Operativo nacional de evaluación ¿Aprender 2016?????

13/10/2016

Operativo nacional de evaluación “Aprender 2016”

La noticia que queremos compartir con nuestros lectores es que Leticia Walther, acaba de informar por las redes sociales su decisión de renunciar a ser una aplicadora de las pruebas del Programa Aprender 2016
Pero antes de compartir con los lectores su declaración, recordaremos en qué consiste el Programa al que se refiere. Para ello nos basaremos en la nota de Natalia Stoppani, Coordinadora del Departamento de Educación del Centro Cultural de la Cooperación  “Floreal Gorini”, aparecida en Página 12 el 11 de octubre

Bajo el título “Aprender 2016: la evaluación con nombre equivocado”, Natalia señala que el próximo 18 de octubre se aplicará en todas las escuelas públicas y privadas del país, en los 6º grados de primaria y 5º o 6º año de secundaria y en forma de muestra para 3º grado de primaria y 3º de secundaria.

Se trata de una propuesta típicamente neoliberal y propia de las agendas de buena parte de los gobiernos de la región en la actualidad. Desde unos años a esta parte, la cuestión de la “evaluación educativa” forma parte de los discursos educativos de funcionarios de todos los colores políticos y de todos los países de Nuestra América, aunque con muchos matices que, como es casi obvio, tienen que ver con los proyectos pedagógicos y políticos a los que adscriben esos funcionarios.

No es lo mismo la evaluación educativa para el ministro de Educación de Bolivia, Roberto Gómez Aguilar, que para el ministro argentino, Esteban Bullrich. Mientras el primero  propone pensar en evaluaciones integrales, que contemplen a todos los actores de la comunidad educativa, atendiendo a la educación como proceso y no a la evaluación como una foto de momento; el segundo reivindica las pruebas estandarizadas internacionales (como Pisa), coloca a los docentes y directivos en un simple rol de “ejecutores”, desconoce los procesos evaluatorios que se realizan cotidianamente en las aulas y presenta a la escuela casi como un desierto que, antes de la llegada del macrismo, ni evaluaba ni tenía “calidad”. La reciente frase de Bullrich aludiendo a la Conquista del Desierto, da pistas sobre cómo las actuales autoridades consideran a nuestro centenario sistema educativo, pues descalifica lo existente, deja entrever que antes no se evaluaba, no se hacía nada y ahora ellos, en pro de la transparencia y la mejora de la calidad educativa, por fin, harán que cada quién tenga lo que se merece.

Evaluar el aprendizaje, en la perspectiva tecnocrática del Gobierno de Cambiemos, consiste en proponer a todos los alumnos de todo el país preguntas cerradas con formato de elección múltiple. Pero, un examen que no tiene en cuenta las condiciones de vida y la historia escolar de los alumnos, concibe al aprendizaje como un proceso que se desarrolla en un tubo de ensayo.

El operativo Aprender obliga a los docentes a tomar un examen estructurado por el Ministerio que no toma en cuenta la programación de la enseñanza de cada maestro o profesor, pero cuyos resultados permitirán medir el grado de calidad de la educación en nuestro país

Hasta acá, una breve caracterización del “operativo” inspirada en la nota de Natalia Stoppani, cuya lectura recomendamos (Página 12, 11-10-16)

Leticia Walther explica por qué renuncio a ser una aplicadora de las pruebas del Programa Aprender 2016:

“Me viene a la cabeza la imagen de algunos de mis alumnxs de 6° grado. Sobre todo tengo presente a P. que a principio de año se negaba a leer y a escribir porque lo avergonzaban las dificultades que tenía para hacerlo. Hace una semana me contó que ahora leía más rápido porque, fanático de los animé, los mira por youtube y tiene que apurarse para leer el subtitulado. Ayer me dijo que estaba escribiendo una historieta para presentarse a un concurso. También pienso en S, a la que sus compañeros le reconocen el interés que pone ahora en estudiar cuando "antes nunca hacía nada". Y en J a la que culparon de la tormenta de Santa Rosa porque ahora lee "perfectamente" y se preocupa por completar sus tareas. F en cambio, no logra salir adelante debido a que se ausenta continuamente porque la madre se la pasa haciendo trámites para que le renueven la exclusión perimetral al marido, o porque la señora se deprime, se queda dormida y no la despierta para ir a la escuela o porque tiene que quedarse cuidando la casa porque el papá violentó la puerta y tardaron días en arreglarla para poder cerrarla. ¿Cómo podrán unas pruebas standarizadas medir los progresos de P, de S, de J o las dificultades de F limitada por los problemas que le crean los adultos? Ninguno de estos chicxs, estoy segura, completaría satisfactoriamente esas pruebas, y sin embargo, han aprendido, han avanzado, comenzaron a sentir curiosidad por la realidad y al ritmo de sus progresos han aumentado también su autoestima. Sumarme a este programa sería ser desleal con ellos porque estas pruebas van reflejar sus fracasos, sin reconocer sus progresos, y por lo tanto, sería ser desleal también conmigo, con mis convicciones, con mi tarea, con la dirección de mis esfuerzos: que crean en sí mismos, que deseen aprender, que puedan salir del lugar al que fueron marginados.

Tampoco voy a ser cómplice de un operativo evaluador que busca establecer un ranking de escuelas: de las de mejor rendimiento a las de peores resultados y emplear este criterio para distribuir los recursos y calificar a los docentes, desconociendo las realidades de las diferentes escuelas

Realicé muchos esfuerzos durante mis más de 30 años como docente por problematizar mis prácticas, por reconocer los diferentes contextos y realidades de mis alumnxs, por ser una maestra innovadora y creativa para responder a sus necesidades, posibilidades y aspiraciones, como para aceptar que se me reconozca como una mera "aplicadora" de pruebas diseñadas por otros, que no me han demostrado tener el conocimiento mínimo de nuestros chicos y chicas, de las diversas realidades escolares y del sistema educativo. En todo mi trayectoria docente nunca "apliqué" nada, todo lo que hice fue reflexionado, analizado y elegido y jamás obedecí una directiva con la que estuviese en desacuerdo. No lo pienso hacer ahora. Tampoco voy a subordinarme a que quienes se niegan a reabrir las paritarias quieran extorsionarme pagándome 1000$ por participar de un montaje para atacar a la educación pública. Por todos estos motivos, renuncié a ser aplicadora en el Programa Aprender 2016”

Esta cuestión no incumbe solo a Natalia Stoppani y a Leticia Walther porque nos afecta a todos, individual y socialmente, por eso les proponemos sumar sus voces para contribuir al debate que nuestra educación demanda

Todas las opiniones, todas, tendrán cabida en nuestro blog

Compartir en

Añadir nuevo comentario

Image CAPTCHA