Homenajes a Floreal Gorini

18/11/2014


La sala Solidaridad del CCC fue escenario de dos actos que repasaron su trayectoria sindical y política. Dirigentes, amigos, artistas e intelectuales destacaron la riqueza de un legado valioso y actual.

Floreal Gorini fue un hacedor de sueños, por eso hoy nosotros estamos acá, en el Centro Cultural». Con estas palabras, el presidente del Banco Credicoop y dirigente cooperativo Carlos Heller recordó la figura de uno de los dirigentes más emblemáticos del movimiento nucleado en el IMFC, durante el homenaje realizado en la Sala Solidaridad a 10 años de su fallecimiento.

Presentado por Edgardo Form, gerente general del  IMFC; y acompañado en la mesa por el director del CCC, Juan Carlos Junio, y el presidente del IMFC, Rubén Cédola, Heller recordó además tramos emblemáticos de algunos discursos de Gorini, como el brindado en el año 2002, cuando el CCC inauguró su edificio de la avenida Corrientes. «El pueblo debe buscar la solución a través de su unidad y a través de su participación. No puede ser espectador de la vida. No puede ir del trabajo a la casa y con eso estar cumplido. No puede ver su vida a través del televisor. Debe sentir que tiene que ir a la Plaza, que tiene que ir al comité político, que tiene que ocupar un lugar activo en la sociedad. Eso es el proyecto cultural del Instituto», señalaba Floreal en esa ocasión.

Entre los presentes en el acto estuvieron, por el IMFC, Raúl Guelman, vicepresidente primero; Leticia Sosa, secretaria; y Liliana Carpenzano, adscripta a la gerencia. Por el CCC, en tanto, participaron Horacio López, subdirector; y Juano Villafañe, director artístico, además de investigadores y miembros de los departamentos del Centro Cultural. Por Idelcoop, en tanto, estuvieron presentes Pablo Imen, su director; y Gabriela Buffa; y por el Banco Credicoop, Gerardo Galmés, gerente general; y Melchor Cortés, secretario del consejo de administración. También participaron del acto Rubén Vázquez, presidente de Cabal; y Ulises Gorini, hijo de Floreal y director de Acción, entre otros dirigentes.
En este marco, Heller recordó que antes de su desaparición física, Gorini estaba «pleno, lúcido como siempre, soñador, planificando, discutiendo estrategias. Era una suerte de manual de sabiduría política, de conocimiento. Hasta el último momento seguía con la llama prendida de su compromiso militante revolucionario, transformador, y con la convicción de la construcción de la gran fuerza política, que era el sueño que él tenía».

Form, quien condujo el acto, destacó dos de las adhesiones recibidas: la de la periodista Stella Calloni y la de la Asociación para la Unidad de Nuestra América (AUNA); entidad que estuvo representada por la escritora Ana María Ramb, secretaria de dicha institución.

«Los cuatro integrantes de esta mesa tenemos por lo menos dos denominadores comunes, primero, por supuesto, es nuestro profundo afecto hacia la figura y el ejemplo de Floreal Gorini, pero fundamentalmente los cuatro que estamos aquí somos discípulos de Floreal. De manera que más allá de los cargos, más allá de las responsabilidades políticas, sociales, institucionales, tenemos el honor de haber recibido las enseñanzas, el ejemplo, por supuesto, de quien para nosotros es una referencia ineludible», afirmó el gerente general del IMFC.
Cédola, en tanto, recordó a Floreal Gorini como «un hombre excepcional, contemplativo, benévolo, humano, firme en sus convicciones. Siempre tenía una palabra de apoyo, una palabra de aliento». Para concluir su intervención, retomó una frase de Heller sobre Gorini: «Tenía el equilibrio imprescindible para volar sin dejar de ser realista. Y una modestia muy sana. Él sabía escuchar, sabía interpretar los pensamientos de los demás y después buscaba la conciliación».

Junio, por su parte, luego de recordar su acercamiento al movimiento solidario y el apoyo de Floreal en esos momentos, se refirió al grupo de dirigentes que fundó el Instituto Movilizador: «Esa gente supo detectar la necesidad de ir hacia los sectores medios, no solo por razones políticas, comprendieron que había un espacio reivindicativo que era el tema del crédito frente a la actitud absolutamente insensible, de negación total, de los bancos hacia los pequeños comerciantes». Sobre ese momento de inicio y auge de las cooperativas de crédito, el dirigente destacó: «Esto tampoco fue solamente fruto del quehacer de un hombre -muy inteligente, muy culto, un hombre que ya venía con una experiencia sindical y política- sino de una metodología de análisis producto de una gran maduración en la ideología política, en la filosofía política que él manejaba. Y lo hacía, por otra parte, con una enorme inteligencia, con una gran perspectiva y flexibilidad. Entonces le permitía percibir de la realidad, sacarle  todo el jugo que se podía y ver más lejos de lo que solemos ver los otros».

