El Búho y la Alondra

Confines y fronteras: presentación del número

Autor/es: CCC Editorial

Sección: Editorial

Edición: Confines y fronteras


Estoy muy solo triste, acá,
en este mundo abandonado,
tengo la idea la de irme
al lugar que yo más quiera.
Me falta algo para ir,
pues caminando yo no puedo.
Construiré una balsa 
y me iré a naufragar

Los gatos

 

Estamos, en estos últimos tiempos, insistentemente interpelados a “integrarnos al mundo”. Como si fuera posible sustraernos, como si inscribirnos o no allí fuera un asunto sujeto a decisiones ¿Cuál es ese “mundo” al que se nos invita? ¿Será acaso la “canica azul”, sin bordes ni filo, esa icónica foto de 1972? ¿Será ese mundo con un futuro “en común” que intentó delimitar la utopía (deslucida, es cierto) del “desarrollo sustentable” cuando el capitalismo despertó a “sus límites” ecológicos? ¿ese al que, más o menos por los mismos años, los principales artistas de todos los charts prometían salvar con su canción? ¿o será ese mundo “consensuado” en Washington en la década siguiente? Pareciera imposible, pero la fantasía de la “globalización” sigue encantándonos como las sirenas.

 

Y, con todo, hay fronteras. Por más que todos/as hayamos llorado con Bambi, no a todos/as nos recibirán en Disneylandia. Los bloques y tratados no han hecho más que reproducir y ampliar la experiencia de la extranjería. Las geografías globales se renuevan y vemos emerger nuevos acantilados, desfiladeros y cordilleras inconquistables. No pasarán. Pero, a veces, pasa. Y lo que viene después es ambivalente. Incluso cuando tiene la forma efímera del viaje, de la expedición. Puede ocurrir el encuentro, una comunidad que se descubre y se performa como red, desafiando (tímidamente, sólo por un rato, sólo mientras el lobo no está) la geografía del orden de las cosas. O, todo lo contrario, puede que del otro lado nos esperen nuevos malentendidos y que aun citando los mismos nombres y balbuceando la misma lengua, nuca estemos hablando de lo mismo. Incluso, vaya paradoja, puede que, si alargamos de más el viaje, que ya no es expedición, sino exilio nómade, el regreso sólo sea posible si media la traducción. Sabemos, no son sencillos los encuentros entre los profetas y sus tierras. Y nunca se vuelve al mismo lugar. No sólo porque ningún lugar permanece igual a sí mismo, sino porque la pretensión de ese “sí mismo” se muestra siempre ilusoria.

 

Las fronteras están introyectadas, pero también disputadas. No hay espacio que permanezca estable en sus confines. Ni siquiera los ámbitos que creeríamos más dóciles, más disciplinados. Los cuerpos desbordan también los mapas que para ellos trazan las pedagogías de todo tipo. Las de las escuelas, claro, pero también otras, las del deporte o las del arte. Las aulas, los escenarios, las canchas, las literaturas: espacios liminares en los que se tejen/destejen las normas que trazan exclusiones y formas posibles de habitar el mundo, pero también de performar eso que todavía llamamos “nación”.

 

¿Y qué pasará con esa nación ante el despertar de las cuerpas? El desdén hacia el lenguaje inclusivo no es más que un síntoma de que mientras algunas medianeras se vuelven implacables, otras se incendian. Y los mohines nunca han sido ignífugos. Ni siquiera cuando se ensayaron a la distancia, desde un “allá” que, a lo lejos, se erigía en custodia de “la moral y las buenas costumbres” mientras la ciudad ardía de furia y de porvenir. Tarde o temprano las llamas y la memoria se esparcen, indiferentes a cualquier frontera. Quizás ese haya sido uno de los secretos del internacionalismo, pesadilla de la razón globalizadora. Razón que, por cierto, no se amedrenta, sino que se alimenta con los anuncios de futuros distópicos que omiten los catastróficos presentes de buena parte de la humanidad. Ese espacio postapocalíptico de vestigios se parece demasiado a algunas zonas de nuestras ciudades actuales, recorridas por todas las tensiones de ese orden “global” que es a la vez “mercado común” y “frontera insalvable”. Territorios surcados por múltiples tiempos y ritmos. Aventura, viaje, excursión, exilio, destierro. Más bricollage que cartografía.

 

Este nuevo número de El búho y la alondra se aventura por algunas estas cuestiones, para arrojar nuevas preguntas sobre los modos en que los territorios y los espacios se y nos configuran en ese trazar y desbordar de fronteras.

 


Cómo citar este artículo:
CCC Editorial . "Confines y fronteras: presentación del número ". El búho y la alondra [en línea]  Julio / Diciembre 2018, n° Confines y fronteras. Actualizado:  2018-08-24 [citado 2018-11-17].
Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/confines-y-fronteras/confines-y-fronteras-presentacion-del-numero. ISSN en trámite.

Compartir en

Desarrollado por gcoop.