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Publicado en Enero / Abril 2011 / Edición N° 11 / Año 4

ISSN 1851-3263

Publicación Semestral

Prácticas económicas en el Cauca – Colombia: la agricultura familiar

Edición N° 11 - Estudios de Economía Política y Sistema Mundial

Cómo citar este artículo

Muñoz, Milena. "Prácticas económicas en el Cauca – Colombia: la agricultura familiar". La revista del CCC [en línea]. Enero / Abril 2011, n° 11. [citado 2014-11-01]. Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/articulo/214/. ISSN 1851-3263.

Resúmenes

Español: La apertura económica iniciada a mediados de los años setenta modificó el sector industrial y el sector agrícola. En consecuencia, el sector rural y los actores sociales que lo conforman quedaron a la deriva, mientras el objetivo viró hacia el desarrollo y fortalecimiento del sector agroempresarial orientado hacia la exportación, lo cual trajo serios cambios a las comunidades campesinas y agricultores familiares. En Colombia, la profundización del patrón de liberalización mercantil trajo graves consecuencias dado que muchos sectores no estaban preparados para enfrentarse ante las importaciones de economías más desarrolladas y con importantes beneficios. A este panorama se agrega el conflicto de tierras, eje central de lucha y disputa social, punto de convergencia para las comunidades campesinas e indígenas que exigen la tenencia de la tierra para el fomento de un desarrollo agropecuario que impulse la redistribución, el acceso al trabajo y la satisfacción de las necesidades alimentarias. El presente artículo tiene como objetivo centrar especial atención en la cuestión alimentaria, colocando la disponibilidad y acceso alimentario en el contexto de las comunidades indígenas del Cauca.

Palabras claves

Español: Economía, Agricultura Familiar, Colombia

1. Cuestiones agrícolas generales en América Latina

El tránsito hacia la apertura económica iniciado en la segunda mitad de la década de los años setenta modificó no sólo al sector industrial, sino también el sector agrícola; “la mayor internacionalización de las economías latinoamericanas (…) obligó la reorientación de las estructuras productivas hacia el mercado internacional, para la obtención de saldos comerciales favorables"1. En los 80 con la crisis de deuda externa, los países latinoamericanos se ven obligados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a pactar programas de apertura económica para tener acceso a nuevos créditos: México (1986, 1989), Bolivia (1986), República Dominicana (1988, 1990), Venezuela (1989), Ecuador (1989), Perú (1990), Brasil (1990), Argentina (1989, 1990)2.

Esto desató una profundización de la mercantilización y fragmentación de la producción que impactó fuertemente en el medio rural, generando una serie de cambios en varias dimensiones de las cuales mencionamos algunas: se redujeron las restricciones comerciales y condiciones del comercio exterior; se desmontaron las protecciones arancelarias; a la vez que se debilitaron los mecanismos de asistencia social y apoyo a los productores rurales, en algunos casos se eliminaron los precios mínimos, y en otros los programas de créditos blandos y otras asistencias a los productores. En consecuencia, el sector rural y los actores sociales quedaron a la deriva, mientras se favorecía al sector agroempresarial orientado hacia la exportación, lo cual trajo serios cambios a las comunidades campesinas y agricultores familiares.

Los 43 millones de personas que trabajan directamente en la agricultura -en su mayoría pobres- se encontraron "frente a una modalidad de crecimiento modernizante pero excluyente" como sentencia el documento "Panorama 2005, el nuevo patrón de desarrollo de la agricultura en América Latina y el Caribe", producido por la CEPAL; aunque la región exporta ahora más bienes agropecuarios, la población rural sigue reduciéndose o en muchos casos precarizando cada vez más sus condiciones de vida.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que la producción agropecuaria ha manifestado, en las últimas décadas y confirmado hacia el futuro, una dinámica que favorece las actividades pecuarias por sobre la de los cultivos, que puede terminar en una crisis alimentaria. En esta región, casi 800 millones de hectáreas se destinan a actividades agrícolas, de las cuales 80% corresponden a la ganadería, 15% a cultivos transitorios y el resto a plantaciones permanentes. El patrón de especialización acentúa el uso de la superficie de siembra para cultivos oleaginosos y el abandono de la producción de cereales. Entre los productos básicos, son los de exportación los que se proyectan con mayor fuerza, mientras la producción pecuaria ocupa la mayor proporción de tierra agrícola, directamente como praderas e indirectamente a través de la producción de cultivos para forraje.

