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Publicado en Mayo / Diciembre 2010 / Edición N° 9/10 / Año 3

ISSN 1851-3263

Publicación Semestral

Los medios en Bolivia: mapa y legislación de los medios de comunicación

Edición N° 9/10 - Investigaciones

Cómo citar este artículo

Giavedoni, Darío. "Los medios en Bolivia: mapa y legislación de los medios de comunicación". La revista del CCC [en línea]. Mayo / Diciembre 2010, n° 9/10. [citado 2014-07-22]. Disponible en Internet: http://www.centrocultural.coop/revista/articulo/169/. ISSN 1851-3263.

Resúmenes

Español: Analizar la situación de los medios de comunicación en un país permite hacerse una idea de las relaciones de poder que lo determinan, y de la sociedad en general. Se presenta el caso de Bolivia que da uno de los ejemplos más destacables de la región; es el país más empobrecido de Latinoamérica, uno de los países con más recursos naturales de primordial interés universal como el gas y el litio, tiene un Estado debilitado por las diversas dictaduras militares y la aplicación de las políticas neoliberales, los grandes servicios son de capitales privados extranjeros y la economía se desenvuelve en gran medida informalmente. Con este panorama, es útil y necesario investigar el sistema de comunicación de medios en Bolivia, y para eso se examinará en las siguientes líneas, la historia de las leyes de prensa, la legislación actual en comunicación, el mapa de medios, y la relación histórica de los medios con las coyunturas políticas.

Palabras claves

Español: Medios de Comunicación, Radio, Politica, Democracia, Estado, Legislación, Economia, Concentración Económica, Neoliberalismo, Iglesia Católica, Bolivia, Evo Morales

Nadie puede negar que Bolivia cambia. Desde que asumió como presidente Evo Morales Ayma en 2006, algunos sectores coinciden con el rumbo político y otros apelan a las más duras acusaciones, pero nadie niega que se estén produciendo cambios importantes.

La realización de la Asamblea Constituyente, la renacionalización de los hidrocarburos y la reforma agraria eran las tres principales banderas cuando asumió Evo Morales. Actualmente, la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE) está redactada, los hidrocarburos pasaron a manos del Estado y la reforma agraria se extiende progresivamente.

Pero las promesas no fueron fáciles de cumplir, ya que la oposición conservadora montó escenarios conflictivos y obstaculizadores, utilizando a los medios de comunicación masivos como sus herramientas políticas desde donde, incluso, se emitió discursos racistas y xenófobos. Radios, revistas y canales de televisión concentrados en multimedios han disparado con noticias deslegitimadoras en las que afirman que los indios no pueden gobernar porque son “sucios, brutos y revoltosos”.

Pese a que este discurso atenta contra la moral, la convivencia armónica y el respeto entre las culturas, los medios de comunicación no recibieron ninguna sanción. Los multimedios de comunicación son parte de un grupo de poder autosuficiente por encima de las leyes, y más aun de la legislación que tutela las comunicaciones que rige en base a la Ley de Imprenta emitida en 1826. Por ese motivo, el gobierno boliviano pretende actualizar esa ley de hace casi 200 años, y reformarla por una nueva ley de comunicación basada en la Nueva Constitución Política del Estado, que evite la concentración mediática y propague la pluralidad de voces. En ese sentido, una de las más importantes medidas políticas que se hizo pública una vez iniciado el segundo mandato de Evo Morales fue la elaboración de una nueva normativa para los medios de comunicación. En ese contexto, el objetivo de este trabajo es observar cómo está constituido el sistema comunicacional boliviano, y aportar a la discusión de su mejoramiento.

Analizar la situación de los medios de comunicación en un país permite hacerse una idea de las relaciones de poder que lo determinan, y de la sociedad en general. En la mayoría de los países de Latinoamérica se ve un sistema comunicacional con alta concentración en base a monopolios de la información y escasa presencia de medios públicos, que además de indicar una excesiva centralización y la inexistencia de pluralidad de voces, revelan un Estado débil, y que un grupo o sector capitalista acumula una enorme porción de poder.

Analizar el caso de Bolivia nos da uno de los ejemplos más destacables de la región; es el país más empobrecido de Latinoamérica, uno de los países con más recursos naturales de primordial interés universal como el gas y el litio, tiene un Estado debilitado por las diversas dictaduras militares y la aplicación de las políticas neoliberales, los grandes servicios son de capitales privados extranjeros y la economía se desenvuelve en gran medida informalmente. Con este panorama, es útil y necesario investigar el sistema de comunicación de medios en Bolivia, y para eso se examinará en las siguientes líneas, la historia de las leyes de prensa, la legislación actual en comunicación, el mapa de medios, y la relación histórica de los medios con las coyunturas políticas.

Las leyes de comunicación en el marco internacional

Como la mayoría de los países, Bolivia adhiere a la Declaración Universal de los Derechos Humanos1, aprobada el diez de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que establece en su artículo 19:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de expresión y opinión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Sin embargo, el marco legal boliviano sobre la libertad de expresión se mantiene en la retaguardia de la jurisprudencia internacional, pues la mayoría de los cambios apuntaron a limitar, o coartar la libre expresión de ideas. Y si se tiene en cuenta que la práctica es muy distinta a la teoría, y se considera la corrupción, el autoritarismo y el amiguismo político entre los sectores que detienen el control de la “opinión pública”, se ve limitada aun más la posibilidad de que exista un real ejercicio de la libertad de expresión.

Los antecedentes de adhesión a normas internacionales se remiten en realidad a 1935, cuando fueron aprobados los reglamentos y Protocolos Finales Telegráficos y de Radiocomunicaciones, por la Convención Internacional de Telecomunicaciones. Desde esa fecha el país reconoció los siguientes tratados internacionales:

  • Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre en 1948.
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuyos artículos 17, 18 y 19 abordan la libertad de expresión.
  • La Convención Americana Sobre Derechos Humanos de 1969 que en los artículos 13 y 14 resaltan los derechos a la rectificación y la respuesta.
  • Convenio internacional de Telecomunicaciones sancionado en Nairobi, Kenia, ratificado en 1983 por Decreto Supremo.

