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Economía Política y Sistema Mundial

Las Experiencias de Economía Social en Brasil. El caso del Banco Palmas

"Las experiencias de economía solidaria de Brasil como actores de la construcción de un desarrollo alternativo: el caso de los mercados solidarios de la experiencia del Banco Palmas"

Por Leticia Barbosa



Resumen:

El objetivo central de esta investigación es contribuir a pensar lo económico y redefinirlo tomando en cuenta factores históricos y sociales. Así, entendemos que muchas veces se entiende lo económico en el sentido formalista de asignar recursos escasos entre múltiples necesidades y no se toma en cuenta que engloba otros factores y lógicas. Se propone analizar la lógica de los mercados capitalista, ver las contradicciones que estos presentan para satisfacer las necesidades de las personas. A su vez, se hará un recorrido por autores que han explicado la irracionalidad de la producción y que nos abren el campo para pensar el camino teórico de la economía solidaria. De esta manera, tenemos que comprender cómo el mecanismo del mercado es adaptado por la Economía Solidaria y qué diferencias presenta respecto de aquél. La construcción de otra economía no implica simplemente producir colectivamente sino que hay que tener en cuenta las lógicas que nos mueven en la sociedad. Nosotros construimos esta sociedad, pero por interés de una minoría dueña del capital, induce de manera que les favorezcan. Encontramos que surgen movimientos que están poniendo en práctica su lógica, la lógica de la reproducción ampliada de la vida.

