Observemos con detenimiento el cuadro N°2. Si comenzamos el análisis por el nivel de acuerdo con la frase "Las fuerzas armadas han perdido el lugar que deberían tener en nuestra sociedad" (% dentro de la columna), podemos ver que entre los que se manifiestan "muy de acuerdo" la mayoría es votante de Cambiemos, con un 37,2%; en cambio, entre los que se muestran muy en desacuerdo, la mayoría es votante de CFK, con un 52,0%. Esta tendencia se complejiza si empezamos el análisis del cuadro desde el extremo de la intención de voto: en todos los espacios políticos, la mayor parte de los votantes se muestra a favor del regreso de las FFAA a un lugar más importante, sin embargo, ese deseo es más potente entre los votantes de Mauricio Macri (66,1%) y Sergio Massa (60,3%) y menos amplio en los votantes de Florencio Randazzo (47,8%), CFK (38,0%) y el FIT (29,2%).

 

 


 

6) El deseo del retorno de las FFAA y las afinidades ideológicas.

En este apartado vamos a profundizar las respuestas referidas al entramado ideológico que sostiene esta representación colectiva actual sobre las FFAA, analizando los volúmenes relativos de estas posiciones y ensayando alguna hipótesis sobre su significado.

El gráfico N°8 muestra que el discurso que sostiene la necesidad de suprimir ciertas políticas redistributivas es afín al apoyo a las FFAA. Entre las personas que afirman de manera enfática que el Estado debería dejar de otorgar programas de asistencia a la ciudadanía, el 48,0% está muy de acuerdo con la idea de que las FFAA han perdido el lugar que deberían tener en la sociedad, y otro 26,4% manifiesta un acuerdo más moderado. Entre los dos grupos llegan al 74,4% de acuerdo con la frase. En la medida en que el espectro ideológico se acerca a la aprobación del carácter redistributivo del Estado, se diluye el imaginario de un espacio social perdido por las FFAA que sería necesario para garantizar la seguridad. Entre los que están muy de acuerdo con políticas sociales como la AUH y otras transferencias sociales estatales, apenas un 13,3% se manifiesta muy de acuerdo con la necesidad de restablecer un lugar para las FFAA, y otro 14,1% manifiesta un acuerdo más leve.

 

 

Este primer acercamiento a un cruce de variables donde sólo tomamos las posiciones ideológicas en juego demuestra que bajo este aspecto las opiniones están más polarizadas, mientras que en los clivajes políticos esas diferencias son más tenues. A pesar de que podamos encontrar diferencias entre los espacios políticos, las raíces de esos sentimientos diferenciados son más apreciables en las articulaciones ideológicas. Esto se pone en evidencia cuando vemos lo que sucede con las opiniones antisindicales. Los reclamos por reapertura de paritarias, las protestas sociales o las marchas, como manifestaciones políticas en el espacio público, suelen ser denostadas por amplios sectores de la sociedad, argumentando que cercenan el derecho a libre circulación. Detrás de esas expresiones hay un deseo de orden, una forma de limitar la libertad política de otros grupos sociales. Las personas que acuerdan con estas ideas suelen estar de acuerdo también con un nuevo papel, más activo, para las FFAA. Entre los que sostienen un anti-sindicalismo, con opiniones anti-protestas, el 66,5% dice estar a favor de un nuevo papel para las FFAA, con un acuerdo moderado del 22,9% y uno enérgico del 43,6%. En el otro extremo, las personas que no acuerdan con los enunciados anti sindicales o anti protesta rechazan la idea del cambio de lugar de las FFAA. Apenas un 18,8% aprueba un nuevo rol para las FFAA, con un 15,7% de apoyo fuerte y un 3,1% de apoyo moderado.

 

 

Otra manera de analizar la discusión sobre las FFAA es pasarla por el tamiz del punitivismo social. Con esto, nos referimos a la demanda de castigo o mano dura que hemos visto crecer a lo largo de los últimos años, y que se hace evidente cuando se consiente o se promueve que las fuerzas de seguridad quiebren normas y protocolos de intervención. Este tipo de posicionamientos tiene como argumento principal la lucha contra la inseguridad, el narcotráfico y el terrorismo; pero en los hechos, termina por avalar casos de uso desmedido de la violencia por parte de las fuerzas de seguridad en la represión de las protestas sociales. De hecho, entre las personas que aceptan que los miembros de las fuerzas rompan reglas para solucionar problema de inseguridad, un abrumador 87,2% se muestra a favor de las FFAA. Dentro de ese porcentaje, quienes están muy de acuerdo son el 69,5%, mientras que un 17,7% dice estar de acuerdo. En contraposición, el sector de los que no aceptan que las fuerzas de seguridad rompan protocolos, sector al que podríamos llamar legalistas, se muestra más reticente a volver a otorgarle poder a las FFAA.

 

 


 

7) Bolsonaro en los laberintos ideológicos de la Argentina.