Además, algunas organizaciones gremiales y muchos de los diarios nacionales adhirieron a la Declaración de Chapultepec, aprobada en 1994 por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), institución ligada al Servicio de Inteligencia Norteamericano (CIA), que operó mediáticamente en el intento de golpe de estado al gobierno del presidente de La República Bolivariana de Venezuela en 2002, y en el golpe de Estado en Honduras al gobierno de Manuel Zelaya en 2009.

Censura y autocensura como consecuencia de la libertad de empresa

Según investigaciones universitarias2 el 64,4% de los periodistas admitió haberse autocensurado alguna vez, generalmente por temor a las sanciones de sus superiores. El 39,9% por no chocar con intereses publicitarios, el 32,9% por razones políticas, 14,2% por conflictos morales y el 8,2% por motivos personales que evitarían inconvenientes con el dueño del medio, amigos o familiares.

La censura ejercida por jefes, compañeros o autoridades tiene los índices más elevados, ya que el 71,7% dijo haberla sufrido. El 38,4% tenía por objetivo evitar conflictos con los anunciantes, el 38,4% por razones políticas, el 8,9% por razones morales, y un 13,9% por motivos personales. De los que afirmaron haber sido censurados el 71,7% identificó como responsable a su editor, el 15,7% a su superior inmediato, el 21,9% al jefe de redacción o prensa, el 23,8% al director, 15,3% al gerente, y un 20% al propietario del medio. Estos datos acerca de la censura en los medios bolivianos se redondean con la declaración del 73,7% de los periodistas que afirman conocer al menos un caso de despido de algún colega por motivos políticos, ideológicos o sindicales.

Esta situación socioeconómica claramente deficiente de los trabajadores de la comunicación hace que sean también más vulnerables a sobornos y chantajes. El 53,7% de los periodistas afirma haber recibido alguna oferta de soborno; el 43,3% de parte de un político, el 29,1% de parte de autoridades del gobierno, el 15% de un dirigente, y el 4,7% de un dirigente sindical.

El 60% dijo conocer a algún colega que haya aceptado una situación de soborno, y el 65% de estos aclararon que provenía de un empresario o una autoridad.

La comunicación a partir de la nueva Constitución

La Nueva Constitución Política del Estado boliviano establece que los medios de comunicación social no podrán conformar de manera directa o indirecta, monopolios y oligopolios. Sin embargo aún no se elaboró la ley de medios correspondiente, que defina en detalle qué será considerado como monopolio y cómo se regulará a los grupos mediáticos. Esta ley es una de las tantas que los parlamentarios del Movimiento al Socialismo están habilitados a elaborar luego de la victoria electoral en 2009 con el 63% de los votos, que les dio la mayoría absoluta en el poder legislativo. Si bien actores políticos de diversos sectores reconocen la necesidad de confeccionar una ley antimonopólica, la actual legislación no le exige a los medios de comunicación ningún requisito más que a otra empresa, y no existe una ley que limite la adquisición de medios de comunicación por capitales extranjeros, ni de regulación antimonopólica.

Varios autores e investigadores de la comunicación aseguran que habría que modificar muchos aspectos del marco legal para mejorar las condiciones de la prensa en Bolivia: la actual ley de comunicaciones permite el “pinchazo” o espionaje telefónico pues faculta a los organismos de seguridad a escuchar conversaciones privadas violando la Constitución Política del Estado y la Ley de Imprenta. Además, es de conocimiento público que la “cultura política policial” permite el constante ejercicio de la violencia hacia los periodistas sin que ninguna acción legal en contra tenga algún tipo de efecto concreto.

La Nueva Constitución Política del Estado garantiza en su artículo 106 el derecho a la comunicación y a la información, a la libertad de expresión, de opinión y de información, a la rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por cualquier medios de difusión, sin censura previa.

Estas palabras del punto 1 de dicho artículo no distan mucho de las redactadas en las antiguas cartas magnas de la República de Bolivia. Pero en el artículo 107 menciona algunos puntos que realmente podrían cambiar el sistema legal de medios como: la promoción de valores de las diferentes culturas y lenguajes, el respeto a los valores de veracidad y responsabilidad, el deber del Estado de apoyar la creación de medios comunitarios y la prohibición de monopolios u oligopolios mediáticos.

Artículo 107:

I. Los medios de comunicación social deberán contribuir a la promoción de los valores éticos, morales y cívicos de las diferentes culturas del país, con la producción y difusión de los programas educativos plurilingües y en lenguaje alternativo para discapacitados.

II. La información y las opiniones emitidas a través de los medios de comunicación social deben respetar los principios de veracidad y responsabilidad. Estos principios se ejercerán mediante la norma de ética y de autorregulación de las organizaciones de periodistas y medios de comunicación y su ley.

III. Los medios de comunicación social no podrán conformar, de manera directa o indirecta, monopolio u oligopolios.

IV. El Estado apoyará la creación de medios de comunicación comunitarios en igualdad de condiciones y oportunidades.

Concentración mediática en Bolivia

Hasta mediados de la década del ochenta no se reconoce en Bolivia un proceso de acumulación de medios considerables, a excepción de la iglesia católica. Pero con el ajuste estructural de 1985 y el cambio al modelo neoliberal, se produjo una explosión de los canales privados que aumentaron de 35 en 1985 a 109 en 1990. Paulatinamente se fueron formando algunos multimedios e iniciado el siglo XXI capitales extranjeros ingresaron al escenario nacional rediseñando el régimen de propiedad.

