El Búho y la Alondra

El jardín: notas sobre un experimento visual en torno a las (in)justicias espaciales en Argentina

Autor/es: Carlos Masotta, Carlos Salamanca, Paula Lanusse

Edición: Confines y fronteras


En noviembre del 2017, Carlos Masotta, Carlos Salamanca y Paula Lanusse realizaron un tríptico denominado El jardín, en el marco de las Segundas Jornadas sobre Justicia Espacial en Argentina (y América Latina) que se celebraron en el Centro Cultural de la Cooperación. Recuperando la tradición callejera del engrudo y del papel obra, la instalación fue posteriormente montada en un mural del tercer piso de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en noviembre del año pasado. En este texto, escrito a tres manos, los autores hablan de su experimento. Una acción distópica para invocar la utopía.

 

1. Historia de un proceso, por Paula Lanusse

Jardín, define la Real Academia Española, “es un terreno donde se cultivan plantas con fines ornamentales”. Los hay de diferentes tipos y estilos. Jardines residenciales, privados, públicos, de plantas autóctonas o exóticas, cercados, abiertos, en terrazas, verticales. También, están los llamados “botánicos”, jardines que, a la experiencia estética, suman finalidades educativas, científicas, experimentales. De entre todos los jardines, este Jardín se inspira, sin embargo, en otro de gran contenido simbólico: aquel que nos legó el pintor holandés fallecido en la segunda década del siglo dieciséis, al que conocimos como El Bosco. El diálogo con su Jardín de las delicias fue tan constante e intenso durante el proceso de producción de la obra que aquí presentamos como aquel que buscamos mantener con los trabajos de las y los distintos colegas convocados a reflexionar de forma conjunta sobre las potencialidades políticas y los impedimentos ideológicos y materiales que encuentra la idea de “justicia espacial” tanto en la Argentina como en otros países de América Latina.

En una entrevista a ese artista e intelectual tan agudo y multifacético que fue John Berger, se le preguntó cómo era que habiéndose formado en las artes plásticas, y exhibiendo desde joven grandes dotes como dibujante y pintor, terminó dedicado casi de forma total y definitiva a la escritura de ensayos, ficciones, poesías, obras de teatro, guiones. Su respuesta fue que en un mundo más justo, con mayores momentos de bienestar o felicidad, tal vez, se hubiera dedicado de lleno al dibujo o la pintura; pero las urgencias y padecimientos del momento histórico en el que le tocó vivir lo condujeron a buscar en las palabras, y sobre todo en la combinación de formas, distintos lenguajes para producir “más y más focos de resistencia”. En un camino en apariencia inverso –de la palabra a la imagen–, podríamos decir que similares motivos e intenciones nos llevaron a continuar buscando formas de complementar, sumar, agregar al análisis escrito y académico otros lenguajes desde donde reflexionar, denunciar, mostrar y proponer alternativas que hagan frente a la cada vez más dramática dimensión espacial que fue adquiriendo la desigualdad en América Latina.

Nuestra idea inicial fue acompañar los escritos presentados en las Jornadas con fotografías u otras imágenes producidas en el marco de las investigaciones, cuyos avances o resultados serían presentados con posterioridad. Muchas de las imágenes compartidas por nuestros colegas ciertamente aportaban experiencias muy vívidas sobre las injusticias denunciadas en distintos trabajos o importantes indicios para dimensionar la complejidad de los factores intervinientes en su configuración.

Cada nuevo encuentro para programar esta muestra fue antecedido, sin embargo, por acontecimientos tan estremecedores, como la desaparición de Santiago Maldonado, en el marco de la represión de una protesta llevada a cabo por miembros de una organización indígena asentada en un “territorio recuperado”; la renovada amenaza de desalojos masivos frente al vencimiento de una ley de relevamiento territorial indígena que los frenaba; multitudinarias protestas que bloqueaban el acceso a grandes conglomerados urbanos –como la Ciudad de Buenos Aires o La Plata–, movilizadas por organizaciones sociales directamente afectadas por la suba de precios en alimentos y recursos básicos, como el agua, el gas, la luz, los medicamentos. Mientras estos eventos se sucedían o yuxtaponían, imponiéndose como largos temas de conversación y debate en nuestras reuniones, también llegaban a ellas nuestras observaciones de etnógrafos y ciudadanos respecto a cuan “verde” se había puesto la restauración neoliberal en la Argentina. En el trayecto a nuestros encuentros, veíamos mes a mes crecer un jardín por la ciudad; de forma vertical, en grandes negocios, en aeropuertos, bajo autopistas, en instituciones públicas y privadas, guirnaldas de enredaderas verdes, artificiales, que envolvían rejas colocadas en las esquinas de anchas y vistosas avenidas; enormes maceteros con flores ornamentales en callecitas de barrio; otros “colgantes”, en puentes sobre vías del ferrocarril; camiones o camionetas de exclusivos viveros estacionados en la puerta de las plazas cada mañana. Antes había ocurrido el reemplazo de próceres por animales en extinción en los billetes, ahora la atención veterinaria y consulta gratuita con etólogos para nuestras mascotas o animales de estima; y este “verde” creciendo de forma desenfrenada por la ciudad, casi compulsivamente.

