Nota de coyuntura: “¿Negocios gastronómicos o derecho a la educación? Caso Martina Céspedes"

17/05/2012

En la sesión del 7 de diciembre del 2011 y casi por unanimidad, se votó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires un proyecto por el cual se prevé construir un polo “cultural”, turístico y comercial en el bajo autopista de San Telmo, ubicado en Bolívar 1280. Sucede que ese lugar no está vacío sino que, y por el contrario, se encuentra lleno de actividades para niños, niñas y jóvenes, que inundan de deporte, tareas recreativas y educativas cada día de la semana.

Por tratarse de un tema que atañe a cuestiones del planeamiento urbano y de concesiones de un espacio a un actor determinado, el proyecto votado se trató de una iniciativa que necesita de doble lectura. El 7 de diciembre fue la aprobación inicial de tal proyecto, luego se requirió de una audiencia pública, como sucede en todos estos casos y en este particular la audiencia fue el pasado 9 de mayo, y finalmente espera la llegada al recinto para su segunda y definitiva lectura. Lejos de ser un simple paso legislativo, en este tema se trata de decidir si se prioriza un proyecto primordialmente turístico o se garantiza el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes de más de 15 instituciones educativas allí radicadas.

En las audiencias públicas se convoca a todo aquel interesado o interesada en la temática, a fin de manifestarse en contra o a favor de la iniciativa, pudiendo contar con un tiempo estipulado para argumentar al respecto y frente a varios legisladores que tienen a cargo tal acto público.

Como se adelantara, la audiencia en cuestión fue el miércoles 9 de Mayo. Fue una verdadera expresión de participación ciudadana en pos de reclamar por un derecho que parece verse en riesgo ante la votación del controvertido proyecto de ley: el derecho a la educación. Maestros, rectoras, estudiantes, vecinos y vecinas y comisiones directivas de clubes aledaños se acercaron para decirle: NO al traslado del Martina Céspedes.

El expediente del proyecto es el N° 1387-J-2010 y dice, entre otras cuestiones, el llamado a licitación pública para el “diseño, construcción, mantenimiento, administración y explotación en concesión del centro cultural, comercial, gastronómico y turístico “Feria del Sur”, en los terrenos bajo la autopista AU1 y las áreas linderas, entre la calle Bolivar, Balcarce y Av. Paseo Colón.” ¿Qué implicancias tendría la aprobación del proyecto de ley llamado “Feria del Sur” sobre el conjunto de instituciones educativas en general y sobre el polideportivo Martina Céspedes en particular? En ese lugar pensado como destino para tal proyecto, confluyen quince escuelas para hacer actividades físicas, funciona una sede del Club de Jóvenes, una juegoteca para niños y niñas, entre otras tareas educativas y pedagógicas. Asimismo, el artículo N° 2 afirma que se establecería un plazo de 20 años máximo de concesión a otorgarle a cualquiera de las empresas que finalmente sean las constructoras de este nuevo polo: Lanusse S.A, CRIBA S.A., Crivelli Construcciones SA o Servente S.A. Y en un intento de hacerle creer a la ciudadanía que se va a tener en cuenta a los actuales ocupantes de ese terreno, el artículo N° 3 dice: “El Poder Ejecutivo deberá establecer mecanismos de compensación a los actuales ocupantes de los predios que desarrollen actividades sociales. Lo podrá hacer mediante obligaciones impuestas al futuro adjudicatario”.

¿Acaso es más importante generar las condiciones para que se siga llenando de comercios y bares una zona que ya tiene un gran desarrollo bajo la excusa de ser una política que pretende beneficiar al barrio desde lo gastronómico? ¿o lo primordial es seguir garantizando el derecho a la educación y a la recreación de los más de los cientos de estudiantes que asisten día tras día?, ¿A dónde van a ser derivadas todas las actividades del polideportivo en caso de ser aprobada la ley en su segunda lectura?, ¿Serán las empresas constructoras las que garanticen la “compensación” a los “actuales ocupantes”?, ¿Se convocó a la comunidad educativa para preguntar qué piensan de este proyecto gastronómico?, ¿Fue tomada en cuenta la identidad de cada pibe y piba que en seria situación de vulnerabilidad de derechos se ha apropiado de un lugar del cual se los pretende desalojar y trasladar a otro?, ¿Le importa al macrismo la lucha de la comunidad educativa por conseguir este lugar?.

Tal vez, leer las palabras de algunas de las voces que se escucharon en la audiencia pública sirva para demostrar que la resistencia a este proyecto de ley no es un capricho de un conjunto de vecinos ni un intento de ellos por no permitir el desarrollo del barrio, sino que es la lucha incesante de todo un barrio por defender lo propio, lo construido y la memoria colectiva:

-Vicepresidente del club San Telmo: “cuando hablamos de la educación pública, hablamos de todos los vecinos de San Telmo que trabajan incansablemente en defensa de la educación pública (…) hoy venimos a manifestar nuestro apoyo incondicional al Martina Céspedes (…) El Martina Céspedes vino a responder allá por el 2003 al problema de la educación pública. San Telmo (el club) se ha constituido desde siempre en el primer apoyo logístico al Martina Céspedes, abriendo sus instalaciones (…) abriendo las puertas a todas las escuelas de las zonas aledañas. (…) Hoy redoblamos los esfuerzos al Martina Céspedes y a todo nuestro barrio”.

- Estudiante: “ Vine a defender lo que es mío, lo uso desde primaria hasta sexto grado (…) me dio la posibilidad de muchas cosas (…) no tengo trabajo, no me alcanza la plata para pagar un club, entreno acá con mis compañeros y compañeras (…) estoy nerviosa, pero lo tengo que defender”

-Vecino y delegado de cooperadora: “Un negocio para pocos no puede ser más que un espacio para la educación pública”.

La comunidad del barrio tiene juntadas más de mil doscientas firmas de vecinos que no quieren que este proyecto gastronómico se lleve a cabo. La fundada oposición de la comunidad a este emprendimiento inmobiliario vuelve a contrastar, blanco sobre negro, dos modelos de ciudad: una para pocos, con negocios asegurados para amigos y el modelo antagónico de una Ciudad para todas y todos. Dos ideas, pues, de “democracia”. Uno que la supone como la dominación política de una élite fundada en el voto mayoritario. Otra que la sueña y la construye como proyecto colectivo en el que los votos de los más promueven el derecho de los más vulnerables, arrimando nuevos pasos hacia un horizonte de igualdad y justicia, sin intolerables exclusivismos ni inadmisibles exclusiones. El Martina Céspedes se expresa, así, como territorio de una lucha que no cesa.

Natalia Stoppani

Observatorio Nuestro Americano de Políticas Educativas

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