Hasta la última presidencia de Víctor Paz Estensoro en 1985, la mayoría de las industrias de comunicación estaban en manos de la iglesia católica y de algunas familias con tradición en la prensa gráfica nacional como los Carrascos de La Paz, y los Riveros de Santa Cruz; mientras las radios tenían varios dueños: medianos empresarios, sindicatos, instituciones religiosas y organizaciones de base. Pero con la apertura de capitales, a partir del decreto 21.060 en 19853, muchos empresarios de otros rubros, políticos e inversores extranjeros fueron apoderándose de un gran número de medios.

Este proceso se puede advertir, con el retorno de la democracia, cuando en la presidencia de Hernán Siles Zuazo se conformaron dos sistemas privados: el Telesistema Boliviano de la Illimani Comunicaciones con el Canal 13 (actualmente en Red Uno) que fue el primer canal privado de televisión que emitió programas experimentales desde fines de 1983; y el Canal 5, Red Universal y actual ATB, que se jacta de ser el primero que tuvo regularidad en sus emisiones. Hasta entonces no eran legales las transmisiones audiovisuales, por lo que el Congreso aprobó en 1985 una ley con la que se normalizó la situación, lo que provocó el crecimiento de los canales señalados. A su vez, con el ingreso de la televisión por cable, los canales privados fueron comprando los canales de los distintos departamentos del país, sentando las bases de los futuros conglomerados televisivos.

Ya en los 90 estas cadenas se consolidaron y formaron otras que incluían diarios, revistas, radios, telefonía, y empresas de otros rubros. A veces estas transacciones estaban digitadas por la mano oculta de algún político con ansias electorales. Fue en esa década en la que se profundizó la invasión de inversiones extranjeras en América Latina, donde el 12% de los negocios eran en telecomunicaciones. La STET Italiana compró la mitad de las acciones de la estatal ENTEL sumándole Bolivia a sus intereses en Argentina y Cuba. En 1997 se incrementó la extranjerización cuando la operadora boliviana de televisión por cable Multivisión S.A. se asoció al Holding canadiense Multivisión Comunication Corporation, que con 20 millones de dólares de capital extranjero se asoció a los derechistas Mario Bonino y José Banzer Saavedra.

Todos estos desembarcos de dólares muestran como la intensa extranjerización de los medios se llevó a cabo una vez que se acondicionaron las políticas neoliberales y tomó relevancia la televisión. El fenómeno de la caja boba modificó la circulación de capitales en el mercado nacional e internacional, pero la radio sigue siendo el medio boliviano con más influencia, pues según Víctor Van Oeyen4 para los 8 millones de habitantes hay más de 650 estaciones de radio.

Van Oeyen explica la conformación mediática con la categoría que llama Liberalización de los Medios, ya que para conseguir una licencia para transmitir por radio o televisión se debe participar de una subasta pública, donde obviamente gana el que más dinero tiene para ofrecer, construyendo de esa manera las políticas mediáticas en base a exclusivos intereses económicos y dejando de lado las necesidades sociales y educativas.

La iglesia, un pulpo que llega a todos lados

La presencia del catolicismo en las empresas mediáticas es tan antigua como su historia en América, cuando en tiempos de la colonia las primeras imprentas eran de uso exclusivo de los sacerdotes que reproducían textos bíblicos para evangelizar. En la actualidad, la Iglesia Católica sigue teniendo el mismo peso en los medios nacionales, pues posee una red más variada, extensa y goza de más credibilidad en el país que cualquier otra trasnacional.

Desde la fundación de la radio Fides en 1929, que aún es primera en audiencia, y el lanzamiento en 1952 del Semanario Presencia (único periódico que en ese momento llegaba a todo el país) con fondos reunidos en la Conferencia Episcopal, se transformó en el primer multimedio en Bolivia. Luego creó San Gabriel, la primera radió en idioma originario, muchas otras con fines educativos para la población rural, y se extendió con canales de televisión, salas de cine y producciones de video.

La Iglesia también posee distintos organismos en el eje de la información, como la Comisión Episcopal de Comunicación Social que promueve boletines, cursos, talleres, programas televisivos con contenidos religiosos, la Escuela superior de Comunicación Social Diakonía en Santa Cruz para la formación de profesionales en televisión y radio; Comisiones Arquidiocesanas de Comuicación Social (Cochabamba y dos en Sucre) para la comunicación local; el Centro Diocesano de Comunicación Social (Potosí y Oruro) con programas de radio y televisión y comunicación local; Centro de Apoyo a la Comunicación Popular (Oruro) comunicación local de sindicatos, mineros y campesinos, Teko Güaraní (Cuevo) programas radiales en güaraní; Fundación Ayni (La Paz) textos y folletos, producción de audiovisuales y programas radiales; Educación Radiofónica de Bolivia Erbol (La Paz) con 18 radios afiliadas para la comunicación y organización popular; ACIC (nacional, Santa Cruz, La Paz y Cochabamba) capacitación en audiovisuales y organización de eventos; UCLAP (Sucre) impresión de material educativo; UNDA Bolivia (La Paz) producción de programas educativos, catequéticos y culturales.5

Sus periódicos son Presencia (La Paz); Yachay (Cochabamba), revista de investigaciones; Boletín Movimiento Franciscano Justicia y Paz (Cochabamba); Cuarto Intermedio (Cochabamba), revista trimestral con temas en general; En Marcha (Sucre) periódico de alfabetización, capacitación agropecuaria e información campesina; Camino (Sucre), periódico informativo y de orientación formativa; y Hoja Dominical Día del Señor (la Paz) contenidos de la misa. Además tiene diez canales de televisión, diez productoras de video, cuatro librerías, dos imprentas, y 42 radios en el campo, ciudad, minas, valles y selvas; en español, quechua, aymara y güarani, que cubren todo el espectro de audiencias de la sociedad, pues vale recordar que la radio es el medio con mayor alcance en todo Bolivia.

A la vez tiene las agencias de noticias más frecuentadas por los medios: Agencia de Noticia Fides en La Paz que brinda información a radio, televisión y diarios de los más diferentes estilos y lugares del país. El director de ANF es José Gramount que colabora con muchos periódicos del país. Pero ANF dejó de ser la única agencia de noticias cuando la también católica Erbol empezó a distribuir desde La Paz información a todo el país.

