Una pedagogía de la publicidad “Secundaria del Futuro”

03/11/2017

Como es de público conocimiento, el sistema educativo nacional se encuentra frente a una nueva propuesta de reforma. En esta oportunidad el gobierno nacional hace su aporte al solapamiento de reformas, al que el sistema se encuentra (mal) acostumbrado, con una propuesta para la escuela secundaria. Como en otras ocasiones, la misma se “ofrece” cerrada, inconsulta, desechando lo ya trabajado y desestimando los tiempos y ritmos educativos. En el transcurso de las últimas tres semanas, se han ido publicando, casi en forma de goteo, una serie de documentos para la Ciudad de Buenos Aires en línea con la reforma educativa a nivel nacional denominada Secundaria 2030. Atento a la forma de organización del sistema educativo (y a la particular interpretación que el gobierno realiza del mismo), cada jurisdicción debe diseñar su propuesta. “Secundaria del Futuro” es el tristemente célebre nombre de la reforma en la ciudad. A partir de la lectura de los documentos que circulan, emergen preguntas urgentes.

Los documentos se han ido diseminando en distintas redes sociales y presentan características similares, configurando así un modo particular de presentación de la reforma. Bajo una prolija y cuidada identidad visual, los mismos dan cuenta de información equivalente pero presentada mediante distintos recursos. En los documentos mencionados se utilizan gráficos y cuadros indescifrables; se argumenta a partir de frases “hechas” o “simples”, convocando el más liso y llano sentido común; prevalece una elocuente ausencia de fuentes; los contenidos se encuentran desconectados entre sí. Al discurso oficial se añaden los medios de comunicación que operan instalando temas, una treintena de escuelas tomadas, denuncias policiales, identificación de estudiantes menores de edad, cruces entre el poder judicial y el ejecutivo y una profunda ausencia de diálogo como modos complementarios de concreción de esta reforma. El tema se encuentra cargado de incertidumbre acerca de los tiempos, la instrumentación y los actores implicados en la reforma. Por un lado, no se establecen los plazos para el desarrollo de reuniones entre quienes deberían debatir una reforma semejante (que no son sólo los representantes del Ejecutivo), ni el momento en que se harán oficiales los documentos que hoy circulan como “borradores”. A esto se agrega la incierta estructura propuesta para la enseñanza configurada por supuestas “áreas” sobre las cuales se desconoce su instrumentación concreta. Los actores necesariamente involucrados también se ven enfrentados al desamparo del silencio oficial. Así, los docentes rememoran “el reciclaje” y se preocupan por sus fuentes de trabajo. Muchos estudiantes se preguntan si en el futuro deberán trabajar gratuitamente en una empresa o si la escuela les acreditará materias del CBC. O ambas opciones. O ninguna. Familias que desconocen si sus hijos e hijas atravesarán el quinto año, o cómo será ese proceso, o si tendrán en su haber más de una escuela secundaria. Esto es también una manera posible de enunciar una reforma. Todo parece conducir a lo que optamos por llamar Pedagogía de la Publicidad.

¿Por qué? Porque hay algo en la forma de puesta en agenda de un tema sustantivo para toda la comunidad educativa, como lo es la escuela secundaria, que se parece más a una discusión para los medios que para quienes deben discutir una reforma educativa. Se monta esta puesta en escena con el fin de distraer y desdibujar la discusión central. Si la intención realmente fuera indagar en cuáles son las causas de que la escuela secundaria hoy no permite que egresen todxs aquellxs que ingresan, debería proponerse un proceso genuino de discusión entre distintos tipos de saberes que conduzcan a una reforma acorde a las necesidades reales. Las palabras y frases surgidas de la doxa estereotipada que inundan los documentos de esta propuesta, se parecen más a una reforma armada para la pantalla que una orientada hacia una real mejora del sistema. Además la confusión que generaron hace tres semanas sus primeros “power points”, seguidos de distintos materiales con la falaz intención de responder a toda esta retahíla de preguntas, no hace más que engrosar la lista de inquietudes. En definitiva, nadie dudaría sobre la importancia de repensar la escuela secundaria en el siglo XXI, el problema es cómo, con quién y para qué.

La pedagogía de la publicidad no se trata de una anomalía del proyecto macrista o un traspié del neoliberalismo en su forma de poner en marcha una idea. La manera de enunciar y presentar esta propuesta es constitutiva del modo de ser de este tipo de proyectos políticos y eso complejiza la situación, y por ende, nuestra mirada. No son brutos, no son inexpertos, no son aprendices. Saben perfectamente cómo hacer para instalar un tema que preocupa a muchos y muchas docentes, familias y estudiantes y saben que las provincias sin recursos no pueden llevar adelante ninguna reforma en condiciones dignas. Saben que si focalizan el problema en la “enseñanza”, tienen la mejor sortija para atacar a lxs docentes. Este neoliberalismo sabe que haciendo pie en el vínculo entre trabajo y educación, logrará “tocar” a buena parte de las familias hoy preocupadas por el presente y futuro de sus hijos e hijas. Presente y futuro que ese mismo neoliberalismo ha puesto en riesgo.

 

Edgardo Maggi, Lucia Santiago y Natalia Stopani

Departamento de Educación del CCC Floreal Gorini

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