Al final de la última reunión de la FAO en Roma a mediados de noviembre: “La ausencia de los jefes de Estado de los países del G8 ha sido una de las causas principales del fracaso total de esta cumbre. No se tomaron medidas concretas para erradicar el hambre, detener la especulación sobre los alimentos o frenar la expansión de los agrocombustibles”. Asimismo, apuestas como el Partenariado Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria y el Fondo Fiduciario para la Seguridad Alimentaria del Banco Mundial, que cuentan con el apoyo explícito del G8 y del G20, apuntan en esta dirección, dejando nuestra alimentación, una vez más, en manos del mercado3.

Según la activista uruguaya Silvia Ribeiro, representante de la no gubernamental Action Group on Erosion, Technology and Concentration (ETC), con sede en Canadá los países están cosechando más para exportar y obtener mayores ganancias, y menos para alimentar y obtener mejoras sociales. Se calcula que en la región hay 96 millones de indigentes (quienes no pueden satisfacer sus necesidades básicas de alimentación), de los cuales 45 millones viven en áreas rurales, o sea 37% de la población total de esas zonas. En 1970 representaba 42,6% del total, en 2001 bajó a 24,2 y se prevé que caerá a 20,5% en 2010 y a 18,1% en 2020.

2. La decadencia del mercado y la respuesta local en Colombia

En Colombia, la profundización del patrón de liberalización mercantil trajo graves consecuencias a los sectores productivos del país, que no estaban preparados para enfrentarse ante las importaciones de economías más desarrolladas, una de ellas los Estados Unidos, principal socio comercial del país, que tiene una importante protección arancelaria y políticas de subsidio a la producción interna, lo cual afecta las relaciones de competencia internacional para nuestro país. A este panorama ya problemático, se agrega el conflicto de tierras, eje central de lucha y disputa social, punto de convergencia para las comunidades campesinas e indígenas que exigen la tenencia de la tierra para el fomento de un desarrollo agropecuario que impulse la redistribución y el acceso al trabajo. Durante los últimos 50 años, según el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) se han reconocido algo más de 30 millones de hectáreas para la constitución y ampliación de resguardos indígenas, que representan alrededor del 59% de las tierras adjudicadas por el viejo Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA), hoy Instituto Colombiano de Desarrollo Rural.

Uno de los pueblos indígenas que en los últimos años se ha movilizado en el reclamo por la asignación de tierras y el cumplimiento de los acuerdos nacionales, son los pueblos del Cauca4, quienes centran sus necesidades socioeconómicas en la propiedad colectiva de la tierra, el trabajo comunitario y la producción orgánica de sus huertas para garantizar niveles óptimos de seguridad alimentaria.

La problemática alimentaria, consecuencia de la pobreza, se ha convertido en una de las dificultades más apremiantes para las políticas económicas del sector agrícola, que ven dos inconvenientes importantes en la realidad histórica de la región, como son los problemas de disponibilidad, que involucran la relación entre el crecimiento de la producción y la demanda, y un segundo aspecto, el problema de acceso, que tiene que ver con la presencia de amplios sectores de la sociedad que no logran satisfacer sus requerimientos nutricionales básicos.

Justamente, este documento tiene por objetivo centrarse en la cuestión alimentaria, colocando la disponibilidad y acceso alimentario en el contexto de las comunidades indígenas del Cauca. Para ello, se hace necesario considerar el concepto de seguridad y soberanía alimentaria del informe de políticas de 2006 expuesto por la FAO en la Cumbre Mundial sobre Alimentación en 19965;

Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana. (…) es necesaria una acción concertada a todos los niveles.6

Esta visión se concreta luego de 30 años de discusión sobre el tema, dándole un sentido amplio y multidimensional a la concepción inicial. Entre tanto, para las comunidades indígenas del Cauca, la seguridad alimentaria es:

(...) tener bien fortalecida la huerta, al asegurar semillas propias a partir de cultivos sanos manejados orgánicamente, llevando un control de tiempo sobre las siembras y sembrando de forma escalonada “sembrar de mayor a menor” para garantizar que durante todo el tiempo se tenga suministro de distintos alimentos en buena cantidad, que sean sanos, balanceados y que estén dentro de sus hábitos alimentarios.7

El último concepto refleja un sentido amplio sobre la Seguridad Alimentaria otorgada por las comunidades indígenas en sus prácticas de agricultura familiar, en cuanto recuperación de semillas y renovación de prácticas culturales, que destaca al acceso y la disponibilidad alimentaria y a la vez convoca un proyecto de mayor impacto vinculado con todo un proceso de resistencia al mercado y el sistema de precios. Por acceso alimentario se entiende la capacidad que tienen las personas de comprar (acceso económico) o producir los alimentos (acceso físico) que necesitan, siendo un eje central en la cuestión alimentaria, tener acceso alimentario se convierte en un derecho a la alimentación. Este derecho está consagrado en la Constitución Nacional en el Art. 65:

La producción de alimentos gozará de la especial protección del Estado. Para tal efecto, se otorgará prioridad al desarrollo integral de las actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales y agroindustriales, así como también a la construcción de obras de infraestructura física y adecuación de tierras.

El contraste de pobreza y hambre supera las intenciones políticas de la constitución del 91, de acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, el 40,8 % de los hogares colombianos padece inseguridad alimentaria8,

(...) las muertes asociadas al hambre alcanzaron la vergonzosa cifra de 40.000 casos sólo entre 1998 y 20029; más del 20 % de niños y niñas menores de cinco años se encuentran desnutridos10; el 63.7 % de la población general tiene deficiencias energéticas y el 36 % proteínicas11; y el hambre oculta (deficiencia de micronutrientes) campea a lo largo y ancho del país, con el 33.2 % de los menores de cinco años con anemia, deficiencia de Vitamina C en el 22.6 % de la población general, de Vitamina A en el 32 %, de Zinc en el 62.3 %, y de Calcio en el 85.8 %12.

El departamento del Cauca no es ajeno a esta problemática, según estudios de la Universidad del Cauca13 existe un 45 % de desnutrición crónica en niños menores de 7 años y un 29 % en niños entre 7 y 12 años, y en la zona Centro indígena del Cauca representa un 42 y 26 % respectivamente. El acceso económico está determinado esencialmente por el ingreso monetario de la unidad familiar en las comunidades indígenas. De acuerdo a la información obtenida en el territorio, existen tres fuentes principales de ingresos monetarios para los pobladores campesinos e indígenas de esta región caucana; la primera como mayordomos, quienes cuidan las haciendas de los terratenientes; una segunda como jornaleros o terrajeros; trabajos directos en las parcelas para terceros o por cuenta propia, y como mineros en las cercanías del volcán Puracé, extrayendo azufré.

Estas actividades se constituyen en la principal fuente de ingreso que no llegan a reportarle más de 6 dólares por día, trabajando un promedio de 40 horas semanales, lo cual mensualmente les representa menos de la mitad del salario mínimo mensual vigente (SMMV 248.45 usd año 2009) y es destinado para suplir necesidades básicas como complemento para la alimentación, vestido, salud, educación.

Lo anterior expresa una problemática que no está resuelta en términos políticos ni económicos para suplir el derecho alimentario de las comunidades rurales, quienes ven en la agricultura familiar la respuesta a la resolución de sus necesidades alimentarias y desde el año 2001 con las movilizaciones regionales “en Minga por la Vida” abanderan la construcción de mecanismos desde los cuales puede llegarse a construir una independencia económica y política, garantizando así una Seguridad y Soberanía Alimentaria. Como veremos más adelante, a partir de la agricultura y el trabajo asociado las comunidades han emprendido nuevos proyectos que rescatan la visión ancestral, sus tradiciones ancestrales, centralizando la naturaleza y lo comunitario como ejes centrales en el reposicionamiento de su cultura dentro de la sociedad caucana, que aportan en la resolución de las carencias que por sí mismo el mercado y el Estado no pudieron resolver.