Fides con su tradicional radio es uno de las más importantes con llegada a los más diversos sectores de la sociedad y cubriendo los escenarios políticos y deportivos más importantes, realiza encuestas y tiene columnas propias en algunos diarios. Responde a los intereses conservadores y de las altas jerarquías escleciásticas, mientras que Erbol es más progresista y popular.

Para resumir, la iglesia católica cuenta con alrededor de cien centros de comunicación enumerando diarios, radios, canales de televisión, productoras de programas radiales y demás, que lo hacen uno de los productores de información más importante de Bolivia. Además es una de las que goza de más verosimilitud institucional, según lo sugieren las encuestas colocándola como la institución más creíble y dejando en último lugar a la policía.

Hay además otros grupos religiosos que ocupan el espectro comunicacional boliviano, como los de origen mesiánico que están registrados en la Superintendencia de Telecomunicaciones como un sistema religioso-cristiano, propietario de trece radios y un canal de televisión.

Entre bambalinas. Los medios digitados por el neoliberalismo

Otro de los antecedentes de concentración mediática se remite a Ivo Mateo Kuljis, importante empresario y candidato electoral de dos frentes populistas diferentes. Este empresario llegó a acaparar muchas empresas periodísticas que no utilizó, por lo menos evidentemente, como trampolín de campaña. Sus emprendimientos empezaron con la industria Indupel, en la que se fabrica papel higiénico, pañales y toallas femeninas. Luego continuó con los supermercados Hipermaxi, y según algunos informes de economía es accionario de varios bancos bolivianos.

Participó como socio en el periódico El Mundo y en la radio del mismo nombre, y de acuerdo a la Cámara de Industria y Comercio del departamento de Santa Cruz están a nombre de la familia Kuljis: Red Uno de Bolivia; Empresa Multinacional Andina “Bajio S.A.”, de cueros; Kuljis Limitada de venta de barrotes y comestibles; “Curtiembre Vis Kuljis S.A.”, curtiembre en general; Papelandia, venta de productos de escritorio; y Producciones Televisivas y Publicidad “Produtel”.

A pesar de que sólo las anteriores firmas son legalmente propiedad de los Kuljis, es de público conocimiento que además de las empresas El Mundo, también son parte de la familia Kuljis, la Editora Oriente S. A., la agencia Publideas, el Canal Mágico 42 de La Paz, y muchas emisoras televisivas en el interior del país bajo su concesión. Según Guadalupe Cajías la cadena Red Uno no modificó sus criterios cuando Kuljis fue ministro, pero aclara que sus mismos profesionales admitían que la empresa no daba réditos económicos sino políticos.

Más evidente fue el caso de la Radio Televisión Popular RTP, que lanzó a su dueño, Carlos Palenque, al escenario político y sentó el precedente de lo que luego harían otros propietarios de medios.

El proyecto empezó con un programa en la radio estatal y luego con la compra de la emisora Metropolitana. Más tarde se creó una red de noticias en todo el país y el periódico El Patriota. Palenque integró las filas del partido político Conciencia de Patria (CONDEPA), que llegó a tener un caudal importante de votos ganó en La Paz, pero la muerte de su líder produjo la ruptura de esa herramienta política.

“Desde la creación del partido, los medios eran sus voceros, multiplicaban acríticamente las acciones de sus militantes en función pública y hubo confusión en el rol de los periodistas/condepistas. Los responsables de esta red señalaron en una investigación privada que sus motivaciones eran políticas y que a pesar de los grandes niveles de sintonía que lograron y de la publicidad que tenía en sus programas estrellas, la concentración de la propiedad de estos medios no les rendía económicamente.6

Tras los pasos de CONDEPA siguió el partido Acción Democrática Nacional (ADN) que acumuló los medios: Radio Libertad, una máquina rotativa para editar un periódico en La Paz y los canales TV 5 (Oruro), “(Beni), 5 (Santa Cruz) y 5 (La Paz), todas estaban a nombre del presidente del Yacimientos Petrolífero Fiscales de Bolivia (YPFB). ADN quiso construir un gran caudal de medios que luego uso electoralmente, y hasta hizo valer la influencia del entonces Presidente, Jaime Paz Zamora, que “ayudó” a obtener algunas licencias; pero su contrincante el partido Movimiento Bolivia Libre atacó públicamente estos mecanismos que deslegitimaron el intento.

Más tarde le tocó el turno al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que, bajo la tutela de Samuel Doria Medina,7 compró el periódico Hoy de La Paz, y José Luis Paredes adquirió el canal 24 y la radio FM Ciudad de El Alto. Aunque el periódico tuvo que cerrar, las radios defendieron eficientemente a “Pepe Lucho” Paredes cuando fue atacado por supuestos actos de corrupción.

Si bien estos casos grafican concretamente la acumulación mediática, el más emblemático ejemplo fue la red de negocios que construyó la familia Garafulic. El Padre Raúl Garafulic, ya fallecido, era descendiente de croatas de clase baja. Sin instrucción universitaria, se destacó en actividades económicas de los que fue acusado por manejos oscuros más de una vez. Arribó a los medios con la expansión de la televisión privada, participando como socio en algunos canales y particularmente en cubrimientos de eventos extraordinarios como las elecciones o el Campeonato Mundial de Fútbol, para luego adentrarse más fuertemente en la industria de la comunicación. Aunque nunca militó explícitamente en ningún partido político, se dice que fue simpatizante de ADN, pues ejerció como embajador en España y era amigo cercano del ex Presidente, General Hugo Banzer. Primero adquirió el canal 9 y Paceña de Televisión con las que formó la Red ATB, asociándola luego a Televisa de México.