Si deseamos trazar un paralelismo con el fenómeno Bolsonaro en la Argentina, resulta evidente a partir de lo analizado hasta aquí que el espacio político Cambiemos es el más próximo a la estrategia de Bolsonaro, en los términos específicos del análisis de su inscripción en el campo de la opinión pública. Cambiemos es el espacio político que ha logrado contener, profundizar y articular la representación de las posiciones más extremas dentro de la constelación ideológica que llevó a Bolsonaro a la presidencia. De hecho, hemos mostrado que su discurso político se vuelve más eficaz cuando pisa el terreno en el que se articulan los niveles más altos de rechazo a los programas sociales, los anhelos más intensos para un nuevo rol de las FFAA, con los niveles más altos de autoritarismo social e individualismo exclusivista.

Ahora bien, como el dispositivo político Cambiemos siempre corre el riesgo de quedar aislado en ese potente cuadrante del campo político-ideológico, hasta aquí su estrategia en alianza con determinados sectores del periodismo ha consistido en intentar borrar con la otra cara de su discurso político lo que construye con la mano que efectivamente dirige su orquesta.

 

Artista: el marian

 

Una vez trazada la analogía, hay que aclarar una confusión que surge en este punto cuando se analiza el “fenómeno Bolsonaro” en la Argentina. Nosotros no estamos afirmando aquí una identidad abstracta entre Macri y Bolsonaro, sino que estamos estableciendo una semejanza en las estrategias de politización del electorado por parte de Macri y Bolsonaro, que luego se aplica a los diferentes campos político-ideológicos de cada uno de los países.

Para entender esta especificidad del análisis recordemos la afirmación de Patricia Bullrich aparecida en la edición dominical del diario La Nación en la que afirmaba: “Nuestra política de seguridad y de inmigración es previa a Bolsonaro”. Con esta declaración la ministra de seguridad de Cambiemos demostraba que tenían muy claro cuál era su electorado y a quiénes estaba dirigido el discurso que crea el modo en el que aparecen y son representadas las políticas públicas de seguridad del actual gobierno, mucho antes de que apareciera en escena Bolsonaro.

 

 

Lo que Bullrich reconoce claramente es que Cambiemos se ha dedicado a politizar el mismo cuadrante del campo político-ideológico que hoy está politizando Bolsonaro en Brasil, con temas semejantes y estrategias discursivas parecidas. Esto no borra las diferencias históricas, institucionales, del campo político, etc., pero aclara el punto en discusión sobre qué espacio político ha desarrollado con éxito relativo una estrategia político-ideológica análoga a la de Bolsonaro en la Argentina. Un ejemplo cabal de esta cuestión se produjo a fines de 2017 con el caso conocido como “Chocobar”, donde un agente de la policía local asesinó por la espalda a una persona que había cometido un robo. Con posterioridad a este hecho se produce la verdadera construcción del discurso político de Cambiemos: el presidente y la ministra de seguridad lo reciben en la casa de gobierno y defienden su accionar y lo que este representa dentro del debate público.

 


 

8) Imaginando culpables: crisis neoliberal y fantasías del orden.

    En Argentina la cuestión de la “seguridad/inseguridad” se instala en la agenda política, mediática y social en la década de 1990 junto al proceso de consolidación neoliberal, el cual implicó reconfigurar sustantivamente las relaciones entre el Estado y la sociedad en privilegio del mercado como regulador excluyente de las relaciones sociales. La oferta que garantiza “dar solución al problema de la inseguridad” conforma así la promesa de volver a organizar por la vía represiva lo que el neoliberalismo desorganizaba por la vía económica.

Agreguemos en nuestro análisis el otro gran tema de la "nueva derecha", la cuestión de los migrantes en la coyuntura actual. Circularmente aparecen en la discusión pública dirigentes que azuzan el miedo al otro, colocando como culpables de todos los males, como sujeto imaginario de odio a la cuestión migratoria. Argentina presenta para esta cuestión dos tradiciones bien marcadas. Si por un lado se exalta la cultura política nacional que resalta las bondades de los migrantes que colaboraron en la construcción de la sociedad civil y el Estado, suele olvidarse su lado oscuro. Fue también en la Argentina donde se sancionaron las leyes conocidas como la “Santísima Trinidad”: la Ley de Defensa social, la Ley de Residencia y la Ley del Patronato, como respuesta represiva a la cuestión social de la época: los inmigrantes. En los discursos políticos contemporáneos aparecen reflejados ambos lados de esta tradición.

 

Artista: el marian

 

Los últimos estudios que vamos a analizar para finalizar nuestro informe, fueron realizados en dos distritos del conurbano bonaerense en junio y noviembre de este año. En principio, presentaremos un cuadro que muestra la combinación entre preferencias políticas de los ciudadanos y su posicionamiento frente a la cuestión migratoria vinculándolo directamente con el tema securitario: “El estado debería controlar más y mejor a los inmigrantes, son los que más delitos cometen”.