Luego, el dirigente habló de los reveses que sufrió el movimiento cooperativo en las dictaduras del 1966 y el 1976. En este punto, Junio destacó que Gorini «era un hombre de temple notable en la derrota y en el triunfo, porque se suele decir que a los hombres se los ve en la derrota, pero también Floreal era un hombre de gran audacia para capitalizar los momentos favorables de la sociedad, de la política y de las ideas». Por último, se refirió al concepto de cooperativismo transformador que Floreal difundió desde su militancia social y política: «Yo creo que Floreal, desde los inicios, tuvo una prédica de enorme firmeza y consecuencia en sostener nuestro modelo cooperativo. En sostener esto de que nosotros estamos con un cooperativismo heredado de los socialistas utópicos».

Palabra de artista


Los departamentos artísticos del Centro Cultural organizaron, también en la sala Solidaridad, un acto del que participaron trabajadores de la cultura y referentes del ámbito teatral, literario y musical. El mismo se inició con las palabras de Juano Villafañe, Juan Carlos Junio, el director teatral Hugo Urquijo y la actriz Leonor Manso. Villafañe recordó que hace más de 15 años Gorini convocó a un grupo de artistas, escritores e intelectuales para comenzar a debatir cómo debería ser un centro de las artes, las letras y las ciencias sociales, que terminó materializándose en el edificio de Corrientes 1543. «Este edificio se construyó durante el año 2001, un año muy particular. Mientras muchas cosas se destruían en este país, este edificio se construía», afirmó Villafañe. A la par, destacó que Gorini «estaba totalmente convencido de que la crisis contemporánea, la crisis de época, además de ser una crisis social, política y económica, era fundamentalmente cultural. Entonces, en su trabajo, en su accionar político, él estuvo siempre muy preocupado por atender justamente esta idea de la batalla cultural».

Por otra parte, recordó que la elaboración de ideas se unió a la producción, «a un trabajo de programación cultural y artística junto con la labor de las investigaciones que contribuyen a la construcción del pensamiento crítico». «Nos propusimos abordar también la problemática de las ciencias del arte y las ciencias de la cultura, y relacionarnos con los temas profundos de nuestra América, con las relaciones que nos vinculaban con las transformaciones que se están realizando en los países latinoamericanos. Hoy estamos continuando con este proyecto de Floreal Gorini, trabajo que hemos desplegado junto a él y que hoy seguimos realizando». Villafañe repasó además las adhesiones al acto, entre las que estuvieron las de la Sociedad Argentina de Escritores, la Embajada del Ecuador, el Frente de Artistas y Trabajadores de la Cultura, y el Ministerio de Cultura de la Nación. Participaron de la organización del acto referentes del CCC y sus departamentos artísticos, entre ellos Jorge Dubatti, Antoaneta Madjarova, Manuel Santos Iñurrieta, Luis Sanjurjo, Natacha Koss, Christian Forteza, Mariano Ugarte, Luciano Zito, Mariela Ruggeri, Walter Alegre y Juan Pablo Pérez.

«La impronta de Floreal Gorini es muy importante -dijo, a su turno, Leonor Manso-. He trabajado acá muchas veces. Siento este espacio como un espacio que también me pertenece. Siento mucho cariño por todas las personas que están aquí, empezando por Juano, por todo el personal. Es un espacio de libertad y por eso lo valoro mucho y agradezco».

Urquijo, en tanto, señaló: «Los que tenemos la posibilidad de trabajar en esta sala sentimos siempre que se trabaja muy cómodamente, que se trabaja muy bien, que el Centro Cultural de la Cooperación pone todo al servicio y de una manera solidaria, de una manera amigable, amable». A la par, señaló: «Yo no lo conocí a Floreal Gorini pero creo hoy que él estaría muy contento de la derrota de la derecha en Brasil y en el Uruguay, y que estaría también muy contento de la recuperación que Argentina ha tenido de la noción de la juventud en relación con la militancia y con la participación activa de la política en una época donde la derecha ha tendido a "la política de la no política"». Para concluir el homenaje se presentaron 22 libros de poesía de la editorial independiente El suri porfiado, momento que fue coordinado por el escritor Vicente Muleiro y el poeta Sergio De Matteo, y que contó con la participación de la actriz Ingrid Pelicori y los poetas Nora Perusin, Edgardo Zuain , Claudia Lorenzetti, Carolina Biscayart, Carlos Aldazábal, Héctor Urruspuru y Silvia Castro. A modo de cierre, Junio manifestó: «Me alegra mucho que estén acá viejos luchadores de la cultura, notables artistas de la cultura nacional y popular, expresiones claras de una visión cultural liberadora, junto con una camada de jóvenes que era el otro atributo decisivo que, decía Floreal, nosotros teníamos que tener». Por último, afirmó: «Teníamos que contribuir, ante la crisis de valores, a generar una nueva camada de jóvenes artistas y de jóvenes intelectuales con un fuerte compromiso con nuestra patria, con nuestros ideales, con nuestra historia y fundamentalmente con las ideas solidarias de nuestro pueblo frente a tanta crisis, precisamente, de ideas». Parte de esa misión comenzó a cumplirse en Corrientes 1543.

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