Nuevas modalidades productivas autogestionadas por cartoneros
Nuevas modalidades productivas autogestionadas por cartoneros
por Mariela Diaz
Objetivo General
- Establecer convergencias y divergencias entre las categorizaciones teóricas sobre el trabajo que realizan los cartoneros y la significación y el sentido que estos tienen sobre su actividad en el marco de una organización social a fin de vincularlas a una perspectiva de Economía Social.
- Objetivos Específicos
- Reconstruir y caracterizar el proceso productivo de la organización
- Desarrollar un marco conceptual que de cuenta de las diversas adjetivaciones existentes en el ámbito académico sobre el trabajo que realizan los cartoneros.
- Indagar sobre el sentido del trabajo en la organización por parte de los trabajadores cartoneros.
- Identificar vinculaciones o no entre las categorías de trabajo asalariado y el trabajo autogestionado, etc. y las propuestas por los trabajadores.
- Realizar una aproximación conceptual del trabajo a la perspectiva de estudio de la Economía Social.
El desempleo y la precarización laboral son dos de las principales características del proceso de implementación del modelo socio económico que se inicia en los años 70 y que se caracteriza básicamente por la predominancia del capital financiero por sobre el productivo. Dicho proceso, tuvo su máxima expresión en los ’90 a partir de la implementación de las ya conocidas políticas neoliberales.
Dicha falta de empleo comienza a evidenciarse a través de necesidades y demandas sociales que dado el nivel de problematización que alcanzan, en el campo de estudio de las ciencias sociales constituyen la principal “cuestión social” (Cross, 2009) de las últimas décadas.
Al menos en el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es en este marco, en el un sector de desocupados despliegan a modo de estrategia, para complementar la consecuente escasez de recursos - necesarios para su subsistencia-, la comercialización de residuos obtenidos de la vía pública para luego ser reintroducidos a los circuitos industriales como materia prima.
Este contexto también trae aparejado otro fenómeno que identificamos como un auge de la cooperativización. El mismo consistió en la exacerbación por parte de la política pública y de varias ONGs de los beneficios que las prácticas asociativas y el trabajo autogestivo tendrían para los trabajadores desocupados. Este impulso tuvo varios corolarios válidos al menos en el caso de los cartoneros. Entre ellos se encuentra aquel se sostiene que las cooperativas en tanto formas jurídicas no reflejan fielmente la modalidad de trabajo de los recuperadores –ya que la mayoría de los cartoneros trabaja en forma individual– e intentan imponer una racionalidad pretendidamente superior (Schamber, 2007) sobre los emprendimientos, generando en muchos casos falsas expectativas que devinieron en las causas de su declinación.
Si bien tenemos puntos de coincidencia con esta perspectiva, la cooperativa ha sido, por un lado, la forma jurídica exclusiva, en la que han encajado los nuevos emprendimientos debido a la multiplicidad de propósitos sociales, políticos y económicos que se proponían. Por el otro, la adopción casi enceguecida por esta modalidad se debió a que otras, como la asociación civil y asociación sin fines de lucro, dejaban por fuera la instancia de comercialización, determinante para la actividad de los cartoneros.
De todas maneras, lo que nos interesa destacar es que este impulso dado hacía y por los trabajadores a la conformación de cooperativas, más allá de algunos fracasos, también dio lugar a novedosas formas de organización económica y social de los espacios de trabajo, en otras palabras a nuevas formas de organización de la producción.
Para identificar y analizar la originalidad y potencialidad de dichos espacios es necesario ir “más allá” de la mirada dicotómica que opone informalidad- precarización – individualismo frente a la formalidad – dignificación – solidaridad (Carenzo y Miguez, s/f). Para ello, es preciso considerar que estas características se encuentran presentes en una u otra modalidad de trabajo, que con este tipo de enfoque se coloca el énfasis en lo que las organizaciones deberían ser y no en cómo son realmente y por último que se estaría reproduciendo así el carácter normativo de este tipo de enfoque.
A nuestro entender los valores que orientan al menos discursivamente a estos emprendimientos no son puntos de partida concretos sino principios que se cristalizan en los emprendimientos como resultado de procesos complejos y contradictorios cuyo conocimiento se vuelve indispensable profundizar si se pretende un aporte genuino al fenómeno de los cartoneros.
La actividad de recolección de residuos que realizan los llamados cartoneros en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene una historia que data de más de 100 años pero es en el año 2001 cuando se produce una de sus mayores resignificaciones: tiene lugar una ruptura con la acepción tradicional del cirujeo, con este término nos referimos a la actividad que realizan los sujetos que viven de la basura. Dicho quiebre, estuvo vinculado a las características inéditas que asumió, tales como la presencia masiva de los trabajadores en el espacio urbano, ya no en sus márgenes y la alta rentabilidad que tuvo la venta de residuos reciclables en la coyuntura económica del momento.
Simultáneamente, la actividad de los recicladores logró concentrar la atención de variados ámbitos y el académico no fue la excepción. Se fue consolidando así, el ya conocido fenómeno de los cartoneros (Schamber y Suarez, 2002; Reynals, 2002; Cross y Gorban, 2004; Di Marco, 2005; Escliar V. et al 2007; Paiva 2008). Asociado a lo antedicho, es importante señalar que desde el área de investigación dónde tiene lugar el actual proyecto también se han desarrollado estudios al respecto, lo que sigue versa sobre uno de ellos.
