por Mauricio Torme
Agustín Tosco (1930-1975) formo parte de toda una generación de sindicalistas y políticos que fueron emergiendo en el contexto de la llegada del peronismo al gobierno y su política hacia el movimiento obrero y a los dirigentes sindicales; con la “revolución cubana” como hecho político que aumentaba el viento radicalizado de las bases obreras por la “revolución” que la conducción de peronismo trataba de menguar; era la década de las luchas por la liberación nacional y la revolución cultural protagonizada por Mao en China.
Tosco dirigente formado cultivo la humildad y honestidad en su vida cotidiana como en su vida laboral; comenzó su militancia sindical al ser elegido delegado de curso en la universidad (UTN) donde comenzó el ciclo de Electrotécnico. Luego continúo su participación sindical en el gremio de Luz y Fuerza donde llego a ocupar los cargos más importantes de su provincia (Córdoba) en varios momentos de su vida.
En el año 1969 junto a René Salamanca y otros, encabezaron una de las revueltas obreras más importantes del siglo XX, lo que se denomino “Cordobazo”. Seguir leyendo
A propósito de los cuarenta años del Cordobazo, el Departamento de Política y Sociedad del CCC organizó una charla con Oscar Martínez (integrante del TEL) y Fernando Stratta (investigador del CCC) sobre la situación de los trabajadores. Estas son algunas reflexiones que surgen de esa charla. Sin dudas esta conmemoración nos devuelve a la actualidad viejos interrogantes. Dos inquietudes llaman particularmente la atención, en primer lugar la pregunta por el cambio social y en segundo acerca del protagonismo de los trabajadores en esos procesos. ¿Qué papel tienen las expresiones de conflicto del movimiento obrero en relación a los cambios sociales e institucionales? ¿Puede afirmarse que se asoman expresiones clasistas en las luchas actuales?
Aunque difícilmente se pueda hablar de una estrategia defensiva del empresariado frente al aumento de litigios y focos de lucha colectiva, los trabajadores se encuentran actualmente mejores condiciones para afrontar las negociaciones en relación a la década pasada. El aumento generalizado de la protesta social que comenzara en 2001 y tuviera su auge entre los asalariados en el año 2005, constituía un clima hostil contra las empresas extranjeras y un incipiente cambio en las relaciones de fuerza.
Sin embargo, para asumirse como protagonistas del cambio social los trabajadores argentinos enfrentan varios obstáculos, aquí solo señalaremos algunos dilemas relacionados al mercado de trabajo que acrecientan su heterogeneidad: la diversidad de formas de contratación dentro de una misma rama de actividad; un porcentaje elevado de asalariados no registrados (36,3% el 3er trimestre de 2008); y la caída del salario real.
Debemos señalar, por último, que los casos de luchas exitosas llevadas a cabo por los trabajadores comparten un rasgo en particular: un modelo de organización democrática en los lugares de trabajo, que se asemeja a las experiencias de los años sesenta y setenta. Algunos de estos casos son las luchas de los trabajadores de subterráneos, casino, telefónicos, alimenticias, entre otras tantas. Estos procesos se conformaron como alternativas a la estructura jerárquica del sindicalismo tradicional y actualmente nos dan cuenta de una virtual crisis de esta forma de representación sindical.
por Mauricio Torme
El sábado pasado el historiador Osvaldo Bayer publicó una nota sobre la lucha, los valores y la vida del sindicalista socialista Agustín Tosco. En primer lugar me gustaría rescatar la práctica periodística, de docencia, de difusión de éste historiador comprometido con las luchas de las clases subalternas, con el intento, desde su lugar, de socavar los andamiajes que sostienen la perversa sociedad capitalista; este punto me parece importante porque un anarquista libertario como lo es puede reivindicar y realzar dirigentes y luchas que no fueron protagonizadas por dirigentes y grupos de su corriente político ideológica; en el presente actitudes como esta deberían propagarse en todos los ámbitos donde se confronta con la Sociedad Política en el sentido Gramsciano; es decir de romper con las mezquindades y personalismos, con los sectarismos dogmáticos y buscar incansablemente la unidad de aquellas clases oprimidas, movimientos de resistencia y demás formas contestatarias que buscan destruir el capitalismo y construir una nueva alternativa socialista.
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por Beatriz Rajland
A cuarenta años del Cordobazo, con una crisis mundial generalizada del capitalismo, se impone preguntarnos sobre el movimiento obrero hoy y la construcción de alternativa política en la Argentina, como instrumento que exprese cabalmente los intereses del movimiento de trabajadores y del pueblo.
Porque para nosotros el Cordobazo, no es una simple efemérides, no es una fecha en el calendario. Es el ejemplo de la lucha combativa que encabezada por un sindicalismo clasista, supo conformar en conjunción a todos los sectores populares. En primer lugar a los estudiantes, pero también a los pequeños y medianos productores, a los intelectuales y profesionales comprometidos por el cambio de una sociedad de opresión y explotación hacia los horizontes de la utopía emancipadora.