Varios canales de Cable figuraban bajo el nombre del Grupo Garafulic, además de Sistel Sistemas Televisivos S.A., empresa de instalación de Servicios en comunicación. Según investigaciones periodísticas participó en Telecel de telefonía celular, entre otras; y posee la compañía Explotadora de Minas S.A., con una mina en La Paz, una en Oruro y seis en Potosí, como lo afirma el registro de la Cámara de industria.

La familia que al parecer comenzó su fortuna con la concesión de la venta de piedra caliza a la fábrica de Cemento Viacha y que luego invirtió en la producción de estaño, contaba, según la Superintendencia de Telecomunicaciones, con la concesión de nueve canales de televisión y 14 estaciones repetidoras distribuidas en todos los departamentos de Bolivia.

Posteriormente compró el periódico La Razón, considerado uno de los más influyentes del país, y El Día de Santa Cruz; en Cochabamba intentó fundar un periódico pero terminó comprando el 50% de las acciones de La Opinión.

También existen otros negocios ocultos de los Garafulics, como lo reveló el investigador Rafael Archondo Quiroga al descubrir que el señor Raúl Garafulics era el verdadero dueño de la empresa aérea Lloyd Aéreo Boliviana, como él mismo luego reconoció, y no así quien figuraba en los registro de la cámara de comercio, Ernesto Asbún8.

Las familias sean unidas

Ante la concentración de medios del grupo Garafulic, otras familias con tradición en los negocios periodísticos se unieron para contraponer el avance de ATB. Así fue que El Deber de Santa Cruz, Los Tiempos de Cochabamba, Correo del Sur de Sucre, La Prensa, El Alteño, El Nuevo Sur, El Norte, El Potosí y el sistema PAT9 de un grupo de periodistas y socios menores, conformaron una red nacional de medios, que con la posterior inversión de capitales privados se convirtió en el mayor conglomerado informativo del país, el Grupo Líder.

Este grupo dice tener intereses exclusivamente en negocios de la comunicación, aunque muchos lo vinculan al destituido ex Presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, “el Goni”.

Posteriormente crearon el periódico La Prensa en la ciudad de La Paz, convocando a muchos trabajadores de La Razón que disentían con la política de trabajo de los Garafulics. Aquel diario es dirigido por el reconocido Jorge Canelas, sucesor de una antigua familia dedicada al periodismo que hoy posee el periódico Los Tiempos en Cochabamba. Cuando se fundó La Razón contaba con una inversión inicial de 3.5 millones de dólares, con un paquete accionario dividido en tres partes iguales, entre Los Tiempos, El Deber y la sociedad Canelas-Cortéz.

Contexto mediático latinoamericano

Para analizar la conformación y concentración mediática boliviana es necesario contextualizarla describiendo el escenario latinoamericano, pues las particulares transformaciones de este país se enmarcan en el proceso de políticas neoliberales que se aplicaron en toda la región avanzados los años 80, y que redujeron notablemente la participación estatal en los medios de comunicación.

Desde entonces, empresas transnacionales invirtieron en negocios mediáticos de la región una suma que actualmente sobrepasa los 40 mil millones de dólares anuales10. Pero esas inversiones no produjeron el crecimiento de las economías y de los índices de ocupación, como lo pronosticaban los tecnócratas neoliberales. Por el contrario, sólo extendieron los intereses de los grandes pulpos mediáticos de la era globalizada.

El proceso de concentración tuvo altos y bajos, por lo que haciendo un recorrido histórico, se verán los vaivenes que están altamente relacionados con las políticas nacionales y con la mayor o menor voluntad de las empresas transnacionales por expandir sus mercados.

Ya en la década del 20, cuando nacía la radiofonía del “subcontinente”, se experimentó una lógica de acumulación de emisoras y cadenas en pocos propietarios. (Excepción hecha por Uruguay por la decisión política de implementar este medio con fines educativos). Desde mediados de la década del 40, en los inicios de la guerra fría, la influencia norteamericana se hizo sentir con la creación de la AIR (Asociación Americana de Radiodifusión). La misma presión bajó desde el norte en los comienzos de las emisiones televisivas de la década siguiente, imponiendo la conceptualización del medio como servicio de interés público (en oposición al modelo de servicio público que se adoptó en la mayor parte de Europa), facilitando la inversión de las cadenas televisivas estadounidenses en los países del sur.

Cabe advertir que la definición como medio de servicio público no era menor si se tiene en cuenta el rápido grado de desarrollo del medio audiovisual, pues en 1950 México era el sexto país a nivel mundial en disponer de televisión y Venezuela el undécimo en 1953.

Por esa década los gobiernos populistas intentaron utilizar los medios como herramientas con las que construir una identificación propia de las culturas subalternas, pero sin llegar a atacar a las clases dominantes. Y en ese camino, los estados latinoamericanos no supieron conducir políticas mediáticas eficientes que permitieran la participación de la sociedad, por eso fueron mucho más decisivas las presiones del mercado en los posteriores pasos que dio la comunicación.

El modelo desarrollista arremetió en los 60 e importó el proceso de modernización económica e integración regional, con la incorporación de grandes masas de capitales extranjeros y la sustitución del trabajo por el capital en el desarrollo cultural. Así fue posible la masificación de los aparatos receptores de radio y televisión, que desde entonces inauguró una familiaridad entre los negocios de los medios de comunicación con sectores relacionados al equipamiento tecnológico. También en ese tiempo se consolidaron algunas otras características actuales: la competencia entre empresas privadas por las audiencias, la centralización de la producción en las grandes ciudades, y la dependencia del capital extranjero. Las tres grandes cadenas norteamericanas ABC, CBS y NBC ya vendían productos televisivos a casi todos los países de la región, dejando atrás a las burguesías nacionales que carecían de iniciativa para invertir en el medio.