3. El sistema de producción agrícola y la relación con la agricultura familiar

Tomando como referencia el trabajo de Karol Rivera14 analizaremos la relación entre disponibilidad alimentaria y el sistema de producción. Por la disponibilidad alimentaria entendemos el grado de suministro de alimentos existente, ésta es óptima cuando dichos suministros son suficientes para satisfacer las necesidades de consumo. Las dos grandes opciones para garantizar la disponibilidad son la autosuficiencia y la autonomía que consiste en satisfacer las necesidades alimentarías, en lo posible, con suministros internos (producción interna), reduciendo al mínimo la dependencia del comercio (importaciones de alimentos), de ello la relación directa con los sistemas de producción de la región.

Según Rivera,15 el sistema de producción de las comunidades indígenas de la zona Centro tiene tres tipos de acuerdo al piso termino en el que se encuentre (intensivo, mixto y tradicional indígena), en su mayoría las actividades económicas son agrícolas y pecuarias, excepto en los pisos térmicos cálido y páramo que presentan actividades agrícolas únicamente, manejados bajo los sistemas intensivo y mixto respectivamente

Cuadro 1. Sistemas de producción según pisos térmicos del pueblo indígena Kokonuco

SISTEMA PRODUCTIVO

PISOS TERMICOS

CÁLIDO

MEDIO

FRÍO

PÁRAMO

Intensivo

Agrícola

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Mixto

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Agrícola

Tradicional Indígena

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

Agrícola y Pecuario

 

Este estudio indica que los alimentos producidos en la Zona Centro llegan a tener mayor grado de disponibilidad por la producción interna a través del sistema agrícola, de donde proviene la diversidad de alimentos, “a su vez la mayoría de alimentos es inocua, porque proviene de un modo de producción tradicional; por otra parte la mayoría de alimentos disponibles se encuentra en cantidades que oscilan de escasa a suficiente”,16 de acuerdo a la época de cosecha de cada piso térmico.

Aunque la denominación de agricultura familiar varía en cada país, su concepto obedece a la propia evolución del contexto y las nuevas percepciones del sujeto social, en algunos casos se habla de pequeños productores, economía campesina, pequeña agricultura o economía comunitaria17.18 Al interior de las empresas agropecuarias y las unidades campesinas, que son las unidades productivas básicas del sector agropecuario en América Latina, se encuentra un grupo, caracterizado por ser una de las principales fuentes de producción de alimentos a nivel mundial, y la principal fuente de empleo e ingresos para la población rural, conocido como Agricultura Familiar19

(...) con agricultura familiar nos estamos refiriendo a un grupo con una amplia heterogeneidad de recursos tanto físicos, como financieros, humanos y sociales (…) por lo tanto su apreciación puede variar entre y al interior de cada país… Se denota que esta falta de identificación y caracterización ha ocasionado que este grupo permanezca confundido (…) en el peor de los casos desapercibido al interior de los países20.

¿Qué podemos entender por agricultura familiar?, a partir de un estudio para América Latina podemos aproximarnos a un concepto, recalcando algunas variables que la distinguen de los demás grupos del sector; la extensión del predio; la utilización de mano de obra familiar; el lugar de vivienda; la fuente del ingreso, la producción diversificada, la comercialización de la producción, intercambio entre familias21.

El siguiente esquema simplifica algunas características esenciales de la agricultura familiar:

Cuadro 2. Componentes de la Agricultura Familiar

Variable

Agricultura Familiar

1. Vive la persona en la UPA

SI

2. Utilización de mano de obra

2.1 Familiar

SI

2.2 Temporal

SI

2.3 Permanente

NO

3. Superficie de la tierra suficiente para cubrir sus necesidades básicas

SI

4. Producción diversificada

SI

5. Comercialización

SI

6. Prácticas de intercambio entre familias

SI

Fuente: Adaptación de Rodriguez Marcos Sebastián y Acosta Luis Alejandro. En Busca de la Agricultura Familiar en América Latina. 2005

A diferencia de la agricultura empresarial, el trabajo dentro del predio depende directa y principalmente de la fuerza de trabajo de los miembros de la familia, salvo casos en los que eventualmente se contrate mano de obra. En las poblaciones indígenas del Cauca el sistema productivo desde una perspectiva de la agricultura familiar, se afirma en las actividades económicas de sus miembros, la organización de la producción en este tipo de agricultura es compartida por todos los miembros de la unidad familiar, lo cual revela una estructura social y de valores con una equidad de género, ya que todos los miembros comparten todas las actividades indistintamente de su condición o edad. Así lo asegura Luz Marian dirigente del Resguardo de Quintana;

