Nota de coyuntura: "Pedagogía del autoritarismo" - Natalia Stoppani

01/10/2013

En diciembre del 2007 asumió como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, designando como su Ministro de Educación a Mariano Narodowski.

En marzo del 2008 el Ministro mencionado emitió el memorando 494.822-DGEGE-2008 por medio del cual se prohibía a los docentes hacer declaraciones en los medios de comunicación.

Durante el 2008 estudiantes secundarios de la Ciudad tomaron diversos establecimientos educativos en reclamo de becas estudiantiles, lo cual culminó en noviembre del mismo año con la sanción de la Legislatura Porteña de una ley de becas. Ante este conflicto, Narodowski emitió una solicitada en los principales diarios en la que afirmaba que “la escuela exige rigor, seriedad y diálogo” y que “Aun cuando no nos pongamos de acuerdo, en la escuela debemos reflexionar con seriedad y rigor. Las decisiones participativas traen consigo consecuencias y asumirlas implican responsabilidades individuales y colectivas”. En septiembre del 2008, el Ministro solicitó a directivos de las escuelas tomadas, la confección de listas negras con los nombres y apellidos de los estudiantes que hubiesen participado de las tomas de los establecimientos educativos.

En febrero del 2009, Narodowski y la entonces Ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal,  fueron multados con el pago de 50 pesos por día ante la falta de vacantes en el nivel inicial.

En mayo, el Jefe de Gobierno tildó de vagos a los docentes por haber ejercido su derecho a huelga y amenazó con descontar los días de paro. Por ese entonces afirmó: "El que no trabaja no puede cobrar. Hay mucha gente que se cree que tiene derecho a cobrar un sueldo por no hacer nada" .

En octubre, Narodowski reconoció la contratación del espía Ciro James y fue acusado de escuchas ilegales, motivo por el cual fue procesado.

En noviembre, el gobierno porteño intentó instalar en el predio de Puerto Pibes, donde funciona la escuela Indira Gandhi, un muro para ubicar allí oficinas de la Policía Metropolitana. La justicia ordenó, luego de múltiples reclamos de la comunidad educativa y de diversos legisladores, el freno a tal construcción.

En diciembre asumió como Ministro de Educación Abel Posse. Su gestión duró tan sólo doce días, tras el reclamo de docentes, estudiantes, sindicatos y organismos de derechos humanos por las declaraciones públicas de Posse haciendo apología de la última dictadura cívico militar y por haber sido embajador durante el período dictatorial mencionado. Tras su renuncia asumió el actual Ministro, Esteban Bullrich.

En abril del 2010 el Gobierno porteño censuró la edición impresa de un material escrito por los trabajadores del área de currícula del Ministerio de Educación por ser tildado de “gramsciano”.

En agosto se volvieron a suceder numerosas tomas en reclamos del presupuesto educativo y sobre todo, para denunciar el estado crítico de la educación pública en la Ciudad. En respuesta a ello, el Ministro de Educación emitió el memorándum 912750/DGEGE/2010 pidiendo datos de quienes hubiesen permanecido en las escuelas durante las tomas para luego remitir la información a la policía.

En el 2011 el conflicto por las Juntas de Clasificación docente implicó la movilización de miles de docentes a quienes se volvió a amenazar con el descuento por días de paro, muchos de los cuales se consumaron meses después en los recibos virtuales que los docentes pueden consultar cada vez que perciben su salario.

En marzo del 2012 la cartera educativa emitió la disposición N° 15/2012 por medio de la cual se estipulaba el cierre de más de doscientos grados y cursos de las escuelas públicas de la Ciudad. Nuevamente, denuncias por posibles cierres sin argumentos válidos y la movilización de toda la comunidad educativa posibilitó el retroceso parcial de la medida.

En abril les fueron quitadas las viandas a quienes participaban del programa Puentes Escolares, las cuáles debieron ser restituidas por orden judicial tras el reclamo popular.

En agosto, Bullrich separó de su caro a cinco maestros, directivos y un auxiliar de una escuela porteña tras haber aparecido en un video filmado dentro de la escuela haber mostrado “una  representación disvaliosa del Sr. Jefe de Gobierno y del suscripto”.

