ISSN 1851-3263
Publicación Cuatrimestral
Cuando algo que estaba oculto aparece, muchas veces nos provoca el efecto de haber sido generado de pronto frente a nosotros. Esta es una sensación posible, entre muchas otras, frente al libro Pájaros Rojos, selección de poemas de Graciela Pernas Martino, desaparecida en 1976 por la dictadura militar. Rescatados de entre las cajas, estos poemas nos alcanzan como una prepotencia de vida, como si la continuidad que fuera interrumpida de manera violenta se reconstruyera, o mejor, se creara otra vez en este gesto de presencia.
Hay en el acontecimiento de esta publicación una nueva invención de memoria, distinta de aquella imprescindible que se sostiene en el reclamo de justicia. Mientras son juzgados muchos responsables de tantos crímenes, presentes también por persistencia de sus efectos, este libro nos habla de algo que nos llega de ese tiempo como memoria de vida. En palabras de Laura Esponda:
En Pájaros Rojos, Graciela vuelve para devolvernos la memoria; no la memoria del museo, del monumento, esa memoria dictada que es, en definitiva, la memoria del olvido, sino la memoria del presente, del instante en que la voz que habla en estos poemas ama, observa, degusta, sufre, juega, comparte, llora, toca, camina, corre, vuela, reclama, teme, tiembla, se agita, e insiste en su enorme decir.
Esa vida que se agita todavía en las palabras que leemos responde a tanto silencio que persiste más allá de los reclamos y los juicios. El silencio de los que se fueron y también de los que están, porque es en definitiva el silencio de ese diálogo ya imposible.
“Quiero vivir con aquellos que me dejaron creer”, dice Graciela y abarca en este espacio mínimo a toda una generación de jóvenes que creyeron con ella. Ojalá todos hubieran podido dejarnos palabras que nos contaran acerca de esas vidas, que reconstruyeran al menos un momento fugaz de eso que fueron como voces únicas. A pesar de todo, mucho de lo que fueron sigue hoy con nosotros.
Hay entonces un privilegio que Alba Martino (la madre de Graciela), Ayelén Oliva (a cargo de la edición) y todos los hacedores de este libro han rescatado para Graciela: la posibilidad de una huella, esa inscripción que marcamos en el mundo con nuestro paso, que fue deseo estructurante de toda la generación a la cual perteneció Graciela.
¡Qué largo el camino
que marcan mis pasos
y qué pocas las huellas
que en él han dejado!
Largos caminos de jóvenes vidas. Pájaros Rojos de Graciela Pernas Martino no reconstruye esos caminos, pero nos acerca destellos de una vida y nos interpela por eso desde lugares que son a la vez: bronca, dolor, ternura, y al final de todo... reparo.
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