Como no estoy en la casa a mi marido le toca estar pendiente de toda la casa. Si salimos los dos, son los niños que tienen que trabajar. Si estamos todos, todos vamos a desyerbar, si es a sembrar la huerta, todos vamos a cultivar, a preparar la tierra. (…) El trabajo siempre es familiar, incluye la mujer, el marido, los hijos.22

La agricultura familiar en estas comunidades se presenta como un sistema diversificado de producción más próximo a la estabilidad de los ecosistemas en que está inserta, en un departamento reconocido como una de las provincias de mayor biodiversidad y riqueza hídrica que abastece bastas zonas del país. La mayor variedad de producciones de la agricultura familiar tiene su fundamento en la búsqueda de diferentes rentabilidades a lo largo del año, asegurar el autoconsumo familiar, la reducción de riesgos, la seguridad y soberanía alimentaria, y especialmente una menor dependencia de los insumos externos y dependencia del mercado.

Esta diversidad productiva se debe y se sostiene porque el agricultor en la huerta familiar es al mismo tiempo dueño y trabajador, de manera tal que el trabajo y la gestión están yuxtapuestos en la unidad familiar. Luz Miriam comenta sobre la “huerta de sustento” en cada familia; “la idea es que tenga producción para todos los días, tener de toda cosa un poquitico, que al entrar a sembrar las huertas caseras tengamos de todo (…).” Aunque no existe una tendencia a producir de manera diversificada en todas las unidades familiares, en la actualidad a través de los programas de salud se intenta implementar “la siembra de mayor a menor” para que haya abastecimiento de todos los alimentos, la cual consiste en una siembra de cada tres semanas en forma rotativa del mismo producto; “no sembrar todo de una sola vez. La primera semana se siembra zanahoria, cebolla, acelga, repollo, frijol, cuando esto nazca a los 15 días siembra lo mismo.23

La producción proveniente de la agricultura familiar tiene diversos destinos; el mercado, el trueque y autoabastecimiento. Aunque la mayor cantidad de hectáreas está destinada al mercado con un lógica individualista y de búsqueda de ganancia, donde la producción agropecuaria es mayormente extensiva y con uso de agroquímicos. En las huertas de sustento se destaca el proceso de organización del trabajo a partir de la concepción comunitaria, autogestionada y con una gestión horizontal en la distribución de tareas.

4. A modo de conclusión

En los planteamientos anteriores, destacamos la concepción de seguridad alimentaria de las comunidades indígenas en el Cauca, y lo difícil que ha sido lograr niveles mínimos para alcanzarla. Al respecto, de acuerdo a una estructura económica basada en la agricultura, que está destinada al mercado, el trueque y el autoabastecimiento, la concepción social de seguridad alimentaria tiene un mayor énfasis en las dos últimas, en la cual la producción de las huertas de sustento ha resuelto las condiciones de insuficiencia vitales para sus comunidades.

Si bien la concepción sobre seguridad alimentaria es una cuestión prioritaria entre las comunidades indígenas, la precondición para alcanzarla es que exista soberanía alimentaria: “las comunidades tienen el derecho a producir sus propios alimentos en su propio territorio de manera autónoma… sólo se puede lograr a través de la solidaridad y la voluntad política para implementar alternativas”.24 Desde el año 2000 los líderes del pueblo Kokonuco empezaron a impulsar experiencias con un sentido distinto de la lógica de mercado, para disminuir la dependencia de los indígenas y campesinos a los agroquímicos, para tener un mayor control en la comercialización respecto del precio final de los productos, para recuperar las relaciones sociales por sobre las mercantiles en el ámbito económico y principalmente para vincularlo con sus prácticas ancestrales.