Asimismo y también en el 2012, el Ministro de Educación envió a diversas escuelas de la Ciudad, un cuestionario del Ministerio de Seguridad donde se les preguntaba a los estudiantes, cuestiones como si alguna vez habían robado y hecho daño a los autos de los docentes. Y para no ser menos que sus predecesores, Bullrich lanzó una línea telefónica para que padres y madres denuncien prácticas de intromisión política en las escuelas.

Las medidas enumeradas no hacen más que mostrar rasgos autoritarios y conservadores de todas las gestiones educativas del presente gobierno y del propio Jefe político de la Ciudad. Persecución a los trabajadores de la educación y al movimiento estudiantil parece ser la norma de cada medida que deciden llevar a cabo.

Ahora estamos viviendo momentos de tomas en diversas escuelas de nuestra Ciudad en reclamo por la aplicación progresiva e irreversible de una nueva versión de la escuela secundaria PRO en la que, entre muchas otras cuestiones, pretende quitas las horas de enseñanza de historia y geografía y poner en peligro modalidades históricas e importantes de los diferentes bachilleratos. Reforma de la secundaria que, hasta ahora, sólo se lleva adelante con una serie de jornadas institucionales en las que los docentes deben opinar sobre documentos entregados sin demasiada antelación, sin la participación de los estudiantes de los terciarios e institutos de formación docente de la Ciudad y con la “elección voluntaria” de algunas escuelas que funcionarían como escuelas pilotos de la NES a cambio de mejoras edilicias, por ejemplo.

Las tomas llevadas adelante por estudiantes de la Ciudad fueron tildadas por la Vice Jefa de Gobierno María Eugenia Vidal de ser no conducentes en tanto “la educación pública no se defiende ni con tomas ni con cortes en la calle”. Estas declaraciones de la funcionaria la semana pasada en un matutino de un canal de aire, culminaron con otras en las que afirmaba que las asambleas donde se deciden las tomas deben ser secretas y no inducir a los estudiantes a votar de tal o cual manera. Según ella, el voto secreto en las asambleas estudiantiles es una práctica democrática. Además de desconocer cómo se llevan a cabo las asambleas estudiantiles, la funcionaria y el Ministro porteño consideran innecesarias las medidas tomadas por los estudiantes. Estas opiniones se basan en el comunicado del gobierno porteño hace unas semanas en donde se advertía sobre posibles tomas, se afirmaba que  las tomas no son una forma válida de expresión y que además son perjudiciales porque disminuyen la matrícula de los años siguientes.

En estos argumentos y en la política concreta que todos los días lleva a cabo esta gestión, la participación se reduce a  meras opiniones y consultas sin la información necesaria, a la vez que se  la asocia con formas de expresión en las que no se ponga en juego el “normal” funcionamiento del dictado de clases. La participación, entonces, no es plena sino condicionada por un gobierno que no acepta las formas de lucha y resistencia que la comunidad educativa está dispuesta a dar en defensa de la escuela pública. Para que la participación no sea un simple lema y sea efectiva, se necesitan canales de diálogo y discusión, pero también de decisión en la que todos los actores involucrados puedan ser parte de igual manera; se requiere concebir a los estudiantes como sujetos de derecho; se requiere de información entregada con tiempo y con plazos que permitan el verdadero debate colectivo; se requiere de la enseñanza acerca de cómo participar y cómo poder desarrollar argumentos que no se reduzcan a opiniones sin contenido.

A la pedagogía del autoritarismo, le respondemos con la pedagogía de la resistencia y la construcción por una escuela pública que forme sujetos con pensamiento crítico. A la pedagogía del cinismo le contestamos con participación genuina y espacios de base donde el debate sea real y donde podamos participar en igualdad de condiciones. A la pedagogía de la calidad neoliberal, le respondemos con pedagogías para la emancipación. Las tomas a las escuelas por reclamos genuinos y fundamentales, los paros de los maestros por malas condiciones de trabajo, las jornadas de reflexión entre maestros y profesores, los proyectos de legislación presentados por sindicatos y agrupaciones estudiantiles, los abrazos a las escuelas por parte de las familias, las movilizaciones en las calles y los debates en las aulas son algunas de las maneras en las que maestros y estudiantes defendemos la escuela pública.

Natalia Stoppani

Observatorio de Políticas Educativas

Compartir en

Añadir nuevo comentario

Image CAPTCHA