 

 

Los porcentajes de la tabla presentada evidencian lo que planteamos anteriormente en relación a las opciones políticas de las posiciones más autoritarias. Son los que tienen como preferencia electoral a Mauricio Macri, los que mayormente sostienen un grado intenso de acuerdo con la frase xenófoba, seguido por la opción de Sergio Massa. Entre los votantes de Macri, quienes están “Muy de Acuerdo” y “De acuerdo” con la frase suman un 75.7%. En oposición al mismo, entre quienes tienen una preferencia política por Cristina Kirchner, el rechazo a la frase xenófoba es mayoritario, con un 64,8% de sus electores las opciones “nada de acuerdo” y “poco de acuerdo”.

Para confirmar este resultado, vemos la misma pregunta pero realizada en otra localidad del conurbano, donde los trazos de la misma se mantienen:

 

 

Los trazos que venimos presentando en los análisis de los gráficos anteriores aparecen nuevamente. Los adultos (39,5%) y adultos mayores (46,9%) son los que poseen mayor grado de acuerdo con la frase que propone resolver el tema de la seguridad a través de mayores medidas de control sobre los inmigrantes. Los discursos que aquí estamos midiendo son los que exteriorizan las responsabilidades y buscan culpables fáciles para problemas complejos. El cuadro muestra que quienes tienen mayor predisposición a comprar esos discursos de la culpabilización se pueden diseminar en diferentes sectores de la política nacional como manera sencilla e interesada de explotar el malestar con la crisis económica. Es en la culpabilización del extranjero donde aparece “explicado” el fracaso económico. En oposición, son los jóvenes los que presentan mayor rechazo a esa frase, alcanzando entre “Poco de acuerdo” y “Nada de Acuerdo” un 57,4%.

 

Conclusiones (provisorias)

Lo que constatamos luego de esta primera parte del análisis es que el perfil político-ideológico de Mauricio Macri en la Argentina es muy próximo al de Bolsonaro en Brasil, en los términos precisos en los que se puede observar una misma potenciación y politización del imaginario autoritario pre-existente en cada país. Las diferencias también son evidentes, pero pasan por otros aspectos de las identidades políticas y exigen consideraciones más amplias sobre el resto del campo político y el marco institucional. Sin embargo, la diferencia más importante es la siguiente: la fuerza política del presidente Macri hace ya tres años que ejerce el gobierno del país. Esto significa que la movilización de los prejuicios autoritarios que pudo ponerse de manifiesto en intervenciones variadas (persecución de vendedores senegaleses, presos políticos, “Doctrina-Chocobar”, represión en el espacio público, etc.) en su gestión de gobierno, ahora debe enfrentarse al examen de sus resultados en las otras áreas. En este sentido, cuando uno analiza la inserción en el campo de la opinión pública, lo que encuentra no son diferencias abismales entre Macri y Bolsonaro. En el caso de Macri, se trata de un mismo perfil ideológico. Lo que habría que afirmar en todo caso es que Macri es hoy un Bolsonaro con la pólvora humedecida por sus propios errores en la gestión del Estado, fundamentalmente en el área económica. En este sentido, cuando afirmamos que en la Argentina la estrategia Bolsonaro llegó hace rato nos referimos también a esto. Aquí esa estrategia, lejos de aparecer como un rayo novedoso que irrumpe en el horizonte, se trata más bien de una tormenta que ya empezó a mostrar las limitaciones objetivas del lodazal en el que se desarrolla como práctica política. 

En la segunda parte de este informe analizaremos de qué modo se intensificaron entre los simpatizantes de Cambiemos estas tendencias político-ideológicas.

 


 

RESUMEN METODOLÓGICO

 

Para realizar este informe utilizamos fuentes de datos cuantitativos producidos por diversas instituciones.

 

La encuesta AmericasBarometer realizada por la Universidad Vanderbilt  (Nashville, Tennessee), que abarcó la totalidad de la Argentina, durante  marzo y mayo de 2017, con un total de 1528 casos. Para mayor información, visitar el sitio: 

https://www.vanderbilt.edu/lapop/argentina/Argentina_AmericasBarometer_Tech_Info_2016_17_W_092217.pdf

 

La encuesta realizada por el Grupo de estudios críticos sobre ideologías y democracia (GECID-IIGG), que abarcó la provincia de Buenos Aires, durante la última semana de mayo de 2018, con un total de 1800 encuestas (IVR). En función del tamaño,  los errores muestrales correspondientes son de +/- 2,3%  para el total de la Provincia de Buenos Aires.

 

La encuesta realizada por la consultora Demosgrafía, que abarcó dos municipios del conurbano bonaerense durante la primera semana de octubre de 2018, con un total de 1200 casos. En función del tamaño, el error muestra es de +/- 2,3%.

 

 

 

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