La particularidad de los 70 la aporta el agotamiento del desarrollismo y las sucesivas crisis, que ratificaron las reivindicaciones populares y algunas experiencias de gobiernos radicales. En el contexto de las fuertes presiones de las organizaciones sociales se produjo un empate hegemónico con las clases dominantes, que los gobiernos latinoamericanos no lograron dirimir; consecuentemente una ola de golpes de Estado y sucesivos gobiernos militares, volvieron a adaptar la economía a las leyes del mercado internacional con una distribución de ingresos regresivos.

En la mayoría de los casos las desestabilizaciones y posteriores dictaduras fundadas en las doctrinas de seguridad nacional, fueron llevadas a cabo con la colaboración de sectores de poder imperialistas estadounidenses y británicos; pero a diferencia de lo que se supondría, las grandes cadenas extranjeras no invadieron rotundamente los medios nacionales, sino que se limitaron a la venta de productos.

En esa misma década, por otra parte, desde algunos estados se formularon nuevas Políticas Nacionales de Comunicación (PNC). Ejemplo son Venezuela con Carlos Andrés Perez y México con Luis Echeverría, como presidentes, que llegaron a explicitar algunos términos referidos a la participación ciudadana, la democratización de las comunicaciones, la condena al desequilibrio en el flujo informativo internacional, y el derecho a la información y la réplica.

Pero en los 80, tanto los procesos políticos nacionales como el trasfondo internacional, que hizo de la información un insumo cardinal en la estructuración económica de las sociedades, giraron nuevamente el rumbo de los trazados mediáticos. Porque si bien las PNC tenían sus carencias, su derrota fue acelerada por la ofensiva de las estrategias neoliberales lideradas por las políticas de Margaret Thatcher en Gran Bretaña y Ronald Reagan en Norteamérica, que destruyeron los residuos de los estados de bienestar y sus variantes populistas en América Latina.

Además, agregan Guillermo Mastrini y Martín Becerra en ¿Desregulación o rerregulación?:

La mutación en la estructura económica de las sociedades en la últimas décadas es contemporánea a la aparición y difusión del microprocesador y a los progresivos cruces entre microinformática, telecomunicaciones y audiovisual, que dieron cabida a la gestación del proyecto de la Sociedad de la Información.11

Otra interesante herramienta para describir la prensa boliviana es el estudio dirigido por Guillermo Mastrini y Martín Becerra publicado en el libro Los Dueños de la Palabra (2006). Esta investigación analiza la concentración mediática y el estado de las industrias y los servicios infocomunicacionales que comprende, las telecomunicaciones (telefonía y TV por cable), la industria discontinua de bienes culturales (libros, discografía y cine) y los demás medios de comunicación, en los países latinoamericanos y España. Utiliza distintos índices comparativos para caracterizarlos, en los que se tienen en cuenta los niveles de concentración mediática en el consumo y la llegada de los servicios comunicacionales, entre otras variables. Una de las más relevantes en el libro es la denominada razón de concentración (CR4, por sus siglas en inglés: Four Firm Concentration Ratio), con la que se obtiene los índices de concentración de los cuatro primeros actores en los distintos sectores de la industria comunicacional. Por ejemplo, los cuatro diarios más vendidos, o las cuatro emisoras con más facturación publicitaria.

Bolivia tiene el índice de PNUD (Programa de Naciones Unidas para del Desarrollo) más bajo de todos los países analizados, posee una economía con altos índices de informalidad y un sistema de medios privados concentrados en pocos grupos económicos; en ese contexto hay que entender los diversos factores que se vierten en el libro que datan de 2004.

La industria infocomunicacional tributa el 5,5% del Producto Bruto Interno (PBI), a la que los bienes culturales aportan el 1% y el resto las telecomunicaciones, donde la telefonía móvil suma el 57% del volumen económico.

Comparado con los países sudamericanos y México, Bolivia tiene el índice más bajo de acceso a la TV paga, Internet y a las industrias discontinuas; el segundo más bajo en telefonía fija y el tercero en telefonía móvil a pesar de que este sector se incrementó el 100 % de 2000 a 2004. Luego de Perú y Ecuador tiene el índice más bajo en acceso a la TV gratis, y está ubicado en el penúltimo puesto en el acceso a la prensa escrita por sobre México, con la singularidad de que estos dos tipos de medios facturan casi idénticamente. Si bien, según estos índices el acceso a la radio es de los más bajos del continente, hay que tener en cuenta que existen muchas radios comunitarias de las que no hay estadísticas. Pero resumiendo los cuadros comparativos, junto a Ecuador y Paraguay, Bolivia es de los países con más bajo nivel de acceso relativo a los bienes y servicios de la información.

El diario El Deber de Santa Cruz es quien lidera la circulación de la prensa escrita (24%), y en segunda posición en ejemplares vendidos está La Razón de la Paz, que hasta enero de 2010 pertenecía al grupo español Prisa, y fue vendido junto con la cadena televisiva ATB a un grupo venezolano del que aún no se confirma el nombre. Este grupo, que en Argentina es propietario de varios medios como radio Continental, aun conserva en Bolivia el periódico El Nuevo Día en Santa Cruz, El Extra y el portal Bolivia.com, y en los sucesivos gobiernos neoliberales defendió los intereses de grupos económicos españoles como Repsol, BBVA, e Iberdrola, entre otros, como cuando apoyó a “Tuto” Quiroga candidato de Podemos en las elecciones presidenciales de 2005.

El Diario y Los Tiempos completan la nómina de los cuatro actores principales del rubro, ya que cada uno alcanza el 10% de ejemplares vendidos. Cabe asegurar que la facturación de los cuatros diarios equivale casi exactamente al porcentaje de ejemplares vendidos, y alcanza un índice de concentración del 64%, un punto por de debajo del promedio regional. Este dato parecería ubicar a Bolivia como un país con poca concentración de la prensa escrita comparada con el resto del continente, pero vale advertir que en ese país existen muchas ciudades importantes con sus respectivos diarios, lo que tendría que distribuir aun más el alcance de estos medios. Pero los periódicos de las distintas regiones cada vez más se vuelven propiedad de los grandes grupos mediáticos, como El Deber y Los Tiempos, dos de los cuatro principales actores en la prensa escrita que pertenecen al grupo Líder.