Hoy, nuevos aires circulan por Nuestra América, donde se conjugan proyectos en pleno proceso de ebullición y cambio: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay, El Salvador, Nicaragua, con proyectos propios y particulares, pero articulados en la irrenunciable defensa de Cuba.
Hoy, la utopía emancipadora encuentra su expresión en la reivindicación del socialismo en el siglo XXI.
Por eso se hace necesario reflexionar sobre como potenciar las herramientas que tenemos, por ejemplo la Constituyente Social impulsada por la CTA, pero que debe transformarse en una iniciativa de todos aquellos que quieren producir cambios profundos en dirección al desarrollo de poder popular.
Preguntarnos cómo efectivizar la consigna de que la crisis no la paguen los trabajadores o que no la sigan pagando porque ya empezaron a hacerlo.
por Fernando Stratta
En estos días se cumplieron 40 años de la insurrección popular que tuvo lugar en la ciudad de Córdoba el 29 de mayo de 1969. Estas jornadas se producían en el marco de varios “azos” que se reproducían por todo el país (Rosario, Tucumán, Corrientes, Chaco, Cipolleti, entre otras ciudades) y marcaron un ciclo de luchas de alta participación popular. La oposición a la dictadura renovaba entonces la esperanza por construir una sociedad más justa. ¿Cuáles son, hoy, las resonancias de aquel ciclo de luchas abierto por el Cordobazo? ¿Qué líneas de continuidad es posible trazar hacia nuestros días?
Sin dudas, el 19/20 de diciembre de 2001 marcó un nuevo hito en la lucha popular de nuestro país. Junto al Cordobazo, constituyen dos “hechos de masas” que, si bien involucran a un conjunto de sectores sociales, podemos leer en clave de las transformaciones que se produjeron el interior de la clase trabajadora argentina.
Sin embargo, es necesario advertir de qué manera el neoliberalismo ha modificado el escenario en que se desenvuelve la lucha de clases. Como afirma Ricardo Antunes, la fuerza de trabajo ha adquirido una nueva morfología cuyo elemento más visible es su carácter multifacético, como resultado de las fuertes mutaciones que afectaron el proceso productivo capitalista durante las últimas décadas. La rebelión popular de 2001 es un ejemplo de cómo en nuestro contexto la conflictividad se canaliza cada vez más a través de un sujeto social múltiple, multifacético, del cual la clase trabajadora es un actor central.
Buena parte de la clase trabajadora ya no se expresa sólo a través de las instancias representativas tradicionales (como el sindicato), sino que lo hace además por medio de otras estructuras que reconfiguran su identidad y su capacidad auto-organizativa.
La pregunta que entonces queda abierta es de qué manera estas transformaciones (tanto objetivas como subjetivas) se expresan en nuevas formas de organización y lucha que la clase trabajadora adopta como sujeto de transformación social.
por Facundo Bianchini
Es mi intención en esta nota referirme a dos ideas que frecuentemente abundan en distintos medios: La concepción del Cordobazo como algo completamente novedoso en la historia de la clase trabajadora y aquella que lo considera como fenómeno exclusivamente local y “peculiarmente” argentino.
El Cordobazo no fue un fenómeno exclusivamente cordobés aislado del mundo. Formaba parte de una ola mundial de auge expresada por el “Mayo francés”, el “verano caliente” italiano, la “primavera de Praga”, las rebeliones en Estados Unidos contra la guerra, las luchas reprimidas en la “masacre de Tlatelolco”, el auge revolucionario Boliviano del año siguiente y tantos otros.
Es costumbre ver al cordobazo como origen de todo lo que vino en los setenta, un fenómeno enteramente nuevo que no tenía nada que ver con lo que pasó antes, ruptura extrema y absoluta. Tiendo a disentir con este análisis. Desde hacía más de diez años que la clase trabajadora venía luchando por defender sus conquistas y avanzaba cada vez más en conciencia y organización. Los programas obreros de “La Falda” y “Huerta Grande” son ejemplo de ello. Recuerdo de cuando las 62 organizaciones peronistas no eran solamente peronistas sino que tanto el Partido Comunista como agrupamientos trotskistas tenían cabida en ella.
En cuanto a las luchas, la toma del frigorífico Lisandro de la Torre y la huelga general de tres días de duración, el plan de lucha y las tomas de fábrica del 63-64 (varias de ellas con rehenes patronales), los conflictos de la FOTIA de esos años, donde se llegaba a soldar las vías para que no pasaran los cargueros, la huelga bancaria de varios meses de duración son sólo algunos de los ejemplos que podríamos dar.
Tanto el cordobazo como esas luchas forman parte del bagaje de experiencia de la Clase Trabajadora en Argentina. Bagaje que el proceso de aniquilación trató de terminar salvajemente, bagaje que persiste en las experiencias actuales como el cuerpo de delegados de Subterráneos, fábricas recuperadas como Zanón y numerosas agrupaciones sindicales de base que construyen su propia historia y legado de experiencias.