En la actualidad hay una importante modificación de los hábitos de consumo de las unidades familiares que participan en los encuentros de Trueque y en las huertas de sustento, para ellos los intercambios sin dinero y la búsqueda de seguridad y autonomía alimentaria son los criterios para garantizar la permanencia como pueblo y el buen vivir de sus comuneros. De acuerdo a información levantada en el territorio, se pudo constatar que a partir de la institucionalización de las prácticas de intercambio directo –Trueque- desde octubre de 2003, progresivamente se ha fortalecido procesos agroalimentarios de producción orgánica y recuperación de semillas nativas. Ejemplo de esto, lo tienen los huerteros de Paletará, el señor Plutarco Bolaños, quien en febrero de 200925 expuso 20 variedades de papa, cuando en el mercado sólo se comercializan cuatro tipos. Así mismo, en este evento se llevaron distintas variedades de yerbas medicinales, legumbres y otros tubérculos que han logrado rescatarse dentro de la comunidad.

La Agricultura familiar no se limita a la unidad de reproducción social de la familia, pero expresa un conjunto de valores que regulan la vida familiar y su entorno. Según José Martins “la agricultura familiar es un institución de reproducción de la familia cuyo núcleo está en relación directa con la tierra y con la producción agrícola”26. En el caso de las comunidades indígenas del Cauca, el concepto convoca al núcleo familiar y se extiende a otras familias, por medio de los grupos de trabajo establecidos a fin de posibilitar la resolución de las necesidades inmediatas. Un rasgo común de la agricultura familiar, según Martins27 es que el jefe de la familia decida, imponga normas y organice la producción de acuerdo con sus experiencias. Lo cual no ocurre en la comunidades indígenas de los pueblos del Cauca, la distribución del trabajo se hace de manera conjunta, en algunos casos, el núcleo familiar cuando distribuye tareas la mujer se dedica a cuidar la huerta familiar con los hijos, mientras el hombre trabaja hectáreas más grandes cuya producción esta destinada al mercado. En el trabajo colectivo la toma de decisiones no se encuentra en el seno de la familia, como es común en la agricultura familiar, se extiende a la institucionalidad del los líderes del cabildo, voceros de las decisiones asamblearias.


Bibliografía

  • Chiriboga, Manuel. “Desafíos de la pequeña agricultura familiar frente a la globalización. Centro Latino Americano para el Desarrollo Rural –RIMISP-”, Boletín Intercambio. No. 13, Abril 2002.
  • Coraggio, José Luis. El Capital o la gente. Desarrollo Local y Economía del Trabajo. Ciudad-Fronesis-Eed.Eze-Ildis-Abya Yala, Quito (en prensa), y ESPACIO Editorial (Buenos Aires) (en prensa), 2004.
  • Gómez, Sergio E. “¿Nueva Ruralidad? Un aporte al debate”. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/brasil/cpda/estudos/dezessete/gomez17.htm. 2001
  • Martins, José S. O sujeito oculto: ordem e transgressão na reforma agrária. Porto Alegre: Editora da UFRGS, 2003.
  • Pengue, Walter A. “La importancia de la agricultura familiar en el desarrollo rural sostenible”. Artículo publicado en La Tierra, periódico de la Federación Agraria Argentina, Año XCIII, Numero 7426. Rosario, Diciembre, 2005. Pagina 8, Suplemento Especial Técnico Económico. Publicado con el titulo: “El camino para un Desarrollo Rural Sostenible”. Consultado en Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/58215
  • Pulecio, Jorge Reinel. La Apertura en Colombia. Bogotá, Fescol, 1991.
  • Rivera, Karol Adriana. Sistematización de la experiencia del trueque su aporte a la seguridad y soberanía alimentaria en resguardos indígenas de la Zona Centro del Departamento del Cauca-Pueblo Kokonuko, Popayán, 2008, p. 160. Trabajo de grado (Ingeniera Agropecuaria), Universidad del Cauca, Facultad de Ciencias Agropecuarias.
  • Rodríguez, Marcos Sebastián y Acosta, Luis Alejandro. En Busca de la Agricultura Familiar en América Latina, 2005.

