“Las verdades evidentes: lingüística, semántica, filosofía ”

“Michel Pêcheux” no es un nombre que circule por las librerías, conferencias y tertulias locales con la asiduidad de otros, como “Jaques Lacan” o “Michel Foucault”, junto a los que, sin embargo, delimitó un modo singular de entender al sujeto y sus desventuras. Su itinerario intelectual también se anudó a otros nombres con los que compartió una mirada teórica, prácticas políticas, un destino trágico (se suicidó en 1983) y un presente más bien esquivo a la hora de reconocimientos y panegíricos. En efecto, no puede hablarse de Pêcheux sin mencionar a Louis Althusser, su maestro, quien inspiró buena parte de su aventura intelectual con una nota a pie en la que llamaba a producir una teoría materialista del discurso. De diversos modos a lo largo de su itinerario intelectual, Pêcheux asumió muy en serio aquella invitación, produciendo un cuerpo vasto y heterogéneo de artículos y libros. No muchos de ellos han sido traducidos al español, aunque sí al portugués, gracias al prestigio e interés del que el filósofo goza en el Brasil. En la Argentina, por su parte, la circulación de los textos de Pêcheux ha estado reducida, hasta ahora, a círculos académicos y especialistas. Incluso en Francia, su mención parece haberse reducido al racconto breve de los orígenes de la denominada Escuela Francesa de Análisis del Discurso, que sí goza de muy buena salud.

La publicación en Argentina de “Las verdades evidentes” -un texto aparecido en francés hace más de tres décadas, escrito por un autor prácticamente desconocido para el gran público, discípulo de uno de los nombres malditos de nuestro tiempo, cansado por igual del marxismo, de la teoría y del estructuralismo- representa, pues, una apuesta. Se trata de un texto que realiza un movimiento complejo: desentrama los elementos que constituyen “aquello que todo el mundo sabe” y propone aspectos de una teoría materialista del discurso. A contramano de las tendencias que prometen modos sencillos de desarmar y rearmar “discursos”, Pêcheux nos muestra los modos en que los procesos discursivos nos sujetan y hacen con nosotros, incluso allí donde nos creemos más libres. Lejos de las invitaciones a producir discursos y subjetividades prêt-à-porter, “Las verdades evidentes” nos propone una teoría del discurso densa, inescindible de una teoría de la ideología y del sujeto, atenta a los mecanismos y dispositivos, antes que al mero análisis de “contenidos”. En el despliegue de esta propuesta vemos reaparecer palabras marginadas del debate filosófico contemporáneo como “formación social”, “clase” o “ciencia”, destinadas a despertarnos de la modorra posmoderna que nos ha acostumbrado a la pura descripción y que ha renunciado, entre varias otras cosas, a explicar. En tiempos en que urge volver a formular las “grandes preguntas”, este libro y su paradójica in/actualidad se presentan como una instancia valiosa de formación para quienes se interesan en los problemas del discurso, en los problemas y teorías del lenguaje –de la lengua-, en los problemas y teorías del sujeto, en los procesos de producción de conocimiento y en las prácticas políticas transformadoras. La publicación de “Las verdades evidentes” es, pues, no solo una apuesta, sino también una provocación.

Ana Grondona

Co-directora de la Colección Historia del Presente-Ediciones del CCC

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