Los futuros del dólar y la política cambiaria

12/04/2016

Por Nestor Testa


Las políticas económicas son herramientas mediante las cuales el Estado interviene en la economía. Deberían tener como fin último el bienestar de la población en su conjunto. Una de esas políticas se denomina “cambiaria” y consiste en administrar -con mayor o menor rigidez- el tipo de cambio y acotar su volatilidad.

El tipo de cambio no es otra cosa que la cotización del dólar. Se trata de un precio clave para toda la economía, más aun en países como la Argentina en los que una devaluación tiene claros efectos inflacionarios. Por lo tanto, los movimientos cambiarios impactan también sobre la economía real, tienen implicancias para el desarrollo y para la estabilidad financiera y por esa razón, a la mayoría de los Bancos Centrales del mundo les interesa administrar esa variable.


El Banco Central hace política cambiaria utilizando variadas herramientas. La forma más común de hacerlo es interviniendo en el mercado mayorista o MULC (Mercado Único y Libre de Cambios). En dicho mercado, se pueden comprar dólares entregando pesos o vender dólares para obtener pesos. De acuerdo a los objetivos de política planteados, el Banco Central puede posicionarse como comprador o como vendedor de dólares y así presionar al alza o a la baja la cotización de dicha moneda.

Pero también, los Bancos Centrales pueden hacer política cambiaria con otros instrumentos de intervención como son los “Futuros de dólar”. En Argentina, estos últimos se negocian principalmente en un mercado llamado Rofex. A modo de ejemplo de cómo funciona este mercado, suponga que un participante se compromete hoy a comprar 100 dólares en octubre próximo a $16,70 (el precio de mercado de Futuros a octubre) y otro participante hace lo contrario, es decir, se compromete hoy a vender 100 dólares a ese mismo precio y en ese mismo mes.

Luego, en octubre, la cotización del dólar puede resultar mayor a $16,70 por lo que ganaría el comprador o menor a $16,70 por lo que ganaría el vendedor. El perdedor debe compensar al ganador en pesos (no hay en realidad compra y venta de dólares) por la diferencia entre la cotización del dólar en octubre y la que el mercado prevé hoy para dicho mes.

Como la compensación es en Pesos, los Futuros de dólar no son equiparables a otros similares que se negocian en el exterior. Se trata de un instrumento cuyo uso puede ser totalmente especulativo: se apuesta a que la cotización del dólar sea mayor o menor a $16,70 en octubre. Pero también es utilizado, por ejemplo, por los importadores para asegurarse de que van a poder afrontar los pagos pendientes al exterior.

El Banco Central puede posicionarse como comprador o vendedor de Futuros de dólar y, de esta manera, establecer la cotización del dólar a una fecha futura para que el mercado la tome como referencia. Si existieran en el mercado fuertes expectativas de devaluación como sucedió en los meses previos a las elecciones, los importadores podrían trasladar dichas expectativas a los precios locales acelerando la inflación. Por dicho motivo es que el Banco Central interviene en el mercado de Futuros de forma complementaria al mercado mayorista.

Los contratos a Futuro vendidos por el Banco Central el año pasado fueron unadecisión acertada porque enviaron señales claras de que no se iban a convalidar las expectativas de devaluación y evitaron que las mismas se trasladen a los precios domésticos. En cambio, la mega devaluación llevada adelante en diciembre por el gobierno de Macri aceleró la inflación en menoscabo de los trabajadores y el mercado interno.

Por otro lado, las pérdidas (en pesos) del Banco Central por Futuros se concretaron como consecuencia de que el gobierno entrante devaluó. Resulta paradójico que quienes acusan (Federico Pinedo y Mario Negri de Cambiemos) sean en realidad los culpables de los cargos que presentan contra el gobierno anterior. Sin embargo, tanto la venta de Futuros de dólar como la devaluación son decisiones de política cambiaria y por lo tanto no son judicializables. Caso contrario, los trabajadores deberíamos presentarnos en la justicia para demandar a Macri por la devaluación de nuestro salario, o judicializar las pérdidas del Banco Central por colocar Lebacs a 38% cuando el mercado convalidaría porcentajes menores.

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