Archivo de Julio de 2011

Noticias: Denuncias en el Hospital de quemados

LOS ANESTESISTAS DEL HOSPITAL DE QUEMADOS DENUNCIARON A MACRI Y SE REHUSAN A SEGUIR OPERANDO EN LAS MISMAS CONDICIONES

Cómo vaciar un hospital sin poner anestesia

ATE denuncia que la administración del PRO deriva a los niños que deben ser intervenidos a otros hospitales. Lemus dice que son denuncias de campaña y no resuelve el problema.

Los anestesistas del Hospital de Quemados presentaron una carta en la que señalaron a las autoridades que el lugar no cumple con las condiciones para atender niños y se rehusaron a seguir atendiendo en esa situación por los riesgos que implica de mala praxis. Los delegados de ATE del hospital denuncian que, como toda respuesta, desde la gestión PRO están derivando a los niños quemados a otros hospitales. Otro problema son las curaciones de quemaduras: señalan que no se hacen con la frecuencia que se debería para evitar infecciones. En especial, las de niños que requieren anestesia. El ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, no atendió los llamados de este diario. En el PRO aseguraron que es parte de la campaña y a otra cosa.

La falta de anestesistas viene siendo un problema general de la gestión macrista desde sus comienzos. En 2008, un bebé murió en el Hospital Santojanni por este motivo y la Cámara de Apelaciones porteña envió a juicio oral al director del hospital y a dos jefes de servicio. El año pasado falleció otro bebé por falta de anestesistas en el Penna. En ese momento, la jefa de urgencias de ese hospital denunció “el gravísimo hecho de no contar con anestesiólogos durante las guardias”. En tanto, la Defensoría del Pueblo porteña presentó un informe en el que señaló que en varios relevamientos los fines de semana encontraron que en siete hospitales faltaban anestesistas. La Defensoría, a cargo de Alicia Pierini, culpó por igual al gobierno de Mauricio Macri y a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires.

En el sector señalan que uno de los principales problemas es la fuga de profesionales al sector privado debido a las malas condiciones de trabajo y a los magros sueldos. A comienzos de este año, el ex director del Argerich Donato Spacavento denunció que la mitad de las cirugías en ese hospital se suspendían por falta de anestesistas.

Dentro de este contexto, el 11 de julio de este año los anestesistas del Hospital de Quemados le enviaron una carta al jefe de Urgencias y Cirugía Plástica, Armando Escobar, en la que le plantearon que “el hospital no cuenta con anestesiólogos nombrados en planta permanente. En más de una oportunidad somos sólo dos anestesiólogos a cargo de cuatro quirófanos con 18 pacientes programados”. “Se hace insostenible llevar a cabo nuestra labor con un margen mínimo de seguridad, que proteja al paciente de riesgos totalmente evitables”, remarcaron los doctores Eduardo Giuria, Carla Ionelio y Patricia Lahiton, entre otros.

Los anestesistas recordaron las falencias en el área pediátrica, en la que “el servicio de anestesiología no cumple con las normas básicas de equipamiento que rigen nuestra especialidad, en particular en lo concerniente a la práctica pediátrica, así como tampoco contamos con una Unidad de Terapia Intensiva Infantil”. Como consecuencia de esto, los médicos informaron que no seguirán practicando anestesia a pacientes pediátricos y señalaron que “se encuentran internados 24 niños, los cuales a nuestro criterio deberían ser evacuados en lo inmediato”.

Página/12 intentó comunicarse con el ministro de Salud porteño para que informara qué medidas tomó o piensa tomar, pero el funcionario no respondió a los llamados. En su entorno plantearon la nueva excusa de los funcionarios PRO para no contestar ante ninguno de los problemas de la gestión: “Eso es campaña”.

