El Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini en la marcha del 24 de Marzo

21/03/2013

El pueblo argentino se apresta a rememorar un aniversario más del fatídico golpe de Estado que entronizó a la más sangrienta dictadura de nuestra historia. Organizaciones sociales, espacios culturales, partidos políticos del campo popular acudirán, encabezados por los organismos de DDHH, a las plazas de todas las localidades del país para repudiar masivamente aquél hecho, fresco aún en nuestra memoria. Nuestro Centro Cultural, fiel a su trayectoria y coherente con su origen, se suma a esta convocatoria e invita a sus integrantes y allegados a acompañar la marcha que se llevará a cabo el próximo domingo.

A partir de 1976, las FFAA toman totalmente el poder del Estado y usan toda su fuerza en plan de disciplinar de manera extendida una sociedad que día a día alcanzaba nuevos niveles de conciencia histórica y se planteaba objetivos cada vez más profundos en la transformación de las envejecidas estructuras de un sistema basado en la explotación de las mayorías para el privilegio de unos pocos. Como continuidad a una nefasta tarea comenzada tiempo antes por la autodenominada Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), que ya venía sembrando de crímenes las calles de nuestra Patria, el poder militar se concentró en perseguir, detener, secuestrar, asesinar y desaparecer a los referentes de todos los espacios que ellos consideraban enemigos. Su furia represiva llegó hasta las fracciones más amplias de la población, atacando sin piedad a grupos y personas que ellos suponían vinculados a la resistencia activa y militante. El pueblo argentino en su conjunto fue su víctima.

Este ariete antipopular y antihumano no estuvo solo en la faena, contó con el apoyo de espacios ponderados de la sociedad argentina: empresarios, dirigentes civiles e instituciones de histórico arraigo; expresiones todas ellas de las clases dominantes que, ante la creciente movilización popular, vieron peligrar sus espurios intereses. Hoy, las denuncias contra los cómplices civiles, la pasividad de la cúpula eclesial y las estructuras patronales del campo muestran facetas todavía no resueltas de aquellos dramáticos días. Los juicios en desarrollo y las condenas logradas contra los genocidas alivian en algo ese desgarramiento pero hay mucho que hacer todavía en el campo de las reparaciones. No se pudo torcer el espíritu de cuerpo de las fuerzas represivas, destacándose las altisonantes declaraciones de sus más altos responsables, desafiando a la justicia, al dolor de los familiares, a la dignidad de los organismos de DDHH, y a la memoria de los caídos y desaparecidos. De allí la necesidad de mantener viva esa memoria, saliendo a las calles para reafirmarla e incorporando a las nuevas generaciones para que sea patrimonio de la historia cultural argentina.

Por decisión política del gobierno surgido en 2003, y continuada hoy, se estableció una línea de trabajo que ha tenido positivos resultados; se ha logrado –con tenacidad y paciencia– que la horadada burocracia judicial moviese en algo sus estructuras y asumiera, con algunos fallos memorables, su papel de reparador civilizado, mostrando en juicios públicos las terribles decisiones mortíferas de un conjunto de sujetos que creyeron gozar de impunidad eterna. Por otro lado, contamos con el gran ejemplo de víctimas y familiares: más allá de las humillaciones recibidas en sus cuerpos o el de sus seres queridos, no hubo ningún intento de justicia por mano propia, lo cual muestra una capacidad inmensa de humanismo, agigantando un crédito ético para exigir justicia a la Justicia y verdad a la Historia.

Somos parte de una batalla cultural –definida por nuestro fundador Floreal Gorini como la batalla más importante de todas, conscientes de que esa lucha la encarnan los cuerpos: sobre ellos se abatió la violación, la tortura, el asesinato, la desaparición y el encierro, y desde ellos se reconstruye hoy la trama histórica que el poder dominante pretendió cortar para siempre. Con la presencia colectiva expresamos que no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos con los genocidas.

La defensa de la libertad creativa, del debate franco y honesto, de la participación popular, son preceptos indivisibles de la acción cultural. El compromiso político, pensando a la política como la más alta expresión de la actividad social, la pluralidad y el reconocimiento de un otro, es el piso necesario para construir en el campo de las letras, las artes y las ciencias sociales, ejes de la tarea asumida por nuestro Centro Cultural. En estos tiempos de integración latinoamericana, de reencuentro con nuestra identidad regional y originaria, es una obligación moral y una clara definición política manifestar con entusiasmo, pacíficamente y con firmeza nuestro compromiso con la sana memoria. Para que nadie olvide lo que pasó hace 37 años, para que nunca vuelva a suceder, porque nos atañe, marchemos el 24 de marzo para decir ¡Presentes!

Buenos Aires, Marzo de 2013


Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini"
Av. Corrientes 1543, 5º piso
C1042AAB - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Tel:  [54 11] 5077-8000

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