Crisis, hegemonía y proyectos de nación.
Crisis, hegemonía y proyectos de nación. El pensamiento económico argentino durante la Década Infame (1930-1943).
por Juan Pablo Artinian, Lic. Ariana Sacroisky y Gaspar Tolon
El presente documento de trabajo recoge los resultados de la investigación interdisciplinaria desarrollada con el objeto de comprender las producciones teórico-económicas formuladas durante la Década Infame (1930-1943). Partiendo de entender a las mismas como la expresión de enfrentamientos y alianzas de clase que se proponen garantizar la incorporación de intereses concretos en el nuevo régimen de acumulación, la investigación se abordó a través de tres instancias analíticas que permitieron estudiar la relación entre los aspectos históricos, económicos y sociológicos de este período.
En primer lugar caracterizaremos al proceso histórico que se desarrolla durante los últimos años de vigencia del modelo agroexportador y el período inmediatamente posterior, realizando un análisis que considera las dimensiones institucional, económica y social que definen al cambio en el régimen de acumulación imperante. Se dará cuenta de las repercusiones que se despliegan ante la caída del paradigma liberal, tanto en los países centrales como en América Latina, y, específicamente, la forma que adopta la nueva configuración del mercado mundial en la Argentina.
En segundo lugar se presentará el pensamiento de los principales autores que se desarrollan en el área de la economía política durante el período estudiado. Se abordaron a tal efecto las obras de Federico Pinedo, Nemesio de Olariaga, Alejandro Bunge, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, así como también se caracterizó al ideario de la Sociedad Rural Argentina -dado el rol desempeñado por esta corporación empresaria en la lucha ideológica que se despliega en el período estudiado-. En este sentido, y creyendo adecuado utilizar el enfoque gramsciano en lo que respecta a la problemática de los intelectuales y su vinculación con las clases sociales, procuramos dilucidar si dichos autores pueden caracterizarse como intelectuales orgánicos.
Antonio Gramsci define al bloque histórico como constituido por dos esferas, siendo que a un cierto modo de producción corresponde una estructura social determinada en la que domina una clase fundamental. Será esta clase quien desarrollará progresivamente -y por medio de la especialización de sus actividades- una superestructura diferenciada que le brindará tanto homogeneidad hacia su interior y conciencia de su propia función como la dirección política –o hegemonía- sobre las otras clases.
Esta dirección de la sociedad es ejercida por una capa que se encuentra orgánicamente ligada a la clase dirigente: los intelectuales orgánicos. Elaborando la ideología de la clase dominante y transformándola en una concepción del mundo que impregna a todo el cuerpo social, éstos conforman y administran el complejo supraestructural estableciendo una ligazón del mismo con la estructura; constituyendo de esta manera al bloque histórico.
Los grandes intelectuales o creadores de la nueva concepción del mundo constituyen la piedra angular del bloque intelectual, pergeñando y sometiendo como subordinados a los intelectuales de otros grupos sociales y dando origen a un entramado de cuyo grado de cohesión dependerá la posibilidad de desarrollo de una nueva cultura. En efecto, las tareas del bloque intelectual no se limitan a la formación de un consenso en las capas intelectualmente especializadas, sino a la constitución de un sentido común y una concepción del mundo consistentes con los intereses objetivos de las clases dominantes.
La subversión del bloque histórico requiere como una de sus condiciones fundamentales, por lo antedicho, la disgregación del bloque intelectual hegemónico. Es en este punto donde aparece la función de los grandes intelectuales ligados a las clases subalternas.
Desde una perspectiva histórico-sociológica, nos propusimos comprender de qué modo las luchas y alianzas de clase, expresadas -entre otras formas- en la obra de los autores mencionados anteriormente, se cristalizan en dos proyectos de Nación: uno que procura preservar el régimen de acumulación basado en la exportación de productos primarios, aunque adaptándolo a las nuevas circunstancias –que podría llamarse proyecto agroexportador-, y otro que se propone impulsar un proceso de industrialización orientada al mercado interno, e incluyente de los sectores populares –que denominaremos proyecto industrialista-.
Ante la crisis del régimen de acumulación impuesto en nuestro país durante el último cuarto de siglo, la alianza entre los intelectuales y el bloque de los sectores marginados y golpeados por dicho modelo económico se torna tanto o más acuciante que en el período estudiado en el presente trabajo. En este sentido, nos propusimos no sólo encontrar en la producción de teoría económica de la época la expresión de distintos proyectos de Nación, sino también reconocer el rol de dicha teoría -y de los intelectuales de los diversos sectores en pugna- en la construcción de alternativas frente a la producción intelectual orgánica de los grupos dominantes y, por tanto, en la constitución de nuevos regímenes de acumulación.