En cambio, este diario sí pudo hablar con la delegada de ATE en el hospital, Marta García, quien confirmó la situación: “Se está trabajando de una manera anómala. En el área de anestesia pediátrica es absolutamente crítico el estado. Se cubren con anestesistas de guardia. No hay anestesistas especializados en niños”. “Estoy hace 30 años en el hospital como administrativa. Y antes esta problemática no existía. Esto empezó hace seis o siete meses”, sostuvo la gremialista. “El tema fundamentalmente es contar con anestesistas y con las enfermeras especializadas en pediatría. En el hospital no tenemos respirador pediátrico”, afirmó. La delegada informó que esta semana renunció el jefe de anestesistas, Rodolfo Vidmar, mientras que su segundo se jubiló.

El otro problema son las curas para las quemaduras: hay algunas que se hacen con analgésicos y otras que, por ser muy dolorosas y por el riesgo de infección, se hacen en quirófano y no se pueden hacer sin anestesia.

En el hospital, surgió una versión de que se las hicieron a catorce chicos de 5 o 6 años sin anestesia. Sin embargo, los enfermeros negaron que esto haya ocurrido y sostienen que, sin anestesista, no se hacen las curas.

“El problema es que, si no se hacen las curas, hay riesgo de infección”, sostuvo Martín Iommi, comunero de la comuna 6, donde está el hospital. “Es inexplicable la situación del hospital: se vino abajo. Era un hospital de referencia y hay un desprecio total por la vida de la gente, que se atiende allí. Hay un vaciamiento”, advirtió el representante comunal, electo por Proyecto Sur. “En las urgencias, si el nene tiene que entrar al quirófano, no entra. Lo derivan a Casa Cuna, al Gutiérrez o al Garrahan”, señaló Iommi.

FUENTE: Diario “Página 12″ 18/07/2011

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EL ESPECIALISTA DE LA OMS, SANKARANARAYANAN, ANALIZA EL IMPACTO DE LAS CAMPAÑAS CONTRA EL HPV

“El cáncer cérvico uterino será pasado”

Jefe de Investigadores de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer de la OMS, el especialista indio Sankaranarayanan explicó a Página/12 los efectos que tendrá en 50 años la campaña iniciada en Jujuy por el Ministerio de Salud nacional.

“¿Quién se hubiera imaginado a principios del siglo XX que se podría erradicar la poliomielitis?”, se pregunta retóricamente el indio Rengaswamy Sankaranarayanan, jefe del Grupo de Tamizaje de la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (OMS) y uno de los mayores especialistas del mundo en prevención de cáncer cérvico uterino. La interrogación de este experto hace referencia a una idea que a él le gusta propagar aunque suene provocador: para Sankaranarayanan dentro de unos cincuenta años el cáncer cérvico uterino será un tema del pasado. Lo dice en un intervalo del Tercer Seminario Internacional sobre Nuevas Tecnologías para la Prevención de Cáncer Cérvico Uterino que se realizó en Jujuy, organizado por el Programa Nacional de Prevención del Cáncer Cérvico Uterino y por el Instituto Nacional del Cáncer, del Ministerio de Salud de la Nación.

–¿Cuáles son los desafíos que enfrentan los países en desarrollo para prevenir el cáncer cérvico uterino?

–Además de las enfermedades infecciosas, las enfermedades crónicas están empezando a ser una prioridad en estos países. Hay recursos limitados pero muchos problemas de salud que compiten entre sí. En lo referido a cáncer, distintos cánceres están empezando a estar como prioridades en las agendas sanitarias, como el cáncer de mama, el de hígado o el de colon. Y el cáncer cérvico uterino es una de estas prioridades. Tomar como prioridad al cáncer cérvico uterino es un desafío grande porque desafortunadamente no hay grandes defensores para este cáncer. Esta es una enfermedad que suele afectar a mujeres pobres, por eso no suele haber gente que defienda la prevención del cáncer cérvico uterino a nivel político. El cáncer cérvico uterino es una enfermedad prevenible, con vacunas, con tamizaje, con distintos métodos, y esto echa una luz sobre el tema. Ahora la gente se está empezando a capacitar para organizar los programas de prevención. Lentamente se están produciendo cambios, pero queremos ver que estos cambios reciban más atención y que crezcan más rápidamente en los años venideros.

