¿Cómo se legitima la desigualdad? Desigualdades y tipos de justicia distributiva

Desigualdad y tipos de justicia distributiva. Articulaciones político-ideológicas en la Argentina actual

Pablo Villarreal

Introducción

En su discurso de asunción ante el poder legislativo, el presidente Alberto Fernández mencionó en varias oportunidades la idea de justicia social y la constituyó como uno de los pilares que van a marcar el rumbo de su gobierno. En ciertos pasajes clave de su alocución, Fernández sostuvo que intentará erigir un “Estado presente y constructor de justicia social”, que sea solidario con los más postergados en tiempos de crisis y desde el cual se debe incluir empezando “por los últimos para luego llegar a todos”. También señaló que uno de sus principales objetivos será lograr el desarrollo con justicia social, pero comenzando por lo más inmediato: combatir la pobreza y el hambre.

Fue precisamente esa la temática que dominó el último tramo de la campaña electoral en Argentina, luego de que se dieran a conocer nuevos datos oficiales que indicaban un aumento considerable de la pobreza, la indigencia y la desigualdad. Esto avivó las críticas a las promesas incumplidas del macrismo y la brutal transferencia regresiva de los ingresos que llevó adelante: la promesa de pobreza cero terminó en una tasa del 35,3%, (último registro INDEC) que afecta a unos 15,9 millones de argentinos, al tiempo que las medidas económicas que beneficiaron a los sectores de mayor poder adquisitivo terminaron por generar un rebote en la desigualdad, que había tenido una tendencia decreciente durante el kirchnerismo. Esto último vale para Argentina, pero también para la mayor parte de América Latina: durante los primeros años del siglo XX, la tendencia dominante en la región fue de una importante reducción de las desigualdades. Los estudios sobre el tema señalan una combinación de factores que explican esa tendencia, como el aumento de los precios internacionales de la commodities, los cambios en el mercado laboral –tanto por el lado de la oferta como de la demanda–, la aparición de programas de transferencias condicionadas o, en general, la orientación política de los gobiernos.

Sin embargo, es posible abordar el problema del reciente aumento de las desigualdades desde otro ángulo y preguntarnos como se justifica ideológicamente una distribución regresiva del ingreso como la que ha tenido lugar en Argentina durante los últimos años. En este sentido, nos interesa pensar la forma en que se relacionan las identificaciones políticas e ideológicas con respecto a los modos de la justicia distributiva. En especial, nos interesa comprender cuándo surgen con mayor fuerza los posicionamientos anti-distribucionistas que rechazan la intervención del Estado, cómo se relacionan con el punitivismo y el autoritarismo social, y como se han articulado estas posiciones ideológicas con las identificaciones políticas en el proceso electoral argentino. Este informe es un intento por dar respuesta a esas preguntas, señalando que el nuevo plan económico de Alberto Fernández, centrado en fortalecer el mercado interno y apalancar el crecimiento vía mayor distribución de los ingresos y aumento de la capacidad de consumo, deberá lidiar no solo con la escasez de recursos derivada de la persistente restricción externa, el endeudamiento elevado, el escaso margen para el gasto estatal o la resistencia de los grupos sociales de altos ingresos a perder sus privilegios, sino también con un clima cultural en el que los discursos anti-distributivos, anti-estatales, meritocráticos y competitivos constituyen el sentido común de amplios sectores de la sociedad.

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