Teníamos frente a nosotros demasiados elementos: los trabajos y fotografías de colegas, la diversidad de problemáticas que allí se abordaban –déficit habitacional, extractivismo inmobiliario, integración socio-urbana, políticas de seguridad y segregación, conflictos urbano-ambientales, manejo del agua e inundaciones, judicialización de conflictos urbanos, economía popular y trabajo autogestivo, construcción de memorias subalternas, genocidios, desplazamientos y desterritorializaciones indígenas, migración neo-rural– y una coyuntura política y económica que mostraba aceleradas transformaciones que, si bien remitían a procesos no del todo nuevos, agudizaban conflictos aquí y allá que, aun presentándose como divergentes, revelaban causas profundas, cuyas relaciones se nos volvía imprescindible considerar. A la manera del bricoleur, entonces, echamos mano a todos estos elementos y otros para colocarlos en una nueva estructura que fue dejando atrás la muestra fotográfica para transformarse en El jardín. Un jardín que buscó alejarse críticamente de la función decorativa, para insertarse en las Jornadas a la manera de El Bosco; aunque, claro, en una versión mucho más silvestre.

 

2. Imágenes de un jardín, por Carlos Salamanca

Hoy, aquello que se nos presenta como una realidad real e inexorable, aunque legal y normalizado, muchas veces, no solamente es injusto, sino que también roza el absurdo, lo ilegítimo y lo carente de sentido. Imágenes absurdas en sí mismas, absurdas puestas en relación, absurdas si te pones a pensar. Aquí, algunas instantáneas que sobrevuelan nuestro (El) Jardín para ofrecer (algunas) nuevas lecturas.

 

 

Un repentino, amenazante, hostil y peligroso aluvión zoológico intenta apoderarse de nuestras ciudades, ensuciando, contaminando, afeando nuestras nobles plazas • Pérdida de hábitat amenaza a casi 300 especies silvestres en todo el país • En su proyecto de restauración de la plaza, el gobierno de la Ciudad y consultoras internacionales arbitrarán todos los mecanismos técnicos requeridos para impedir que palomas y cabecitas negras metan sus patas en la fuente principal • Científicos de la Universidad de La Plata indicaron que, de acuerdo con las últimas estimaciones, las inundaciones se agudizarán hasta hacerse permanentes en razón del cambio climático y la impericia del Ejecutivo • masc. sust. En Argentina, dícese de un carancho, a la persona inescrupulosa que, aprovechándose de la desgracia de un tercero, engaña al desgraciado, sus familiares y al mismo desgraciado en su propio y exclusivo beneficio • Barrick retoma el proyecto Pascua Lama subterráneo • Ya se asoma la época de cosechas y, con ellas, los mayordomos que viajan a los rincones más recónditos del Chaco, Santa Fe y Santiago del Estero a conchabar miles de cientos trabajadores golondrinas que, expulsados por sus miserias y atraídos por la plata dulce, aceptan sus propuestas, seducidos, además, con aguardiente, panela, peines, espejos y otras baratijas • Greenpeace lanza su campaña por las ballenas jorobadas; Greenpeace te pide tu dinero para luchar por las ballenas jorobadas; click click click, tú luchando por las ballenas jorobadas; Greenpeace expresa su preocupación por la negligencia gubernamental para proteger las ballenas jorobadas • Juez desestima demanda de Exxon para frenar investigación sobre cambio climático • Implementaremos las medidas necesarias para que los animales adquieran los niveles de salvajismo necesario y se decidan a abandonar sus lugares de cautiverio, declaró la funcionaria • La Comisión Europea dio luz verde a Bayer para comprar Monsanto • En el marco del Día Internacional de los Bosques, presentaron una aplicación móvil gratuita que permite a los usuarios luchar contra la deforestación de los bosques argentinos sin gastar dinero desde-la-comodidad-de-sus-casas • La Ministra recibirá en su despacho a Mike Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), un “halcón” en temas de seguridad nacional; se prevén acuerdos de cooperación • El yaguareté está “en riesgo extremo en el Chaco” • El billete del yaguareté fue premiado en Europa como el mejor del mundo • Exxon piensa que puede crear biocombustible a partir de algas en escala masiva • “No se puede condenar a un prefecto por realizar su trabajo”, indican apoyando la versión de los Albatros sobre que hubo un intercambio de fuego • Volvieron los Buitres y reclamaron pagos atrasados de “intereses sobre intereses sobre intereses” y alcanza a unos 1.000 acreedores •