La radio es una de las principales actividades comunicativas en Bolivia y aunque no existen datos sobre las emisoras comunitarias ni de rating de audiencia en las radios masivas, se puede asegurar que FIDES lidera el sector con el 41% de la publicidad. Luego con el 35% sigue Panamericana, propiedad de Miguel Dueri, que fue embajador en Emiratos Árabes durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada, y es dueño también de casinos y de Discolandia. En tercer lugar se ubica la red Erbol con el 24%, concentrando estas tres emisoras el 62% de la facturación de la radiodifusión.

En la TV abierta, los cuatro canales principales manejan casi el 70% de la facturación publicitaria del medio. Encabeza la lista Unitel con el 21,6% que emite desde La Paz y estableció alianza con empresas trasnacionales como la CNN; pertenece al Grupo de la familia terrateniente Monasterios, que posee más de 40 mil hectáreas sólo en el departamento de Santa Cruz y es dirigido por Osvaldo Monasterio ex senador del MNR. Segundo se ubica ATB con el 19,2% que pertenecía al grupo Prisa y emite desde Santa Cruz; tercero es el canal Bolivisión (Cochabamba) con el 15,2% que integraba el grupo Asbun pero fue recientemente comprada por el magnate mejicano-estadounidense Ángel “El Fantasma” González. En cuarto lugar Red Uno (Santa Cruz) con el 13,6% y es parte de los medios de Ivo Kuljis, ex UCSista, empresario de Santa Cruz, terrateniente, y ex-candidato a la vicepresidencia junto a Manfred Reyes Villa

La TV paga concentra en tres empresas el 80% de los abonados y la facturación. Supercanal atiende al 36% de los abonados y factura el 34%, Comteco posee el 24% de los clientes y factura el 24% de los ingresos del sector, y Cotas posee el 21% de los abonados con el mismo porcentaje de facturación.

El mercado de la telefonía básica en Bolivia tiene la particularidad de poseer cuatro actores, a diferencia de otros países latinoamericanos en los que una o dos empresas son monopolios. Sin embargo, también se evidencia un considerable grado de concentración liderado por la empresa ENTEL que en 2004 facturaba el 61 % del sector y controlaba el 40 % de los abonados. En segundo lugar se encontraba Cotel con el 20 % de la facturación y el 27 % de los abonados, y completan el rubro las empresas Cotas y Cotmeco con índices muchos más bajos.

En la telefonía móvil también dominaba el espectro la empresa ENTEL acaparando el 65% de los abonados y parecido índice de facturación. La empresa Telecel tenía el 18% y Viva el 15%, respectivamente.

El Promedio de Concentración de los cuatro primeros actores de las industrias infocomunicacionales en el año 2004 era del 86% del dominio de mercado y del 82% en la facturación, rebasando los promedios de concentración de la región, y superando ampliamente lo cánones teóricos que indican que la concentración mediática es excesiva cuando se eleva el 50% del control del mercado por los cuatros primeros operadores. El sector con más concentración es la telefonía móvil seguida de la telefonía básica y la televisión de pago.

Conclusión

Para resumir la situación de los medios en Bolivia según el presente estudio, podríamos tener en cuenta dos ejes; los índices de acceso, de alcance y de concentración por un lado, y la legislación comunicacional por otro.

Comparado con los países de la región, Bolivia tiene el índice más bajo de acceso a la TV paga, Internet y a las industrias discontinuas; el segundo más bajo en telefonía fija y el tercero en telefonía móvil. Luego de Perú y Ecuador tiene el índice más bajo en acceso a la TV gratis, y está ubicado en el penúltimo puesto en el acceso a la prensa escrita. Integrando estos índices se puede afirmar que, junto a Ecuador y Paraguay, Bolivia es de los países con más bajo nivel de acceso relativo a los bienes y servicios de la información.

Además, el Promedio de Concentración de los cuatro primeros actores de las industrias infocomunicacionales en el año 2004 era del 86% del dominio de mercado y del 82% en la facturación, lo que supera los promedios de concentración de la región, y se ubica ampliamente por encima de los cánones teóricos que indican que la concentración mediática es excesiva cuando supera el 50%.

Tomando en cuenta la legislación comunicacional boliviana, vale resaltar que antes de la Nueva Constitución Política del Estado, para crear un medio no se exigía ningún requisito más que a otra empresa de cualquier rubro. Tampoco existía una ley que limite la adquisición de medios de comunicación por capitales extranjeros, ni de regulación antimonopólica.

Las estadísticas volcadas en esta investigación demuestran que el alto grado de concentración de medios en Bolivia es perjudicial para que exista una verdadera pluralidad de voces, y es negativo para que la mayoría de la población goce plenamente del derecho a la información. Si bien desde la llegada del MAS a la presidencia se ha recuperado la eficiencia en los medios públicos, como la agencia de noticias ABI y el canal Televisión Boliviana y, se creó el periódico estatal Cambio y la red de radios comunitarias y campesinas, Patria Libre; los medios de comunicación privados siguen acaparando el 85% del espectro comunicacional. Con este escenario, es evidente que debe emitirse una legislación acorde a los tiempos que corren, que impida la conformación de monopolios para asegurar el acceso y el derecho a la información al pueblo boliviano, y que además, comprometa a los medios a respetar los principios de veracidad y responsabilidad. Los medios de comunicación no deberían poder emitir afirmaciones xenófobas sin ningún tipo de responsabilidad, no deberían poder afirmar que gente de cierto color y cultura es inferior y que por eso es correcto excluirlos de participar en la vida social, sin que se pueda juzgarlos por lo dicho según la ley; porque para construir una sociedad en la que convivan todas la culturas, los medios como cualquier otro actor de la sociedad, deben ser responsables de sus actos.


