El BRIC: ¿mito o realidad?

15/09/2011

Por Martín Burgos


Desde hace unos años, se puso de moda el acrónimo de BRIC, como el conjunto de países formado por Brasil, Rusia, India y China. Tienen en común el tamaño de su población, de su territorio, su crecimiento económico reciente y no ser parte de la OCDE. La noción de BRIC tiene su origen en bancos privados (Goldman Sachs), como ocurrió también con el de "mercados emergentes" (International Finance Corporation, afiliada al Banco Mundial). Desde entonces nuevos términos alternativos están apareciendo, como Next-11 (Goldman Sachs) o EAGLES (BBVA Research), todos con origen en publicaciones de bancos privados. Esas agrupaciones de países tiene un objetivo económico: esos bancos desean inflar el precio de los bonos de esos países para poder hacer una diferencia sustancial.

La academia dudó poco antes de adoptar estas palabras como propias, dando el bautismo a ese crío de origen dudoso y legitimando su uso a nivel global. De a poco, BRIC y "economías emergentes" reemplazaron los conceptos de "tercer mundo", "países dependientes" o "países periféricos", surgidos al calor de los debates de la postguerra.

Un primer análisis de estas nuevas agrupaciones de países muestra su heterogeneidad económica y política. Tomemos el ejemplo del BRIC. ¿Como se relacionan China, Brasil, India y Rusia entre ellos y con los demás en términos económicos o políticos? Lo interesante es notar que entre ellos, el comercio no tiene ningún rasgo que los diferencie. En primer lugar, el comercio intra-BRIC involucra un monto mínimo de cada uno de ellos. Así, Rusia, Brasil e India representan solo 2% del total de las importaciones chinas entre 2003 y 2010, un monto similar al de Australia, Filipinas, Arabia Saudita o Tailandia.

Por otra parte, el comercio intra-BRIC muestra un patrón comercial muy marcado, en el cual China le exporta productos industriales a Brasil, India y Rusia, mientras estos exportan materias primas hacia el gigante asiático: petróleo, madera, soja, minerales de hierro. Ese comercio de tipo ricardiano se volvió muy común en los intercambios que involucran China, entre otros en el caso argentino.

Como bien lo hace notar Renato Baumann en su artículo para la CEPAL, las relaciones comerciales entre esos países son tan poco diversificadas y desarrolladas que dificilmente puedan convertirse en el "motor del crecimiento mundial", en el sentido que ayude a sacar a Europa y EEUU del marasmo económico en el que están metidos.

En términos políticos, también llama la atención las "cumbres del BRIC" realizadas por los países involucrados en 2009, asumiendo la agrupación realizada por Goldman Sachs, pero sin sustento unificador. La misma división del trabajo en el comercio intra-BRIC permite deducir que sus intereses serán contrapuestos en temas como el proteccionismo, el librecomercio o la contención de precios de materias primas.

Se necesita volver entonces a categorías más sustentable desde lo político y lo económico para hacer una correcta lectura de la actualidad internacional. En ese sentido, volver a una perspectiva donde las relaciones de poder (como en la teoría de la dependencia) y económicas (como las grados de desarrollo industrial y el vínculo comercial) tengan un lugar destacado es un punto de partida necesario para enfrentar la nueva realidad de la economía y política mundial.

Martín Burgos, Coordinador asistente del departamento de economía política y sistema mundial del CCC.

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