 

3. Pólvora en el jardín, por Carlos Masotta

 


 

En 2017, con el El jardín, hicimos una caja, un tríptico, un mural, una performance. Poco antes, se había celebrado el 500 aniversario de la muerte de Hieronymus van Acken Bosch (El Bosco) y, en Buenos Aires, mientras planeábamos nuestro propio jardín, algunos cines proyectaban un documental sobre la obra más conocida del pintor. Así que El jardín nació en discusión con El jardín de las delicias.

La obra de El Bosco nos interesó antes como objeto que como obra: un tríptico que en su estructura plegable y desplegable contiene el mismísimo relato cosmogónico del mundo. Toda cosmogonía es, en última instancia, una puesta en caja del universo por el lenguaje, pero, con El Bosco, eso llegó a un grado de explicitación cercano al de un aviso publicitario.

Nuestro jardín se inspiró también en otra caja. La caja de fósforos tamaño familiar del año 1979, que llevaba una propaganda del gobierno militar de entonces con un mapa de la Argentina y el eslogan “Marchemos hacia las Fronteras”. Del lado opuesto al mapa, sumaba otro eslogan: “Cuando la Patria peligra: DEFIÉNDELA”.

En aquella época, los objetos utilizados para la militarización de la vida cotidiana fueron frecuentes. Temeroso de las denuncias de violaciones sistemáticas a los derechos humanos y de que el persistente reclamo de Madres de Plaza de Mayo se propagara en la población civil, el gobierno de la última dictadura cívico-militar había iniciado una campaña de propaganda orientada al mundo de la vida cotidiana de las mujeres de sectores medios. La colección de “Fichas de Cocina” que obsequiaba la revista Para Ti fue reemplazada, de una entrega a la otra, por la serie de postales “Defienda a su Argentina”, denunciando, a la vez, una campaña internacional en contra del país. Como el ladrón que huye gritando: ¡ladrones! Recetas, postales, fósforos.

Tiempo atrás compré esa curiosa caja a un anticuario que la vendía por pocos pesos. ¿A quién le podría interesar una cosa tan banal? Me cautivó precisamente por eso, por la inclusión de ese patriotismo militarista cómplice del genocidio en un objeto cotidiano, descartable y banal. Lo que terminó por decidirme a comprarla fue que conservaba intactos todos sus fósforos. En ese estado, el objeto contenía algo de su propia agencia, ya que se trata de objetos cotidianos hechos para ser consumidos y usados.

Decidimos usar esos antiguos fósforos en nuestro jardín.

Los jardines son alardes del control sobre la naturaleza. Para el nuestro, recreamos, con la Plaza de Mayo y la Casa Rosada, la fachada principal de la escena argentina. Pero allí algo de ese control ha fallado y, como si la sociedad se hubiera retirado, son ahora las fuerzas naturales las que han comenzado a desbordarlo.

 

 

La casa es metáfora de la sociedad política y nuestra caja de fósforos nos fue útil para pensarla. Intervinimos el mural con esos palitos de madera con cabeza de pólvora, que recreaban casas esquemáticas trepando y diseminándose en torno a esa otra casa: la Casa Rosada.

En la inauguración de El jardín, repusimos algunos de estos contenidos con el público y, raspando en el borde de esa caja, encendimos los fósforos que nos sobraron. Olimos la pólvora de aquellos años y al quemarla la conjuramos para que todo lo que de aquello quisiera volver, no regresara jamás.

 

 

 

 

Sobre El jardín. Tríptico

Instalación de Carlos Masotta, Carlos Salamanca y Paula Lanusse

2017

Ficha Técnica

Idea original y diseño: Carlos Masotta, Carlos Salamanca y Paula Lanusse. 

Imagen digital: Carlos Salamanca y Florencia Fernández Méndez. 

Montaje: Carlos Masotta, Carlos Salamanca y Paula Lanusse.

 

 


Cómo citar este artículo:
Carlos Masotta. , Carlos Salamanca. , Paula Lanusse. "El jardín: notas sobre un experimento visual en torno a las (in)justicias espaciales en Argentina ". El búho y la alondra [en línea]  Julio / Diciembre 2018, n° Confines y fronteras. Actualizado:  2018-08-15 [citado 2018-11-17].
Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/confines-y-fronteras/el-jardin-notas-sobre-un-experimento-visual-en-torno-las-injusticias. ISSN en trámite.

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