–En Argentina se comenzará a utilizar el test de HPV en la provincia de Jujuy y luego se extenderá a todo el país. Usted ha investigado ampliamente el test, ¿puede explicar en qué consiste y si el uso del mismo implicará que se abandone el Papanicolaou como método de tamizaje?

–Sabemos que el cáncer cérvico uterino es causado por una infección persistente de alguno de los tipos de HPV (Virus del Papiloma Humano), y se sabe que los tipos 16 y 18 son los que causan el 70 por ciento de los cánceres de cuello de útero. El test puede detectar la infección por HPV, entonces las mujeres que tienen posibilidades de desarrollar cáncer cérvico uterino pueden ser identificadas y controladas tempranamente como para que no lleguen a desarrollarlo. La infección por HPV es muy común. Yo diría que todas las mujeres sexualmente activas van a tener HPV en algún momento de sus vidas. Pero, afortunadamente, en más del 80 por ciento de los casos el HPV desaparece solo. Esto significa que en una mínima proporción de las mujeres que contraen HPV la infección persistirá. Son esas mujeres las que tienen algún riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero en el futuro. El test de HPV se realiza por un procedimiento mecánico que no depende de la observación humana (como sí sucede en el caso del Pap, por lo que a veces el análisis sobre lesiones precancerosas puede dar falsos positivos o falsos negativos), lo que evita los errores humanos. Esta es una ventaja grande del test, es altamente reproducible, objetivo y no depende el proveedor. La sensibilidad es más alta que la del Pap, por eso su eficacia para prevenir el cáncer cérvico uterino. En el futuro, el tamizaje con el test de HPV será el test más útil y adecuado. Creo que el hecho de que Argentina intente introducir el test de HPV en la provincia de Jujuy para luego extenderlo a todo el país es un paso muy importante en la dirección correcta. Esto no significa abandonar totalmente la prueba de Papanicolaou, esto significa que las mujeres que se hagan el test de HPV y les dé positivo deberán hacerse un Pap, y si el Pap les da positivo, eso significa que se deberá profundizar con otro tipo de análisis, como la colposcopía o biopsias. (El test de HPV detecta la presencia del virus, en cambio el Pap detecta las lesiones que el virus genera). Esto significa que en lugar de hacerles Pap a todas las mujeres, el Pap quedará para las mujeres a quienes el test les haya dada positivo. En estos casos, el Pap funcionará mucho mejor porque la enfermedad se da entre las pocas que tienen una infección de HPV persistente, un 10 o 15 por ciento de las que contraen HPV. Por eso no se abandonará totalmente el Pap, sino que se utilizará mejor la infraestructura de la prueba del Pap. Y otra cosa importante es la decisión de Argentina de introducir la vacuna contra el HPV. Si se mantiene una campaña continua de vacunación, la prevalencia de infección por HPV bajará.

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Opinión

Fracasos

Por Mariana Carbajal

El aborto es un problema de salud pública, justicia social y derechos humanos. No se resuelve con mano dura y generando terror. La penalización lo único que consigue es poner en situación de mayor vulnerabilidad a aquellas mujeres de sectores populares que enfrentan un embarazo que no quieren continuar sin contar con el dinero que cuesta una intervención segura (clandestina, pero segura). La criminalización del aborto atemoriza a las mujeres, demoniza la práctica, pero no la evita. La amenaza punitiva claramente no es eficaz. La persecución penal tampoco. Cada año deberían ir presas las casi 460 mil mujeres que se estima –de acuerdo con estudios encargados por el Ministerio de Salud de la Nación– que recurren a un aborto. ¿Estamos dispuestos como sociedad a meterlas en prisión? Son mujeres cercanas. Una tía, una prima, una amiga, la esposa del jefe, la compañera de trabajo, la maestra de nuestro hijos, nosotras mismas.

