Nota de Coyuntura: " Privilegio de pocos con fondos públicos de todos" - Natalia Stoppani

26/10/2012

El 10 de octubre el Ministerio de Modernización envió a los empleados del Gobierno de la Ciudad suscriptos a la tarjeta "BA con Vos", un mail en el que se comunican descuentos del 20% en carreras de grado, posgrado y cursos de idiomas en la Universidad Argentina de la Empresa – UADE. Este descuento se otorgaría a quienes posean la tarjeta “B.A. Con Vos”, programa de “beneficios” para trabajadores dependientes de la Ciudad de Buenos Aires.

Este “beneficio” trae a la memoria la medida tomada a comienzo de la gestión macrista

por medio de la cual se privilegiaban las residencias de medicina de los universitarios provenientes de instituciones privadas en hospitales públicos, en lugar de priorizar los lugares disponibles para aquellos que provienen de la Universidad de Buenos Aires, por ejemplo o de otras universidades públicas. Asimismo, también recuerda al incremento progresivo y sostenido de subsidios a las escuelas privadas en desmedro de la inversión en educación pública, mientras se caen las promesas incumplidas del PRO respecto a las construcciones de escuelas públicas para que pueda acceder absolutamente toda la población. Cabe destacar que en 2012 fueron presupuestados 1.332.869.952 pesos para la educación privada, es decir, tres veces más que lo presupuestado en 2008 (482.907.763).

El Gobierno de la Ciudad decide beneficiar una universidad privada cuyas carreras de grados tienen un costo aproximado de entre $845 y $2279 pesos por mes a través de los descuentos antes mencionados. Se trata no sólo de que el Estado ofrezca descuentos como si se tratase de una empresa o un comercio, sino que consiste en un beneficio para el acceso a una universidad privada: ¿Acaso esto es priorizar la educación pública?, ¿Esta es la forma en que el Estado debe promover la educación superior?

Reflexionar sobre la política del PRO desde una mirada integral es imprescindible para poder desmenuzar los verdaderos intereses que se juegan detrás de cada paso dado y poder identificar a qué proyecto político representan. Poder entender la política en forma integral vale para aquellos que pensamos que la política es indivisible de la economía y de la educación, la salud, la vivienda, el trabajo y todas las condiciones de vida materiales necesarias para una vida digna. Ello supone por un lado, asumir la garantía, por parte del Estado, de todos los derechos de cada una de las personas que habitan la ciudad y por ende, las distintas obligaciones que el Estado debe cumplir con toda la población. Por el otro, conlleva también el poder puntualizar el análisis en aquellas políticas que profundizan la desigualdad, la pobreza y la exclusión y que generan mayor distancia entre quienes más tienen y quiénes menos tienen, con el fin de poder evaluar cuáles son los verdaderos destinatarios de las políticas públicas. Entender para quiénes se gobierna es también dilucidar a qué proyecto político se quiere beneficiar.

La no escucha a los estudiantes secundarios que hace casi un mes sostienen tomas ejemplificadoras de sus edificios escolares en la Ciudad, la decisión a espaldas de la comunidad educativa por el cierre y fusión de cursos, la no construcción de escuelas en la zona sur, la quita de viandas para el programa Puentes Escolares, la subejecución presupuestaria en materia de infraestructura, el aumento en el subsidio a las escuelas privadas de un año a otro y el descuento por días de paro a los docentes, son algunas de las políticas educativas sobre las que vale la pena analizar y diagnosticar la clara concepción de la educación como un servicio y no como un derecho. Si es un servicio, se compra y se vende como una mercancía más y si hablamos de derecho, es porque debe haber un Estado que garantice su cumplimiento y asegurar las condiciones para que ello suceda. A diferencia de un servicio,al que sólo accede quién puede comprarlo, un derecho, le pertenece a toda persona por el simple hecho de ser persona y es de alcance universal, es decir, para todos y todas, no puede constituirse en un beneficio para algunos.

Si a las políticas mencionadas se le suman la emergencia habitacional que impacta sobre los que menos tienen, la falta de insumos en los Centros de Salud y Acción Comunitaria de la zona sur de la Ciudad, el "operativo frío" que entrega frazadas a las personas en situación de calle y los despidos de los trabajadores del programa BAP que atiende a quienes estén en riesgo social o con derechos vulnerados, se puede reflexionar que los últimos destinatarios de gestión del PRO en vivienda, salud y desarrollo social son, también, los sectores populares.

Los hechos dan cuenta de un gobierno que toma a la Ciudad como una empresa que mide costos y beneficios: mercantiliza el acceso a la educación al promover las instituciones privadas, privatiza el derecho a la salud al vaciarlo de insumos y de personal, se reserva el derecho de admisión al no querer que habitantes del conurbano accedan a los hospitales públicos y convierte lo cultural en turismo ofreciendo descuentos en restaurantes, exposiciones y bares. Los descuentos ofrecidos para cursar carreras de grado y posgrado en la universidad mencionada ponen sobre la mesa cómo la gestión del PRO en la Ciudad sigue privilegiando lo privado por sobre lo público y gobernando para pocos en lugar de para todos. Un gobierno así, se posiciona en contra de la educación pública.

Natalia Stoppani

Observatorio de Política Educativa

Compartir en

Añadir nuevo comentario

Image CAPTCHA