Notas

1 Pulecio, Jorge Reinel. La Apertura en Colombia. Bogotá, Fescol, 1991 p. 17 - 18
2 Ibíd., p. 19
3 Esther Vivas es autora “Del campo al plato” (Icaria editorial, 2009). Artículo publicado en Diagonal, nº 115.
4 Según los estudios del Departamento Nacional de Estadística realizado en el año 2.005 la población indígena de Colombia ascienden a 1.392.623 y en el Cauca  la población se estima en 248.532.  El departamento del Cauca concentra una población importante de indígenas que ascienden al 21% del total de la población del Cauca.
5 Publicación de la Dirección de Economía Agrícola y del Desarrollo (FAO), con apoyo del Programa de Cooperación FAO/Gobierno de los Países Bajos y el Programa de Seguridad Alimentaria FAO/CE Dirección de Economía Agrícola y del Desarrollo (FAO) : http://www.fao.org/es/esa/ Programa de Seguridad Alimentaria FAO/CE: http://www.foodsecinfoaction.org/ consultado noviembre de 2009
6Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial. http://www.cinu.org.mx/temas/desarrollo/dessocial/alimentos/dec_plan_aliment1996.htm. consultado noviembre de 2009
7 Rivera Karol Adriana. Sistematización de la experiencia del trueque. Su aporte a la seguridad alimentaria en resguardos indígenas de la Zona Centro del Departamento del Cauca, Pueblo Kokonuco, Popayán. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad del Cauca. 2008, p. 160
8 Senado de la República de Colombia. Proyecto de Ley Número 203 de 2007 Senado. En: Gaceta del Congreso. Bogotá. Año XVI. No. 599. 27/XI/2007. p.323. en Informe alterno Artículo 11-1, PIDESC, p. 4
9 Universidad Externado de Colombia “Tres menores de cinco años mueren al día en Colombia por desnutrición”. Bogotá. 2006. En: http://www.uexternado.edu.co/noticias/desnutricion.html [Consulta: 23/VIII/2006].
10 12 % desnutrición crónica (talla/edad), 1.3 % aguda (peso/talla) y 7 % global (peso/edad); ver: ICBF. Op. cit. No. 2. pp: 74 – 76. Estos datos y los siguientes corresponden al año 2005, último de valoración del estado nutricional del país en la ENSIN, realizada por el estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) con el apoyo, entre otras instituciones, de la Organización Panamericana de la Salud y el Instituto Nacional de Salud.
11 Ibid., pp. 243, 245
12 Ibid., pp. 149, 283, 287, 291 y 295
13 Grupo de trabajo para la Seguridad Alimentaría y Nutricional Universidad del Cauca. Desnutrición afecta a los pueblos indígenas. En el Liberal, Popayán: (14, enero 2007); p 3ª, c 3. En Uribe Salamanca, Jazmín. La problemática alimentaria en el resguardo de Paletará, municipio de Puracé, departamento del Cauca. 2008
14 Rivera, Karol Adriana. Sistematización de la experiencia del trueque su aporte a la seguridad y soberanía alimentaria en resguardos indígenas de la Zona Centro del Departamento del Cauca-Pueblo Kokonuko, Popayán 2008.160p. Trabajo de grado (Ingeniera Agropecuaria).Universidad del Cauca. Facultad de Ciencias Agropecuarias.
15 Rivera, op. cit.
16 Rivera, op. cit. p. s/d
17Gómez Sergio E. ¿Nueva Ruralidad? Un aporte al debate. Sitio web http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/brasil/cpda/estudos/dezessete/gomez17.htm. 2001. consultado noviembre 2009.
18 Rodriguez Marcos Sebastián y Acosta Luis Alejandro. En Busca de la Agricultura Familiar en América Latina. 2005
19 Chiriboga, M. Desafíos de la pequeña agricultura familiar frente a la globalización. Centro Latino Americano para el Desarrollo Rural –RIMISP-, Boletín Intercambio. No. 13, Abril 2002
20 Rodriguez, op. cit., p. 2
21 Ibíd., p. 2
22 Entrevista dirigente indígena, febrero 2009
23 Entrevista dirigente indígena, febrero 2009
24Soberanía Alimentaria, un futuro sin hambre. Roma, Italia. Noviembre 1996. Sitio web http://www.nyeleni.org/spip.php?article38. Consultado octubre 2009
25 Trueque realizado en febrero de 2009, en el municipio de Puracé.
26 Martins, José S. O sujeito oculto: ordem e transgressão na reforma agrária. Porto Alegre: Editora da UFRGS, 2003 p. 161
27 Martins, op.cit.
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