Anexo

Grupo Accionario

Medios e instituciones afines

Iglesia

  • Radio FIDES
  • Agencia de Noticia FIDES
  • Escuela Superior de Comunicación Social Diakonía
  • Comisiones Arquidiocesanas de Comuicación Social (Cochabamba y en Sucre
  • Centro Diocesano de Comunicación Social (Potosí y Oruro)
  • Centro de Apoyo a la Comunicación Popular (Oruro)
  • Fundación Ayni (La Paz) textos y folletos, producción de audiovisuales y programas radiales;
  • Educación Radiofónica de Bolivia Erbol (La Paz) con más de cien radio asociadas para la comunicación y organización popular;
  • Periódico Yachay (Cochabamba),
  • Radio San Gabriel (La Paz-Oruro)
  • Revista de investigaciones
  • Boletín Movimiento Franciscano Justicia y Paz (Cochabamba)
  • Cuarto Intermedio (Cochabamba), revista trimestral con temas en general;
  • En Marcha (Sucre) periódico de alfabetización, capacitación agropecuaria e información campesina;
  • Camino (Sucre), periódico informativo y de orientación formativa; y
  • Hoja Dominical Día del Señor (La Paz)
  • La Iglesia además tiene diez canales de televisión, diez productoras de video, cuatro librerías, dos imprentas, y 42 radios en el campo, ciudad, minas, valles y selvas; en español, quechua, aymara y güaraní.

Familia Kuljis

  • Red Uno de Bolivia
  • Produtel: producciones Televisivas y Publicidad.
  • Editora Oriente S. A.
  • Agencia Publideas.
  • Canal Mágico 42 de La Paz
  • Además posee varias emisoras televisivas en el interior del país bajo su concesión

 

Mónica Medina, viuda de Carlos Palenque

  • Radio Televisión Popular Canal 4 RTP

Grupo Líder

  • Diarios:
  • El Deber (Santa Cruz)
  • Los Tiempos (Cochabamba)
  • Correo del Sur (Sucre)
  • La Prensa (La Paz)
  • El Alteño,
  • El Nuevo Sur,
  • El Norte
  • El Potosí
  • Sistema PAT de Información (Familia Daher residente en Santa Cruz)

 

Miguel Dueri

  • Panamericana,
  • Discolandia.

Familia Monasterios

  • Canal Unitel
Ángel “El Fantasma” Gonzalez: (magnate mejicano-estadounidense)

  • Bolivisión (Canal televisivo de Cochabamba)

Familia Carrasco Guzmán

  • El Diario - Periódico más antiguo del país (La Paz)

Vale recordar que grupo español Prisa vendió a fines de 2009 la cadena televisiva ATB a un grupo venezolano del que cual no se confirma el nombre. Aquella compañía española en Argentina es propietaria de varios medios como radio Continental, y en Bolivia aún conserva el periódico El Nuevo Día en Santa Cruz, El Extra y el portal Bolivia.com.


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Notas

1 Debido al formato de la Revista del CCC, en la presente publicación debió suprimirse los puntos relacionados a la Historia de las leyes de Comunicación, las Particularidades judiciales del periodismo y la información, y la Profesionalización y Penalización del Periodismo.
2 Durante los años 2000, 2001 profesores y alumnos de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de San Andrés, realizaron distintas encuestas que se vuelcan en estas líneas.
3 El decreto 21060 se aprobó en 1985, imponiendo un régimen de libre importación y exportación, dejando entrar en el mercado nacional productos de otros países subvencionados por sus gobiernos. Esta medida deterioró la producción nacional, afectando a las industrias, a los pequeños productores agrícolas y a los artesanos, obligándolos a abandonar sus tierras y a cerrar sus fábricas y talleres. También decretó que las empresas del sector público y privado podrían libremente convenir o rescindir contratos de trabajo, se congelaron los salarios, se eliminaron la asignaciones de salarios en especie, se suspendieron las pulperías, los sueldos en el sector privado se establecieron en acuerdos obrero-patronales, lo que permitió despedir a los mineros y a miles de trabajadores, tanto de la empresa privada como pública.
4 Víctor Van Oeyen. Campaña CRIS: ¡Otra Comunicación es posible! Portal de internet de Acción Andina. Diciembre 2002.
5 Datos de Lupe Cajías. Concentración de medios de comunicación en Bolivia, Amenaza o fortaleza. Umsa. 1997.
6 (Cardona 1998 p. 106)
7 Samuel Doria Medina fue candidato a presidente en el 2005, y obtuvo el tercer puesto nivel nacional, José Luis Paredes, alias “Pepe Lucho” fue alcalde de la ciudad de El Alto desde 2006.
8 Archondo Quiroga Rafael. Portal de internet Instituto Prensa y Sociedad, Foro del Periodismo independiente. El objetivo de esta investigación consistió en demostrar que en Bolivia existía la propiedad mediática. Pues a criterio del autor la concentración horizontal y vertical no parecen ser elementos tan decisivos como el hecho de que los medios se han articulado con otro tipo de negocios no periodísticos: la convivencia de medios con otros negocios.Ya en octubre del 2005 los medios del Grupo habían entablado una campaña para desprestigiar la compañía Lloyd Aéreo Boliviano, con el resultado de que los principales accionistas se vieron obligados a venderla. ¿A quién? Al Propio Grupo Garafulics como después demostró Archondo.
9 Según los informes mediáticos de la Embajada de Bolivia en Argentina, el socio mayoritario del sistema Pat era el expresidentes Carlos Mesa, quien defendió la capitalización de los ochenta y se benefició de la publicidad del gobierno del MNR. (Movimiento Nacionalista Revolucionario).
10 Mastrini Guillermo y Mestman Mariano: ¿Desregulación o rerregulación?: de la derrota de las políticas a las políticas de la derrota.” Internet.
11 Guillermo Mastrini y Martín Becerra en ¿Desregulación o rerregulación?
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