Escliar V, Mutuberría Lazarini V. Rodríguez F y Rodríguez P. (2007) en su trabajo “Cartoneros: ¿una práctica individual o asociativa? analizan factores socio económicos asociados a la actividad del cartonero. Y, entendiendo al cooperativismo como forma asociativa indagan sobre la participación y las motivaciones de los cartoneros por conformar cooperativas.
Dicha investigación despierta un interés particular por dos motivos. El primero como ya dijimos es por el hecho de que la propuesta actual se enmarca en el mismo espacio de investigación[1]. El segundo es que en su hipótesis sostienen que la cooperativa reemplaza determinados actores intermediarios del circuito de comercialización de materiales reciclables y por esto los cartoneros, al asociarse mejorarían su ingreso obteniendo así mejoras sociales y mayor calidad de vida. A nuestro entender recuperar los trabajos previos es sumar mayor evidencia empírica al desarrollo del fenómeno estudiado. En este sentido se considera pertinente identificar puntos de contacto.
Para tal fin indagaremos sobre la vida laboral previa de los cartoneros, en otras palabras sobre los espacios laborales de procedencia. En la mencionada investigación este aspecto es trabajado desde la pregunta por la situación laboral u ocupación anterior a comenzar la actividad del cartoneo. En nuestro caso utilizaremos el concepto de trayectoria laboral ya que el mismo permite la reconstrucción por parte del propio actor de aquella sucesión de actividades que aunque se encuentran por fuera del mercado de trabajo en su acepción tradicional, son consideradas por éste como un trabajo u ocupación.
Otro de los puntos de contacto con la mencionada investigación es el interés por las prácticas asociativas impulsadas por estos trabajadores. En aquel momento este aspecto fue trabajado a partir de cuestiones como si conocen qué es una cooperativa y si participaban en alguna, entre otras. En nuestro caso indagaremos sobre las motivaciones de la participación en una organización social de cartoneros conformada hace más de cinco años. Este punto es clave ya que durante el período de trabajo de campo 2004 y 2005 la información obtenida fue contraria a la esperada en la hipótesis planteada. Por el contrario las respuestas indicaron que de los cien cartoneros encuestados ninguno formaba parte de una cooperativa y que el porcentaje mayor tampoco estaba interesado en hacerlo.
Decimos que este punto resulta clave porque después de 5 años se abre el interrogante acerca de si esta percepción sobre la actividad y las prácticas asociativas continúa siendo la misma o se modificado. A priori, a partir del caso estudiado estamos en condiciones al menos de señalar que hay diferencias, al menos en el sentido asignado a la actividad en la vida laboral de estos trabajadores en relación con aquellos años. Específicamente indagaremos estas cuestiones en el Movimiento de Trabajadores Excluídos (MTE), un movimiento conformado por más de 300 trabajadores cartoneros del Conurbano Bonaerense que cuenta con una experiencia asociativa y de autoorganización colectiva que ha logrado novedosas formas de organización de su trabajo a través de inéditas formas de vinculación con el gobierno local. Lo haremos en el período que comprende el año 2006 al 2010.
En definitiva, volviendo al tema de la producción académica, este fenómeno despierta interés a los investigadores porque constituye una de las viejas ocupaciones que adopta nuevas particularidades en el marco de las actuales características del modelo de acumulación (Gorban, 2003). Por consiguiente un factor que pudo haber contribuido a la acentuada motivación por estudiar esta población y su actividad, como vimos es la posibilidad de abordaje desde las múltiples aristas que nos ofrecen el campo de estudio de las trasformaciones en el mundo del trabajo y la economía social.
La idea de introducirnos en estas dimensiones requiere un recorte aún más acotado para facilitar su comprensión. El mismo, como adelantamos surge de nuestro interés por indagar sobre el sentido actual del trabajo y la vida sociolaboral de los sujetos. Nos interesa conocer qué lugar ocupa el trabajo en la vida de los miembros de una organización social, en la vida de los sujetos que la componen. Con otras palabras podríamos decir que queremos enfocarnos en una intersección de componentes objetivos y subjetivos de los fenómenos sociales.
A partir de conocer el sentido del trabajo en una organización de cartoneros[2], lo tensionaremos conceptualmente teniendo en cuenta diversas significaciones sobre el trabajo, como el asalariado, el autogestivo, el no trabajo, el autónomo, entre otros. Así, a partir de un concepto de trabajo cuya organización esta mediada por la forma social capitalista volveremos a distanciarnos hacia el que significan – u otorgan sentido- los trabajadores. Posteriormente retomaremos algunas nociones de trabajo propuesta desde la perspectiva de la Economía Social.
A modo de hipótesis sostenemos que ninguna de las categorías utilizadas para adjetivar al trabajo realizado por los cartoneros coincide absolutamente con la conceptualización y el sentido que ellos mismos tienen sobre su actividad. En tal caso, dichas categorizaciones no se presentarían de manera absoluta y excluyente sino como la combinación de varias de ellas. Esta hibridación conceptual estaría dada, justamente, porque se trata de nuevas formas de organización de la producción o nuevas modalidades productivas diferentes a las enmarcadas en el mercado de trabajo tradicional.
[1] El área de estudio de Economía Social del Departamento de Economía Política y Sistema Mundial del Centro Cultural de la Cooperación
[2] La existencia de la organización no puede comprenderse completamente si no aclaramos que tiene estrecha relación con la problemática de los residuos sólidos en la Ciudad de Buenos Aires. Solo por nombrar alguna vinculación con la problemática mencionamos que el MTE le evita a la ciudad el entierro de más de 100 toneladas diarias de residuos, además contribuye al ordenamiento territorial de los trabajadores cartoneros y es parte del Servicio de Higiene Urbana de la Ciudad.