Texto Extendido

El objetivo central de esta investigación es contribuir a pensar lo económico y redefinirlo tomando en cuenta factores históricos y sociales. Así, entendemos que muchas veces se entiende lo económico en el sentido formalista de asignar recursos escasos entre múltiples necesidades y no se toma en cuenta que engloba otros factores y lógicas.
¿Por qué en términos de desarrollo alternativo? Tomando a Escobar (2002), se analisa la emergencia de nuevos modelos de desarrollo . Se hace un recorrido por las teorías desarrollistas y su crítica latinoamericana más presente, tanto la teoría de la dependencia (Dos Santos, Pinto) como la teoría de la regulación (Ominami, Bustelo Gómez) para pensar el desarrollo económico y social desde la realidad de la latinoamericana desde una perspectiva que articule lo local y lo global. Analizando el desarrollo del moderno sistema mundial y la particularidad latinoamericana dentro del mismo, se reflexionará tanto en torno a las propuestas de las teorías del post desarrollo (Escobar) como a la emergencia de los denominados Nuevos Movimientos Sociales (Arrighi, O’Connor), sin prescindir del papel que la tecnología ocupa para pensar un desarrollo sustentable, tanto desde la perspectiva económica, como desde la sustentabilidad de las poblaciones y del ecosistema en que las mismas se desenvuelven a fin de pensar un desarrollo endógeno que no pierda de vista su inserción en el proceso histórico global.
Así, mientras que el capitalismo ha demostrado su potencial para desarrollar sus fuerzas productivas excluyendo a una porción importante de la población y deteriorando profundamente el medioambiente, es posible encontrar otros mercados que presentan lógicas solidarias y que han contribuido a mejorar la calidad de la vida de la comunidad.
Se propone analizar la lógica de los mercados capitalista, ver las contradicciones que estos presentan para satisfacer las necesidades de las personas. A su vez, se hará un recorrido por autores que han explicado la irracionalidad de la producción y que nos abren el campo para pensar el camino teórico de la economía solidaria.
La teoría neoclásica entiende a los mercados como los organizadores del proceso de intercambio. Así, partiendo de una definición formalista, entienden a la economía como la ciencia que estudia la asignación de los recursos escasos entre las múltiples necesidades y consideran a la riqueza social como el “conjunto de cosas materiales o inmateriales que son escasas, es decir, que por una parte nos son útiles y, por otra, existen a nuestra disposición en cantidades limitadas” (Walras, 1987; p. 155).
La economía neoclásica parte de supuestos significativos acerca del comportamiento de los agentes y del funcionamiento de los mercados. Por un lado, se considera que los individuos son sujetos racionales, homos economicus, que toman las mejores decisiones posibles en base a la información de la cual disponen. En este contexto, se considera que los individuos actúan de manera aislada, son egoístas, utilitaristas, no se encuentran sujetos a lazos con otros individuos y solamente se preocupan por sí mismos. Por otro lado, se considera que los mercados son asignadores eficientes de los recursos. A su vez, en su versión más pura, la teoría neoclásica postula que los mercados son perfectos: la existencia de infinitos compradores y vendedores determina que los precios sean fijados por la oferta y la demanda, sin que ninguno de ellos logre imponer condiciones.
Ahora bien, una sociedad organizada en función de los mercados y en donde la satisfacción de las necesidades de las personas se encuentra subordinada a la lógica de acumulación, la reproducción de la vida de todos no se encuentra garantizada. Aquellas personas que logran insertarse exitosamente en los mercados obtendrán los ingresos para satisfacer sus necesidades con creces pero, quienes no corran la misma suerte, se encontrarán imposibilitados de reproducir sus vidas.
Teóricos como Hinkelammert han criticado a fondo la racionalidad económica entendida como relación medio-fin. La destrucción de la vida humana que esta racionalidad y eficiencia provocan no es discutida. Es decir, el cálculo de la productividad de una empresa es calculado en relación a la fuerza de trabajo empleado, pero si calculamos en función de los costos externos de la actividad empresarial tendrá una productividad negativa.
“Esta es la irracionalidad de lo racionalizado, que es a la vez, la ineficiencia de la eficiencia” (Hinkelammert, 2003, p.32), es perder el sentido de la vida humana para Hinkelammert. La acción racional presentada por Max Weber, desarrollada por Warlas y Pareto más tarde, tiene como criterio de racionalidad la elección de los medios para llegar a un fin. Así, se mueve en función de los costos, por lo tanto “logra un determinado fin con el mínimo de medios” (Hinkelammert, 2003, p.33). Ahora bien, nos preguntamos:¿qué medios y cómo se obtienen los fines? Desde esta visión, no importa qué medio se utilizan ni sus consecuencias, solamente se evalúa el éxito en alcanzar el fin.
Los sistemas económicos suelen referirse a los mercados, significa que otras relaciones sociales donde hay integración, como la redistribución y la reciprocidad, no nos remite a lo económico. Igual es la afirmación de que el mercado es una institución intrínsecamente capitalista. Desde hace ya más de 500 años, nos encontramos en un sistema de mercado, pero solamente en aproximadamente los últimos 200 años este sistema de mercado es el capitalista. Lisboa nos explica que esta institución es utilizada injustamente por el sistema capitalista. Argumenta que capitalismo y mercado no son sinónimos: “O espaço do mercado, das trocas, sendo tão antigo quanto à própria humanidade, é anterior ao capitalismo e provavelmente sobreviverá ao mesmo (se alguém sobreviver)”. (Lisboa, 1998, p. 01)
Para Lisboa (2004b), el mercado significa el lugar donde se comercializan artículos a precios establecidos y en pequeñas cuantidades. Afirma que la economía de mercado no es el resultado de la evolución de los mercados locales y la idea de que esta economía de mercado sea autorregulada fue producida políticamente. En el análisis de Lisboa, se constata que el problema no es la existencia del mercado sino cómo los sujetos lo utilizan para satisfacer sus necesidades y deseos. Esto los lleva al consumismo. La lógica con que se mueven en él y el hecho de depender de este medio para su integración, es lo que hace la diferencia al pensar en otra economía.
“La superación de la sociedad de mercado no significa, bajo ninguna forma, la ausencia de mercados”, según lo afirma Polanyi, lo que nos lleva a diferenciar “sociedad de mercado” de “sociedad con mercado”. Tanto la mercadofilia liberal, que quiere eliminar la política, como la mercadofobia, que inversamente busca eliminar el mercado, son incapaces de percibir que el mercado es una realidad humana siempre políticamente construida (…)”. (Lisboa, 2004b, p. 300)
De esta manera, tenemos que comprender cómo el mecanismo del mercado es adaptado por la Economía Solidaria y qué diferencias presenta respecto de aquél. La construcción de otra economía no implica simplemente producir colectivamente sino que hay que tener en cuenta las lógicas que nos mueven en la sociedad. Nosotros construimos esta sociedad, pero por interés de una minoría dueña del capital, induce de manera que les favorezcan. Encontramos que surgen movimientos que están poniendo en práctica su lógica, la lógica de la reproducción ampliada de la vida.
Cuando hablamos de una Economía Social y Solidaria, estamos pensando en una economía con otras prácticas y otros sentidos y, por lo tanto, el intercambio que bajo esta lógica se realice debe caracterizarse por otros significados. Esto nos lleva a preguntarnos bajo qué lógicas de acción desarrollan sus prácticas los sujetos participantes, qué motivaciones los llevan a forman parte y cómo se intercambian los bienes producidos. Por otro lado, si discuten la transición del sistema de mercado capitalista hacia otro sistema basado en otras subjetividades, es decir, otras prácticas y sentidos distintos al utilitarismo.
Para tanto, la experiencia del Banco Palmas en Fortaleza/CE, Brasil, se demuestra propicia para realizar la investigación. A Asociación de Vecinos, ASMOCONP, creo el Banco Comunitario Palmas. Através de este banco se emite la moneda social, Palmas. Esta moneda social sirve también para pagos de salarios de trabajadores y las cuentas de los servicios públicos del Estado. Al contrario de las monedas sociales que se ha encontrado, los Palmas no circulan en un club de trueque o en una feria sino en el comercio local. A partir de esta interacción económica, ellos han creados otras instituciones económicas que reafirman la lógica reproductiva, de acuerdo con Hinkelammert (2003).
El objetivo de la investigación es identificar las instituciones que surgen desde estas alternativas, como mercados solidarios, monedas propias y otros elementos económicos y sociales de la formación de mercados solidarios, más específicamente del mercado financiero local.
La importancia de investigar la experiencia del Banco Palmas está situada también en el hecho de que el Banco Palmas es referencia para los 200 bancos comunitarios creados en Venezuela ocho años después de la creación del Banco Palmas. El Ministerio de Economía Popular (Minep) de Venezuela, envió una comisión de 20 técnicos para conocer de cerca todo el proceso de funcionamiento del Banco Palmas, pionero en la experiencia de bancos comunitarios de Brasil. La idea es que toda la economía del lugar sea desarrollada a través de sistemas de asociativismo o cooperativismo, de forma tal que la propia comunidad realice la gestión de su negocio.






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