El Informe sobre Derechos Humanos en Argentina 2011, publicado por el CELS, aporta algunos datos que ayudan a comprender el fenómeno: entre 1993 y 2009 sólo en la Ciudad de Buenos Aires se registraron cerca de 1130 causas por el delito de aborto, 809 de las cuales fueron por aborto propio. “Si bien las cifras indican que los números son, año a año, cada vez más bajos, hay cientos de mujeres que deben enfrentar largos procesos penales, con el claro impacto sobre la vida personal, familiar, económica que ello implica”, señala Andrea Pochak, hasta hace pocos días directora adjunta del CELS, autora del capítulo del Informe sobre “La despenalización del aborto en la Argentina”. Por eso, agrega Pochak, qué importa sin las condenas han sido pocas: el sufrimiento es grande. De acuerdo con datos obtenidos por el Cedes, apenas 22 mujeres fueron condenadas en todo el país por el delito de aborto entre 2002 y 2008. “Sólo en la provincia de Mendoza, en el período 1996-2009, se dictaron ocho condenas a mujeres”, señala Pochak. La persecución judicial, indican las sentencias, no está dirigida a los profesionales de la salud o parteras y curanderas que favorecen o llevan a cabo la interrupción de embarazo, sino hacia las mujeres, que en la desesperación de un embarazo no deseado son capaces, incluso, de poner en riesgo su propia integridad física, con tal de poner fin a una gestación inconveniente. Otro dato interesante que aporta el rastreo del Cedes: ningún médico ha sido condenado en los últimos años por el delito de aborto. ¿Para qué mantener entonces el aborto en el Código Penal si no se persigue el delito, no resulta disuasivo para prevenirlo y lo único que consigue son graves consecuencias en la salud y la vida de las mujeres por la amenaza punitiva?

Brindar educación sexual integral en las escuelas, promover el acceso a la anticoncepción, difundir la posibilidad de recurrir a anticoncepción hormonal de emergencia ante un coito sin protección, y garantizar un aborto seguro para aquellas mujeres que deciden interrumpir voluntariamente una gestación, son los caminos adecuados para proteger la salud y la vida de más de la mitad de la población del país. La penalización ya ha demostrado su fracaso. ¿Qué más se debe esperar?

FUENTE: Diario “Página 12″ 18/07/2011

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Noticias: Situación del Hospital Garrahan

Estado de alerta en el hospital pediátrico más prestigioso

El Garrahan por dentro. El servicio está saturado de pacientes, se demoran operaciones y en la guardia atienden hasta en los pasillos. Además, crecen los conflictos gremiales y se denuncian ajustes. Qué dicen los médicos.
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En invierno son los casos de bronqueolitis; en verano los de diarrea. El hospital Garrahan, el pediátrico público más prestigioso de la Argentina y quizá del continente, se acostumbró a vivir saturado de pacientes, con su guardia y su sala de terapia intensiva atoradas, con demoras de meses y meses en las cirugías menos urgentes, con conflictos sindicales cada vez más profundos. Ni la lluvia se resiste: se cuentan hasta 300 baldes distribuidos aquí y allá para contener las goteras de un techo hace tiempo en desgracia.
¿Es el Garrahan ese pasillo de la guardia repleto de camillas con chicos de entre cuatro y doce años? Sí, lo es. Los chicos enfermos aguantan en los pasillos, como en tiempos de hecatombe, sólo que estamos en un hospital de alta complejidad que es orgullo nacional y no debe dejar de serlo. Porque la mística del personal no está agotada, pero se la castiga. Y vaya cómo. Casa de los médicos más prestigiosos, de los enfermeros más especializados, refugio y milagro de cientos y miles de chicos, el Garrahan atraviesa en estas horas una crisis de varios frentes. Aquí los principales:

- Algunos estudios y cirugías sufren demoras de hasta un año y medio.

- La guardia está superada tanto en invierno como en verano.

- Los pacientes saturan a practicamente todos los servicios del hospital.

- Una nueva “carrera” del personal discrimina a los técnicos y agrava los conflictos internos (Ver Entre el ajuste…).

- Hay un aumento notable del personal tercerizado.

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