Tejan sus sueños ...

04/02/2015

Gabriela Mefano inició su experiencia como maestra de grado cubriendo una suplencia en la Escuela Normal Superior N° 5 que, prevista para diez días, se extendió hasta fines del año escolar. Debió entonces despedir a sus alumnos de 7° grado; tarea difícil, sin duda. Qué decirles, cómo decirlo para evitar las expresiones  formales e insustanciales
Gabi lo logró recuperando en su discurso los propósitos formativos que orientaron su trabajo por eso pudo ligar los autores leídos con las experiencias individuales y grupales vividas en la cotidianeidad del aula
Pensamos que sus palabras  evidencian los cambios positivos que se están produciendo en las anquilosadas estructuras escolares

Siempre es difícil encerrar en palabras todo lo que queremos decir…pero vamos a hacer el intento.

Seguramente algunos “grandes artistas del lenguaje” nos prestarán ideas, conceptos y frases. En este caso me cedieron alguna de las suyas Eduardo Galeano, Silvio Rodríguez y Bertolt Brecht.

Hoy les decimos hasta siempre, en este final de camino recorrido…pero antes de soltarles la mano del todo con la convicción de que se llevan un montón de herramientas en sus mochilas, queremos pensar juntos todo lo que ya es parte de ustedes.

Imaginen… si este delantal tuviese muchos bolsillos, sacaría papelitos y en cada uno habría una palabra, una frase, una anécdota para contar; de las tantas que aparecieron durante los siete años que estuvieron con nosotros.

Todas sus maestras y profesores, cada uno a su manera, en este tiempo, intentamos abrir puertas para que exploren, conozcan, prueben, pregunten, erren, acierten…para que básicamente cada uno pueda construir su mirada sobre el mundo.

Nos emocionaron sus primeras lecturas, compartimos sus ojos curiosos enhebrando preguntas y respuestas posibles, sus frustraciones, sus constantes intentos por enfrentar los distintos desafíos. Los vimos, y nos vieron felices, tristes, enojados, intentando de nuevo, apasionados, trabajando con otros.

Todo eso hoy nos constituye. Ni ustedes ni nosotros ya somos los mismos.

Y como no podemos decirles simplemente hasta siempre, queremos darles algunos consejos más: Tejan sus sueños, no hacen falta alas para hacer un sueño…basta con las manos, basta con el pecho, basta con las piernas y con el empeño.

Esfuércense por ser mejores, que no es lo mismo que ser “los mejores”; no se conformen con “salvarse” si eso perjudica al de al lado; háganse cargo de las consecuencias de sus actos; reparen aquello que dañaron, sean “grandes”en todos los sentidos posibles.

Son 51 personas muy especiales, cada uno brilla con luz propia entre todas las demás, y así se nos fueron colando en el alma, aún aquellas veces que nos enojamos con ustedes…

Nunca dejen de decir lo que piensan, porque cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos, o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos, tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que merece ser por los demás celebrada o perdonada.

Les deseamos en este nuevo camino que emprenden un hermoso recorrido, recuerden que nunca un nuevo comienzo es desde cero.Busquen siempre construir junto a otros y recuerden luchar por aquello que creen justo, porque los que luchan toda la vida: son los imprescindibles.

Los queremos mucho y los vamos a extrañar

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